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Capítulo 19. La decisión de Atenea

El Santuario ha sido bañado y cegado por un intenso brillo dorado, mientras éste comienza a diluirse, solo se escucha el sonido de las rocas derrumbándose por diversos lugares, los temblores dan una tregua al maltrecho suelo, y cuando es posible vislumbrar nuevamente todo el Santuario desde Star Hill, todos ven con pánico el estado en el que ha quedado la parte noble, la plaza y el altar de Atenea han desaparecido, solo la enorme estatua de Atenea, que ahora yace en el fondo de un gran cráter humeante persiste, el gran templo del Patriarca ha desaparecido casi por completo, apenas unas columnas y parte de la fachada principal, más alejadas de la explosión, se mantienen en pie.


Las casas de Piscis y Acuario han desaparecido al igual que la de Sagitario, la de Capricornio se mantiene en pie parcialmente, pero muy dañada por las sacudidas y las ondas sísmicas de la batalla. Las escaleras que unían estas casas, desquebrajadas cual papel, apenas visibles ya.


La atención de todos se centra nuevamente en el lugar del combate, donde un enorme cráter gobierna ahora el lugar, Cronos y los tres Altos Alcalianos que observaban la lucha permanecen impasibles e indemnes en el mismo lugar.


- ¡No es posible! Shun y Seiya han…- exclama Shaina.


- En absoluto, no están muertos, cualquier otro no habría sobrevivido. No logro verlos, pero sé que no están muertos.- responde Kanon.


- ¿Cómo estas tan seguro? No logro percibir ninguno de los cosmos de Shun y Seiya. Tampoco de Aquiles.- pregunta Mirari.


- Seiya es terco hasta para morir, no tengo dudas de que todavía esta con vida. Siempre sale adelante, por mucho que le cueste.- interviene Geki.


- Shun también, después de ver a mi hermano en combate, no tengo dudas de que sigue en pie dispuesto a luchar.- responde Ikki.


- Kiki, ¿puedes percibirlos?- pregunta Shaina.


- No, es extraño… Es como si…-


- ¿Cómo sí que?- pregunta Kanon.


- Como si ocultaran su cosmos a propósito.-


- ¿¡QUE?! Eso es imposible.-


- Si tú lo dices… es la extraña sensación que tengo.-


- ¡Chicos mirad!- salta Isis señalando una zona lejana.


Cuando todos empiezan a buscar con la mirada en la dirección que Isis señala, quedan sorprendidos al encontrar a Aquiles, semi inconsciente, con múltiples heridas y con la armadura que le protege agrietada y dañada seriamente.


- ¡No puedo creer lo que veo! Han logrado asestar a ese tipo un golpe devastador.- exclama Kanon.


- Deberíamos aprovechar e intentar acabar con el.- responde Geki.


- Geki, en estos momentos ni los caballeros más fuertes como Ikki o Kanon son capaces de estar a su altura, Seiya y Shun están en otro nivel muy diferente y son los únicos que son capaces de presentar batalla, y aun así no sabemos que ha sido de ellos.-


- Si contáramos con Hyoga tal vez…- murmura Geki cruzándose de brazos resignado.

Ulises, Aqueronte y Perseo se aproximan junto al mal herido Aquiles, y lo incorporan, esta muestra múltiples heridas, aunque no graves, sangrando entre otros por la boca.


- ¡Aquiles! ¡Hermano! ¿Cómo te encuentras?- pregunta Ulises.


- Hermano, perdóname, tenías toda la razón, no debemos subestimar a un rival, sea quien sea. Y pensar que dos caballeros de oro han sido capaces de hacerte esto a ti… ¡los matare a todos por ti!- exclama Aqueronte cerrando el puño con fuerza.


Mientras Cronos observa todo en silencio, unas grietas empiezan a abrir el suelo, de este emergen Shun y Seiya, quienes con magulladuras por todo el cuerpo y la armadura, no parecen tener nada grave, pero si una clara muestra de agotamiento tras realizar una técnica tan extrema como la que han realizado.


Ulises, Perseo y Aqueronte se alienan con furia en los ojos al ver que los dorados siguen en pie y con vida.


- ¡Malditas cucarachas! ¡Pagareis con sangre vuestra osadía!- exclama Aqueronte rabioso.


- ¡Lamentareis no haber muerto cuando pudisteis!- grita Ulises.


- Ahora os las veréis con nosotros tres a la vez, a ver si sois capaces de hacernos frente, ¡malnacidos!-


Shun y Seiya observan las insinuaciones de los tres, sin apenas gesticular palabra, aun manteniéndose en pie, el agotamiento en ellos es claro, y más en Seiya que no se había recuperado aun de las heridas sufridas por Aquiles en el anterior combate.


Mientras tanto, en Star Hill, los dorados hablan entre ellos decidiendo la mejor estrategia para ayudar a sus compañeros, mientras Atenea muestra un rostro con la mirada perdida en la lejanía, desde que escucho las palabras de Shakka y Aioros.


- ¡OS CAUSARE UN DOLOR INPENSABLE!- grita Perseo adelantándose a los demás.


¡¡¡CAÑON FOTOVOLTAICO!!!


- ¡Mierda! ¡Han lanzado el primer ataque!- exclama Shaina.


- Mi muro de cristal no puede alcanzarlos a esta distancia.- se lamenta Kiki.


Atenea, por el contrario, acaba por tomar una decisión al ver el ataque de Perseo, y se presenta por sorpresa delante de Shun y Seiya que quedan sorprendidos, al igual que los demás en Star Hill.


- ¡ATENEA!- grita a pleno pulmón Shiryu alarmado por la decisión de Atenea.


- A…Atenea… Tú no debes estar… aquí…- susurra Seiya al que le falta el aliento y se apoya sobre Shun.


- Escuchar las voces de Shakka y Aioros me ha hecho recordar que además de proteger la Tierra, también debo proteger a mis caballeros… y además ¡SOY LA DIOSA DE LA GUERRA!-

Las palabras y la intervención de Atenea sorprenden hasta al propio Cronos, Perseo se queda inmóvil al observar como a unos escasos metros, el cosmos de la Atenea se enciende, con su báculo en mano, corta en dos el ataque de Perseo, y este se desintegra. Aqueronte y Ulises se unen nuevamente a Perseo, sin saber del todo como actuar.


- Vosotros, los más cercanos a Cronos, os habéis jactado desde la era Mitológica de ser los más fuertes, habéis disfrutado matando y torturando humanos, guerra tras guerra, pero decidme, ¿qué tal fuertes sois en realidad, si solo vais tras otros más débiles? Ahora os doy la oportunidad de mostrar cuan fuertes sois… ¡ENFRENTAROS A UNA DIOSA!-


Los tres alcalianos se quedan con la boca desencajada, mientras los santos de oro no dan crédito a la forma de proceder de Atenea, y varios caballeros deciden ir con ella.


- ¡Atenea! ¡¿acaso has perdido el juicio?! ¡No permitiré que hagas tal locura!- exclama Kanon que se lanza hacia el vacío dirección al altar.


- ¡Yo tampoco pienso permitirlo! Protegerte y luchar por ti es nuestra labor.- grita Ikki.


- ¡El toro dorado siempre estará entre tú y cualquier peligro!- grita Geki.


Los tres toman la iniciativa y otros hacen lo mismo tras ellos, pero nada más desplazarse unos pocos metros, éstos chocan con una barrera invisible y caen de espaldas al suelo.


- ¿¡PERO QUE!?- exclama un Kanon confundido.


- ¡Atenea nos ha encerrado aquí!- exclama tauro.


- Atenea, déjanos ayudarte, ¡libéranos!- clama Ikki furioso de impotencia.


- ¿Acaso nos consideras unos inútiles? ¡MALDITA SEA!- grita colérico Kanon.


- Estáis equivocados los tres por completo.- interviene un relajado Kiki.


- ¿De qué rayos estás hablando?- responde Ikki.


- Atenea no nos considera ni débiles ni inútiles, simplemente ha tomado una decisión.- insiste nuevamente Kiki.


- ¿A qué te refieres Kiki?- pregunta algo más tranquilo Kanon.


- Veréis, después de escuchar nuevamente las voces de Shakka y Aioros recordó y comprendió algo que había olvidado por completo.-


- ¿A qué te refieres? Suéltalo de una vez, ¡Vamos!- insiste Geki inquieto.


- Simplemente, ha tomado la decisión de luchar en esta guerra por los suyos y por la tierra, no volverá a permitir que sus caballeros luchen solos. Y ha decidido empezar aquí y ahora.- concluye Kiki.


Se genera un pequeño silencio entre los caballeros, que entienden lo que pretende, pero no quieren dejarla actuar sola, atrapados, y resignados, todos templan los ánimos, y deciden formar un frente común, esperando la oportunidad de intervenir, mientras tanto en el lugar de la batalla, los tres alcalianos siguen enmudecidos ante el desafío de Atenea.


- ¿Y bien? ¿Estáis dispuestos a mostrar vuestra gran fuerza para enfrentar a una diosa?- insiste Atenea.


Los tres alcalianos se miran unos a otros sin saber que decir, cuando…


- Tan solo eres un recipiente, una mortal que alberga el espíritu reencarnado de una diosa, y además, no cuentas si quiera con protección alguna, ¿Qué sentido tiene si sigues siendo una simple humana mortal?- responde finalmente Aqueronte.


Atenea que no ha dejado de mirar fijamente a los tres, sonríe levemente, a lo que éstos tres muestran dudas y desconfianza.


- ¿Una simple mortal dices? De acuerdo, te lo mostrare.- responde Atenea.


Atenea toma dirección hacia la estatua que la representa y que se encuentra medio hundida en el cráter, los tres alcalianos se muestran en suma tensión y en guardia ante cualquier movimiento que pueda hacer, Atenea cuando llega junto a la estatua, saca una daga dorada de sus ropajes, la misma con la que se quitó la vida frente a Saga de Géminis 20 años atrás, dejando a todos desconcertados, con ésta, se auto infringe un ligero corte en su mano, de la cual empieza a brotar su sangre, colando la palma de su mano en contacto con la estatua.


- Atenea, ¿estas dispuesta a todo no es así?- murmura Shiryu con rostro muy serio.


- ¿Pero qué está haciendo Atenea?- pregunta la joven Isis desconcertada.


- Isis, observa con mucha atención, estas a punto de ver algo, que pocos han tenido el privilegio de ver.- responde Shaina.


Instantes después de que la sangre de Atenea entre en contacto con la estatua, esta comienza a desprender un cosmos de un tamaño fuera de todo lo conocido, Perseo, Aqueronte y Ulises observan y sienten como el intenso y gigantesco cosmos que la estatua desprende se extiende por todo el santuario, tal es su intensidad que este cala en sus propios cuerpos, siendo intimidados por él.


En Star Hill, los caballeros más jóvenes y recientes se muestran abrumados ante el cosmos tan intenso y que no son capaces de comparar con nada están sintiendo, por primera vez van a ser testigos del verdadero y autentico poder de la diosa Atenea.


La estatua termina de despertar y ésta comienza a brillar intensamente a la par que mengua su tamaño, pasando a caber en la propia mano de Atenea, quien la lanza frente a ella, ésta realiza su última concentración y de la minúscula estatuilla aparece la poderosa y autentica Kamui de una diosa, el cosmos de Atenea sigue elevándose de un modo infinito, planta el báculo sobre el suelo, y como si de una orden directa se tratara, la Kamui estalla, vistiendo inmediatamente a Atenea, los rostros de Perseo, Aqueronte y Ulises, muestran más miedo que ninguna otra cosa, al observar como ante ellos tienen a una autentica diosa que porta el báculo en su mano derecha y su escudo en la izquierda, Cronos aun impasible se mueve a donde se encuentra Aquiles mal herido.


¡¡¡RESTAURACION DEL TIEMPO!!!


Cronos ejecuta la misma técnica con la que salvo a Perseo y Aqueronte, y tanto las heridas como su armadura se regeneran por completo, recuperando la consciencia de inmediato, este se levanta y rápidamente se alinea junto a sus tres hermanos, los cuales al ver a su hermano junto a ellos, empiezan a reaccionar.


- ¡EH! ¡¿Cómo eres tan cerdo?! ¡Eso es hacer trampas!- grita airadamente Ichi de Hidra al ver como Cronos restaura el cuerpo de uno de los suyos nuevamente.


Cronos que escucha el insulto que le ha profesado el santo de Bronce, y entra en cólera.


- ¡COMO TE ATREVES MALDITO GUSANO! ¡TOMA ESTO!-


Cronos lanza un potente rayo de ken directamente a donde Ichi se encuentra junto a otros santos de bronce, pero Atenea interviene desplazándose a una velocidad vertiginosa y con su escudo bloquea el ataque de Cronos.


- ¡LA BATALLA LA CONTINUO YO!- exclama Atenea.


- Está bien, acepto tu desafío.- responde Cronos, sonriente.


- ¡¿Atenea contra Cronos?!- exclama Geki.


Sin tiempo para asimilar y digerir el cambio de escenario, Cronos hace despertar su cosmos, que desprende un odio profundo y oscuro, una armadura negra y rojo sangre se materializa sobre su cuerpo, y sobre su mano derecha emerge una enorme guadaña.


Atenea desde el aire se lanza contra Cronos, y este a su vez salta hacia el cielo, ambas divinidades chocan en el aire, creando una onda sísmica que barre las nubes del cielo, Cronos se lanza nuevamente contra Atenea, que bloquea los violentos impactos de la guadaña con su escudo, cuando logra zafarse de los repetidos golpes contra ataca.


¡¡¡BACULO DE ATENEA!!!


Un potente cañón de cosmos de una intensidad de proporciones incalculables golpea sobre el torso de Cronos, que sale catapultado a mucha distancia, pero tras unos instantes, con su propia guadaña golpea al propio cañón, destruyéndolo con una sonora explosión.


Cronos empieza a girar su guadaña generando un embudo de aire que succiona todo hacia él, Atenea aunque se resiste, acaba siendo arrastrada por la corriente de aire, hasta llegar frente a Cronos, que la golpea de manera sádica y violenta múltiples veces sobre el torso y el pecho, Atenea acaba por escupir sangre debido a los golpes, y con el ultimo es lanzada por los suelos, dando múltiples vueltas hasta quedar tendida sobre el suelo.


- ¡Sera mejor que te mate aquí y ahora!- exclama grandioso Cronos que salta hacia el cielo para lanzar su ataque.


¡¡¡COLAPSO MITOLOGICO!!!


Una oscura tormenta se genera sobre Cronos, y de esta comienzan a llover múltiples y potentes rayos de ken que van directamente contra Atenea, que aun de rodillas, observa lo que le viene encima.


¡¡¡KHAN!!!


Shun aparece de la nada, situándose frente a Atenea protegiéndola con su escudo.


- ¡¿Otra vez tú!?- exclama molesto Cronos.


- ¡Y no viene solo!- grita una voz tras de él.


¡¡¡METEOROS ATOMICOS DIVINOS!!!


Una lluvia de meteoros empuja por la espalda a Cronos que no se había percatado de Seiya, hasta situarlo en la trayectoria de su lluvia de rayos, pero haciendo girar su guadaña nuevamente genera una especia de escudo con el cual bloquea el ataque de Seiya.


Molesto por la intervención de los dos dorados, se lanza sobre Seiya quien no es capaz de verlo debido a su velocidad, siendo agarrado por la cabeza y lanzado con rabia contra el suelo, chocando contra el levantando una enorme polvareda.


¡¡¡INVOCACION DE ESPIRITUS DEMONIACOS!!!


Shun responde nuevamente atacando a Cronos, pero este destruye su ataque con un golpe de su guadaña y se lanza como un misil contra Shun, cuando este va a ser impactado, aparece Atenea, que lo salva con su escudo, el golpe del puño de Cronos contra el escudo de Atenea genera una enorme onda sonora que rompe las rocas de las montañas lejanas.


- ¡No te libraras tan fácilmente!- le grita Cronos, que golpea con rabia el escudo de Atenea repetidas veces, que empieza a mostrar grietas.


- ¡TU TAMPOCO TE LIBRARAS DE MI! ¡AAHH!-


¡¡¡RAYO ATOMICO DIVINO!!!


Seiya golpea desde abajo al titán, logrando separarlo de Atenea y Shun, que logran situarse sobre el suelo a cierta distancia, Seiya se apresura a reunirse junto a ellos, formando un equipo de tres, estando Atenea en medio, siendo custodiada por Shun y Seiya a los lados.


- ¡Estoy más que harto de todos vosotros! ¡Con esto acabare de una vez con vosotros! ¡Ahh!- grita furioso un Cronos que eleva su cosmos todavía más si cabe.


- Se acabó, Cronos es demasiado fuerte para nosotros…-susurra una Atenea impotente y abatida.


Seiya da unos leves pasos situándose frente a Shun y Atenea, pensativo.


- Todavía no nos ha derrotado… ¡Nos queda todavía una opción!- exclama muy serio Seiya con la mirada clavada en Cronos.


- ¿¡QUE!? ¡Ni hablar! No estoy dispuesta a pediros eso.- exclama Atenea alarmada.


Shun entiende las palabras de Atenea y Seiya, sonriendo levemente mientras baja la mirada ligeramente.


- Atenea, no tienes que pedirnos nada, la decisión es nuestra, ¿No es así, Seiya?-


- ¡Así es!- exclama nueva mente Seiya.


- Esa técnica seguramente acabaría con vuestras vidas, ¡incluso tal vez con la mía!- exclama Atenea.


- Atenea…Saori… somos tus guardianes desde hace más de veinte años… y lo somos porque elegimos serlo por voluntad propia.-


- Seiya tiene razón, si hemos llegado hasta aquí es porque así lo decidimos voluntariamente.- resuelve Shun.


- ¡Chicos! Pero…- susurra abrumada Atenea.


- Hace más de veinte años, te prometí que estaría contigo hasta el final, si éste ha de ser nuestro final, lo aceptare con sumo gusto.- responde sin reservas Seiya.


- Yo también, por la oportunidad de vencer a ese monstruo, de salvar a mi hermano y a los demás, ¡POR EL SANTUARIO!- añade Shun.



Mientras tanto en Star Hill


- Algo no me gusta… ¿porqué se muestran tan tranquilos esos dos idiotas?- comenta Shaina refiriéndose a Seiya y Shun.


Kiki que desde un cierto tiempo viene observando cada detalle del combate, al fin comprende la situación.


- ¡Maldita sea! ¿Acaso se han vuelto locos? ¡No lo permitiré! ¡Apartaros!- exclama Kiki que enciende su cosmos de forma brusca para sorpresa de todos.


¡¡¡EXTINCION DE LA LUZ ESTELAR!!!


Kiki lanza su técnica más potente contra el campo de fuerza que Atenea ha levantado alrededor de Star Hill, pero el ataque no hace sino rebotar contra el mismo Kiki, cayendo este contra el suelo, herido por su propia técnica.


- ¡KIKI! ¿Se te ha ido la cabeza? ¿A qué santo ha venido eso?- exclama Mirari.


Kanon e Ikki que ni se inmutan ante la repentina actuación de Kiki, siguen observando fijamente a Seiya, Atenea y Shun. Shiryu y Marin se aproximan a ellos.


- ¿vosotros también os habéis dado cuenta, no es así?- pregunta Marin.


- Así es…- responde Ikki apretando puños y dientes.


Shaina escucha la conversación de estos y se une a ellos.


- ¿De qué demonios habláis?-


- Shaina, observa atentamente.- murmura Kanon.


Shaina torna la mirada hacia Atenea y los otros cuando su reacción es casi instantánea.


- ¡Imposible! ¡Esa postura! ¡LA TECNICA PROHIBIDA!-


- En efecto… Atenea, Shun y Seiya han decidido ir hasta el final, a pesar de las consecuencias.- interviene Shiryu que todavía porta la hermosa armadura de Libra con lágrimas en los ojos.


- Perdóname Seiya… por no haber podido ayudarte más…- murmura Kanon entre lágrimas, comprendiendo finalmente, que el escudo de Atenea no pretendía impedirles luchar, sino más bien protegerlos de lo que estaba por llegar.


- ¡Maestro!- grita entre lágrimas un Koga que observa como su legendario maestro hace frente a semejante rival sin albergar duda alguna en su corazón.


Atenea, Shun y Seiya se observan entre ellos en silencio mientras una oscura y profunda tormenta se cierne sobre el Santuario, las primeras gotas comienzan a caer sobre las tres relucientes Kamuis.


- Es la hora…- murmura Shun.


- Así es… ¡VAMOS!- exclama Seiya.


Atenea asiente sonriente mientras Shun y Seiya se recolocan a ambos lados de ella, quedándose en el centro la propia Atenea.


- ¡Cronos! ¡Te pararemos los pies sea como sea! ¡AAAHHH!- exclama Seiya elevando su portentoso cosmos.


- ¡Libraremos de tu mal a la Tierra! ¡AAAHHH!- exclama Shun que también comienza a elevar su cosmos al máximo potencial.


- ¡JUNTO A MIS GUERREROS DEFENDERE ESTA TIERRA! ¡AAAHHH!- estalla con furia el cosmos divino de Atenea.


- Que voluntad la suya…- murmura Cronos sorprendido ante la determinación de la diosa y sus dos leales guerreros.


- ¡Mas no será suficiente! ¡ESTA TIERRA ME PERTENECE!- estalla rabioso Cronos.


Shun por la izquierda, Seiya por la derecha y en último lugar Atenea en el centro, convergen formando la posición final de la trinidad….


¡¡¡EXCLAMACION DE ATENEA DIVINA!!!


¡¡¡COLAPSO PRIMIGENIO!!!


La técnica prohibida libera todo su poder siendo lanzado directamente contra Cronos y su ataque, el violento y devastador choque de ambas energías provoca el colapso del Santuario, las casas restantes se vienen abajo, las escaleras que unen estas se fragmentan y desquebrajan, todo el Santuario en si comienza a venirse abajo, cuando el empuje del cosmos de Cronos, comienza a empujar contra Atenea, Shun y Seiya la gran masa central de energía.


- ¡Imposible! El cosmos de Cronos empieza a ganarnos terreno… Shun, Seiya, de verdad, perdonarme por sacrificar vuestras vidas solos junto a la mía…- susurra Atenea entre lágrimas apenada por el sacrificio de sus dos caballeros.


- Te equivocas en una cosa…- murmura Shun.


- No estamos solos en esto…- termina sonriente la frase Seiya.


Atenea muestra sorpresa e incredulidad en sus ojos, cuando tras ellos aparecen las constelaciones de Sagitario y Virgo, y dos poderosas presencias convergen.


- Seiya, me has superado como caballero, has permanecido pese a todas las adversidades siempre junto a nuestra diosa, estoy orgulloso de verte portar la armadura que un día yo vestí… gracias… hermano…-


- ¡Aioros…!- susurra Seiya sin poder evitar derramar lágrimas por las palabras que el difunto Santo de Sagitario le profesa.


- Shun, la vida es un constante cambio, y en él no podemos evitar padecer sufrimiento, solo podemos decidir qué hacer con el tiempo que se nos concede en este mundo… Es un honor que seas mi sucesor…-


- ¡Shakka…! Nos volveremos a reencontrar en la próxima vida… ya lo veras…- comenta Shun lleno de emoción al oír las palabras de Shakka.


- Aioros… Shakka… ni la muerte os ha impedido seguir a mi lado… ¡Gracias mis caballeros!- exclama abrumada Atenea.


- ¡Somos los SANTOS DE ATENEA! ¡AAAHHH!- exclama Seiya alzando todavía más su cosmos tras las palabras de Aioros.


- ¡AAAHHH!- Atenea/Shun gritan elevando sus cosmos también.


Las palabras de los difuntos caballeros alientan a los tres, consiguiendo frenar el avance de la dantesca esfera de energía concentrada que se les echaba encima, mientras en el cielo, entre las oscuras nubes negras, unos intensos relámpagos comienzan a retumbar en el cielo, generándose una extraña espiral en las nubes.


El cumulo de poder entre Cronos y Atenea y los dos santos dorados comienza a volverse inestable por momentos, generando coletazos violentos, ésta está a punto de estallar lo que provocaría la destrucción no del Santuario, sino de la Tierra en sí, cuando de la espiral formada en el cielo un vórtice en su centro se abre, y un rayo de luz ilumina directamente la bomba de energía.


Súbitamente un gran rayo cae desde los cielos, impactando completamente sobre la esfera de energía, produciendo tal impacto un intenso destello blanco que baña toda la zona y ciega por completo a todos.


Tras una extraña implosión, todo queda en sumo silencio, quedando todo el mundo sorprendido ante tal extraño suceso. Cuando el destello blanco comienza a menguar, para sorpresa de todos, el cumulo de energía desaparecido, como si el propio rayo caído del cielo la hubiera engullido.


En su lugar, un intenso y resplandeciente brillo blanco se encuentra en su lugar, desprendiendo un aura a un nivel desconocido hasta ahora. El destello comienza a apagarse paulatinamente, no así el aura magnánima que este desprende, cuando el brillo ha menguado lo suficiente, comienza a vislumbrarse dentro de ella lo que parece ser la forma de un hombre en su interior.


Finalmente el brillo desaparece totalmente, mostrando tras de sí, efectivamente la figura de un alto y portentoso hombre, con una pronunciada barba blanca y de largos cabellos blancos. Este hombre muestra en su mirada la furia destructiva del universo en sí, portando en su mano derecha lo que parece ser un enorme relámpago a modo de lanza.


Atenea no pasa por alto la energía que este hombre desprende, y al levantar su mirada, se queda observando sin mediar palabra la espalda que éste le da. Tras unos minutos de sumo silencio, logra articular palabra.


- Pa… ¡PADRE!-



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