top of page

Capítulo 06. Dientes de sable

Un fénix gigantesco converge tras Galo y se dirige a toda velocidad hacia Ubbe y Sigurd.


- ¡Pero que ataque más ridículo! - exclama Ubbe mofándose de la técnica del santo de plata.


- ¡Jajaja! ¡¿Qué pretendías hacer con eso ante nosotros?! ¡Muere caballero! - exclama Sigurd.


El golpe armónico de Ubbe golpea al Fénix, siendo atravesado plenamente en el pecho, mientras éste se desvanece rugiendo amargamente ante el disfrute del propio Ubbe. Tras eso, la bala de fuego de Sigurd se fusiona junto a la de Ubbe, formando una especie de lanza de fuego, abalanzándose de pleno sobre Galo al cual atraviesa en el pecho abriéndole un agujero en él.


- ¡Ya te lo advertimos! ¡Jajaja! - brama Sigurd disfrutando ampliamente con la brutal escena.


- ¡Este es el destino de todos nuestros enemigos! ¡Jajaja! - grita airadamente Ubbe.


Galo cae de rodillas, sangrando abundantemente por la boca, mientras se echa una mano sobre su pecho, y con los ojos abiertos completamente sin apenas parpadear ante la falta de oxígeno.


La lanza de fuego creada por las dos técnicas, vuelve sobre sus pasos, atravesando nuevamente a Galo de detrás hacia adelante, pero ésta, sin detener su avance, continua en dirección hacia Sigurd y Ubbe, los cuales quedan extrañados.


- ¡Cuidado hermano! - exclama Ubbe que salta rápidamente para esquivar su propio ataque.


- ¡¿Pero que rayos pasa?!- exclama Sigurd que no comprende como su ataque combinado se vuelve contra ellos.


La gran lanza de fuego comienza a tomar cada vez más velocidad, lanzándose continuamente una y otra vez contra estos, a los cuales cada vez les resulta más costoso y difícil esquivar cada acometida.


El ataque se torna mas violento por momentos, dividiéndose su técnica en varios ataques más pequeños, pero más rápidos.


- ¡No lo entiendo! ¡Hemos hecho lo mismo de siempre! - exclama cada vez más alarmado Ubbe.


- ¡No dejes de moverte hermano o estamos perdí… AAHH! - grita Sigurd mientras uno de los golpes le atraviesa el muslo derecho.


- ¡NO! ¡Hermano! ¡AAHH! -


Tan pronto Ubbe se detiene, distraído por su hermano, es también alcanzado, siéndole perforado el hombro izquierdo, en el cual ahonda un profundo agujero.


- ¡Pero por qué! - exclama Ubbe sin comprender nada.


Quedando ambos hermanos inmovilizados al ser alcanzados, no pasa mucho tiempo antes de que ambos sean golpeados nuevamente. Sigurd recibe otro golpe en la misma pierna, arrancándole ésta ante la mirada de horro de Ubbe.


Éste, por el contrario, tras ser golpeado nuevamente en el mismo lugar, pierde el brazo por completo, viéndose a sí mismos mutilados y sangrando abundantemente sobre la nieve que poco a poco se tiñe de rojo.


Ambos se tienden sobre la nieve ya roja, desprendiendo alaridos de pavor, miedo y de un dolor agónico, cuando una voz resuena en sus cabezas.


- Decidme, ¿Qué se siente al experimentar el auténtico terror? -


La voz que habla no es sino la de Galo, lo que provoca que ambos abran los ojos súbitamente, encontrándose para su sorpresa tendidos en la nieve sin arañazo ni herida alguna, bajo la atenta mirada de Galo y de los demás guerreros que en silencio han observado lo sucedido.


Sigurd y Ubbe quedan desconcertados, en absoluto silencio y empapados en sudor, causado por el pánico y el terror que han padecido.


Al observar que sus cuerpos vuelven a estar intactos, tras la reciente experiencia vivida, comienzan finalmente a volver en sí, incorporándose nuevamente y poniéndose ambos en pie, aunque todavía con la huella del mas puro terror marcado en sus rostros.


Tras unos primeros temblorosos y dubitativos pasos, se asientan firmemente, mientras ven como en el rostro de Galo hay una amplia sonrisa, lo que les enfurece rápidamente.


- La Ilusión Diabólica del Fénix… ¿Una técnica terrible verdad? Muchos hombres han muerto a causa de ella, y los que no, han perdido el juicio para el resto de sus días… - aclara con tono irónico el santo de plata.


- ¿¡Que?! ¿¡Has sido tu?! ¿¡Esto es cosa tuya?! - le pregunta reiteradamente Ubbe.


- Por supuesto. - responde Galo.


- ¡Eso es imposible! Vi perfectamente como nuestro ataque te perforaba el pecho. - interviene Sigurd.


- ¿Acaso ves en mi cuerpo algún tipo de herida? -


- No me digas… no me digas que…- murmura Sigurd.


- En efecto, es justo lo que estás pensando. Vuestros ataques nunca me alcanzaron, fuisteis víctimas de una ilusión causada por mi ataque. - aclara Galo.


Jabu se aproxima hasta Galo desconcertado ante la técnica que ha desplegado ante sus ojos.


- Galo… La técnica que has utilizado… pertenece a Ikki de Leo, en una ocasión tuve la oportunidad de ver a Ikki ejecutar esa técnica contra Nachi cuando aún era el santo del Fénix, ¿Cómo es posible que tu conozcas esa técnica? - se pregunta muy contrariado el santo del Unicornio.


- Es muy sencillo de explicar… Cuando Ikki se convirtió en el santo de Leo, yo fui su primer discípulo en el Santuario. -


- ¿¡Lo dices en serio?! ¿¡Tu fuiste el primer discípulo de Ikki tras la última Guerra Santa?! -


- Así es. - responde Galo zanjando el tema ante la sorpresa mayúscula de Jabu y de Sigmund.


- Hermano… ¿Has oído eso? Dice que su maestro fue el legendario Ikki del Fénix, actualmente el caballero de oro de Leo. - murmura Ubbe.


Ambos guerreros quedan enmudecidos, mientras la rabia se va apoderando de ellos al sentirse humillados y engañados por el simple truco de una ilusión.


Sigurd empieza a jadear rabioso, mientras comienza a sangrar por la boca debido a la fuerte presión que el mismo ejerce apretando los dientes, hasta que finalmente estalla y se lanza al ataque.


- ¡ME DA IGUAL QUIEN ERA TU MAESTRO! ¡MALDITOOOOO! -



¡¡¡EXPLOSION IGNEA!!!



Sigurd entrelaza sus brazos mientras los extiende hacia su enemigo, y sin dudar un solo instante, libera una enorme cantidad de cosmos concentrado, al cual le acompaña una llamarada que lo recorre por el exterior, convirtiendo a éste en un poderoso cañón de fuego.


- ¡Galo! ¡Cuidado! - exclama Sigmund.


Galo reacciona a tiempo gracias al aviso de Sigmund y este comienza a ejecutar los movimientos marcando las estrellas de su constelación mientras su cosmos se eleva y se eleva más y más.



¡¡¡ARCO VOLTAICO!!!



Del cielo comienzan a caer relámpagos debido a la tormenta que sobre estos se está generando, y de éstos, cuatro torbellinos eléctricos se forman sobre el propio suelo, estos comienzan a girar más y más rápido alrededor del santo de plata, actuando sobre este como un escudo.


Cuando el cañón de fuego esta a punto de alcanzar a Galo, los cuatro se alinean frente a él. La explosión ígnea de Sigurd colisiona violentamente contra los torbellinos eléctricos de Galo, genera una intensa fricción entre ambas técnicas, sometiendo a los brazos de ambos rivales a una tensión extrema, provocando que la nieve de las cotas mas altas comience a rodar por las laderas.


Ubbe aprovecha que Galo está completamente centrado en su hermano para atacar a traición y de manera sucia.


- ¡MUERE CABALLERO! -


¡¡¡GOLPE ARMONICO!!!



- ¡De eso nada! ¡No te lo permitiré! - exclama Jabu reaccionando a los actos de Ubbe.



¡¡¡EMBESTIDA DEL UNICORNIO!!!



Jabu se lanza de cabeza como si de un misil humano se tratara, golpeando a Ubbe en su estomago con su propia cabeza. Ubbe sale lanzado hacia atrás tras semejante golpe, cayendo contra el suelo y siendo sepultado bajo la nieve, mientras que el Unicornio, sale rebotado debido al impacto sobre su rival, cayendo también a tierra.


La fricción entre las técnicas de Sigurd y Galo alcanzan su clímax, y ambas explotan, generando una gran honda de choque que lanza y derriba a todos los presentes varios metros hacia atrás.


Galo se aproxima a Jabu, el cual, algo mareado se incorpora tras semejante golpe, mostrando un hilo de sangre que recorre abundantemente su rostro debido al impacto con su cabeza sobre Ubbe.


- Jabu, ¿te encuentras bien? ¡¿Pero que demonios has hecho?! - le pregunta el santo de plata.


- Si… Jejeje… Estoy bien. Tenia que hacer algo o te habrías visto en un aprieto. ¡De nada eh! -


- Nadie te ha pedido que intervinieras. Lo tenia todo controlado. Has tenido suerte de que le has golpeado por sorpresa, de lo contrario… Posiblemente no lo habrías contado. - le espeta Galo.


Jabu se sorprende ante la represalia que su compañero le profesa.


- Pero… - murmura Jabu.


- Pero nada, ya te dije que me ocupaba yo de esos dos. No debiste hacerlo. Además… estos dos no son los únicos enemigos presentes… - le insiste Galo mientras dirige su mirada hacia la lejanía.


En silencio, todos siguen la trayectoria de la mirada de Galo, y poco después, se empieza a escuchar diversos pasos caminando sobre la nieve, y aproximándose hacia ellos. La ventisca otorga un pequeño respiro, cesando de soplar el fuerte y helado viento por un tiempo, permitiendo finalmente vislumbrar como dos siluetas, una bastante mas grande que la otra, se acercan.


- ¡Vosotros dos! ¡Sois unos mediocres! ¡Derrotados por un simple caballero de plata! ¡Qué vergüenza! - exclama el más grande de los dos.


Ubbe y Sigurd reaparecen de bajo la nieve tras escuchar esta voz, y rápidamente se incorporan situándose próximos a los dos que recién acaban de llegar.


- ¡No digas estupideces Rolo! ¡No hemos sido derrotados! - le responde Ubbe.


El gran guerrero al que se ha dirigido Ubbe comienza a reír abiertamente, mientras porta sobre su hombro un enorme martillo, y que, sin detenerse, prosigue caminando junto a su compañero.


- ¡Ubbe! ¡Sigurd! ¡Callaos los dos! Al margen de si habéis sido derrotados o no, habéis incumplido vuestras órdenes. - responde hablando finalmente el más pequeño.


Galo mira fijamente a los dos recién llegados, observando como éstos portan unas armaduras idénticas a las de Ubbe y Sigurd.


- Por lo que veo, portáis unas armaduras idénticas a las de ellos dos, sois parte de un mismo escuadrón o algo por estilo, ¿No es así? - pregunta Galo dirigiéndose al más menudo.


- Eres muy observador caballero de plata… Así es, estas en lo cierto, somos parte del escuadrón de Einherjer bajo el mando del gran Perseo del Nigromante, uno de los cuatro Altos Alcalianos. Mi nombre es Torsteim de Svartalfheim, este grandullón que me acompaña es Rolo de Nilfheim, y esos dos idiotas con los que has peleado son Ubbe de Midgard y su hermano Sigurd de Muspelheim. ¿Puedo saber quiénes sois vosotros? - responde cortésmente.


- Mi nombre es Galo, caballero de plata de la constelación de la Cruz del Sur, este de aquí es Jabu del Unicornio, caballero de bronce. Y ellos dos son Sigmund de Granne y Heracles de Tangrismir, guerreros divinos pertenecientes a Asgard. - responde con el mismo respeto Galo.


- ¡Torsteim! ¡¿Por qué diablos les revelas tanta información?!- salta molesto Ubbe.


Torsteim molesto por la nueva interrupción de su compañero, se desplaza a una velocidad notablemente mayor que la de los dos primeros rivales, cosa que no pasa inadvertida a los ojos de Galo.


Éste se sitúa a la espalda de Ubbe, colocándole una afilada daga sobre el cuello.


- Cierra el pico… o te lo cierro para siempre. - le susurra al oído, ante la cara de temor y respeto que Ubbe muestra.


- ¡Torsteim! ¡Por favor…! - interviene Sigurd mostrando cierta tensión.


Torsteim finalmente baja y aparta la daga del cuello de Ubbe, mostrando en todo momento un gesto de desaprobación en su rostro.


- Vuestras órdenes eran bien claras, seguirlos hasta encontrar a los demás, y esperar al grupo. Pero vosotros habéis decidido actuar por vuestra propia cuenta revelando vuestra presencia. ¡¿Por qué!?- insiste muy molesto Torsteim.


- Les seguimos como nos ordenaron, y al tenerlos a todos acorralados ante la entrada de es cueva, y decidimos acabar nosotros mismos con todos ellos y enton… -



¡¡¡ZAS!!!



Antes de que Ubbe terminara de explicar sus actos, Torsteim le interrumpe golpeándole a una velocidad asombrosa, y lanzando a este por el aire, hasta caer con fuerza sobre la nieve.

Tal es el respeto o el temor que este extraño y pequeño guerrero profesa, que ni el propio Sigurd reacciona al ser su hermano golpeado con semejante violencia.


- ¡SILENCIO! - grita muy molesto Torsteim.


Rolo se vuelve a reír abiertamente de Ubbe y Sigurd ante las continuas regañinas que reciben por parte de Torsteim.


- ¡BASTA! Mi paciencia con vosotros ha llegado a su límite. Aunque no era lo previsto, no me dejáis otra alternativa… Yo me hare cargo de la situación a partir de ahora. Yo y solamente yo. ¿Habéis entendido? -


- Por mi no hay problema. Estos tipos no son merecedores de mi atención. - expresa Rolo.

- ¡¿Nos estas vacilando?! ¿¡Acaso vas a luchar contra nosotros cuatro tu solo chiquitín?! - interrumpe Heracles mofándose abiertamente.


- No deberías dirigirte a él de esa forma… se ofende con suma facilidad… Está bien Torsteim, seguiremos tus indicaciones a partir de ahora. - responde Ubbe.


- En parte me dais lastima… vais a morir y apenas os vais a dar cuenta… ¡Jajaja! - exclama Sigurd.


- ¡Dejad de decir sandeces! ¡De esto me ocupo yo solo chicos! - exclama el gran guerrero de Asgard.


Heracles comienza a desprenderse de todos los vendajes que cubrían su cuerpo, y comienza a caminar hacia el frente, haciendo estallar su cosmos, con el cual convoca hasta el lugar a su armadura divina de Asgard.


Esta, con su color verdoso característico, se activa, desarmándose y dirigiéndose hacia Heracles, cuyo cuerpo comienza a vestir, resaltando en este, los cuernos de su casco y los dos enormes escudos que se posan sobre sus hombros.


- ¡Prepárate Torsteim! ¡Vas a enfrentarte a un guerrero de Asgard! ¡AAAHHH! - exclama Heracles haciendo estallar de forma brusca todo su cosmos.


Torsteim por su parte, no muestra el más mínimo gesto de asombro ante el despliegue de fuerza del gran guerrero divino. Observando como éste se dispone a atacar.



¡¡¡GUADAÑA GIRATORIA!!!



Los dos escudos se desprenden de su cuerpo, y se lanzan girando a una increíble velocidad hacia un Torsteim que ni siquiera se inmuta ante esto.


- ¡Le va a dar de lleno! - comenta eufórico Jabu.


- Tan típico de los grandullones… Mucha fuerza bruta pero poco más… - murmura en voz baja Torsteim mientras observa como ambos escudos se abalanzan sobre él.


En un fugar parpadeo, Torsteim desaparece, haciendo que ambos escudos impacten violentamente sobre el suelo, sobre el cual abren un gigante agujero. Heracles queda sorprendido ante esto, y antes de poder reaccionar, se encuentra a su enemigo frente a él.


Desplazándose a una velocidad impensable, Torsteim asesta sendos golpes con las dagas que empuña en ambos muslos del gran guerrero, haciendo que este caiga de rodillas de forma inmediata.


Torsteim se sitúa nuevamente frente a Heracles, al que ahora mira cara a cara, debido a que, el gigante de Asgard está tendido de rodillas, y con una mirada fría que no muestra emoción alguna, asesta múltiples cuchilladas sobre el enorme torso de este que comienza a teñir la nieve con su sangre.


Galo, Jabu y Sigmund se quedan impactados ante la gran velocidad que este desconocido rival muestra tener, pero sin pensarlo dos veces, tratan de ir en ayuda de su compañero, pero son interceptados por el propio Torsteim.


El cual, en un pestañeo, infringe profundos cortes en las piernas de Sigmund, haciéndole caer al suelo, hiere en los brazos al Unicornio, provocando que éste se detenga y trata de asestar una puñalada en el torso de Galo, el cual logra bloquear con sus manos, haciendo que estas sangren abundantemente.


Tras esta demostración de poder, Torsteim se sitúa nuevamente unos pocos pasos por delante de sus compañeros, observando, como los cuatro sangran por sus diversas heridas, siendo el mas perjudicado el propio Heracles, el cual tiene todo el pecho rasgado por los profundos y múltiples cortes.


- ¡Jajaja! ¡Ya os lo advertí! No tenéis nada que hacer frente a Torsteim. - exclama Ubbe.


De forma inesperada, el brillo de tres cosmos encendiéndose llama la atención de éste.



¡¡¡GALOPE DE UNICORNIO!!!


¡¡¡HURACAN DE PERLAS!!!


¡¡¡ARCO VOLTAICO!!!



Los tres guerreros tratan de contra atacar, lanzando sus ataques de forma conjunta y rápida, tratando de pillar desprevenidos a los enemigos. Ubbe y Sigurd saltan hacia los lados esquivando la trayectoria de estos, Torsteim con su impresionante velocidad, pasa a través de estos sin ser tocado, dirigiéndose estos hacia Rolo, sin mostrar éste reacción alguna.



¡¡¡COLISION DE HIERRO!!!



Rolo agarra el martillo que porta sobre su espalda, y de un solo mazazo de su martillo, destruye y desintegra los tres ataques provocando una explosión energética que funde toda la nieve en varios kilómetros a la redonda.


- Ha sido un buen intento por vuestra parte, pero inútil. - responde Torsteim al contra ataque realizado por éstos.


- ¡IMPOSIBLE! - exclama atónito Jabu.


- Su velocidad es… es la misma que la de un caballero de oro, no me cabe duda… por no hablar de la fuerza de ese animal, que ha desintegrado nuestros ataques con un solo golpe de ese martillo. - expresa Sigmund tratando de entender lo sucedido.


Torsteim pasa a la contra nuevamente, y valiéndose nuevamente de su velocidad, asesta sobre Jabu, Galo y Sigmund nuevamente diversos y múltiples golpes con sus dagas, haciendo que estos caigan nuevamente al suelo.


- No debéis preocuparos, esas heridas no os mataran de forma inmediata, no antes de que acabe primero con el grandullón presuntuoso. ¡PREPARATE GUERRERO DIVINO! -



¡¡¡PUÑALADA SANGRIENTA!!!



Torsteim se abalanza sobre Heracles, que sigue de rodillas, cuando una nueva presencia interviene en el combate. El rugido de un tigre de las nieves irrumpe en el silencio.



¡¡¡GARRA VIKINGA!!!



La interrupción de un fuerte y intenso rugido de un tigre advierte a Torsteim de esta nueva y agresiva presencia, obligándole cambiar de posición, dejando a un lado al enorme Heracles al que tiene frente a si mismo, para adoptar una posición defensiva, cruzando sus brazos sobre su pecho.


El ataque, proveniente desde una ladera cercana, se desata sobre Torsteim como una avalancha de nieve virgen, consiguiendo que éste retroceda bastantes metros mientras sus pies, arrastrados sobre el suelo, abran unos profundos surcos en éste.


- ¡¿De donde ha venido eso?! - exclama Ubbe sorprendido.


- No he percibido ninguna presencia hasta el último momento… además esa velocidad era igual a la de Torsteim. ¿Acaso hay algún caballero de oro en Asgard? - se pregunta Sigurd.


- ¡¿De quien diablos se trata?! - se pregunta Sigmund mientras ayuda a Heracles a incorporarse.


- Esa presencia… y ese cosmos cargado de rabia… me recuerda vagamente al mi maestro… - murmura Galo.


- Reconozco ese aullido perfectamente. Nunca olvidaré la primera vez que lo escuché… hace ya más de 20 años… Jamás imaginé que esa persona realmente siguiera con vida… Ahora entiendo las palabras del anciano… - responde muy serio Jabu.


- ¡Jabu! ¡¿Sabes de quien se trata?!- pregunta insistentemente Sigmund.


- Por su puesto que lo sé. No me cabe la menor duda. - responde el Unicornio.


- ¡¿Y de quien se trata!? - vuelve a insistir el guerrero divino.


- Alguien igual que tú… Alguien que os precedió como guerreros de Asgard. - responde nuevamente.


- ¡¿Qué?! - Sigmund/Heracles.


- Mirad, ahí viene. - responde con firmeza Jabu mientras dirige su vista hacia una colina.


Un guerrero cuya armadura blanca, brilla y reluce como la nieve virgen, y cuyo casco toma la forma de un tigre vikingo aparece en lo alto de una colina.


- Por fin… Aquel al que llevo tanto tiempo buscando… - murmura sonriente Torsteim.


- ¡Jabu! ¡¿Quién es ese tipo?! - exclama Heracles.


Tras unos instantes en silencio Jabu finalmente responde.


- Su nombre es… Bud… ¡Bud de Alcor! ¡Guerrero divino de Asgard! -






Entradas recientes

Ver todo
Capítulo 19. Envestida

Dos poderosos cosmos colisionan mutuamente, desatando una violenta explosión y como consecuencia, una gran onda expansiva que alcanza al...

 
 
 
Capítulo 18. Encuentro

Cuando todo vuelve a la normalidad, Geki se presenta vistiendo la Kamui de Tauro, una armadura reluciente, que emite pequeños destellos y...

 
 
 
Capítulo 17. El oso dorado

¡Comienza la batalla! Rolo se abalanza a toda velocidad contra el santo de oro, el cual responde sin titubeos de la misma forma...

 
 
 

Comentarios


Formulario de suscripción

¡Gracias por tu mensaje!

©2022 por Saint_Seiya_Ragnarok. Creada con Wix.com

bottom of page