Capítulo 04. Rescate y huida
- Carlos Moreno
- 19 feb 2022
- 8 Min. de lectura
Actualizado: 22 feb 2022
En la frontera de Asgard
Niobe de la Lira, Jabu de Unicornio y Marin de Águila llegan a la frontera de Asgard.
- Chicos, recordad lo que nos dijo el Patriarca, pasemos desapercibidos, consigamos toda la información posible, y encontremos a Hilda y Lyfia.- comenta Marin.
- ¡Entendido!- responden los otros dos.
Los tres santos emprenden la marcha y se adentran en el gélido territorio de Asgard, poco tardan en apreciar los estragos de lo que allí ha ocurrido, cráteres de explosiones en la tierra, casas en ruinas, múltiples casas incendiadas…
- Verdaderamente, es como Sigmund nos lo describió, esta todo arrasado…- comenta Jabu mientras observa toda la destrucción que encuentran a su paso.
- La fuerza y el poder del invasor no se puede menospreciar… - añade Niobe.
- ¡Silencio! No sabemos si todavía permanece el enemigo en la zona, ¡permaneced alerta y no habléis más de la cuenta!- añade una Marin en tono serio.
- ¡Un momento!- Jabu se para en seco.
- ¿Qué ocurre Jabu? ¿Acaso has oído algo?- pregunta Marin.
- No, no es eso, ¿acaso no os habéis percatado?, hemos cruzado ya un par de pueblos, y apenas hemos encontrado unos pocos cuerpos, para el tamaño de los pueblos, deberían de haber muchas más víctimas, tampoco hay muchos signos de violencia, aparte de las casas destruidas.-
- Ahora que lo dices…- responde Marin.
- Chicos, mirad esto, debe de tratarse de un enemigo.- exclama Niobe.
Los tres caballeros se colocan en torno a un cuerpo.
- Esa armadura no pertenece a Asgard, por lo tanto debe ser un Alcaliano, pero que le habrá pasado… Ha sido congelado hasta la muerte, y su rostro muestra terror.- comenta Marin.
- ¿Y qué más da?, está muerto, que es lo que importa, alguien nos ha ahorrado el trabajo.- responde Jabu en actitud relajada.
- Sí importa, y mucho, solo conozco a una persona capaz de hacer algo así, y si no se trata de él, hay un enemigo con un poder muy a tener en cuenta.- exclama Marin preocupada.
En ese instante se empieza a abrir un vórtice delante de los caballeros, de él, aparece Isis de Cáncer.
- ¡Isis! ¿Pero qué haces aquí?, ¿el Patriarca no te había enviado a una misión especial?- exclama Niobe.
- ¡Hola chicos! Me alegra veros aquí.- responde Isis sonriente.
- Isis, tenías una misión, y debías volver al Santuario a informar inmediatamente. ¿Por qué estás en Asgard?- responde Marin con actitud seria.
- Fui a investigar cómo me dijeron, y tras hacer mis averiguaciones, creí conveniente venir aquí primero.- responde Isis.
- ¿Y qué has averiguado?- Insiste Marin.
- Los detalles para más tarde, además se dónde se encuentra oculta la dama Hilda.-
- ¿¡Que!?- responden los tres.
- ¡CUIDADO!- grita Isis.
¡¡¡ONDAS INFERNALES!!!
Las ondas infernales de Isis pulverizan a dos soldados enemigos que se ocultaban en unas ruinas próximas. Marín, Niobe y Jabu se quedan perplejos.
- Chicos no tenemos tiempo para explicaciones, si el enemigo sigue aquí, seguramente sea porque también están buscando a Hilda, debemos llegar al Palacio lo antes posible. ¡En marcha!-
Los tres santos asienten con la cabeza y los cuatro se dirigen a toda prisa hacia las inmediaciones del Palacio. Al llegar a la zona próxima del Palacio observan que hay varios soldados vigilando la zona.
- ¿Y ahora qué hacemos? Es imposible que crucemos por ahí sin hacer ruido- pregunta Jabu.
- ¡eso es!- exclama Marin.
- Deduzco que ya tienes un plan Marin- responde Niobe.
- Así es, Isis y yo nos adentraremos en el Palacio, tú los distraerás con tu arpa, y tu Jabu te quedaras en retaguardia por si Niobe necesitara ayuda, en principio parece que solo quedan soldados rasos, pero por si acaso...-
- Entendido.- responden los tres.
Niobe y Jabu se desplazan hacia un lado para atraer a los solados y dejar la entrada libre situándose Niobe en el centro de una plaza en ruinas y comienza a tocar su arpa.
Los soldados no tardan en escuchar la melodía de Niobe y acuden a ver qué pasa, Marin e Isis aprovechan para entrar en palacio.
- ¡Eh, tu! ¿Qué diablos haces aquí?- pregunta un soldado a Niobe.
- Tocar mi lira…- responde Niobe.
- Nadie puede estar aquí, salvo los soldados alcalianos.-
- Imagino que estáis buscando a Hilda de Polaris… ¿me equivoco?-
- ¡¿Cómo?! ¿Qué sabes tú de Hilda? Vamos respóndeme.-
- Si queréis saberlo, venir por mí…-
- ¡Rápido! ¡Cogedla! ¡Ésta chica sabe algo!-
Niobe empieza a tocar dulces notas musicales con su lira, mientras un numeroso grupo de soldados empiezan a rodearla.
¡¡¡PERCUSION SANGRIENTA!!!
Las cuerdas de la lira se convierten en flechas que salen disparadas contra los soldados, a los que aniquila con mucha facilidad.
- Tú... ¡eres un santo de Atenea! ¡Guardias! Necesito refuerzos.-
¡¡¡GALOPE DE UNICORNIO!!!
Jabu aparece y noquea de una patada al soldado que quedaba en pie.
Los dos santos se dirigen de nuevo a la entrada del palacio a la espera de Marin e Isis, éstas aparecen al cabo de un rato con Hilda y Froddi que tiene serias heridas.
- ¡Vaya! ¡Pues sí que habéis tardado!, ¿Dónde está Lyfia?- exclama Jabu.
- Lyfia no se encontraba con ellos, y las explicaciones para más tarde, debemos darnos prisa, antes de que…- responde Marin.
En ese instante, aparece un gran nuevo de enemigos frente a ellos.
- La estrategia de esperar a que vinieran por ellos ha resultado fructífera… gracias por localizarlos por nosotros.- responde una voz detrás del pelotón de soldados.
- ¿Y tú quién diablos eres?- responde Jabu.
- Mi nombre es Perseo, capitán del ejército del trueno, y os estábamos esperando.-
- Entregadnos a Hilda y a ese guerrero medio muerto.-
- ¡Ja! Eso no va a suceder…- responde Niobe.
- Mejor así, os mataremos primero y luego los capturaremos, ¡adelante mis soldados!- grita Perseo.
- Niobe, quédate junto a Isis y protégelos, Jabu, ¡conmigo!- salta Marin.
¡¡¡METEOROS DE PEGASO!!!
¡¡¡GALOPE DE UNICORNIO!!!
Los ataques de Marin y Jabu abaten con facilidad a los soldados.
- ¡Dejádmelos a mí!- grita Perseo dando un paso al frente.
¡¡¡CAÑON FOTOVOLTAICO!!!
- ¡¡¡Ahh!!!- Marin/Jabu.
Marin y Jabu son derribados por el ataque de Perseo.
- ¿Qué me pasa? Mi cuerpo no me responde.- grita Jabu.
- Yo tampoco puedo apenas moverme.- responde Marin aturdida.
- Jajaja, es el efecto de mi ataque eléctrico, vuestros cuerpos están entumecidos por la descarga eléctrica que habéis recibido, ya no tenéis nada que hacer.- responde Perseo.
Los soldados aprovechan el momento para empezar a golpear repetidamente a Marin y Jabu que apenas no pueden moverse.
¡¡¡ONDAS INFERNALES!!!
El ataque de Isis barre completamente a los soldados que golpeaban a Marin y Jabu.
- Te ayudaré- exclama Niobe.
- De ninguna manera, Marin y Jabu están fuera de combate, quédate detrás y protege a Hilda y Froddi, yo me ocupare de esto.- responde Isis.
- Un duelo con un caballero de oro es algo que no puedo ignorar.- responde Perseo sonriendo.
¡¡¡CAÑON FOTOVOLTAICO!!!
¡¡¡ONDAS INFERNALES!!!
Perseo esquiva el ataque de Isis, y ésta esquiva parcialmente el ataque de Perseo, siendo alcanzada en una pierna.
- ¡Oh que lastima! Esperaba más de este combate, has esquivado mi ataque de pleno, pero aun así te he conseguido alcanzar una pierna, que ya no vas a poder utilizar… esperaba mucho más de un santo de oro... Que decepción…- Perseo empieza a reírse.
- ¡Mierda!, creía haberlo esquivado por completo.- exclama Isis apretando los dientes.
¡¡¡CAÑON FOTOVOLTAICO!!!
Esta vez Isis no puede esquivar el ataque y recibe un impacto directo que la deja postrada entre Perseo y la entrada del palacio donde se encuentran Niobe, Hilda y Froddi.
- ¡Que decepción más grande! Lo único que puedo hacer es acabar con tu sufrimiento y vergüenza… ¡muere caballero de oro!-
¡¡¡CAÑON FOTOVOLTAICO!!!
¡¡¡POLVO DE DIAMANTES!!!
Una intensa corriente aire gélido irrumpe entre los ataques de Perseo e Isis, alcanzando uno de los brazos de Perseo, el cual estaba centrado únicamente en Isis, quedando el brazo congelado y cubierto de hielo.
- ¡¿Pero esto qué diablos es?! ¿Quién osa atacarme así?- grita enfurecido Perseo.
- ¡He sido yo!- grita la voz de una joven desconocida desde lo alto del palacio.
- ¿Quién eres tú? ¡¿Cómo te atreves a interponerte?!- pregunta Perseo.
La joven misteriosa se lanza hacia el encuentro con Perseo, dando numerosas y variadas piruetas acrobáticas en su descenso, cerrando su descenso con un aterrizaje perfecto quedando por unos momentos de rodillas. Ésta enseguida alza la mirada hacia Perseo, incorporándose rápidamente y situándose al frente.
- Mi nombre es Emma, Emma del Cisne, y no dejare que mates a ninguno de mis amigos.-
- ¿Emma del Cisne? ¿Tú debes ser la discípula de Hyoga, verdad? ¿Pero qué haces aquí?- clama una sorprendida Marin.
- Así es, mi maestro y yo vinimos a investigar cuando empezamos a notar cosas extrañas.-
¡¡¡CAÑON FOTOVOLTAICO!!!
Perseo aprovecha la distracción de Emma hablando y lanza su ataque contra ella, pero Isis se percata enseguida de las intenciones de Perseo, situándose con los brazos extendidos delante de la jovencísima santa de bronce, haciendo de escudo humano a Emma, el golpe, de gran violencia impacta sobre la Santa de Isis, pero la fuerza de éste es tan potente, que pronto Isis sale catapultada hacia atrás, lo que provoca que ambas salgan despedidas, cayendo y golpeándose contra el frio suelo de Asgard, mostrando sus rostros múltiples heridas.
- ¡Acabad con ellas de inmediato!- ordena Perseo a sus soldados.
Los soldados se dirigen hacia Isis y Emma cuando de repente un vendaval de aire congelado atraviesa toda la zona convirtiendo en estatuas de hielo a todos los soldados en cuestión de segundos.
- ¡¿Quién ha sido?! ¡¿Quién ha congelado a todos mis hombres?!-
- Emma, te tengo dicho que en el combate, uno debe permanecer siempre frio y concentrado.-
Una figura se empieza a vislumbrar a lo lejos. Todos se sorprenden al reconocer la voz del caballero.
- ¡HYOGA!- Niobe/Isis/Jabu/Marin.
- ¿Os encontráis bien?- pregunta Hyoga.
- Podríamos estar peor de no ser por ti, gracias Hyoga.- responde Marin.
- Ya veo, debéis sacar de aquí a Hilda y a Froddi cuanto antes.-
- Ese era el plan, pero ahora teniendo los cuerpos medio inmovilizados va a resultar imposible.- responde Jabu.
- ¿Por qué no nos saca a todos de aquí Isis con su tele transportación?- pregunta Niobe.
- ¡Idiota! No funciona así. Yo puedo tele transportarme de un lugar a otro, pero no puedo mover más materia aparte de mí.- responde una ofendida Isis.
- Hay que pensar en algo y pronto, están llegando más enemigos.- responde Marin.
- Tal vez haya una manera… aunque ya os aviso que no es nada ortodoxa.- responde una pensativa Isis.
-Si conoces una forma, hazlo, ¿qué necesitas?- pregunta Hyoga.
- Solo un poco de tiempo para concentrar mi cosmos y ejecutar la técnica.- responde Isis.
- De acuerdo, Emma y yo nos quedaremos aquí y cubriremos vuestra huida.-
- Pero maestro Hyoga, no podemos dejaros aquí.- replica Niobe.
- ¡No hay tiempo para discusiones! Emma y yo sabemos cuidarnos solos.-
- Si pensáis que vamos a dejaros ir por las buenas, es que estáis locos.- grita Perseo.
- ¡Marcharos ya!- grita Hyoga.
Isis asiente la cabeza asumiendo la decisión de Hyoga y empieza a elevar su cosmos.
- ¡Emma! ¿Estas lista?-
- ¡Si maestro!-
Hyoga y Emma se colocan espalda con espalda y levantando sus brazos elevan sus cosmos.
- ¡Id tras ellos! ¡Que no escapen!- grita Perseo.
- Isis ¡ahora!- exclama Hyoga.
¡¡¡ONDAS DEL HADES!!!
Isis se gira hacia sus compañeros y ejecuta su técnica con éstos, transportando sus cuerpos y almas al único sitio posible, el reino de los muertos.
- Hasta pronto maestro Hyoga- susurra Isis mientras observa como el caballero de Acuario y la santa del Cisne se quedan atrás.
Hyoga y Emma que se encuentran espalda con espalda, concentrando todo su cosmos con los brazos en jarra por encima de sus cabezas, se disponen a atacar.
¡¡¡EJECUCION DE LA AURORA!!!
¡¡¡TRUENO DEL ALBA!!!
Antes de desaparecer por completo, Isis voltea la cabeza una última vez, observando como Hyoga y Emma, desaparecen bajo la intensidad del destello provocado por la combinación de sus ataques, la tierra tiembla vigorosamente, cuando finalmente sus cosmos alcanzan el máximo brillo y potencia, se genera una potente explosión.
La onda de choque arrasa las casas y edificios de alrededor, desapareciendo todo signo de vida a su paso…
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