top of page

Capítulo 08. Determinación inquebrantable

Actualizado: 22 feb 2022

Se produce un largo y profundo silencio ante la sorprendente aparición del portador inesperado de la armadura de Géminis. Mientras Perseo permanece a una distancia prudente analizando la nueva situación, Marin, Jabu y Niobe se aproximan al caballero de Géminis, reagrupándose junto a Isis, Hilda y Kanon.


- De modo, que si eras tú realmente…- expresa Marin mirando fijamente a Kanon.


- Te recuerdo, tú eres Marin del Águila.- responde Kanon.


- Así es, ¿Pero dónde has…?- pregunta Marin, siendo interrumpida por Kanon.


- Escúchame bien, ahora no hay tiempo para dar explicaciones, voy hacerte una serie de preguntas y quiero que me respondas sin más. Ya habrá tiempo para lo demás en otro momento.-


- Está bien.- responde Marin.


- ¿Cuánto hace que terminó la Guerra Santa contra Hades?-


- Veinte años.-


- Comprendo… Y este lugar es el monte Yomotsu, la senda de los muertos hacia el pozo de las almas, ¿verdad?-


- Así es, llegamos aquí gracias a la técnica de Isis, la nueva santa de Cáncer, escapando de Asgard, de donde tuvimos que huir al estar sitiados por el enemigo.-


- ¿Dónde se encuentra Atenea en este momento?-


- En el Santuario, es a donde nos dirigíamos escoltando a Hilda de Polaris.-


- Y ese imbécil de ahí delante, es quien os estaba persiguiendo, ¿no es así?-


- ¡A quien llamas imbécil! ¡¿Acaso sabes con quien estás hablando!?- interrumpe Perseo.


- ¡Silencio! ¡Ya hablarás cuando me ocupe de ti!- responde Kanon.


Perseo enfurece ante las provocativas e insultantes palabras que Kanon le dedica, pero aún precavido, sigue observando la situación sin actuar.


- Marin, ¡¿a qué esperas para responderme?!- increpa Kanon.


- Fue con quien luchamos en Asgard, Hyoga de Acuario y su pupila Emma del Cisne, intervinieron justo a tiempo en la batalla, quedándose en Asgard luchando contra él, cubriendo así nuestra retirada hasta aquí, pero estando ya aquí, nos asaltó de nuevo, antes comentó la palabra HARAYASIKI, lo que me dice que estos tipos tienen un poder suficiente como para despertar o conocer el octavo sentido.-


- El poder que muestra aquí es muy superior al que vimos en Asgard, y su armadura también es muy distinta.- concluye la explicación Marin.


- Es suficiente.- zanja Kanon.


Perseo entra en desesperación y aprovechando que el grupo conversa lanza un fuerte ataque de ken contra Kanon, que se encuentra de espaldas, pero este se gira y con una sola mano y a modo de bofetada, repele el ataque.


Kanon se separa del grupo, comienza a caminar hacia adelante, dejando atrás al resto cuando se vuelve a detener. De pronto lanza un fortísimo golpe de ken, imitando el ataque de Perseo, pero éste no lo ve venir debido a su velocidad y fuerza, siendo derribado contra el suelo, pero pese a recibir el ataque de Kanon, Perseo se incorpora de nuevo sin dificultad.


- Escuchad.- comenta Kanon al grupo.


- Vais a continuar con vuestra misión, llevareis a Hilda al Santuario, y yo me quedaré aquí a ocuparme de este insecto.-


El grupo queda sorprendido ante las palabras de Kanon.


- No podrás vencerlo tú solo, Kanon, ni siquiera la Santa de Cáncer ha podido hacerle frente sola.- espeta Marin.


- ¡No te atrevas a compararme con una niña recién ascendida a caballero!-


- Pero Kanon…-


- ¡Basta! ¡Haced lo que os digo!-


- ¡Jajaja! Te ves muy confiado para enfrentarte tu solo a mí...- Responde Perseo riendo abiertamente.


- Además, ¡quien ha dicho que podáis iros de aquí!-


Kanon vuelve a mirar al frente, encaminándose hacia Perseo mientras comienza a desplegar su magnífico cosmos.


- No eres más que un vulgar insecto que corretea por la tierra…- responde Kanon.


- ¡¿Cómo te atreves?!- estalla Perseo.


Kanon continúa su marcha sin detenerse hacia Perseo, elevando a cada paso su cosmos más y más.


¡¡¡TRIANGULO DE ORO!!!


Kanon lanza sin pensárselo dos veces su técnica contra su oponente, que es engullido por un portal triangular interdimensional.


- ¡¿Pero qué?! ¡Aaahh!- exclama Perseo que recibe en su cuerpo la técnica de Kanon por completo, siendo lanzado virulentamente por los aires, y cayendo con dureza contra el suelo.


Hilda de Polaris, junto a Isis, Jabu, Marin y Niobe aguardan en absoluto silencio, tras la demostración de fuerza que el caballero de Géminis muestra a las primeras de cambio.


- No cabe duda, es el mismo Kanon que recuerdo de la Guerra Santa, no vacila, no duda y su poder es devastador.- comenta seriamente Jabu.


Perseo no tarda en reaparecer del suelo, cubierto de polvo, y visiblemente furioso ante el tremendo golpe que ha encajado a las primeras de cambio por parte de Kanon.


- Como me suponía, aunque te ha alcanzado de lleno mi Triángulo de Oro, no muestras heridas, lo que me confirma que serás un insecto difícil de eliminar.- comenta Kanon con toda la calma del mundo.


- ¡Grr! ¡Maldito seas caballero de oro! Pagarás esta osadía con tu vida, ¡PREPARATE!- exclama Perseo que entra en cólera, elevando y haciendo explotar todo su cosmos.


- No hables tanto y muéstrame de que eres capaz. ¡Tus palabras no me impresionan! ¡Aahh!- grita un Kanon que hace estallar de manera violenta todo su cosmos.



¡¡¡INVOCACION DE ALMAS SOMBRIAS!!!


¡¡¡TRIANGULO DE ORO!!!


Los dos ataques provocan una enorme colisión cósmica, provocando que la tierra tiemble, la onda de choque generada, arrastra hacia atrás a los cuatro santos de Atenea y a Hilda de Polaris, que es protegida por los cuerpos de Jabu y Niobe, Isis queda perpleja y sorprendida ante el poder que Kanon es capaz de liberar.


Sin apenas pestañear, observa como el ataque de Kanon mantiene el pulso contra el de Perseo. Finalmente la energía concentrada de ambos ataques estalla, generando una gran onda expansiva y un enorme cráter entre Kanon y Perseo.


- ¡Que poder más increíble!- susurra Isis, que se incorpora después de haber sido derribada por la onda de choque, situándose junto a Kanon.


- ¿Se puede saber qué haces niña?- le pregunta Kanon.


- Voy a luchar contigo, tu poder es increíble, pero tú solo no podrás con él, pero si luchamos dos caballeros de oro juntos, si podremos vencerlo.- responde Isis con mirada de confianza.

Kanon se gira hacia ella y le propina un fuerte puñetazo en la cara, lanzándola contra el suelo y siendo arrastrada hasta donde se encuentra el grupo. Perseo queda desconcertado ante tal acto de Kanon.


- ¡No necesito la ayuda de nadie! Y menos la tuya, aunque vistas una armadura de oro, no dejas de ser una débil niña.- responde con tono despectivo un Kanon que la mira con desprecio.


- ¡Pero…!- responde Isis que es agarrada por el hombro por Marin.


- Para ser un auténtico caballero, se ha de estar dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias, sin mostrar jamás miedo o dudas, sin conceder ningún tipo de misericordia a tu enemigo, y siempre poseer el ardiente deseo de hacerse más fuerte y superar a quien se interponga en tu camino, mientras no tengas eso, no serás nadie, por mucha armadura que vistas.- le responde con seriedad y desprecio Kanon a la joven dorada.


Marin sujeta a Isis, la cual se abalanzaba hacia Kanon y le susurra.


-Kanon solo reconoce como caballeros a aquellos que muestran una gran fuerza y determinación, sin importar el tipo de armadura que vistan, observa bien.-


Kanon que permanecía observando con desprecio a Isis se gira y se dirige hacia donde esta Perseo, a cada paso que da, su cosmos se incrementa más, cuando se encuentra a la orilla del cráter, su cosmos empieza a elevarse de manera desproporcionada, generando un terremoto más violento que el producido por el choque de energías anterior.


- ¿Ya te has cansado de parlotear? ¡Esta vez acabare contigo!- exclama Perseo.


¡¡¡INVOCACION DE ALMAS SOMBRIAS!!!


Perseo lanza de nuevo su ataque cargado de violencia e ira, pero al llegar a Kanon, éste extiende manos y piernas, formando una equis con su cuerpo.


- ¡AAAHHH!- exclama un Kanon furioso desatando todo su cosmos cargado de ira.


Kanon bloquea con ambos brazos el furioso ataque de Perseo, deteniendo completamente su avance, pero sus pies empiezan a ser arrastrados hacia atrás debido al incesante empuje del ataque. Apretando los dientes hace crecer su cosmos más, consiguiendo parar por completo el empuje del ataque.


Realizando un esfuerzo titánico, logra agarrar la bola de energía con sus propias manos, y antes de que la presión de ésta lo acabe por sepultar en el suelo, la lanza con rabia hacia el cielo, enviándola a un punto lejano, provocando una gigantesca explosión al impactar ésta contra el suelo.


Mientras Kanon jadea y toma un poco de aire debido al esfuerzo al que se ha visto forzado, Perseo queda paralizado, con los ojos completamente abiertos, y con un sudor frio recorriendo su cuerpo al ver rechazado su ataque por el caballero de oro.


- ¡ES IMPOSIBLE! ¡Nadie jamás había sido capaz de repeler mi ataque, yo que soy uno de los cuatro altos guardianes alcalianos, ni siquiera esa niña que viste una armadura de oro fue capaz de hacerme frente! ¿Quién diablos eres tu caballero?- le pregunta Perseo, permaneciendo atónito y furioso, habiendo sido ajeno a la conversación entre Marín y Kanon cuando este apareció.


- Está bien, te diré mi nombre antes de acabar contigo, así sabrás quien te ha enviado al reino de los muertos. ¡SOY KANON DE GEMINIS!, y el destino ha querido que sea yo quien te de muerte en este preciso lugar.-


- ¡¿Kanon de Géminis?! ¿Aquel que engaño al dios Poseidón? Jajaja ¡no me hagas reír! De todos es sabido que aquel caballero murió en la guerra entre Atenea y Hades hace veinte años, no eres más que un vulgar imitador.-


- ¿Un imitador dices?-


Kanon baja la mirada mostrando su sonrisa malévola.


- ¡Acércate y te lo mostrare!-


- ¡Con mucho gusto! ¡Muere maldito!-


¡¡¡INVOCACION DE ALMAS SOMBRIAS!!!



Perseo lanza de nuevo su ataque, pero Kanon lo rechaza con facilidad y de manera despectiva.


- ¿¡Pero qué!? ¡Has rechazado mi ataque por segunda vez!-


- Deberías saber, que un mismo ataque no funciona dos veces contra un caballero.-

Kanon comienza a caminar en sentido a Perseo, mientras su cosmos se incendia violentamente más y más.


- Perseo, escucha el sonido de las estrellas al colapsar…-


De pronto Perseo observa cómo, inexplicablemente se encuentra a la entrada de un vórtice espacio temporal, desde el cual observa infinidad de estrellas y planetas aproximándose hacia él.


- ¡DEPRISA! ¡SALID TODOS DE AQUÍ!- grita Marin agarrando del brazo a Hilda a la vez que sale corriendo al ver la posición que Kanon adopta.


La gran constelación de planetas y estrellas que Perseo vislumbra toman velocidad, dirigiéndose todas hacia el propio Perseo, que comienza a escuchar una sucesión explosiva.


¡¡¡EXPLOSION GALACTICA!!!


Kanon lanza el ataque más devastador que posee el caballero de Géminis, su explosión genera un enorme estruendo, la tierra de los muertos tiembla y se agrieta, Perseo que se encuentra en medio del ataque, recibe de lleno la violencia explosiva de la técnica del santo dorado, siendo devorado por la luz de innumerables estrellas que estallan.


Esta vez la fuerza del ataque sobrepasa a Perseo que comienza a encajar uno tras otro, todos los golpes que Kanon descarga gracias a su temible técnica, la armadura que cubre a Perseo, en esta ocasión no es capaz de resistir semejante embestida y partes de ella son pulverizadas.


Perseo aterriza de espaldas contra el suelo de manera violenta, al cabo de un tiempo, éste se incorpora de nuevo, no sin dificultad, y con una notable falta de aliento. Enmudecido por lo que acaba de ocurrir, nadie hasta ahora, había sido capaz de poner una mano encima de su hermosa armadura, y mucho menos dañarla hasta tal extremo.


Mientras tanto, el grupo de santos permanece inmóvil ante la devastación generada por un solo ataque de Kanon, Isis por el contrario, comienza a entender las palabras que Marin le había dicho anteriormente, Perseo comienza a notar los efectos del ataque en su cuerpo, una brecha sangra por su frente, recorriendo la sangre por en medio de su rostro.


Al comenzar a caminar descubre la herida que ahora posee en una de su piernas, lo que le provoca una cojera, empezando a ser consciente de su actual y verdadera situación y de la desventaja que ahora se cierne en su contra.


Por el contrario, Kanon se mantiene en el mismo lugar, sin articular gesto alguno en su rostro, ni mediar palabra alguna, únicamente observa a su rival.


- Marin, ¿A qué estáis esperando para iros de aquí? Ya os he dicho que no quiero a nadie que me estorbe en medio de mi camino.- Responde Kanon rompiendo el tenebroso silencio que recorría el valle.


- Está bien, te dejaremos esto a ti.- responde Marin, asumiendo que no pueden hacer nada al respecto.


- ¡NO PERMITIRE QUE ESCAPEIS!- Grita Perseo invadido por la rabia y la impotencia.


- Me ocupare de ti de inmediato.- interviene Kanon señalando con un dedo a Perseo.


Isis se acerca en silencio y con rostro serio a Kanon hasta colocarse frente a él.


- Tienes razón, el mero hecho de vestir la armadura de Cáncer no me convierte en una Santa digna de Atenea.-


Kanon queda sorprendido ante la confesión de Isis.


- Voy a acatar tu orden y me llevare al grupo al Santuario, pero quiero pedirte algo antes de irme.-


- ¿Pedirme algo?- pregunta Kanon.


- Quiero que me entrenes a tu vuelta al Santuario, quiero ser más fuerte y ser considerada digna de ser Santa de Atenea, asique no pierdas este combate de ningún modo.- responde Isis.


Kanon se queda sin palabras ante la petición de la Santa de Cáncer, y cuando éste le va a dar una respuesta negativa, observa con detenimiento la mirada de Isis.


- De acuerdo.- Responde Kanon, para sorpresa de todos los presentes.


- Estoy dispuesto a entrenarte, siempre y cuando estés dispuesta a perder la vida en ello si es necesario.-


Isis muestra una ligera sonrisa ante la aceptación de Kanon a su petición, se gira y marcha.


- ¡Pues más vale que no mueras aquí! Nos marchamos ya… maestro.-


Isis comienza a elevar su cosmos, concentrándolo en un solo punto, abriendo un vórtice espacio temporal, el cual cruzan todos, quedándose solo Kanon en la tierra de los muertos, y cerrándose tras cruzarlo en último lugar la Santa de Cáncer.


- Bueno, ya estamos solos, ahora puedo matarte como más me plazca.- responde Kanon mirando fijamente a Perseo.


¡¡¡TRIANGULO DE ORO!!!


Kanon lanza su ataque, pero cuando está a punto de alcanzar a Perseo, que no puede moverse debido a la herida de su pierna, aparece un encapuchado que rechaza el ataque y salva a Perseo.


- Perseo, ¿A qué estás jugando? Tenías instrucciones precisas.- le habla el encapuchado.


- ¡Cierra tu maldita boca! Lo tenía todo controlado hasta que apareció él.- le responde Perseo señalando a Kanon.


- Ahora ya da igual, nosotros nos ocuparemos de él.-


- ¿Vosotros? ¿Acaso habéis venido los tres?-


- Así es, viendo que te llevaba demasiado tiempo, hemos venido los tres, asique ahora no te metas en medio y déjanos acabar esto a nosotros.-


Kanon se percata que hay dos individuos mas además del que ha interferido en su ataque, percibiendo cosmos muy siniestros e iguales de fuertes que el de Perseo.


Los tres encapuchados saltan y se alinean delante de Perseo, tomando posición ofensiva hacia Kanon, éste por el contrario, analiza fríamente la nueva situación, consciente de su ahora, desventaja.


- Kanon de Géminis, no debiste venir hasta aquí, has vuelto para encontrar la muerte.-

Kanon queda sobre impresionado ante tal respuesta.


- De modo, que tú no me consideras un impostor.-


- En absoluto, sé que eres el verdadero Kanon de Géminis, y al contrario que mi hermano, no soy tan estúpido. Desconozco los detalles de tu aparición y de dónde has estado todos estos largos años, pero tampoco me es relevante. Te has interpuesto en nuestra misión y con eso me basta para dejarte en la tierra de los muertos de forma permanente.-


- ¿Tu hermano?-


- Nuestro hermano.- zanja otro de los encapuchados.


- ¡Basta! Hemos perdido demasiado tiempo aquí.- clama el tercer encapuchado.


- No te alteres hermano, reconozco que haber logrado herir a nuestro hermano requiere de una gran fuerza, eso demuestra que es quien dice ser y merece nuestro respeto por ello, pero contra los tres a la vez, no tiene nada que hacer.- replica el primer encapuchado.


- Habláis demasiado.- responde Kanon, que comienza a elevar su cosmos.


Los tres encapuchados empiezan a elevar sus cosmos y se lanzan sucesivamente contra Kanon, este empieza bloqueando uno tras otro los golpes que lanzan, los tres encapuchados comienzan a elevar su velocidad y su coordinación en ataque, lo que obliga Kanon a bloquear y esquivar sucesivamente, sin posibilidad de contra atacar, poco a poco Kanon comienza a ceder terreno y en cada ronda de ataques retrocede un poco más.


Los tres encapuchados siguen sin cesar en sus ataques con absoluta frialdad y tranquilidad, Kanon no puede con todos y empiezas a encajar golpe tras golpe, logra asestar algún que otro golpe, otros son bloqueados, pero la diferencia de 3 contra 1 es mucho para él y acaba cayendo contra el suelo tras un severo golpe de uno de los encapuchados.


- ¿Quién diablos sois vosotros? Pregunta un Kanon jadeante y con síntomas de agotamiento.-


- Está bien, no veo inconveniente en que sepas quienes son los que te van a dar muerte.-

Los tres encapuchados rasgan sus túnicas y bajo de ellas aparecen tres caballeros con armaduras del mismo color que la de Perseo, diferentes entre sí, pero guardando una similitud entre ellas a la vez.


- ¡AQUILES DEL DIAMANTE SANGRIENTO!-


- ¡AQUERONTE DE LA ALQUIMIA!-


- ¡ULISES DE LA PROVIDENCIA!-


- ¡Kanon! Ahora ya sabes quienes somos, ¡muere aquí y ahora!-


¡¡¡MAREMOTO SATANICO!!!


¡¡¡BORAGIME DE FUEGO!!!



- ¡No me dais ningún miedo!-


¡¡¡EXPLOSION GALACTICA!!!


Pese al enorme poder de Kanon, la diferencia numérica resulta insalvable y Kanon recibe el impacto de los dos ataques simultáneamente.


- ¡AAAHHHH!-


Kanon choca contra el suelo violentamente, siendo arrastrado por el suelo varios metros, casi sin apenas tiempo de reaccionar, el santo de Géminis se incorpora y observa como Ulises se le echa encima, coloca la mano en su torso y descarga nuevamente un potente golpe de Ken, Kanon se queda sin respiración por unos instantes y acto seguido sale despedido súbitamente contra unas rocas.


Aqueronte pretende aprovechar la situación para darle el golpe de gracia a Kanon y se lanza hacia él, elevando su cosmos y preparándose para atacar.


- ¡Este es tu fin Kanon!-


- ¡ESPERA! ¡DETENTE!- Le grita Aquiles, tratando de parar el ataque de Aqueronte inútilmente.


¡¡¡BORAGIME DE FUEGO!!!


Justo cuando el ataque de Aqueronte va a impactar sobre Kanon que sigue de rodillas en el suelo malherido, otro cosmos dorado emerge tras de sí.


El rugido de un gran león resuena por todo el valle, bloqueando el ataque de Aqueronte y reenviándolo contra sí mismo. Esto coge por sorpresa a Aqueronte y recibe de lleno su propio ataque cayendo al suelo y siendo arrastrado varios metros.


- ¡Imbécil! ¡Mira que te avise!- le grita Aquiles, observando fijamente a la silueta que acaba de interceder salvando la vida a Kanon.


- Esto me recuerda vagamente a cuando te encontrabas luchando tu solo contra los tres jueces del Infierno…- comenta una voz familiar.


- Me preguntaba cuando decidirías intervenir… No es tu estilo permanecer en segundo plano.- responde sonriente Kanon.


- Bueno, en realidad vine hasta aquí para comprobar si realmente eras tú… y de paso observar un buen combate, pero cuando aparecieron esos tres ya no me pareció un combate justo.-


- Veo que no has cambiado nada en estos años.-


- Tú tampoco has cambiado en absoluto Kanon de Géminis.-


- Me alegra volver a verte, Ikki del Fénix, aunque ahora debería llamarte Ikki de Leo, ¿No es así?-









Entradas recientes

Ver todo
Capítulo 20. El fin de una era

- Pa… ¡PADRE!- Las palabras de Atenea enmudecen al Santuario súbitamente, nadie da crédito ni es capaz de asimilar la imprevista...

 
 
 
Capítulo 19. La decisión de Atenea

El Santuario ha sido bañado y cegado por un intenso brillo dorado, mientras éste comienza a diluirse, solo se escucha el sonido de las...

 
 
 

Comentarios


Formulario de suscripción

¡Gracias por tu mensaje!

©2022 por Saint_Seiya_Ragnarok. Creada con Wix.com

bottom of page