top of page

Capítulo 07. La batalla por Asgard

Bud desciende tranquilamente la ladera de la nevada montaña, ante la atenta mirada tanto de unos como de otros. Éste, pasa como si nada junto al lado de Heracles y Sigmund a quienes ignora por completo, pasando por el lado de Jabu y de Galo, con quién cruza una rápida mirada mutua, hasta detenerse finalmente delante del grupo, observando fijamente al escuadrón de Einherjer a los que tiene frente a él.


Jabu se aproxima sonriente a Bud.


- Bud eres tú, ¿verdad? Jamás imaginé que siguieras con vida tras todos estos años. ¡Pero me alegra contar con un aliado tan fuerte como tú! -


Bud mira con menosprecio y de reojo al santo de bronce.


- Te recuerdo… Eres uno de aquellos inútiles caballeros que estaba con Atenea el día que me infiltré en el Santuario. Y tú y yo no somos aliados, asique apártate de mi camino. - le responde fríamente mientras observa la armadura del unicornio.


- ¡¿Qué?! ¡¿Acaso no sabes que el Santuario y Asgard ahora son aliados en esta guerra?! - le reprende ofendido Jabu.


- ¿Y eso a mí que me importa? ¡Mi único interés es acabar con esas sabandijas que profanan las tierras de Asgard! - exclama Bud señalando a Torsteim y los demás.


- ¡¿Pero tú te has vuelto loco!? ¡¿Acaso…?! -


- ¡Jabu! ¡Ya es suficiente! - interviene Galo.


- Dime Sigmund, ¿realmente crees que este tipo es un guerrero de Asgard? - le pregunta en voz baja Heracles.


- No me cabe duda… Conozco la historia de los guerreros perfectamente… - responde Sigmund.


- ¿La historia dices? -


- Hará unos 22 años aproximadamente, Poseidón fue despertado y manipulado por Kanon, el hermano gemelo de Saga de Géminis. Poseidón a su vez, manipulo a Hilda de Polaris, alzándose en guerra contra el Santuario. En aquella ocasión, los guerreros divinos fueron Thor de Gamma, Hagen de Beta, Alberic de Delta, Fenrir de Épsilon, Mime de Eta, Syd de Zeta y mi hermano, Siegfried de Alfa. Además de los siete guerreros, se cuenta que Syd contaba con un hermano gemelo, Bud, obligado a actuar en las sombras, como les ha sucedido siempre a los caballeros de Géminis. –


Bud no puede evitar oír la conversación y se gira dirigiéndose hacia Sigmund.


- ¿Tu eres el hermano de Siegfried? -


- Así es, soy Sigmund de Granne, y éste es Heracles Tangrismir, somos los únicos guerreros supervivientes de la actual generación. - responde Sigmund.


- Entiendo… En esto se han convertido los magníficos guerreros divinos de Asgard… Ni siquiera habéis sido capaces de proteger a Asgard y sus gentes… ¡Patético! - le responde.


Heracles y Sigmund se ofenden ante las palabras de Bud, y éstos se dirigen hacia éste, cuando Galo les detiene, alzando su brazo e interviniendo.


- No es asunto mío ni te voy a preguntar donde has estado todos estos años, pero doy por hecho de que si has venido hasta aquí es para luchar. ¿No es así? - le pregunta Galo.


Bud observa la armadura de Galo de arriba a abajo.


- Estas en lo cierto. Tú eres un santo de plata, ¿Verdad? Y por lo que he podido observar, no te desenvuelves mal en combate. -


- Así es, soy el santo de plata de la constelación de la Cruz del Sur y mi nombre es Galo. Y por muy fuerte que seas, sabes perfectamente que no puedes hacerles frente a esos cuatro tu solo a la vez. Aunque no te guste la idea, no queda otra que colaborar y luchar juntos. -


- Aunque me gustaría ocuparme de todos a mí solo para hacerles pagar por todo lo que le han hecho a Asgard, tienes razón. Aceptaré luchar junto a vosotros siempre y cuando no os interpongáis en mi camino. Pero tened claro que ni soy vuestro aliado, ni acudiré en vuestro auxilio. -


- De acuerdo… Procuraré no olvidarlo. - responde Galo.


- ¡TORSTEIM! ¡Tú serás el primero en saldar cuentas por la sangre derramada! ¡PREPARATE! - exclama Bud.


- Lo estaba deseando… Muy bien… ¡Vosotros tres! ¡Ocuparos de los otros cuatro! De este me ocuparé yo personalmente. - responde Torsteim.


Bud y Torsteim comienzan a elevar sus cosmos, desafiándose mutuamente con la mirada, cuando en una centésima de segundo, ambos se desvanecen, siendo localizados en el extremo de una ladera por el impacto mutuo que provocan, éstos, se golpean y chocan el uno contra el otro desplazándose a la velocidad de la luz por distintos puntos del territorio, dejando el terreno libre para los demás.


- ¡Galo! ¡Es hora de que ajustemos cuentas! - exclama Ubbe.



¡¡¡GOLPE ARMONICO!!!



- ¡Estoy de acuerdo! ¡Es hora de acabar lo que empezamos! ¡Aaahhh! - responde Galo.



¡¡¡ARCO VOLTAICO!!!



Ambos ataques colisionan, provocando que la tierra tiemble y se desgarre bajo sus pies.


- ¡Acaso te olvidabas de mí! - exclama Sigurd.



¡¡¡BALA DE FUEGO!!!



- ¡No tan deprisa vaquero! ¡ESQUIVA ESTO! - interviene Jabu.



¡¡¡GALOPE DEL UNICORNIO!!!



Jabu, quien ya había visto anteriormente esa técnica, logra esta vez esquivarla, descargando sobre Sigurd una enorme batería de potentes patadas, provocando que éste retroceda aún sin conseguir derribarlo.


Por otro lado, Heracles y Sigmund, uno junto al otro, observan como Rolo, agarra su enorme martillo nuevamente y se dispone a envestirlos.


- ¡Comprobemos si vuestras muertes están a la altura de mi categoría! ¡jajaja! -



¡¡¡AVALANCHA ARROLLADORA!!!



Rolo golpea con violencia su martillo contra el suelo, provocando que toda la nieve de los alrededores salte en el aire, provocando una enorme avalancha que se desliza contra los guerreros divinos.


- ¡Heracles! ¡JUNTOS! -


- ¡DE ACUERDO! -


- ¡POR ASGARD! ¡AAAHHH! - Heracles/Sigmund.



¡¡¡HURACAN DE PERLAS!!!


¡¡¡TORNADO GIRATORIO!!!



Las fuertes corrientes circulares de ambos ataques, provocan un tornado de dimensiones enormes, absorbiendo para si la enorme cantidad de nieve, haciendo que cada vez el huracán se vuelva más y más grande, y más violento. Éste es lanzado contra Rolo gracias a un golpe de espada de Sigmund, el cual es absorbido y arrollado por éste, desapareciendo bajo toneladas de nieve.


Jabu aterriza tras surcar por los aires junto a Galo, sonriente y confiado.


- No te confíes ni por un segundo, si bajas la guardia lo pagarás con tu vida. - le indica Galo.


- ¡No exageres Galo! Luchando juntos no podrán vencernos esos imbéci… -


- ¡Toma esto caballero de bronce! -


Antes de poder acabar la frase, Sigurd reaparece furioso de bajo la nieve, golpeando fuertemente en el mentón a Jabu, que sale despedido por los aires, oportunidad que aprovecha su hermano Ubbe para realizar un nuevo ataque combinado.



¡¡¡IMPACTO DESTRUCTOR!!!



Galo trata de salvar a Jabu en el aire, pero éste llega tarde, y Ubbe logra golpear primero a Jabu, y después al propio santo de plata el cual se encontraba detrás de éste tratando de agarrarlo en el aire. Ambos son víctimas de un ataque devastador, siendo lanzados con rapidez contra la ladera de una montaña, donde ambos quedan sepultados bajo las rocas bajo un potente estruendo.


Ubbe y Sigurd se posicionan juntos otra vez, mientras observan la columna de polvo que emana del lugar del impacto donde ambos santos han caído.


- ¡Jajaja! ¡Pero que imbéciles! - exclama Ubbe.


- Por querer ir a socorrer a su amigo, ambos han corrido la misma suerte. Estos ya no nos molestaran más. - responde sonriente Sigurd.


Pocos minutos después, el polvo se asienta, y de la montaña de rocas comienza a brotar un cosmos ardiente, tan ardiente que las rocas comienzan a fundirse, y la nieve a deshacerse, elevándose una gran cortina de vapor.


- ¿¡Pero ¿¡qué diablos es eso!? Ya deberían estar muertos... - se pregunta así mismo Ubbe.


Ubbe y Sigurd, muy confiados y seguros de sí mismos, se aproximan a la candente columna de vapor, cuando una súbita y potente explosión de energía se libera, catapultando a ambos hacia atrás, siendo golpeados por las rocas que son lanzadas como metralla.


Del lugar de origen de la explosión, surge una columna de lava ardiente que se eleva varios metros, en medio de ésta una apertura se abre, apareciendo Galo, con un semblante más serio y desafiante que nunca, portando sobre uno de sus hombros a Jabu que se encuentra inconsciente.


- ¡IMPOSIBLE! - exclaman al unísono Ubbe y Sigurd.


Galo sin mediar palabra, y con una mirada ahora ardiente y llena de fuerza, que nada tiene que ver con su normal apariencia afable y tranquila, continúa caminando firmemente, dejando al santo de bronce sobre una roca en las alturas, lejos del alcance la lava que ahora emerge del suelo.


- Detesto a la gente como vosotros… atacáis por la espalda… lucháis de forma sucia y sin honor… mi paciencia para con vosotros se ha consumido… a diferencia del que fue mi maestro, siempre he optado por la calma y la paciencia, evitando luchas innecesarias si éstas se podían evitar… pero con vosotros dos… ¡IMPARTIRE JUSTICIA MEDIANTE LA FUERZA EXTREMA! - exclama Galo, estallando fuera de sí.


Ubbe y Sigurd ven como el santo de plata ha decidido cambiar de planteamiento y sonríen abiertamente.


- Vaya, al parecer te han entrado ganas de luchar de verdad… - murmura Ubbe.


- Esto puede ser interesante… - le acompaña Sigurd.


- ¡Pero es una lástima! ¡Tu tiempo se ha agotado! - estalla Ubbe elevando su cosmos.


- ¡Esta vez acabaremos contigo para siempre! ¡MUERE! - grita exaltado Sigurd haciendo estallar también todo su cosmos.



¡¡¡EXPLOSION IGNEA!!!


¡¡¡IMPACTO DESTRUCTOR!!!



- Maestro Ikki… Ahora comprendo aquello que me decíais… no siempre se obtienen resultados mediante una actitud pasiva… Ahora comprendo… que a veces… ¡HAY QUE USAR LA FUERZA BRUTA! ¡AAAHHH! -


Galo continúa caminando mientras observa como los ataques de Ubbe y Sigurd se abalanzan nuevamente contra él.


- Con todo mi respeto hacia ti… maestro… Tomaré una de vuestras mayores técnicas… -


El cosmos del santo de plata se intensifica sin descanso, aumentando su poder más y más, cuando finalmente y a escasos metros de ser alcanzado por los ataques de sus oponentes, se detiene, alzando ambos brazos…



¡¡¡ALAS LLAMEANTES DEL FENIX!!!



Un gigantesco fénix de fuego surge detrás de Galo, alzándose éste hacia el cielo. Galo dirige sus brazos extendidos ahora hacia el frente, desatando una tempestad de fuego y viento devastadora, Ubbe y Sigurd quedan impresionados ante tal despliegue de fuerza, el cual destruye sus dos técnicas, alcanzándolos y haciéndoles volar en mitad de una espiral de fuego y azufre, desapareciendo ambos en la inmensidad del cielo.


- ¡BUAAHHH! - gritan Sigurd y Ubbe mientras desaparecen en la espiral de fuego.

Entradas recientes

Ver todo
Capítulo 19. Envestida

Dos poderosos cosmos colisionan mutuamente, desatando una violenta explosión y como consecuencia, una gran onda expansiva que alcanza al...

 
 
 
Capítulo 18. Encuentro

Cuando todo vuelve a la normalidad, Geki se presenta vistiendo la Kamui de Tauro, una armadura reluciente, que emite pequeños destellos y...

 
 
 
Capítulo 17. El oso dorado

¡Comienza la batalla! Rolo se abalanza a toda velocidad contra el santo de oro, el cual responde sin titubeos de la misma forma...

 
 
 

Comentarios


Formulario de suscripción

¡Gracias por tu mensaje!

©2022 por Saint_Seiya_Ragnarok. Creada con Wix.com

bottom of page