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Capítulo 18. El secreto de las Kamuis

La novena casa del Santuario, la de Sagitario, ha sido desintegrada por completo debido a la mega explosión cósmica de los caballeros de Sagitario y Virgo. En el centro de lo que era la sala principal del templo, se encuentran con rostro muy serio, y una mirada desafiante, Seiya y Shun, que ahora visten las poderosas armaduras divinas de oro.


El Santuario se encuentra en estado de shock y enmudecido tras la grotesca y potente explosión que se ha llevado consigo el noble templo de Sagitario, más aun, la inesperada aparición de Seiya todavía sin recuperar de sus heridas por completo y de Shun, que acompaña a éste con una Kamui también, ante el desconocimiento de su poder y capacidad para lograr tal cosa.


El viento comienza a recorrer el valle, atravesando diversas casa a placer, produciendo un intenso silbido, que solo es interrumpido por la reaparición de Ulises, que yacía sepultado bajo las rocas en las inmediaciones de la casa de Piscis. Tan pronto se incorpora se tele transporta en un instante junto a sus hermanos, donde Aqueronte y Perseo han sido salvados en última instancia gracias a la intervención de Cronos.


Los cuatro Altos Alcalianos se reagrupan, cuando Aquiles toma la voz.


- ¡SOIS UNOS INUTILES! Derrotados fácilmente por un simple y único caballero de oro. ¡SOIS UNA VERGÜENZA! - les grita furioso Aquiles.


- No hemos sido vencidos, todavía estamos en pie, no exageres. Solo estábamos jugando…- responde simpáticamente Ulises pretendiendo rebajar el enfado de Aquiles.


- Es cierto, ¿acaso no estamos todos aquí?- interviene Aqueronte.


- ¡Sois unos mediocres! Y lo que me irrita más si cabe, es que no sois capaces de reconocerlo, que un simple humano te ha humillado como a un pelele. ¿Y vosotros dos? Si no es por la intervención de padre, ¡estaríais muertos! ¡Un solo caballero ha vencido a mis tres hermanos! ¡¿Y os consideráis Altos Alcalianos?!- continua furioso Aquiles mientras los caballeros de Atenea, que siguen sin habla, observan la bronca que reciben por parte de éste.


- ¡Ya basta Aquiles! Aun siendo como tú dices, ahora estamos los cuatro aquí, acabaremos con ese caballero en un suspiro.- responde molesto por la bronca Perseo.


- ¡Jajaja! ¿Vosotros? ¡No me hagáis reír!- responde Aquiles.


- ¡BASTA!- le grita Ulises agarrando lo por el brazo.


A Aquiles le cambia la mirada súbitamente al ser agarrado por Ulises, y este le suelta como acto reflejo al ver el cambio en su expresión.


- Ni si quiera os habéis dado cuenta… esos dos caballeros ahora visten Kamuis, no solo Seiya de Sagitario, ese Shun de Virgo también la porta. Quedaros al margen y dejar de avergonzar a padre. Este asunto lo resolveré yo solo.-


- ¡De ninguna manera!- exclama Perseo.


Aquiles detiene sus pasos y mira hacia atrás.


-¿Te atreves a desafiarme? Te matare sin dudarlo por un instante.-


Los tres enmudecen al recibir tal amenaza, asintiendo levemente. Por el otro lado, los santos de oro permanecen atentos a los acontecimientos. Cuando Kanon aprovecha un breve paro para encararse a Ikki.


- Ikki, ¿Cómo no me dijiste que tu hermano Shun era capaz de portar una Kamui igual que Seiya?-


- No lo sabía, nunca imaginé que mi hermano hubiera alcanzado tal poder en estos años, tenía entendido que solo Seiya era capaz.-


- Dime Kanon, estás pensando en unirte a la lucha de nuevo, ¿No es así?- le pregunta Shaina.


Kanon vuelve a mirar al frente, y tras un pequeño tiempo en silencio…


- No, esta vez no lucharé, apenas si sobrevivimos al anterior combate contra ellos, y viendo a Seiya y a Shun, ninguno de nosotros les aportaríamos nada, únicamente les molestaríamos. Este combate es cosa suya.-


- ¡¿Lo dices en serio?! ¿Y tú eres el famoso Kanon a quien le pedí que me entrenara para ser más fuerte? ¡Qué decepción!- suelta Isis con tono despectivo.


- Niña, te mataría en un segundo sin vacilar y antes de que fueras capaz de reaccionar. No me provoques…- le responde Kanon.


Kiki que lo escucha todo se aproxima unos pasos hasta llegar a la espalda de Isis.


- Isis, Kanon es un caballero que no sabe retroceder, incluso lucho contra uno de los Jueces del Infierno sin armadura alguna. Como guerrero entiende que en este momento no puede ayudar ni a Seiya ni a Shun, y sabe que es mejor no interferir. Debes aprender a observar y entender cada situación, o no serás Santa por mucho tiempo.-


Isis queda acontecida, entendiendo que ha insultado al Santo de Géminis sin pensarlo, cuando al bajar la mirada, observa movimiento más abajo.


- ¡Mirad!-


Seiya y Shun en dos breves saltos a través de los tejados de las casas de Capricornio y Piscis aparecen ante ellos, ignorando por completo a todos con la mirada fija en sus rivales.


- ¡Seiya! Esta vez no sobrevivirás… ¡sigues siendo inferior a mí!- exclama un Aquiles que empieza a elevar su cosmos de forma abrupta.


- ¡Comprobémoslo!- responde Seiya que junto a Shun empiezan a liberar su nuevo y dantesco cosmos.


Aquiles desata la furia que contenía y pasa al ataque.


¡¡¡TORNADO SANGRIENTO!!!


Shun se coloca frente a la trayectoria del ataque de Aquiles, quedándose Seiya detrás.


¡¡¡KHAN!!!


Shun libera un potente escudo que envuelve a los dos Santos de Oro, que choca violentamente contra el ataque de Aquiles, provocando un temblor tan potente que las casas más cercanas, las de Piscis, Acuario y hasta la de Capricornio comienzan a mostrar fisuras y grietas en su estructura.


- ¡Ja! No podréis permanecer dentro de ese escudo por mucho tiempo…- exclama Aquiles.


- No lo pretendemos…- responde Shun con tono muy calmado a la par que muestra una ligera sonrisa.


Seiya que se encontraba situado a la espalda de Shun, desaparece, ante la sorpresa de todos, reapareciendo nuevamente junto a Aquiles.


- ¡QUE!- exclama Aquiles.


¡¡¡RAYO ATOMICO DIVINO!!!


Un intenso brillo cegador emerge del puño de Seiya, y este libera totalmente su ataque contra un Aquiles a quien este movimiento coge por sorpresa, siendo engullido por la luz resplandeciente del Rayo Atómico y siendo golpeado plenamente por este en el torso. Aquiles sale lanzado violentamente hacia el cielo, pero éste es un rival duro y pese a encajar por completo el ataque de Sagitario este se recupera en el aire.


- Buen truco, pero… ¡ACASO HAS OLVIDADO NUESTRO ANTERIOR COMBATE!- exclama airado Aquiles contra atacando desde el mismo aire.


¡¡¡TORBELLINO CELESTIAL!!!


Aquiles lanza su ataque directamente contra Seiya, pero ante él aparece la imagen de Buda al sonido de un Gong, perdiendo de vista al caballero de Sagitario.


- ¡Pero qué diablos es esto!-


¡¡¡INVOCACION DE ESPIRITUS DEMONIACOS!!!


El ataque de Shun emerge desde abajo, golpeando severamente a Aquiles quien esta vez sale lanzado valle abajo, el impacto contra el suelo, provoca que en la casa más próxima, la de Piscis, varias columnas se derrumben debido al fuerte impacto.


¡¡¡TORNADO SANGRIENTO!!!


Aquiles vuelve a lanzar uno de sus ataques desde el mismo lugar de impacto, esto genera un temblor muy fuerte, haciendo que parte de la casa de Piscis se desmorone por completo, Shun vuelve a ponerse frente al ataque de éste nuevamente.


¡¡¡INVOCACION DE ESPIRITUS DEMONIACOS!!!


Los espíritus chocan de pleno contra el tornado de Aquiles, pero este se desvanece apareciendo a la espalda de Shun, Seiya interviene por un lado tratando de bloquear al alcaliano, pero éste, que esperaba precisamente esto, y logrando bloquear el puño de Seiya, con el otro brazo agarra por el cuello desde la espalda a Shun, y se lanza como un kamikaze contra el suelo a una velocidad altísima, Aquiles los suelta en última instancia dejándolos caer a ellos solos contra el suelo de forma abrupta, Seiya y Shun no tardan más que unos simples segundos en levantarse pero al mirar hacia arriba ven a su rival preparado para terminar la jugada.


¡¡¡LLUVIA DE DIAMANTES SANGRIENTOS!!!


¡¡¡KHAN!!!


Aquiles descarga con suma ira su lluvia de golpes, a lo que casi de forma inmediata Shun responde desplegando su escudo nuevamente, pero esta vez la potencia de los golpes hace que el escudo empiece a hundirse en la tierra poco a poco, hasta que este estalla en mil pedazos, Aquiles aprovecha el momento para lanzarse de cabeza contra ellos, Seiya se da cuenta de esto y lanza de un empujón a Shun, recibiendo únicamente Seiya el potente golpe.


- ¡SEIYA!- exclama Shun.


Aquiles levanta la mirada del suelo dirigiéndola con tono desafiante hacia Shun.


- ¡Uno menos! ¡Tu turno!- le reprende Aquiles tomando posición ofensiva.


Un temblor nace de la zona donde Seiya ha sido golpeado y enterrado en el suelo, Aquiles baja la mirada levemente hacia el suelo, cuando emerge el puño de Seiya, que golpea con fuerza el mentón de Aquiles, lanzándole por los aires, pero este nuevamente logra caer de pie.


- Es increíble la fuerza y la resistencia que tiene.- susurra Shun.


- Así es, y todavía guarda en su interior un poder y una furia mayor. Debemos ser rápidos antes de que alcance nuevamente ese nivel.- responde Seiya con rostro serio.


- Reconozco que vuestra colaboración en combate es buena, gracias a eso todavía estáis los dos en pie, pero no os equivoquéis. Contra mí no tenéis nada que hacer.- responde Aquiles.


- Shun, es todo o nada, no hay más opción. ¿Estás preparado?- pregunta Seiya.


- ¿Te refieres a eso?- responde Shun.


-Así es.-


- ¿Todavía guardáis más trucos? ¡Qué interesante! Adelante, ¡mostradme todo lo que sabéis hacer! Jajaja.-


Seiya se gira hacia Kanon y el resto de caballeros mirándoles seriamente.


- Kanon, retira a todos hacia atrás, ¡ahora!-


- ¡¿Qué demonios están tramando?!- se pregunta Shaina.


Shiryu que en silencio y en todo momento junto a Atenea, toma la voz.


- Doy la orden unilateral a todos los caballeros de replegarse hacia atrás sin condiciones ni excepciones.-


Esta orden deja perplejos a extraños y presentes, incluso a la propia Atenea, Kiki es el primero que casi inmediatamente, agarra a su alumna Safiya y se la lleva para atrás. Algunos de los caballeros de plata y bronce hacen igual al observar al santo de Aries, y sucesivamente todos se repliegan hacia atrás.


Ikki de Leo y Kanon de Géminis permanecen en su misma posición.


- Kanon, he dado una orden.-


- No pienso acatarla. No me moveré de aquí hasta que vea que ocurre.-


- Yo haré lo mismo, no me alejare de mi hermano más de lo debido.- responde también Ikki.


Shun cierra los ojos momentáneamente y concentra mínimamente su cosmos, dirigiéndose telepáticamente al resto de caballeros.


-Amigos, camaradas, sé que tenéis muchas preguntas, y son muchas las respuestas que os debemos, pero por desgracia la situación no permite dar explicaciones, así que directamente os mostraremos el secreto que guardan las Kamuis en su interior…-


Los caballeros quedan atónitos ante el mensaje que Shun les transmite.


- ¡Aquiles! Esto se terminara aquí, ¡de un modo u otro!- grita Seiya sorprendiendo a todos.


- ¡Por mi perfecto!- responde Aquiles.


- ¡Ahh!- Shun/Seiya/Aquiles.


Los tres guerreros hacen explotar sus cosmos totalmente, el estruendo generado es tal, que las casas de Piscis y Acuario, ya debilitadas, se vienen abajo por completo ante el asombro de todo el Santuario.


- ¡¿Pero qué poder es este?!- exclama incrédulo Kanon.


- Este no es solo su poder, hay algo más, que me es muy familiar… siento dos cosmos más emergiendo de ellos… esos cosmos son de… ¡IMPOSIBLE!- exclama Ikki.


Una voz extrañamente familiar resuena dentro de la cabeza de cada uno de los Santos dorados presentes.


- Los humanos no son dioses, por eso, por más bondad que haya en un corazón, siempre estará expuesto al mal, la vida es así y no queda más remedio que seguir viviendo.-


- ¡¿De quién es esa voz que oigo en mi cabeza?!- exclama Isis, que a su vez observa como en los ojos de Shaina, Shiryu, Ikki, Kanon y de la propia Atenea, brotan lágrimas.


- Esa voz… es de…- susurra Kiki.


- ¡SHAKKA! - Shiryu/Shaina/Ikki/Kanon/Kiki.


- Entonces… el otro cosmos que emerge de Seiya… se trata de…- susurra Atenea.


- A los caballeros que han venido aquí, encomendaré a Atenea a su cuidado.-


Una segunda voz resuena en la cabeza de los Santos dorados nuevamente, al escuchar ésta, todos quedan acongojados, reconociendo instantáneamente que ésta pertenece a…


- ¡AIOROS! - Shiryu/Shaina/Ikki/Kanon/Kiki.


Isis, antes de soltar otra de sus barbaridades por la boca, observa como los caballeros más veteranos, muestran una mezcla de emoción y sorpresa ante lo que acaban de presenciar. Sin saber que hacer o decir, Mirari se acerca hasta ella.


- Isis, las voces que acabamos de escuchar, son las de Aioros de Sagitario y Shakka de Virgo, dos de los caballeros que formaban parte de la anterior generación, al igual que mi hermano…- le explica Mirari con emoción en el rostro.


Isis asiente seria, sin entender del todo lo que acontece, decide no preguntar más y observa como los cosmos de Seiya y Shun ahora se han multiplicado por dos, habiendo sobre sus cosmos otro igual que les acompaña, no teniendo nada que ver con el cosmos que vio en Seiya en el Valle de los Muertos.


El cosmos de los tres está al borde de alcanzar sus máximos, preparándose éstos para el golpe definitivo, tras escuchar las voces de Aioros y Shakka, Kanon entiende todo perfectamente y rápidamente reacciona.


- ¡TODOS FUERA DE AQUÍ!-


¡¡¡OTRA DIMENSION!!!


A la par que Kanon abre un portal para sacar a todos de allí Shun, Seiya y Aquiles lanzan el ataque final…


¡¡¡TEMPESTAD NEBULAR DIVINA!!!


¡¡¡GRAN COMETA ATOMICO DIVINO!!!


¡¡¡DIAMANTE SANGRIENTO!!!


La rápida actuación de Kanon transporta a todos hasta Star Hill, cuando todos son conscientes del cambio de ubicación, los dorados se dirigen hacia Kanon.


- ¡Kanon! ¿Por qué has hecho tal cosa?- reprende molesta Shaina.


Sin mediar palabra, Kanon con los ojos cerrados, señala con el dedo hacia el altar de Atenea donde se encontraban, antes de que nadie pueda articular palabra o pregunta, los cosmos de Aquiles, Shun, Shakka, Seiya y Aioros estallan completamente.


Una enorme bóveda de cosmos concentrada se divisa desde Star Hill, la cual crece rápidamente, desintegrando todo a su paso, cuando ésta alcanza su clímax máximo, instantes después, las técnicas de Seiya, Shun y Aquiles se aniquilan mutuamente unas contra otras.


Un fuerte terremoto sacude el Santuario, haciendo caer a todos contra el suelo, los Santos escandalizados por lo que han presenciado, miran rápidamente hacia el altar, tratando de encontrar a Seiya y Shun, pero lo único que logran ver es la gran detonación de energía, y un intenso brillo dorado que acaba por cegar y cubrir todo por completo…


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