Capítulo 02. Revelación inesperada
- Carlos Moreno
- 26 feb 2022
- 9 Min. de lectura
Safiya muestra sorpresa ante el conocimiento por parte del extraño de los templos del Santuario y de los caballeros de oro, lo que provoca que la joven santa se ponga en guardia, comenzando a despertar su cosmos, llamando así la atención de todos en el Santuario.
- Mi maestro es el guardián de esta casa, la primera de las doce, pero en su ausencia, yo Safiya de Altar, asumiré la tarea de proteger esta casa, impidiendo el paso a todo aquel no que pertenezca al Santuario. - responde seriamente Safiya.
¡¡¡MURO DE CRISTAL!!!
El extraño, sin añadir palabra alguna más, levanta su brazo y apuntando con su dedo, lanza un ligero golpe de ken contra Safiya, pero este rebota gracias a la técnica desplegada por la santa de plata, y el golpe de ken es relanzado contra el extraño, el cual, esquiva fácilmente.
- El muro de cristal… Actúa como el propio reflejo de uno mismo en un espejo… cualquier ataque lanzado contra él, sea el que sea será irremediablemente devuelto contra sí mismo. - explica Safiya, ahora confiada y calmada tras el muro de cristal.
- De modo que, además de ser discípula de Kiki de Aries, el reparador de armaduras, también perteneces al país de Jamir, ¿Me equivoco? - comenta el extraño, mostrando poseer un amplio conocimiento acerca de los caballeros.
Tales afirmaciones y conocimientos por parte del extraño comienzan a irritar a Safiya enormemente.
- ¡¿Quién diablos eres?! No perteneces al Santuario, y tampoco eres un alcaliano, de lo contrario, abrías atacado desde el primer instante, detecté tu presencia por mis habilidades telepáticas, lo que me indica que estas ocultando tu cosmos y su naturaleza de algún modo y con un motivo concreto. - responde muy seria Safiya.
- Increíble… Verdaderamente increíble, muestras una inteligencia y unas dotes analíticas increíbles para ser tan joven…- responde el extraño alabando a la santa de plata.
- Déjate de tonterías y de alabanzas, esas cosas no te funcionaran conmigo. ¡RESPONDE! - insiste Safiya, que empieza a concentrar su cosmos de manera intensa.
- Pese a ser tan joven y ser una santa de plata… esta niña posee un cosmos sensacional…- murmura en voz baja el extraño.
Safiya observa como el extraño sigue evitando responder y se cansa de esperar haciendo estallar su cosmos.
- ¡VASTA! Si no respondes por las buenas, será por las malas…-
¡¡¡DETONACION DE POLVO ESTELAR!!!
La guardiana temporal de la casa de Aries se cansa de evasivas y lanza un potente ataque contra el extraño, que ni si quiera se aparta de su trayectoria, de éste comienza a emanar un extraño pero poderoso cosmos, con el cual bloquea el ataque de Safiya.
Gracias al extraño pero poderoso cosmos que el visitante posee, el ataque de Safiya queda “inmóvil” frente a éste, para sorpresa de la santa de plata. El extraño despliega e intensifica su cosmos a un nivel mayor, reenviando el ataque hacia Safiya. Éste choca violentamente contra el muro de cristal, lo que provoca la aniquilación mutua de las dos técnicas de la santa de plata, causando una explosión intensa, la cual arroja con su onda expansiva a Safiya, que acaba siendo golpeada de espaldas contra una de las columnas del templo.
En ese mismo instante aparecen por la entrada Jabu y Niobe, sorprendidos al encontrar a Safiya en el suelo derribada, observando los estragos causados por la reciente explosión, y unos metros después, la figura de la persona que, efectivamente Safiya detectó.
- ¡Safiya! ¿Estás bien? ¿Qué está pasando? ¿Quién es ese tipo? - pregunta Niobe preocupada por su amiga.
Safiya mira a Niobe y le sonríe abiertamente, haciéndole ver que se encuentra perfectamente, incorporándose nuevamente se vuelve a situar delante de la entrada a la casa de Aries.
- ¿De verdad pensabas que ese ataque tuyo haría algo contra mí? - pregunta con cierto tono de burla el extraño.
- Bueno… como tú dices, ese último ataque mío, en sí, no serviría de nada contra ti, a no ser… que sirviera de distracción para realizar otra técnica. - responde Safiya sonriente.
- ¡¿Qué?! ¡¿Cómo?! - exclama sorprendido el extraño.
- Para ser exactos, he logrado DOS COSAS con el ataque de antes, por un lado, he provocado que utilices tu cosmos, aunque sea de forma mínima, con lo cual, todos en el Santuario ya se habrán dado cuenta, y no tardaran en acudir más caballeros hasta aquí. -
- Muy inteligente por tu parte… pero… ¿y esa segunda cosa que has logrado? -
- Mira a tu alrededor y lo entenderás… ¡MIENTRAS ACABO CONTIGO! ¡Ahh! -
El extraño observa como una inmensa red de cristal en forma de telaraña mantiene su cuerpo inmovilizado y maniatado, a la vez que, ante él, Safiya muestra ahora, su auténtica fuerza y poder.
¡¡¡DETONACION DE POLVO ESTELAR!!!
- ¡Mierda! ¡Maldita niña! ¡Me la ha jugado! ¡Aaahhh! -
La potencia de este nuevo ataque de Safiya es muy superior al anterior, mostrando esta vez todo su potencial, el cual, la revela como una de las santas de plata más poderosas de entre todos ellos.
El polvo estelar alcanza y cubre por completo el cuerpo del extraño, detonando éste inmediatamente después, lanzando con fuerza al misterioso visitante hacia atrás, pero éste logra aterrizar de pie, y tras lograr frenar el empuje de la explosión, responde lanzándose rápidamente contra Safiya.
- ¡Maldita mocosa! ¡Ahora veras! - exclama el extraño.
La velocidad del rival es increíblemente rápida, y en un abrir y cerrar de ojos aparece frente a Safiya, la que queda sorprendida, el extraño lanza un fuerte golpe, pero Safiya usa su psicoquinesia y se tele transporta, evitando el ataque de éste, el cual, golpea una columna, pulverizándola en el acto.
Safiya reaparece a cierta distancia, pero en cuanto su rival la localiza, apresuradamente vuelve a lanzarse sobre ésta, lanzando esta vez un fuerte golpe con su pierna derecha, la cual se queda para sorpresa del encapuchado detenida entre él y Safiya, una especie de capa invisible se muestra al vibrar con el golpe de su pierna, tratándose de un nuevo muro de cristal, la potencia del golpe revota contra el agresor y este vuela por los aires.
- Ya me cansado de juegos, ¡ADIOS JOVEN SANTA! - exclama furioso el extraño que libera su auténtico poder.
¡¡¡TORNADO DIVINO!!!
La auténtica fuerza del misterioso resulta ser devastadora, y Safiya es absorbida por el ataque de éste, lanzándola violentamente contra una columna, atravesándola y cayendo contra el suelo, dejando a la santa de plata fuera de combate. Al observar lo sucedido y a pesar de no portar sus armaduras, Jabu y Niobe se posicionan delante de Safiya, a modo de protegerla.
- ¡Maldito seas! ¡Esto no ha terminado! - exclama Jabu lanzándose contra el extraño.
¡¡¡GALOPE DE UNICORNIO!!!
¡¡¡BARRERA DE AIRE!!!
El ataque de Jabu no surte efecto, que, además, queda el propio santo de bronce suspendido en el aire como anteriormente hizo la técnica de Safiya.
- ¡¿Pero ¡¿qué diablos?!- se pregunta sorprendido Jabu.
- ¡Jajaja! ¡Eres muy débil! -
- ¡Jabu! - exclama Niobe que a pesar de no tener ni su armadura ni su arpa se lanza en ayuda del santo de bronce.
Niobe queda atrapada en el aire al igual que Jabu, sin poder moverse, observando frente a ellos como el cosmos de su atacante se eleva nuevamente.
¡¡¡TORNADO DIVINO!!!
Jabu y Niobe salen catapultados hacia arriba de manera violenta, volando por los aires, éstos al carecer de sus armaduras y de su protección, reciben el ataque a quema ropa, causando en ambos, múltiples heridas, cayendo a plomo contra el suelo, casi sin fuerzas, observando como el invasor, ríe abiertamente mientras se aproxima a ellos.
- ¡No sois nada comparados con mi fuerza! ¡jajaja! ¡Sera mejor que os elimine! -
- ¡NO SI ANTES TE ELIMINO YO A TI! - grita una voz que se lanza de cabeza desde la parte superior del templo.
- ¿¡PERO QUE?!-
¡¡¡METEOROS DE PEGASO!!!
Una lluvia de meteoros comienza a caer sobre el encapuchado, que sorprendido, es incapaz de esquivar el ataque, siendo golpeado repetidamente por los meteoros y siendo expulsado hacia atrás varios metros, pero a pesar de este ataque sorpresa, cae de pie, sin mostrar aparentemente, haber sufrido ningún daño.
- ¡¿Quién eres tú?!- exclama sorprendido y molesto.
Jabu y Niobe recuperan el conocimiento tras las vibraciones de los meteoros, y observan como un joven santo esta frente a ellos, Jabu reconoce la armadura de bronce instantáneamente.
- Tu eres…- murmura Jabu.
- ¡Mi nombre es KOGA! ¡KOGA DE PEGASO! - se presenta el caballero de Pegaso, gritando a pleno pulmón.
- ¡El caballero de bronce de Pegaso! - exclama sorprendido el extraño.
- ¿Nos conocemos? - pregunta Koga.
- Je… No exactamente… Pero he oído mucho hablar del legendario caballero de Pegaso…- responde.
- ¡NO IMPORTA! - eres un extraño en este lugar, ¡y tu sitio no es este! ¡PREPARATE! - exclama un Koga que comienza a elevar su cosmos mientras marca las estrellas de su constelación al igual que antaño realizaba su maestro.
¡¡¡ METEOROS DE PEGASO!!!
- ¡NO ME COGERAS POR SORPRESA UNA SEGUNDA VEZ! -
¡¡¡ BARRERA DE AIRE!!!
Koga se lanza sin pensar contra el misterioso enemigo, y descarga sobre él, sus meteoros por segunda vez, pero el extraño, colocando las palmas de sus manos en vertical, crea una especie de muro de contención, en el cual los meteoros rebotan sin alcanzar a su enemigo.
- ¡jajaja! ¡Pierdes el tiempo santo de bronce! ¡Tus técnicas no podrán conmigo! - exclama confiado.
- ¿Eso crees? ¡AAAAHHH! - exclama Koga que comienza a intensificar más sus cosmos.
Los meteoros de Koga comienzan a crecer en intensidad y fuerza, desconcertando a su oponente, que observa como su defensa comienza a agrietarse tras los intensos y repetidos golpes de Koga, que continúa elevando su cosmos más y más en cada arremetida.
- ¿¡Que!? ¡Es imposible! ¿¡Como un simple santo de bronce puede dañar mi perfecta defensa?!- exclama atónito ante el avance de los meteoros.
El extraño intensifica su cosmos, a fin de frenar el avance frenético con el que Koga lucha, pero resulta inútil, y la defensa comienza a mostrar huecos por los que los meteoros empiezan a colarse, golpeando a éste.
- ¡PARA ESTO SI PUEDES! ¡LA TECNICA SUPREMA DE MI MAESTRO! -
¡¡¡ COMETA DE PEGASO!!!
Koga concentra en su puño toda su cosmo energía y de el sale un portentoso cometa que se dirige contra su enemigo, destruyendo definitivamente su muro de aire y alcanzándole plenamente. El extraño, impresionado, no puede hacer nada y sale despedido por los aires.
- ¡AAHHH! - exclama el extraño que cae abatido contra el suelo.
En ese instante y ante la exhibición de Koga, llegan hasta el lugar Mirari de Piscis, Shaina de Escorpio, Catrina del Loto y los tres santos de bronce que entrenaban junto a Mirari en el coliseo. Todos ellos se unen a Safiya, Jabu y Niobe ya presentes en el lugar.
Cuando el joven e impetuoso extraño se reincorpora furioso, observa como una gran cantidad de caballeros se han concentrado a la entrada de la casa de Aries.
- Estoy impresionada Koga, verdaderamente has hecho enormes progresos bajo las enseñanzas de tu maestro…- murmura Shaina.
Koga, al escuchar las palabras de Shaina, se percata de la llegada de nuevos santos al lugar.
- ¡Shaina! ¿¡Que hacéis todos vosotros aquí!? Este combate es mío, de modo que, ¡no os metáis en medio! - exclama Koga envalentonado.
- Igualito que tu maestro… Está bien… Koga, muéstranos el resultado de tus entrenamientos. - responde jocosa Shaina.
- ¡GRRR! ¡Ya me tienes harto! ¡Ahora veras mi autentica fuerza! ¡Vosotros los caballeros no sois nada comparados conmigo! - estalla furioso.
- ¿Comparado contigo dices? ¿Pero quién diablos eres tú? - interviene Niobe.
El extraño se rasga finalmente las vestiduras que le cubrían y se muestra por fin. Se trata de un joven de pelo oscuro y ojos grises, una porta una extraña y misteriosa armadura, de hermosos y distintos tonos azulados, con bellos relieves dorados decorando la armadura, y portando un detallado casco en forma de caballo de mar…
- ¡no sois nada comparados con los generales marinos! - estalla lleno de rabia haciendo elevar su cosmos de una forma nada vista hasta ahora.
La revelación del joven causa sorpresa en todos los presentes, incluso en el joven Koga, que ahora percibe como el cosmos del chico que tiene frente a él, es mucho mayor a la suya, siendo similar a la de los caballeros dorados, aun así, no se echa para atrás y decide continuar con el combate.
- ¡NO TE TENGO MIEDO! - exclama Koga que se prepara para atacar elevando su cosmos al máximo.
- ¡Espera Koga! - exclama Shaina, tratando de detener inútilmente al santo de bronce.
¡¡¡ COMETA DE PEGASO!!!
¡¡¡ LLAMAS DEL FONDO DEL MAR!!!
El choque de cosmos no tiene nada que ver con lo visto anteriormente, siendo el del general marino claramente superior al del santo de Pegaso, que sale despedido por los aires de manera abrupta, perdiéndose de vista hacia las alturas del cielo.
Tras estos recientes sucesos acontecidos, las santas de oro de Escorpio y Piscis se ponen en guardia, dispuestas a entrar en combate, mientras Mirari sujeta una rosa roja en su mano, Shaina carga en su dedo la aguja escarlata, cuando Koga es divisado nuevamente, cayendo inconsciente directamente contra el suelo.
Antes de que las santas reaccionen, distraídas momentáneamente por la reaparición de Koga cayendo, el general marino se lanza contra el santo a su encuentro.
- ¡UN SANTO DE ATENEA MENOS! ¡MUERE PEGASO! -
El joven general marino se dispone a golpear a Koga en el aire cuando un cegador rayo dorado cae por sorpresa en pleno centro del combate, siendo Koga y el marino, absorbidos por la luz dorada que éste desprende.
Los demás se ven obligados a cubrirse los ojos ante tal brillo, pensando en la fatalidad del santo de bronce, todos quedan en absoluto silencio cuando el previsible golpe que esperan escuchar no se produce.
El rayo dorado desprende un cosmos fuera de lo común, y del intenso brillo, surge una voz, la cual todos identifican de forma inmediata.
- Este no es tu lugar, joven general marino, estas muy lejos del templo de tu señor Poseidón, dime, ¿Por qué has venido hasta aquí? Los generales marinos y los santos de Atenea ya no son enemigos. Pero tú te has mostrado como enemigo sin ni siquiera presentarte. - pregunta la voz.
El brillo dorado desaparece, todos observan como tras éste, aparece Seiya de Sagitario, con sus nobles alas desplegadas completamente, sujetando con un brazo a un Koga inconsciente, y que, con su otra mano, agarra por el puño bloqueando el golpe del general marino, que atónico y asombrado, siente de cerca el poderoso e intenso cosmos de Seiya.
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