Capítulo 06. Legado heredado
- Carlos Moreno
- 19 feb 2022
- 9 Min. de lectura
Actualizado: 22 feb 2022
Santuario, Casa de Géminis
Un habitáculo en el techo ilumina la zona central del templo, en él, se encuentra impasible, la armadura de Géminis en su forma objeto, alguien se aproxima lentamente desde la parte trasera de la casa, se trata de Shaina de Escorpio, se acerca poco a poco hasta estar frente a la armadura de Géminis.
- Han pasado ya 20 años desde el fin de la Guerra Santa, y nadie te ha reclamado… ¿Acaso no hay nadie digno de ti?- le pregunta Shaina a la propia armadura.
- La orden de la caballería se ha ido recuperando, no sin esfuerzo, 11 caballeros ya custodian las casas del Santuario, salvo la tuya… y tú permaneces aquí, sin moverte ni un ápice. Me resulta todo tan confuso y extraño…-
Shaina observa pensativa y en silencio la armadura de oro de Géminis antes de marcharse.
Santuario, Casa de Aries
Kiki se encuentra a las puertas de su casa, observando el cielo pensativo.
- ¿En qué piensas Kiki?-
Kiki se gira y observa que alguien está saliendo de su casa.
- ¡Geki de Tauro! ¿Qué haces en mi casa?-
- Me dirijo al Coliseo, le sugerido a la diosa Atenea que no sería mala idea seguir entrenando a los aspirantes a caballero y a los ya ascendidos, mientras dure esta calma y me ha dado el visto bueno. ¿Y tú Kiki? Te noto distraído.-
- Cuando Safiya me trajo los restos de la armadura del guerrero divino le encomendé una tarea, la envié en busca de los maestros Hyoga y Shun, pero todavía no ha regresado ni he sabido nada de ella. Me preocupa.-
- Para ser el sucesor de Mu, te preocupas demasiado ¿no crees? ¿Qué diría tu maestro si te viera así?- le contesta una voz aproximándose a la casa de Aries.
Dos individuos se aproximan a la entrada de la casa de Aries, Geki y Kiki se sorprenden al descubrir de quien se trata.
- ¡IKKI!- exclaman los dos santos dorados al unísono.
- ¡Has vuelto al Santuario!- exclama un sonriente Geki.
- Me alegro de volver a verte Ikki, ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que te marchaste del Santuario?-
- Cinco años.- responde Ikki.
- ¿Y dónde has estado estos cinco años?- pregunta Geki.
- En la isla de Kanon, entrenando al santo que viene conmigo.-
- ¿En la isla de Kanon?- preguntan sorprendidos Geki y Kiki.
- Mi maestro me sometió a un severo entrenamiento, pero mereció la pena, soy Edén, caballero de plata de Orión.-
- Si has sido entrenado por Ikki en esa maldita isla y has sobrevivido… Tus aptitudes deben ser verdaderamente increíbles…- comenta Kiki.
- ¡Ikki maestro de otro caballero! ¡Quien me lo iba a decir! Jajaja.- Exclama Geki riéndose.
- Venimos a ver a Atenea, recibimos una visita inesperada en la isla y debemos informar.- zanja Ikki con actitud seria.
- ¿Fuisteis atacados?- responde Kiki.
- Así es, ¿Cómo lo sabes?-
- Será mejor que vayas a la cámara del Patriarca, Atenea y Shiryu te pondrán al día de la situación.- comenta Kiki con rostro serio.
- Sí, será lo mejor, yo ya me marcho al coliseo, me esperan allí.- responde Geki.
- De acuerdo, nos dirigimos a la sala del Patriarca entonces.- responde Ikki adentrándose en la casa de Aries.
Los tres caballeros se despiden, Geki baja las escaleras camino del Coliseo, mientras Ikki y Edén entran en la casa de Aries, y Kiki se queda a las puertas de ésta.
Los santos de Leo y Orión cruzan las casas de Aries y Tauro y se aproximan a la entrada de la casa de Géminis, Ikki se detiene un momento antes de entrar, pensativo, y retoma la marcha entrando en la tercera casa, al entrar, se acercan poco a poco a la zona central, donde observan la armadura de oro de Géminis.
- Maestro, esta es la armadura de Géminis ¿no? Era cierto entonces, el rumor de que todavía quedaba una armadura de oro que no tenía portador.- pregunta Edén.
- La armadura de oro de Géminis ha permanecido igual desde que acabo la Guerra Santa, lleva 20 años en el mismo lugar dónde se encuentra ahora.- responde una voz desde el otro extremo de la casa.
Los dos santos levantan la vista de la armadura y ven como desde el fondo se aproxima un caballero de oro.
- Has regresado al Santuario, al fin, Ikki.- comenta el caballero dorado.
- ¿Quién es maestro?-
- Mucho tiempo sin vernos, Shaina de Escorpio.- responde Ikki.
- ¿Qué te trae de nuevo por el Santuario?-
- Fuimos atacados mientras entrenábamos en la isla, y dado que el entrenamiento de Edén había concluido, era el momento de regresar e informar a Atenea de lo sucedido. ¿Y tú? ¿Qué te trae hasta la casa de Géminis?-
- Entiendo... Yo estaba realizando un ronda por todo el Santuario, y al llegar aquí me quede pensativa, ¿no te resulta extraño que en 20 años no haya aparecido nadie digno de vestir la armadura de oro de Géminis?-
- Um… ciertamente, no te sé decir, las armaduras eligen a sus portadores no lo olvides, pero, también escuché ya hace algún tiempo el rumor de que el caballero de Géminis reaparecería cuando se le necesitara de verdad… Aunque nunca pude confirmar si existía por ahí alguien que pudiera portar la armadura. Llegado el momento, supongo que aparecerá.- comenta Ikki con cierto tono pasivo.
- Tal vez tengas razón, solo podemos estar preparados para lo que está por venir… prosigue tu camino, no hagas esperar más a Atenea…- zanja Shaina que se despide de los dos santos dirigiéndose hacia la casa de Tauro.
Los dos santos continúan su camino hasta llegar a las puertas de la casa de Cáncer, en la parte superior de la entrada hay una frase escrita.
-“La muerte puede ser dulce y hermosa”, ¿qué quiere decir esto maestro?-
- Por lo que sé, la Santa de Cáncer es la más joven de entre los doce, y también posee cierto sentido del humor… prosigamos.- espeta Ikki.
Los dos santos se aproximan a la quinta casa.
- Maestro… esta es….-
- En efecto, la quinta casa del Santuario, la que me corresponde defender como Santo de Leo, y que antes que yo, protegió el gran Aioria de Leo.- responde un emotivo Ikki.
Los santos continúan su camino y avanzan hasta la sexta casa.
- Aquí mantuve una de las mayores batallas que he librado en toda mi vida como caballero.-
- Esta casa pertenece al Santo de Virgo ¿no maestro?, creo recordar que me dijiste una vez que es tu hermano menor.-
- Veo que lo recuerdas bien, así es, me enfrenté al predecesor de mi hermano, se llamaba Shakka de Virgo, se le consideraba el más próximo a los dioses, y al igual que mi hermano, poseía un poder excepcional, y como caballero fue más allá de lo impensable para proteger a la diosa Atenea.- responde con profundo respeto Ikki.
Los caballeros prosiguen su camino hasta llegar la séptima casa, la de Libra, en la cual permanece la reluciente armadura de oro en el centro de la casa.
- Maestro, según dijo Shaina, actualmente hay 11 caballeros de oro, ¿no es así? Si la armadura permanece aquí, ¿Dónde se encuentra el caballero de Libra?-
- El caballero de Libra es Shiryu, que actualmente ejerce como Patriarca, la armadura permanece aquí, hasta que el Patriarca la necesite o aparezca un nuevo santo que sea digno de portarla.- zanja Ikki, recordando al viejo maestro de Shiryu, Dhoko de Libra.
Los santos atraviesan la casa de Escorpio y llegan a la novena casa, la de Sagitario.
- Esta es la casa de Seiya de Sagitario, ¿verdad maestro?-
- En efecto.-
- ¿Y por qué no se encuentra aquí ahora?-
- Seiya es considerado actualmente como el Santo más fuerte de entre todos los que están al servicio de Atenea, y por lo general, siempre permanece al lado de Atenea, solo abandona el Santuario en ocasiones muy especiales.-
Ikki entra en la casa de Sagitario, y se dirige hacia uno de los laterales de la sala.
- Edén, ven aquí y observa esto.- le indica Ikki señalando un texto escrito en una de las paredes.
- ¿Qué es esto que hay escrito maestro? ¿Qué significa?-
Ikki se aproxima un poco más y lee en voz alta.
- “A todos aquellos, cuyo coraje ha vencido todos los obstáculos, les confío la vida de Atenea, conjurándoles a protegerla y venerarla aún más que la suya”-
- Este es el testamento que Aioros de Sagitario legó para las siguientes generaciones. Dio su vida por proteger a nuestra diosa, y ayudo a Seiya en incontables ocasiones. Recuerda siempre estas palabras y nunca olvides cuál es tu cometido como caballero.- le responde Ikki.
Maestro y discípulo llegan a la décima casa, la de Capricornio.
- ¿Aquí tampoco hay nadie?- comenta un extrañado Edén.
- Kazui de Capricornio se encuentra actualmente en los Cinco Picos entrenando a Ryuho del Dragón, el hijo del Patriarca, al igual que yo estaba contigo en la isla de Kanon. Prosigamos, aún nos quedan dos casas más por cruzar.- responde Ikki.
Los santos llegan a la casa de Acuario.
- Antes de que digas nada, debes saber que el caballero de Acuario es Hyoga, maestro de Pietro de Copa y de Emma del Cisne. Posee un temperamento de hielo, pero que eso no te confunda, el Santo de Acuario es uno de los más poderosos y podría congelarte vivo con un simple movimiento de su mano.-
Los caballeros cruzan la casa y se dirigen a la última, la casa de Piscis, a su llegada, en la entrada son recibidos por dos santas, una de oro y otra de plata.
Al llegar a su altura, Ikki se sorprende por el parecido físico que guarda la actual Santa de Piscis con su predecesor.
- Tu rostro me es familiar…- comenta un Ikki pensativo.
- ¿Quiénes sois vosotros?-
- Soy Ikki, caballero de Leo, y este es mi discípulo Edén de Orión.-
Mirari se sorprende al escuchar su nombre.
- ¿El caballero legendario que antes portaba la armadura del Fénix y que lucho junto a los otros caballeros de bronce?-
- El mismo.-
- Mi nombre es Mirari, y soy la actual Santa de oro de Piscis, y esta es Catrina del Loto, mi discípula.- responde la Santa de Piscis.
- ¿Por qué tu rostro me resulta tan familiar? Te pareces mucho al antiguo caba…-
- ¡Porque era mi hermano! Soy la hermana menor de Afrodita de Piscis, pero ¡que no se te ocurra compararme con ese despojo!- ataja malhumorada Mirari.
- ¿Despojo dices?- pregunta un sorprendido Ikki.
- Mi hermano se alineó con el traidor Saga, y lucho contra Atenea, fue una vergüenza como caballero y como hermano.-
- ¿Esa es toda la historia que conoces acerca de tu hermano?-
- Esa es su historia.- zanja Mirari.
Ikki muestra un rostro serio tras oír las palabras de Mirari, se aproxima y se coloca frente a ella y sin mediar palabra, provoca una explosión con su cosmos que lanza a Mirari contra una columna. Mirari queda sorprendida por el repentino ataque de Ikki, toma una rosa roja en su mano y se dispone a devolverle el golpe.
¡¡¡ROSAS DEMONIACAS!!!
Sin ni siquiera pestañear, Ikki repele el ataque con una sola mano, Mirari queda sorprendida ante esto. Los dos santos de plata, mientras tanto, observan las acciones de Leo y Piscis sin interferir.
- Mi intención no es pelear contigo, pero quiero que me escuches atentamente.- le responde Ikki tendiéndole la mano a Mirari para se levante de nuevo.
- Como tú bien has dicho, Afrodita se alineo del lado de Saga cuando tomo el mando del Santuario, creyendo en todo momento que estaba en el lado correcto, aunque no fuera así. Y cuando Hades despertó y la Guerra Santa comenzó, fingió ser un espectro leal a Hades y se introdujo en el Santuario junto a otros santos revividos, con el verdadero propósito de conseguir y entregar a Atenea su armadura divina, aun sabiendo que al regresar al Santuario como espectros, serian tachados de traidores para siempre.-
Mirari escucha las palabras del santo de Leo con atención, mostrando conmoción y sorpresa ante el contenido de estas, mientras Ikki continúa.
- Y, cuando el cosmos de Atenea los revivió de nuevo, no dudó en sacrificar su vida junto a sus otros 11 hermanos, para abrir un agujero en el muro de las Lamentaciones, permitiéndonos a mí y mis compañeros, llegar a los Campos Elíseos, donde Atenea permanecía prisionera.-
Mirari queda perpleja ante tal revelación.
- Si todavía crees que tu hermano fue una deshonra como caballero es que eres una necia.- responde Ikki ya adentrándose en la casa y dirigiéndose hacia la sala del Patriarca.
Mirari al escuchar las palabras de Ikki queda en silencio, sin poder articular palabra.
Justo cuando los cuatro caballeros se empiezan a distanciar, ocurre algo inesperado, un poderoso cosmos despierta en el interior del Santuario, proveniente de la casa de Géminis, algo que no pasa desapercibido para ningún caballero, los cuales, todos desde sus respectivos lugares voltean la cabeza en dirección a la tercera casa del Santuario.
De pronto un haz de luz dorado sale desde la casa de Géminis, como un si de una estrella fugaz dorada se tratase, elevándose hacia el cielo y perdiéndose de vista.
- ¿¡Qué diablos ha sido eso?! ¡¿De dónde ha salido ese gran cosmos que ha empezado a emerger en la tercera casa?!- exclama muy sorprendida Mirari.
Ikki se acerca de nuevo a la entrada de la casa de Piscis y se queda observando el cielo.
- Al parecer, el caballero de Géminis está de vuelta…- murmura Ikki mientras observa alejarse a la armadura de oro.
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