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Capítulo 05. El ascenso del relámpago

Actualizado: 22 feb 2022


Isla de Kanon


Dos individuos se encuentran a los pies del volcán entrenando.


- Adelante, lánzame tu mejor golpe, o ¿acaso eres un cobarde que teme luchar?-


- ¡Aquí voy! ¡Aaahhh!-


Un fuerte ataque de ken es lanzado de un adversario al otro, este segundo lo rechaza con facilidad y lo reenvía hacia el primero, impactando de lleno y cayendo contra las rocas.


- ¡Patético!-


- Maestro, es injusto, es imposible que pueda estar a su altura, sois un caballero de oro y yo un simple aspirante a plata.-


- Con esa actitud nunca serás digno de ser caballero.-


- Pero maestro, vos sois Ikki de Leo, el caballero más fuerte de todos, no puedo estar a vuestra altura.-


Ikki se lanza de lleno hacia su discípulo y le propina un fuerte puñetazo que lo hace chocar violentamente contra las rocas.


- Escúchame bien, Edén, es cierto que se me considera uno de los caballeros de oro más fuertes, pero hay caballeros que todavía son y pueden a llegar a ser más fuertes que yo.-


- Eso es imposible maestro.-


- ¿Acaso ya lo has olvidado? ¿Qué es lo primero que te dije cuando llegaste a esta isla para que te formara como caballero?-


- Lo que diferencia a un caballero de otro no es su armadura ni su fuerza bruta, sino su conocimiento del cosmos así como su determinación en batalla.-


- Así es, mientras no comprendas que un caballero no tiene límites establecidos a menos que uno mismo se lo imponga, jamás serás digno de ser caballero…-


- Edén, posees en tu interior un gran potencial, solo debes aceptar quien eres y liberar aquello que llevas dentro.-


- Lo que me pides maestro, es que me deje llevar por la rabia y la ira.-


- Sigues sin comprenderlo.-


Ikki comienza a intensificar su cosmos de manera intensiva. Edén queda asombrado por la intensidad y la fuerza que despliega el cosmos del santo de Leo.


- Increíble, jamás había visto al maestro así, su cosmos resulta intimidatorio, no, es más bien agresivo.-


Ikki detona una violenta explosión con su cosmos, y vuelve a lanzar a Edén por los aires.


- ¿Todavía no lo comprendes? ¿Acaso sigues sin verlo? Yo no me dejo llevar por la ira, canalizo y alimento mi cosmos con esa ira.-


- Edén, para ser caballero, debes desear superar a cualquier rival, sea quienes sean, debes aspirar a sobrepasarlos, incluido a mi.-


Edén asiente con la cabeza.


- Sino te liberas de tus dudas, jamás te convertirás en caballero.- responde Ikki señalando la caja de la armadura de Orión, que se encuentra en lo alto de una roca.


- ¿Cuánto tiempo llevas en la isla conmigo?-


- Cinco años maestro.-


- Esta va a ser tu última oportunidad, sino logras derribarme, permanecerás para siempre como un fracasado en esta isla maldita. ¡Pelea con todo o asume las consecuencias!-


Maestro y discípulo se preparan para batirse, mientras el cosmos de Ikki resulta intimidante y violento, el de Edén se muestra gentil y apacible.


¡¡¡ALAS DEL FENIX!!!


¡¡¡DANZA DEL TRUENO!!!



Ambos ataques colisionan, destruyendo todo a su alrededor, pero el cosmos de Ikki se muestra mucho más decidido y Edén recibe la energía de ambos ataques, volando por los aires y cayendo lejos de la zona del combate.


- Hemos terminado.- menciona Ikki dando por perdido a Edén.


- ¡de eso nada!- exclama Edén.


- Algo está empezando a cambiar en Edén.- susurra Ikki.


- ¿Acaso estará despertando el séptimo sentido?-


Edén regresa de nuevo a la zona de combate, y se prepara de nuevo para atacar. Cuando de repente, algo interrumpe el combate.


- Maestro, ¿tú también lo has sentido verdad?-


- Así es, hay alguien más en esta isla aparte de nosotros.-


A lo lejos comienzan a divisarse las figuras de múltiples individuos acercándose hacia ellos.


- De modo que esta es la famosa isla de Kanon, lugar de entrenamiento a lo largo de los siglos de multitud de caballeros de Atenea, no ha resultado fácil encontrarla.- Habla una de las figuras acercándose.


- Sólo los idiotas se atreven a venir a esta isla, y lo único que aquí encuentran todos es la muerte.- responde Ikki con actitud pasiva.


- Entonces será el lugar perfecto para acabar con tu vida, caballero de Leo.-


- ¿Sabes quién soy? Entonces verdaderamente eres imbécil, si aun a sabiendas has venido hasta aquí.- responde Ikki riéndose.


- ¡No te reirás tanto cuando te mate! ¿Acaso tienes idea de quién soy yo?-responde furiosa la voz.


- A mi entender, solo un idiota que ya está muerto y aun no lo sabe.- corta tajante Ikki.


- ¡Grrr! ¡Haré que te tragues tus palabras maldito bastardo! ¡Me llamo Ulises, capitán del ejército del agua!- grita un furioso Ulises.


- Si esperas que me eche a temblar, lo lamento mucho pero no me impresionas.-


- ¡Vamos caballero de Leo! ¡Viste tu armadura y enfréntate a mí!-


- Si quieres batirte conmigo primero deberás vencer a mi discípulo aquí presente.-


- ¿Me tomas el pelo? ¿Quieres que luche con un crio que ni siquiera porta una armadura? Mis soldados se ocuparan de él, y ¡yo tendré el placer de acabar contigo! ¡Acabad con ese niñato!-


Los soldados de Ulises, que si portan armadura de soldado raso, se lanzan sin piedad contra Edén, que viste únicamente ropa de entrenamiento, empiezan a lanzar golpe tras golpe, Edén esquiva y bloquea la mayoría de ellos, pero debido al número de soldados, empieza a encajar golpe tras golpe, hasta que cae de rodillas al suelo.


- Desde luego, Ikki, que poco aprecio le tienes al que es tu discípulo, esperaba que al menos fueras en su ayuda, ¿su vida no te importa nada?- responde Ulises burlándose.


- Para mí no es diferente de cualquier otro entrenamiento, si no es capaz de superar esto por sí mismo, es que no merece ser caballero.- responde pasivamente Ikki, que se encuentra de brazos cruzados.


Edén, al oír las palabras de su maestro, empieza a comprender su significado, decide dar un paso adelante y empieza a tomar la iniciativa del combate. Mientras tanto empieza a formarse una gran tormenta sobre la isla.


- ¡¿Pero que hacéis inútiles?! ¡Acabad de una maldita vez con ese crío!- grita Ulises al ver que sus hombres no son capaces de cumplir con su tarea.



¡¡¡MIL RELAMPAGOS!!!



Edén lanza un poderoso ataque que genera la caída de miles de rayos simultáneamente, arrasando con la zona aniquilando a todos los soldados a su paso.


- Malditos inútiles, ¡no valéis para nada! Muy bien muchacho, tu maestro así lo ha querido, te matare delante de él con o sin armadura ¡prepárate!-


¡¡¡MAREMOTO SATANICO!!!


¡¡¡DANZA DEL TRUENO!!!



El poder de Ulises es muy superior al de Edén que es alcanzado por su ataque, causándole múltiples heridas al no contar con la protección de la armadura, Edén cae al suelo creando un gran agujero y quedando sepultado por rocas.


- No te preocupes Ikki, pronto te reunirás en el infierno con tu querido alumno ¡el siguiente eres tú!-


- ¡Ja! Creo que te has precipitado.- responde Ikki.


Ulises se gira y observa el agujero donde ha sepultado a Edén, en el cual, un intenso cosmos comienza a despertar. La tormenta que cubre la isla empieza a descargar una incesante lluvia y rayos.


- Um… siento como el aura de Edén está cambiando… Al fin… Lo comprendió…- susurra Ikki observando la situación.


Una gran explosión de cosmos pulveriza las rocas que sepultaban a Edén, éste sale caminando del agujero como si nada, pero algo ha cambiado, la expresión en su rostro es completamente diferente y su aura ya no es gentil y apacible, ahora se trata de un cosmos aguerrido y desafiante, similar al de cierto pájaro de fuego.


Un enorme rayo cae sobre la caja que guarda la armadura, provocando la apertura de ésta, emergiendo la reluciente armadura de plata de Orión, que se coloca entre Edén y Ulises, estallando y separándose por piezas, tomando éstas dirección hacia Edén, reconociéndolo como digno portador, comenzando a vestir el cuerpo de Edén.


Un nuevo santo se presenta a la batalla.


- Bonita armadura, lástima que la vayas a vestir por tan poco tiempo.-


¡¡¡MAREMOTO SATANICO!!!


¡¡¡DANZA DEL TRUENO!!!


El choque de energías es completamente diferente esta vez, el cosmos de Edén es completamente diferente al que poseía, superando al de Ulises, que es envestido con la fuerza de una violenta tormenta, la armadura que viste Ulises empieza a desquebrajarse y a mostrar múltiples signos de daños, desprendiéndose varios pedazos de ésta. Ulises no da crédito a lo que está sucediendo.


- ¡Es imposible! Como un niño que hace diez minutos apenas tenía fuerzas para seguir viviendo, es capaz de proyectar semejante energía, pero te equivocas si crees que ya me has derrotado, ¡todavía no te mostrado mi autentica fuerza!-


Ulises empieza a incrementar su cosmos hasta el límite, mientras que Edén permanece impasible y su cosmos no deja de elevarse.


¡¡¡ABISMO PROFUNDO!!!


¡¡¡PLASMA DE ORION!!!


El plasma de Orión logra penetrar en la técnica de Ulises, pulverizando desde su interior el abismo profundo, lo que provoca una potente explosión, sacudiendo la isla entera y arrasando por completo la ladera del volcán. La técnica del joven Edén continúa con su avance, consiguiendo alcanzar al propio Ulises, pulverizando su cuerpo por completo, cayendo derrotado y fulminado contra el volcánico suelo.


Edén se gira y mira hacia su maestro, el cual por extraño que sea se muestra sonriente.


- ¡Esto sí que ha sido toda una sorpresa! Quien diría que un simple santo de plata acabaría con Ulises. Jajaja.- exclama una retorcida voz avanzando en la distancia.


- ¡¿Y tú quién eres?!- pregunta Edén.


- Aquiles, capitán del ejército del viento, y dado que has acabado con el miserable de Ulises, seré yo quien te de muerte.-


Aquiles acelera el paso y se lanza contra Edén sin pensarlo dos veces.


¡¡¡TORNADO SANGRIENTO!!!


¡¡¡PLASMA DE ORION!!!


Edén queda sorprendido ante la velocidad y potencia de Aquiles, que resulta ser mucho mayor que la de Ulises, recibiendo sin remedio el Tornado Sangriento de lleno, resultándole imposible esquivarlo. Edén acaba por chocar con la falda del volcán, quedando incrustado en una roca.


Aquiles aprovecha la situación para rematar a Edén y se lanza de nuevo sobre él.


¡¡¡TORNADO SANGRIENTO!!!


Ikki decide intervenir en el combate, colándose entre ambos, y aprovechando la confusión, contra ataca.


¡¡¡ALAS LLAMEANTES DEL FENIX!!!


A Aquiles pilla por sorpresa la intervención a última hora del caballero de Leo. Observando como de los puños desnudos de Ikki al que tiene frente a sí, una agitada corriente de aire y fuego brota, volviéndose cada vez más violenta conforme su vórtice y tamaño aumenta.


- ¡Maldito seas Ikki!- responde encolerizado Aquiles.


- Tu combate ha terminado, Edén, ahora me toca a mí, asique no intervengas.- responde Ikki mirando fijamente a Aquiles.


Aquiles sonríe al escuchar las palabras de Ikki y se incorpora de nuevo.


- ¿A qué esperas para vestir tu armadu…?-


Ikki ni siquiera deja acabar la frase a su enemigo y se lanza contra él, iniciando un baile de golpes, bloqueos, envestidas y lanzamientos por toda la isla, la batalla transcurre a tal velocidad que hasta al propio Edén le cuesta seguirla, ambos combatientes chocan sus puños, provocando una onda sísmica, vuelven a separarse y sin mostrar rasgos de duda o temor, se lanzan nuevamente uno contra el otro.


¡¡¡TORNADO SANGRIENTO!!!


¡¡¡VUELO DEL FENIX!!!


Ambos ataques impactan en su rival, Aquiles cae hacia atrás, siendo arrastrado y dejando un rastro con sus pies. Mientras, Ikki que ni siquiera lleva su armadura, cae contra el suelo.


- Lo reconozco, eres un caballero excepcional Ikki de Leo, pero sin tu armadura, no estas a mi altura.-


Ikki se levanta del suelo con gesto tranquilo sacudiéndose ligeramente el polvo sobre sí.

- Tan solo estaba calentando, ahora comprobaras el auténtico poder de un caballero de oro.-


¡¡¡VEN A MÍ, LEO!!!


El fuerte y ensordecedor rugido de un León se propaga por toda la isla, provocando que un enorme rayo caiga al suelo frente a Ikki, del cual aparece la poderosa armadura de oro de Leo, un nuevo rugido recorre la isla nuevamente, provocando el despertar de la armadura, que estalla y empieza a cubrir el cuerpo de Ikki, tras la caída del casco sobre su cabeza, aparece tras de sí la constelación de Leo.


El León dorado se presenta en la batalla, con un cosmos que crece y se expande como un volcán en erupción. Aquiles empieza a sentir como el cosmos dorado y ardiente de Ikki, lo rodea, provocando que la temperatura en la zona se dispare.


- ¿Este es el verdadero poder de mi maestro?- se pregunta un Edén que no sale de asombro.


- ¡Aquiles! El combate continua… ¡SIENTE LOS COLMILLOS DEL LEON!-


Ikki lanza un golpe de ken, que rebasa la velocidad de la luz, y Aquiles, que no es capaz de reaccionar a tiempo, es lanzado varios metros por el suelo de forma brusca.


Aquiles se incorpora, pero antes de que pueda reaccionar, tiene de nuevo a Ikki encima, que le propina un fuerte puñetazo, haciendo que Aquiles rebote por el suelo repetidas veces, partiendo el casco de la armadura que viste.


- Maldito Ikki…- se lamenta un Aquiles que sangra por la boca.


- Esto me aburre, no eres rival para mí, acabemos con esto.- espeta Ikki elevando su cosmos más y más.-


- ¡Haré que te tragues esas palabras!- contesta Aquiles que se siente humillado ante las palabras del caballero de Leo, lo que provoca que éste eleve su cosmos al máximo.


¡¡¡TORBELLINO CELESTIAL!!!


Aquiles libera una fuerza descomunal y lanza su ataque más violento, confiado en acabar con Ikki, pero cuando el ataque está a punto de alcanzar al león, el cosmos de Ikki estalla de nuevo y su cosmos se triplica.


- ¡La isla será tu tumba!-


¡¡¡PLASMA RELAMPAGO!!!


Una red de rayos se desata por todas partes, alcanzando a Aquiles, que es golpeado repetida y simultáneamente por cientos de rayos en el aire, pulverizando la armadura y su cuerpo hasta no dejar nada.


El cosmos de Ikki desciende, y éste se quita el casco de oro.


- ¿Edén dónde estás?-


- Aquí maestro.- le responde mientras se aproxima.


- Tu entrenamiento ha concluido, prepárate, partimos de inmediato.-


- ¿A dónde maestro?-


- Al Santuario. Ha llegado el momento de que conozcas a la diosa Atenea.-





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