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Capítulo 01. Encuentros casuales

Actualizado: 22 feb 2022




El santuario. Casa de Aries


Ya han pasado veinte años desde que la Guerra Santa termino, la paz volvió a la tierra y la orden de los caballeros de Atenea se ha reconstruido casi por completo, no sin esfuerzo, pero hay algo que me inquieta, desde hace unos días, algo extraño hay en las estrellas, pero no logro ver de qué se trata. Tengo un mal presentimiento…


- ¡Alto! ¡Detente de inmediato! No des un paso más, este lugar está prohibido para todo aquel que no pertenezca al Santuario.-


- He venido hasta aquí para ver a la diosa Atenea.-


- ¿Qué? ¡¿Cómo te atreves?! Márchate ahora mismo o pagaras cara tu insolencia.-


- He venido a ver a tu diosa, nada más, no he venido hasta aquí para luchar, necesito hablar con Atenea de manera urgente.-


- ¡Basta! Nadie pasara de aquí sin el consentimiento de la propia Atenea, yo Kiki de Aries, guardián de la primera de las 12 casas. ¡Te daré tu merecido!- (Kiki enciende su cosmos)


¡¡¡REVOLUCION DEL POLVO ESTELAR!!!


El desconocido vuelva por los aires y cae violentamente sobre el suelo de espaldas.


- Espero que hayas tenido suficiente, tómalo a modo de advertencia, retírate ahora y te perdonaré la vida.-


El desconocido se incorpora con dificultad.


- ¿Has dicho Kiki de Aries? ¿Acaso tienes algo que ver con Mu de Aries? No me pienso retirar, si lo hago ya puedo darme por muerto.-


- ¿Cómo? ¿Quién rayos eres? ¿De qué conoces a mi maestro?-


- ¿Tu maestro? Entiendo, lo conocí hace ya 20 años, en Asgard...-


- ¿Asgard? ¿Quién diablos eres tú?-


- Como ya te dicho, solo vengo para hablar con tu diosa, no debes considerarme tu enemigo, te diré quién soy…-


El desconocido se rasga la túnica negra que le ocultaba por completo y debajo de ella aparece…


- Me llamo Sigmund de Grane, guerrero divino de Asgard, y vengo a solicitar audiencia urgente con Atenea en nombre de Asgard.-


- ¿Un guerrero divino en el santuario? ¡Sabía que era una trampa!-


- ¡Desaparece!-


¡¡¡EXTINCION DE LA…!!!



- ¡DETENTE KIKI!-


Kiki frena en seco su ataque y gira su cabeza, a la entrada de la casa de Aries aparecen tres siluetas.


- Tú eres… ¡Mirari de Piscis! ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Por qué has abandonado tu casa? Y, vosotros sois santos de plata. ¿Qué ocurre aquí?-


- Estoy aquí por orden directa de Atenea, tengo la orden de llevar al guerrero divino ante Atenea.-


- ¿Estas bromeando verdad?-


- No, en absoluto, y ya deberías saber que detesto las bromas.-


Mirari pasa de largo de Kiki y se dirige hacia Sigmund que a malas penas se mantiene de rodillas, ésta se arrodilla ante él.


- Escúchame bien, estos dos santos de plata te ayudaran a llegar hasta la sala de Atenea y yo iré con ellos, si haces el más mínimo movimiento extraño, te clavaré esta rosa blanca en el corazón sin vacilar ¿lo entiendes?-


- Gra… Gracias caballero de Piscis.-


- No me las des a mí, es cosa de Atenea, si hubiera sido yo, te habría matado con el primer golpe, no creas que todos los caballeros dorados somos tan piadosos como Kiki.-


- Mirari, explícame porque, ¿Porque Atenea quiere ver a este individuo?-


- Para ser el reparador de armaduras, no te has fijado mucho… Mira su estado, sus heridas… Su armadura divina está hecha trizas, y no se debe al daño que le causaste hace un momento con tu ataque. ¡Safiya! ¡Catrina!-


Las santas de plata de Altar y del Loto aparecen de la nada.


- Patrullad el perímetro, si encontráis algo sospechoso, ¡Eliminadlo de inmediato!-


- Kiki, no sé qué está ocurriendo, pero es evidente que algo raro pasa, mantente alerta.-


Kiki observa como dos santos de plata recogen a Sigmund y se marchan, Mirari les sigue de cerca.



Más tarde en la sala de Atenea


Custodiado por los dos santos de plata, y vigilado por la santa de piscis, los 4 entran en la sala de Atenea, al fondo de ésta se divisa a Atenea sentada en su trono en el centro de la sala, custodiada por dos santos de oro. Se trata de los Santos Seiya de Sagitario y Shaina de Escorpio.


Seiya observa con detenimiento el estado en el que el guerrero divino llega ante ellos, y Shaina a su vez, que no se termina de fiar, mantiene su aguja encendida en su dedo.


Atenea se levanta y se acerca a Sigmund ante el asombro de los caballeros presentes.


- ¿Qué ha ocurrido en Asgard guerrero divino? ¿Dónde están Hilda y Lyfia?-


Sigmund queda perplejo ante lo concisa y directa que resulta Atenea.


- Atenea… soy Sigmund de Grane, Asgard ha sido atacado y reducido a cenizas.-


Todos los caballeros presentes quedan perplejos ante las palabras de Sigmund, el cual muestra ojos cristalinos llenos de dolor y angustia, algo impropio en un guerrero de Asgard.


- Aparecieron de repente, sin previo aviso, en mitad de la noche, una gran bola de fuego explotó en mitad de la ciudad, estalló el miedo y cundió el pánico, yo me encontraba regresando de una misión fuera, vi la explosión de lejos y para cuando llegué, todo estaba arrasado…


A Sigmund le empiezan a brotar amargas lágrimas de los ojos.


- Para cuando me uní a la lucha, varios de mis compañeros ya habían caído, llegue hasta el palacio de Hilda, y nos enfrentamos a los atacantes, al final solo quedamos en pie dos guerreros a las puertas de palacio, Froddi de Gullimbursti y yo. Lyfia como nuevo recipiente de Odín se puso al frente, ordeno a Froddi ocultarse y proteger a Hilda, y a mí me tele transportó a la frontera de Asgard con la misión de venir aquí, daros la alerta y pediros ayuda.


Atenea escucha atentamente las palabras de Sigmund.


- ¿Quién os atacó?- pregunta Seiya.


- Se hacían llamar Alcalianos.


- ¡¿Qué?! ¡No es posible! ¿Estás seguro de lo que dices?-


- Completamente diosa Atenea.- responde Sigmund.


- ¿Los conoces?- pregunta Shaina.


Seiya observa como la mirada de Atenea se torna en seria preocupación.


- Hace mucho… Mi padre me hablo de ellos…- susurra Atenea.


- ¡¿Tu padre?! ¿Te refieres a Zeus?- Le responde un sorprendido Seiya.


- Siglos atrás, mi padre me contó como en su lucha contra el Titán Cronos, éste poseía un ejército a su servicio, leal, fiero y tan cruel como el propio Cronos, dispuesto a todo con tal de satisfacer a su señor…-


- Entonces… ¿Pretendes decir que…?- Dice Seiya sin acaba la frase.


- Así es, si los Alcalianos están de nuevo en la Tierra solo puede significar una cosa… ¡¡EL REGRESO DEL TITAN CHRONOS!!-


En ese instante entra el Patriarca en la sala.


- Debemos actuar con presteza, lo primero, llevad a Sigmund a la enfermería que descanse y se reponga de sus heridas.-


- ¡De inmediato!- contestan los santos de plata.


-Shaina, ve a buscar de inmediato a la santa de Cáncer y que venga de inmediato, tengo una misión urgente para ella.-


-¡A la orden patriarca!- responde Shaina.


En ese momento entran en la sala Catrina y Safiya.


- Maestra, hemos recorrido el perímetro del Santuario como pediste, no hemos encontrado nada sospechoso.-


- Mirari, tú y tu discípula, ocuparos de proteger el perímetro del Santuario.-


- Nos ponemos a ello de inmediato, Patriarca.- contesta Mirari.


- Safiya, quiero que recojas estos restos de la armadura del guerrero divino y se la lleves de inmediato a tu maestro Kiki, que se ocupe de la reparación cuanto antes.-


- Como ordenéis.- responde Safiya.


- Seiya... Quiero que te dirijas hacia el Templo Submarino, debes hacerle llegar un mensaje a Poseidón de parte de Atenea.-


- Shiryu... ¿Crees que es buena idea que vaya yo en persona?-


- No queda otra, viniendo de ti, tal vez se tome en serio el mensaje.-


- Está bien, saldré de inmediato y mi discípulo Koga vendrá conmigo.-


- Antes de irte, ¿Tenemos noticias acerca de Hyoga?-


- Ninguna, lo último que sabemos de él es que sigue en Siberia con su alumna.-


- De acuerdo, parte cuanto antes hacia el Templo de Poseidón.-


- Debo enviar una partida de reconocimiento de inmediato a Asgard.-


- Yo les acompañaré.- responde Sigmund, que sigue con dificultades para mantenerse en pie.


- ¡No! Tienes heridas serias, además de que tu armadura ahora es inservible, descansa y recupérate, enviaré a mis caballeros en busca de tus compañeros y de información.-


Tres nuevos santos entran la sala.


- Patriarca, se presentan ante vos Marin del Águila, Niobe de Lira y Jabu de Unicornio.-


- Debéis partir de inmediato hacia las tierras de Asgard, recopilad toda la información que podáis, encontrad y traer al Santuario a la damas Hilda y Lyfia y al guerrero Froddi que según nuestros datos debe estar con ellas y que permanecen ocultos.-


-¡Partimos de inmediato!- responde Marin.


En este instante se abre la puerta de la sala y entran dos caballeros dorados.


- Patriarca, se presenta Isis de Cáncer como habíais ordenado.- interviene Isis arrodillándose ante Shiryu y Atenea.


- Bien, tengo una misión importante para ti.-


- ¿De qué se trata?- responde Isis.


- Como santa de Cáncer, tienes la habilidad de viajar a la tierra de los muertos, quiero que te dirijas allí ahora, e investigues, debemos saber cuánto antes si Hilda de Polaris sigue con vida.-


- Patriarca, si se encuentra allí, no podré traerla de vuelta…-


- No te pido eso, pero si ha ocurrido tal desgracia, debes encontrarla y hablar con ella. Trae toda la información que puedas, solo tú puedes hacer esta misión.-


- Está bien Patriarca, me pongo a ello de inmediato.-


En medio de la sala la santa de Cáncer enciende su cosmos, abre un vórtice espacio temporal que cruza y desaparece.



Mientras tanto en la casa de Aries


- Y eso es todo lo que ha ocurrido en la sala del Patriarca, maestro.-


- Ahora comprendo…- asiente Kiki con actitud pensativa.


- Muy bien Safiya, ¡tenemos trabajo! Trae mis herramientas, ¡deprisa!-


- ¡Sí!- responde Safiya con cara sonriente.


- Safiya...-


- ¿Que ocurre maestro?-


- Quiero que hagas algo por mí...-


- ¿Que necesitas maestro?-


- Quiero que vayas a Siberia, busca al maestro Hyoga, y al maestro Shun en la isla de Andrómeda, hazles saber de la situación y regresa de nuevo al Santuario, yo debo quedarme aquí protegiendo la casa de Aries y reparando la armadura divina.-


- De acuerdo, maestro.-


Safiya concentra todo su cosmos y se tele transporta desapareciendo por completo.

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