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Capítulo 06. El nuevo dragón

Senda inferior de los Cinco Picos


El choque entre los ataques de Ajax y Vada genera una gran explosión, dando así la oportunidad al joven Ryuho de marcharse de la zona del combate, mientras corre sin descanso y sin mirar atrás, en busca de su madre para ponerla a salvo, en su cabeza se repite una y otra vez la misma imagen, la imagen que acaba de presenciar.


- ¿Cómo puede usar Vada la Cólera del Dragón? ¿Quién le enseño tal técnica? ¿Quién fue el misterioso maestro que la entrenó? ¿Cómo es capaz de moverse a la velocidad de los Santos de Oro sin ni siquiera vestir armadura alguna? ¿Qué oculta Vada? ¿Y por qué? -


Las preguntas se repiten en la cabeza de Ryuho una y otra vez, sin obtener posible respuesta alguna.


- ¡Vada! ¡maldita sea! ¡¿Quién diablos eres?! ¡Volveré y me darás todas las respuestas!- Ryuho aprieta el paso y continúa su camino.



Cascada de los Cinco Picos


El choque de ambos ataques, provoca el desprendimiento de una multitud de rocas, y quebrando la gran roca donde hace ya tantos años, un viejo anciano pasaba día y noche apostado frente a la Gran Cascada.


- ¡No te servirá de nada! ¡Daré caza a ese muchacho! Lo único que has logrado conseguir es darle un poco más de tiempo, nada más. - comenta Ajax.


Vada sonríe levemente.


- Me basta con eso, no necesito nada más...-


- ¡Que presuntuosa! Aunque reconozco que posees aptitudes y tu fuerza es considerable, ¡no vistes ninguna armadura de ningún tipo! No eres realmente una Santa, simplemente eres una aspirante, que, por algún motivo, no ha logrado su objetivo… ¡Jajaja! -


Estas palabras hacen enfadar a Vada, que aprieta sus puños y empieza a elevar su cosmos.


- ¡Oh! Parece que ofendiste, ¡vamos! ¡Juega conmigo! Enséñame que sabes hacer, aspirante a Santa. - responde nuevamente con tono burlón Ajax.


Ígalo que permanece expectante ante la situación, observa a Vada.


- Vada, no cometas ninguna tontería, aunque poseas una fuerza descomunal, y seas la heredera del legendario caballero, ahora tu cuerpo está expuesto…- susurra en voz baja.


¡Comienza el combate!


Vada se lanza contra Ajax a una velocidad increíble, en un abrir y cerrar de ojos aparece frente a él, lanzándole un fuerte golpe con su puño derecho, el cual Ajax bloquea con su antebrazo izquierdo.


Ajax contraataca lanzando una patada sobre Vada, pero gracias a su enorme agilidad, ésta la esquiva, apoyándose con sus manos en la propia pierna de Ajax, y que, situándose boca abajo, descarga una fuerte patada, alcanzando el rostro de Ajax, que sale arrastrado hacia atrás debido al impacto, abriendo ambos surcos en el suelo debido al arrastre de sus pies.


Vada hace un salto hacia atrás, volviéndose a colocar a cierta distancia de Ajax, que sonriente, se limpia la sangre que brota de sus labios.


- No lo haces nada mal, lo reconozco, tienes aptitudes, con algo más de practica y esfuerzo, serias una Alcaliana poderosa, ¿Por qué no te unes a nuestro ejército de verdad? No se te tomaría en cuenta el engaño a esos inútiles convertidos en piedra de antes. -


- ¡Ja! ¡¿Bromeas?! ¡Jamás me uniría a un ejército como el vuestro! Soy leal a Atenea, y mi destino esta con ella. - responde Vada.


- Mejor así, porque lo que más deseo en este momento, es acabar con tu vida. - responde Ajax.


- ¡Inténtalo si puedes! - responde Vada.


- ¡Todavía no has visto nada! ¡Prepárate! -


Ajax toma la iniciativa ahora, el cual posee una velocidad similar a la de la joven.


Comienza un baile de golpes y bloqueos, Vada, consciente de que no viste armadura, trata de evitar los impactos directos, mientras que Ajax, por el contrario, esos golpes no le afectan al estar protegido por una armadura.


- ¡¿Qué te ocurre?! ¡¿Acaso tienes miedo de dañar ese cuerpecito?! No te preocupes, te ayudaré... ¡Siente autentico dolor! -



¡¡¡BAILE DE HOJAS DEL SABLE!!!



Usando su brazo derecho cual espada, Ajax empieza a lanzar multitud de golpes desde la distancia, cuando uno de ellos impacta contra el suelo, este queda cortado como si fuera mero papel.


Vada comienza a ser consciente de lo peligroso que resulta el ataque de Ajax, distraída mientras analizaba el ataque, Ajax se coloca a su espalda por sorpresa.


- ¡BAJASTE LA GUARDIA! -



¡¡¡BAILE DE HOJAS DEL SABLE!!!


- ¡Aaahhh! -


El ataque pilla completamente por sorpresa a Vada, que recibe un brutal y sangriento golpe por su espalda, rasgando la túnica que le ocultaba por completo, y desquebrajando su ropa y su cuerpo, abriéndole multitud de cortes y heridas que comienzan a sangrar por toda su espalda.


Vada cae de boca contra el suelo mal herida.


- ¡VADA! - exclama Ígalo, mientras corre hasta donde se encuentra ella.


Vada recupera poco a poco la consciencia tras recibir el brutal ataque de Ajax.


- ¡Maldita seas Vada! ¡Mira que te lo advertí! -


-Ya sabes como soy… Jejeje. - responde con tono de humor Vada que poco a poco se reincorpora.


- ¡Lastima! Espera algo más, pero a decir verdad ¡¿Qué se puede esperar de una simple aspirante a Santa?! - se vuelve a mofar Ajax de Vada.


- ¡Imbécil! Ahora me toca a mí, que yo si visto una armadura de plata, a ver si entonces te ríes tanto ¡Desgraciado! - le grita un enfurecido Ígalo.


- Otro aspirante a héroe…- susurra riéndose Ajax.


- Está bien, Santo de Plata, muéstrame tu fuerza. - le vuelve a responder Ajax, con tono provocador.


Ígalo se coloca en posición, extiende su brazo hacia atrás, y de su espalda saca la pieza donde está la imagen de la Medusa, a modo de escudo, Ajax sonríe levemente al ver los movimientos del Santo de Plata.


¡Ígalo pasa al ataque! Y Ajax le responde de igual modo, lanzándose uno contra el otro.



¡¡¡CABEZA DEMONIACA DE LA GORGONA!!!


Ígalo coloca el escudo de la medusa al frente de su ataque, con el objetivo claro de convertir a su rival en una estatua de piedra, Ajax, por el contrario, coloca su ante brazo derecho a modo de escudo, con el fin de esquivar la mirada petrificante de la medusa.


- ¡Es inútil que te ocultes tras tu propio brazo! ¡La mirada de la Medusa lo atraviesa todo! - grita un confiado Ígalo.


- ¿Estás seguro de eso? ¿También puede atravesar un espejo? - responde sonriente Ajax.


- ¡¿Cómo?! ¡¿Pero qué?!-


Ígalo cae en la trampa de Ajax, y al lanzar su ataque contra él, la mirada de la Medusa impacta sobre el antebrazo de éste, que está cubierto por una especie de cota de malla hecha de diamante, la cual, hace de espejo en sí misma.


El ataque sale rebotado contra el propio Ígalo, que, aun descubriendo la trampa, no puede esquivar su propio ataque completamente, para cuando Ígalo es consciente, su brazo y pierna izquierda se han convertido en piedra.


Vada observa con horror la terrible y delicada situación en la que se encuentran ambos y trata de incorporarse, colocándose delante de Ígalo, el cual ahora no puede moverse.


- ¡Vada! ¡¿Qué puñetas haces?! ¡¿Acaso quieres morir?! - le reprende Ígalo.


- ¡No permitiré que lo mates! - responde Vada dirigiéndose a Ajax.


- ¡JAJAJA! ¡Sois la pareja perfecta! Es como una tragedia romántica. - responde Ajax, a carcajada limpia.


- ¡MALDITO SEAS! - grita Vada encendiendo su cosmos.



¡¡¡ASCENSO DEL DRAGON DE ROZAN!!!



El ataque, lleno de rabia, pilla por sorpresa a Ajax, que sale disparado hacia el cielo, pero debido al débil estado de Vada, el ataque carece de fuerza suficiente como para causar daño a Ajax, que se voltea en el aire, lanzándose al contra ataque.


- ¡TE HARE VOLAR DE VERDAD! -



¡¡¡SABLAZO SISMICO!!!



Ajax golpea el suelo con su puño a los pies de Vada e Ígalo, provocando una gran explosión, y ésta a su vez, provoca que ambos salgan volando por los aires, Ígalo no puede reaccionar ni maniobrar en el aire debido a su estado semi petrificado y va directo contra las rocas.


Vada observa impotente la situación, sin disponer de fuerzas para tratar de agarrar a Ígalo.


Cuando Ígalo está a punto de colisionar, aparece de la nada Ryuho, agarrándolo y evitando un impacto que habría quebrado en pedazos el cuerpo semi petrificado del Santo de Plata.


- ¡Ryuho! ¡¿Qué diablos haces aquí otra vez?! - pregunta Ígalo sorprendido.


- ¿Es así como me das las gracias por salvarte la vida? Os dije que volvería. - responde Ryuho.


Vada respira aliviada al ver la intervención in extremis del hijo de Shiryu.


- ¡Ni se te ocurra volver a decirme que marche! ¡Porque no lo pienso hacer! - responde Ryuho dirigiéndose a Vada.


- Tranquilo, no lo hare. - responde con una sonrisa Vada.


- ¡oh vaya! Has regresado, me has hecho un gran favor, evitando tener que perder mi valioso tiempo buscándote. - dice Ajax, dirigiéndose al joven Ryuho.


- No creas que, porque no porte armadura alguna, me rendiré fácilmente, ¡TE HARE FRENTE CON TODO LO QUE TENGA! - grita un Ryuho con semblante cambiado.


- No lo dudo, al fin y al cabo, eres hijo del Gran Patriarca del Santuario, pero si no te importa, primero quiero acabar el combate que tenía a medias, después podrás mostrarme todo lo que tengas. - responde Ajax, que, lanzando un fuerte golpe de ken, lanza contra las rocas tanto a Vada como a Ryuho.


- ¡SANTO DE PLATA VOY A POR TI! - grita Ajax eufórico.


Ígalo que no puede moverse, y está completamente vulnerable, asume la situación y se prepara para recibir el ataque de Ajax, colocando su escudo delante de él. Ajax, por el contrario, se aproxima con la misma posición de su antebrazo que en el choque anterior, pero cuando se sitúa frente a Ígalo, éste cambia la posición de su brazo, a modo de espada.



¡¡¡ESPADA SAGRADA DE KARDJA!!!



El brazo derecho de Ajax se torna en una afilada espada, atravesando y destruyendo por completo el escudo de la medusa, debido al fuerte impacto, Ígalo sale despedido de espaldas, estupefacto ante lo que acaba de ver, qué, de un solo golpe, han pulverizado su fabuloso escudo, y su mejor defensa.


Ígalo impacta violentamente contra las rocas, levantando una gran polvareda.


Cuando el santo plateado comienza a recuperar la consciencia, vuelve a recuperar la movilidad del lado izquierdo de su cuerpo, entre la sorpresa de la destrucción de su escudo, y el alivio de recuperar todo su cuerpo.


Pero Ígalo no es el único que recupera su cuerpo, Akane, Kerobi y el resto de soldados, también vuelven a la vida, tras ser destruido el escudo de la Medusa.


- ¡Maldito caballero de Atenea! ¡Sabía que no podía confiar en vosotros! - grita rabioso Akane.


- Veo que os habéis recuperado por completo. - les comenta Ajax.


- ¡Ajax! ¡¿Qué haces tú aquí?! - pregunta Kerobi.


- Como no me terminaba de creer que esos dos traicionaran a Atenea de verdad, decidí seguir vuestros pasos, lo que no me esperaba es que cayerais en una trampa tan absurda… Jajaja. - responde Ajax riéndose.


- Cometimos un error, pero no pasara otra vez, déjanos acabar con esos miserables a nosotros, quiero que paguen por lo que han hecho. - responde Kerobi.


- Está bien, es todo vuestro, pero a cambio, yo me ocuparé del santo de oro, cuando lo encontremos. - responde Ajax.


- ¡Perfecto! - responde Kerobi.


Akane y Kerobi se adelantan, estirando sus músculos y apretando sus nudillos, se dirigen hacia donde se encuentra Ígalo, que sigue en el suelo.


- Santo de Plata, tuviste la oportunidad de unirte a nosotros, pero nos tomaste por necios, ahora pagaras las consecuencias de dicha traición. - habla Kerobi.


- ¡MUERE CABALLERO! - grita Akane.



¡¡¡RUGIDO OCEANICO!!!


¡¡¡MIL ESPINAS!!!



Los dos Alcalianos lanzan sus ataques simultáneos y de manera coordinada con sed de venganza, pretendiendo segar la vida de Ígalo de un solo y contundente golpe.


Cuando están a punto de alcanzar a Ígalo, que solo puede observar su final, interviene Ryuho, colocándose delante de Ígalo, a modo de escudo, éste hace estallar súbitamente todo su cosmos, generando una enorme onda de choque, para sorpresa de sus atacantes.


Los Alcalianos intensifican sus cosmos, incrementando así el poder de sus ataques, y Ryuho por su parte hace lo mismo, quemando todo su cosmos de una manera nunca antes vista en él.


Ryuho logra su objetivo de bloquear ambos ataques, salvando la vida de Ígalo nuevamente, pero que debido al fuerte impacto y la explosión de su cosmos contra los ataques de Akane y Kerobi, es lanzado al fondo de la cascada, perdiéndose en la profundidad del agua.


- ¡Ryuho! - grita Vada, horrorizada ante el sacrificio que acaba de hacer el joven aspirante.


- Qué suerte tienes Santo de Atenea, ese crio te ha vuelto a salvar la vida, aunque para su desgracia, ha tenido que dar la suya a cambio. - comenta Kerobi.


- Ahora no hay nadie que pueda salvarte, este es tu fin. - zanja Akane.


Los Alcalianos se disponen a atacar de nuevo, conocedores de que no hay nadie para interponerse.



¡¡¡RUGIDO OCEANICO!!!


¡¡¡MIL ESPINAS!!!



De nuevo los dos ataques se unen en uno solo, creando un súper ataque, nada parece cambiar el destino del Santo de Plata.


Súbitamente la tierra comienza a temblar, primero suavemente, y después de manera violenta.


Los Alcalianos, contrariados por este suceso, paran su ataque, buscando respuestas ante lo que acontece.


- ¡¿Qué pasa ahora?! - pregunta Akane.


- Siento un enorme cosmos emerger, ¡viene del fondo de la cascada! -


Los temblores de tierra comienzan a provocar la subida del agua de la cascada, emulando a un volcán, cuando el agua está cerca de alcanzar el nivel donde se encuentran todos, se escucha el rugido de un Dragón, que resuena por todas las montañas.


El rugido, ensordecedor, da paso a una explosión de agua, de ella aparece Ryuho, vistiendo la armadura de bronce del Dragón, la misma que en su día vistió su padre, Shiryu.


Ryuho se coloca de nuevo sobre tierra firme, desprendiendo un cosmos que recuerda al de su padre, ¡HA NACIDO UN NUEVO DRAGON!



Santuario. Sala del Patriarca


Shiryu observa todo el Santuario y especialmente el recorrido de las doce casas desde un balcón. Su mirada refleja incertidumbre y preocupación ante los sucesos que acontecen en el lugar donde se crió.


Cerrando los ojos, respira con profundidad, recordando aquellos tiernos momentos que compartía entrenando duramente bajo la siempre atenta mirada de su viejo maestro, el cual, siempre permanecía inmóvil frente a la cascada, recordando sus enseñanzas, lecciones y palabras...


Esto último hace que abra nuevamente los ojos, dirigiendo su vista directamente hacia el templo de Libra.


- Ahora lo comprendo… Maestro… Ha llegado el momento, te necesita… ¡VE CON ELLA! - exclama.


De pronto un cosmos despierta en la casa de Libra, acto seguido una estrella fugaz, visible en pleno día surge desde ésta, surcando el cielo a toda velocidad.

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