top of page

Capítulo 09. Fin del camino

Actualizado: 22 feb 2022

Kanon se incorpora frente a Ikki, que le extiende la mano, ambos Santos se estrechan la mano, mientras Aqueronte se incorpora tras recibir su propio ataque, Ulises y Aquiles permanecen juntos de pie en silencio, mientras Perseo se encuentra apoyado en una roca, debido a las heridas sufridas en el combate con Kanon.


- Sentí tu presencia desde hace ya un tiempo, ¿pero cómo has llegado hasta aquí?-


- Cuando enviaste a los demás al Santuario, le pedí a Isis que abriera un portal que me trajera hasta este lugar, una vez llegué, vi que estabas luchando, simplemente me quedé observando, no tenía interés en intervenir hasta que aparecieron los otros tres.-


- Y esperaste a verlos combatir contra mí, para poder ver sus técnicas. De ese modo pudiste repeler ese último ataque.-


- En efecto, al no saber nada de ellos, estudie sus movimientos y técnicas mientras luchaban contra ti.-


- ¡Ja! El mismo Ikki de siempre, aunque yo también habría hecho lo mismo. ¿No vas a preguntarme donde he estado todo este tiempo?-


- No necesito saberlo, pero viendo que posees el mismo aspecto que en la Guerra Santa, intuyo que de algún modo fuiste sellado o recluido en algún lugar, y que por alguna razón te has liberado ahora.-


- No se te escapa nada, pero si, estas en lo cierto.-


- Lo único que me intriga es como lograste hacer tal cosa.-


- No fue cosa mía, sino de Atenea.-


- ¿Atenea?-


- Así es, cuando luche contra Radamanthys en el Inframundo, la armadura de Géminis recibió la llamada de las otras armaduras, no me quedo otra que liberarla, y decidí acabar el combate por mi cuenta pese a no tener una armadura que me protegiese, como última solución, decidí ejecutar la Explosión de Galaxias contra Radamanthys y contra mí mismo, con el objetivo de acabar con él, y así lo hice, pero cuando me dispuse a terminar la lucha, sentí un poderoso cosmos que me envolvió desde el interior, mi cuerpo fue destruido junto al de Radamanthys, pero Atenea en última instancia vinculo mi alma y mi espíritu a la armadura de mi hermano, en cierto modo, Atenea sello mi alma dentro de la propia armadura.-


- ¿Atenea te sello en la armadura?-


- No fui consciente de ello hasta que la armadura despertó en la casa de Géminis, entonces yo también desperté, y empecé a comprender poco a poco, después la armadura se dirigió hacia este lugar y fue cuando a través del espacio tiempo recupere mi propio cuerpo.-


- Que conversación más interesante…- susurra Aquiles.


- ¡Aquiles! Déjate de observaciones y acabemos con ellos, ahora son dos caballeros de oro, pero seguimos contando con la ventaja numérica.- le espeta Ulises.


- Ocuparos vosotros dos de este asunto, no es necesario que yo intervenga, además, un duelo dos contra dos, resultara interesante.- responde Aquiles para sorpresa de todos.


- ¿Asique no consideras necesaria tu participación? Mucho confías en la fuerza de tus compañeros.- responde Ikki.


- Caballero legendario de Leo, sé que eres uno de los más fuertes entre los doce, pero aun así tu poder y el de Kanon no son suficiente para medirte a los altos alcalianos. Pagaras cara tu insolencia. Aqueronte, Ulises. ¡Ocuparos de ellos!-


Aqueronte y Ulises se sonríen entre sí, y se adelantan respecto a Aquiles y Perseo, preparándose para el ataque, al encender sus cosmos, generan una enorme presión sobre el terreno, algo que sorprende e impresiona a los dos santos de oro.


- Kanon, ahora estamos iguales, ya abras podido observar sus técnicas, aun así, desconfió de ellos, es muy posible que guarden sorpresas.-


- Ya lo daba por hecho, poseen un cosmos que no había visto jamás, no será fácil acabar con ellos. ¡Vamos Ikki!-


- ¡Si!-


Los dos santos de oro, comienzan a intensificar sus cosmos a la máxima expresión, sin reservar nada, es tal la intensidad de ambas energías, que hasta los santos que se encuentran en el Santuario comienzan a percibirla.


Aqueronte y Ulises se lanzan al ataque, su velocidad no se puede comparar con nada, demostrando ser superiores a los dorados. En un abrir y cerrar de ojos, aparecen frente a los santos, e inician el ataque.


Aqueronte lanza un golpe de ken con su puño contra Ikki, que bloquea el ataque, agarrándole por el puño, lo que comienza a generar un choque entre sus cosmos, generando chispas y agrietando el suelo conforme sus cosmos se elevan.


Kanon por su lado no espera a Ulises y ataca primero, lanzando un golpe con su pierna generando un surco en el propio suelo, el cual logra esquivar retrocediendo, mientras Kanon le persigue, arremetiéndose mutuamente de una manera violenta, a cada golpe salen despedidos hacia atrás debido a la onda de choque, y nuevamente arremeten sucesivamente, los impactos entre estos, comienzan a alterar la geografía del lugar, las montañas, aun en la lejanía, comienzan a sufrir daños, provocando derrumbamientos.


- ¡Kanon! Eres fuerte, pero no lo suficiente. ¡Toma esto!-


¡¡¡MAREMOTO SATANICO!!!


- ¡No me impresionas con tan poco!-


¡¡¡TRIANGULO DE ORO!!!


Aqueronte observa lateralmente a Kanon y se lanza contra el por la espalda.


¡¡¡BORAGIME DE FUEGO!!!


En ese instante aparece Ikki de la nada, situándose en medio, justo delante de Aqueronte.


- ¡Aqueronte! ¡Tú combate es conmigo!-


¡¡¡ALAS DEL FENIX!!!


El ataque de Ikki impacta de lleno sobre Aqueronte, y este sale despedido hacia el cielo como una hoja en medio de una tormenta, Ikki se lanza contra él, aprovechando la ocasión, pero cuando se encuentra a punto de alcanzarlo, Aqueronte se voltea en el aire con suma facilidad, sonriendo ampliamente.


¡¡¡BORAGIME DE FUEGO!!!


- ¡Mierda! Era un señuelo, ¡ahh!-


Ikki sale despedido con gran fuerza, provocando que impacte contra el suelo en unos simples segundos, el impacto genera un enorme cráter, quedando Ikki enterrado entre rocas a varios metros de profundidad.


Aqueronte que sigue en el aire, cambia de dirección y se lanza nuevamente contra Kanon, que ha presenciado el choque en el aire, Ulises aprovecha también y lanza su ataque a la vez.


- ¡Este es tu fin Kanon! ¡Has regresado a la vida para nada!- exclama Ulises.


¡¡¡MAREMOTO SATANICO!!!


¡¡¡BORAGIME DE FUEGO!!!


- ¡ESTAIS LOCOS SI PENSAIS QUE PODREIS CONMIGO!-


¡¡¡OTRA DIMENSION!!!


- Jajaja, ¡que caballero más patético! ¿Qué esperas lograr con esa técnica?- ríe Aqueronte.


- Daros donde más os duele…- susurra Kanon sonriendo.


¡¡¡PLASMA RELAMPAGO!!!


Ikki aparece materializado justo a las espaldas de Aqueronte y Ulises a los que pilla por sorpresa, mientras Aquiles queda impresionado por el trabajo en equipo que demuestran hacer los dos santos de oro.


- ¡Maldita sea!- exclama Ulises.


- ¡Bastardo!- grita Aqueronte.


Una red de relámpagos comienza a emerger del puño de Ikki, convirtiéndose en una enorme y gigantesca red de relámpagos que se mueven y golpean en todas direcciones, los dos alcalianos son golpeados sin piedad por la descarga de Ikki, que todavía guarda una sorpresa.


¡¡¡DETONACION DEL PLASMA RELAMPAGO!!!


La red de relámpagos se convierte en una tormenta que detona simultáneamente todos los relámpagos al cierre del puño de Ikki.


Aquiles analiza con interés y asombro los acontecimientos, observando como el ataque de Ikki termina en una devastadora explosión que sacude todo el valle de los muertos. En el santuario, Kiki gracias a sus poderes telepáticos, se estremece al sentir la violenta explosión.


Una enorme polvareda enturbia todo el valle, resultando imposible ver nada. Kanon e Ikki se han reagrupado, preparados para el siguiente asalto. Cuando la polvareda comienza a asentarse, dos nuevas explosiones sacuden el valle de los muertos, emergiendo desde el suelo Aqueronte y Ulises cubiertos de polvo y con signos claros de que el último ataque de Ikki de Leo si ha causado mella.


Los dos alcalianos se posicionan de nuevo unos metros por delante de Aquiles, recobrando el aliento, quien no se ha movido lo más mínimo desde el comienzo del combate.


- Al parecer, estos dorados tienen su reputación bien ganada… os han vapuleado dos simples caballeros de oro, a vosotros, ¡que sois Altos Alcalianos! ¡PATETICOS!- les reprende Aquiles.


Las palabras de Aquiles encajan de mala manera en sus compañeros, provocando que entren en furia y cólera.


- ¡Cierra el maldito pico Aquiles! Has decidido no luchar, asique ¡cierra esa bocaza antes de que te la cierre yo mismo! Nos ocuparemos de esos malditos caballeros de oro a nuestra manera.- exclama un Aqueronte montado en cólera.


- ¡VOSOTROS LO HABEIS QUERIDO! ¡Ahora sufriréis el verdadero poder de los altos alcalianos!- estalla furioso Ulises.


Los dos alcalianos llenos de rabia provocada por las palabras de Aquiles, despiertan todo el cosmos que guardaban en su interior, mostrando al fin, su verdadero poder. Ikki y Kanon no tardan en darse cuenta de la situación, siendo conscientes de que el poder del enemigo es notablemente superior al de ambos caballeros dorados.


- Al fin, muestran todo su poder, y como suponía, guardaban mucho. Que cosmos más intenso desprenden, siento como la gravedad de su alrededor se vuelve más pesada.-


- Parece que les hemos dado en el orgullo, pero aun así, seguiré luchando. Atenea me salvo la vida por un motivo, tal vez sea para este combate.-


- Yo tampoco pienso retirarme Kanon, los caballeros de Atenea nunca se retiran de un combate, por más fuerte que sea nuestro rival.-


- Perfecto, si este es nuestro último combate, me alegro de que seas mi compañero de viaje, Ikki de Leo.-


- Nos veremos nuevamente en el infierno, Kanon. ¡Vamos!-


- ¡Adelante!-


- ¡¡¡AAAAHHHH!!!- Kanon/Ikki.


Los caballeros de Leo y Géminis hacen estallar su cosmos de forma violenta, liberando hasta el último átomo de cosmos de su cuerpo, dispuestos a todo.


- Saga… pronto nos reuniremos de nuevo…-


- Edén… encuentra tu propio camino y jamás lo abandones…-



El Santuario. Casa de Aries


Kiki mira al cielo seriamente, cuando Geki aparece detrás de él.


- Kiki… ¿qué está ocurriendo allí?-


- Es… es impresionante, el poder de dos caballeros de oro a su máxima expresión, y están decididos a poner todo el empeño en ello…- murmura el Santo de Aries, abrumado ante la determinación de Ikki y Kanon.



Casa de Piscis


Mirari y Catrina permanecen completamente inmóviles, abrumadas ante la muestra de fuerza y la determinación, perceptible incluso a tal distancia. Edén se aproxima desde la casa de Acuario, con semblante serio, al llegar ante las dos Santas, Mirari se dirige hacia él.


- Quiero pedirte disculpas.-


- ¿Disculpas?- responde sorprendido Edén.


- La primera vez que os vi, me mostré muy poco respetuosa con Ikki y contigo, pese a ser uno de los caballeros legendarios, no asumí el valor de sus palabras respecto a mí y a mi hermano. Estando tan lejos del Santuario y que llegue hasta aquí tal cantidad de cosmos, demuestra que tu maestro es un caballero excepcional.-


Edén, que también percibe las ráfagas de cosmos que irradian el Santuario, acepta las disculpas de la Santa de Piscis asintiendo con la cabeza.



Sala del Patriarca


Atenea, Hilda, Shiryu, Isis, Shaina y Seiya, guardan silencio, siendo conscientes de los acontecimientos que se están desarrollando en el reino de los muertos.


- Kanon… regresaste de nuevo junto a nosotros para librar un último combate…- susurra con rostro entristecido Shiryu.


- ¡Maldita sea! ¡Ikki! ¡Kanon! ¡Esperadme! ¡Voy a luchar junto a vosotros!- estalla rabioso un Seiya que se dirige corriendo hacia la puerta.


- ¿A dónde te crees que vas?- le pregunta Shaina.


- ¿A dónde crees que voy a ir? ¡Ikki y Kanon necesitan nuestra ayuda!- responde Seiya reanudando la marcha hacia el portón.


- ¡DETENTE! Por mucho que corras no llegaras a tiempo.- exclama Shiryu.


- ¡Cierto! ¡Isis! ¡Deprisa! ¡Envíame allí de inmediato!- le reprende Seiya zarandeando a Isis por los hombros.


- No, Seiya. Debes quedarte aquí.- responde Shiryu con tono más calmado.


- ¡No acataré esa orden aunque me la des como Patriarca!-


¡¡¡AGUJA ESCARLATA!!!


Shaina lanza varios picotazos contra Seiya, que cae de rodillas, consiguiendo inmovilizarlo.


- ¡Shaina…!- le reprocha Seiya.


- Seiya, por favor cálmate, entiendo cómo te sientes, pero también debes comprender y respetar su decisión. Están decididos a llegar hasta el final para que nosotros podamos avanzar. Por mucho que nos duela, debemos aceptar y honrar su decisión.- responde Shiryu, al cual le brillan los ojos.


- ¡MALDITA SEA!- estalla Seiya golpeando con violencia el suelo.



Isla de Andrómeda


En lo profundo de una cueva, emerge un brillo dorado, el cual se despliega abriéndose como una flor de loto al percibir la esencia de su hermano. Shun abre los ojos, los cuales se muestran vidriosos y cristalinos.


- Hermano… No bajes los brazos…-



Valle de los muertos


Los cuatro cosmos se encuentran concentrados en sus picos más altos, generando que el valle de los muertos se desmorone y desintegre poco a poco. Aqueronte y Ulises observan fijamente a los dos caballeros dorados con la cólera y la furia incrustada en sus ojos.


Por el otro lado, Ikki y Kanon se encuentran uno al lado del otro, sin mediar palabra alguna, no es necesario decir nada, con la mirada fija en su objetivo, que muestra la determinación la voluntad de los Santos, dispuestos a todo con tal de vencer.


- ¡MORID MALDITOS CABALLEROS DE ORO!- exclama Aqueronte haciendo estallar definitivamente todo su cosmos.


- ¡LAMENTAREIS HABEROS CRUZADO EN NUESTRO CAMINO!- grita Ulises provocando un terremoto con su cosmos.


- Si este es nuestro final, ¡lo aceptamos con gusto!- responde Kanon.


- Pero no sin antes, ¡LLEVAROS CON NOSOTROS AL INFIERNO!- grita Ikki a la vez que resuena por todo el valle el rugido de un león furioso.



¡¡¡ABISMO PROFUNDO!!!

¡¡¡GRAN PIRAMIDE DE FUEGO!!!


¡¡¡PLASMA RELAMPAGO!!!

¡¡¡EXPLOSION GALACTICA!!!



Un poder devastador es liberado por los cuatro contendientes, lo que provoca un violento terremoto por todo el valle, las técnicas de ambos bandos colisionan en medio de los cuatro, abriéndose un profundo abismo bajo la enorme masa de energía que se mantiene en el medio, los cuatro se encuentran entregados por completo, quemando toda su energía, pero poco a poco, la enorme bola de energía, comienza a ganar terreno, dirigiéndose hacia los Santos de Oro, que aprietan los dientes tratando de mantener el equilibrio de fuerzas, aunque no resulta efectivo.


- ¡Ikki! Esa enorme esfera de energía empieza a acercarse a nosotros lentamente, si nos alcanza nos desintegrara.- exclama Kanon.


- ¡Concéntrate! ¡Aún no hemos dicho nuestra última palabra!-


La tensión se mantiene intensamente, mientras los alcalianos no parecen mostrar sobre esfuerzo, Ikki y Kanon empiezan a sentir la abrumadora superioridad de sus rivales.


- ¡Maldita sea! ¡No me rendiré tan fácilmente! ¡Ahh!- grita airado Ikki mientras intensifica su cosmos, superando su propio máximo.


- ¡He regresado para limpiar la Tierra de esta escoria! ¡Soy Kanon de Géminis! ¡Ahh!- exclama Kanon, animado por las palabras de Ikki.


Los santos dorados parecen mostrar energías renovadas, frenando el avance de la esfera, cuando las armaduras de Leo y Géminis comienzan a resonar, a modo de llamada para las otras armaduras doradas.


- ¿Qué pasa? ¿Qué esta vibración?- pregunta Kanon.


- Nuestras armaduras resuenan, llamando a las demás.- responde sonriente Ikki.


Las otras diez armaduras doradas, ubicadas en el Santuario, Isla Andrómeda y otros lugares sienten la vibración de Leo y Géminis, y estas comienzan a vibrar en sintonía con ellas. En el Santuario, se puede escuchar a lo largo de todo el valle, como las armaduras presentes entran en resonancia con las dos primeras emitiendo una vibración intensa, a modo de melodía.


- Percibo como la presencia de los otros caballeros dorados me acompañan a nuestro alrededor, las armaduras han respondido.- comenta Ikki con una ligera sonrisa.


- ¡Es cierto! Yo también puedo sentirlo. No estamos solos al fin y al cabo.-


Las armaduras doradas de Leo y Géminis intensifican su vibración y brillo, mostrando por momentos cambios físicos en ellas.


- Ikki, ¿Qué es esto? De pronto noto como mi armadura liberase un poder colosal.- pregunta Kanon muy sorprendido.


-Son las Kamuis…- responde Ikki cerrando los ojos brevemente.


- ¡¿Kamuis?! ¿Te refieres a la evolución divina de las armaduras doradas?-


- Así es, hemos alcanzado el punto máximo de nuestras armaduras, lo que ha provocado el despertar de la Kamui, pero desgraciadamente, nosotros no podemos por si solos mantener dichas armaduras, solo Seiya es capaz hacer tal cosa, la única manera de lograrlo sería con la sangre de Atenea.-


- ¿Entonces?-


- Nuestros cuerpos no soportaran mucho tiempo la carga de energía necesaria… de continuar así, nuestros cuerpos se desintegraran.-


- ¡Entonces aprovechemos este momento! Si hemos llegado hasta aquí, ¡no podemos para ahora!-


- Tienes razón. Solo tenemos una oportunidad. ¡Prepárate!-


Las armaduras doradas empiezan a ser envueltas por un torbellino de cosmos dorado que las envuelve por completo, cuando este desaparece, se observa a Ikki y a Kanon espalda con espalda, portando las increíbles armaduras divinas de Leo y Géminis.


- Si este es el fin del camino, que como caballeros decidimos seguir…- susurra Kanon.


- ¡Lo aceptamos con sumo gusto!- completa la frase Ikki.


Tras los dos santos, aparece la silueta de la Diosa Atenea…


- ¡¡¡POR ATENEA!!!- Ikki/Kanon.



¡¡¡PLASMA RELAMPAGO DIVINO!!!


¡¡¡EXPLOSION GALACTICA DIVINA!!!



- ¡¿Pero qué?!- Aquiles se sobre salta ante este contraataque.


- ¡AQUERONTE! ¡ULISES! ¡CUIDADO!- exclama sorprendido Aquiles.


- ¿De dónde viene este poder?- se pregunta Aqueronte.


- ¡Mierda! ¡La esfera viene directa contra nosotros! ¡Ahh!-


Con el empuje generado gracias al despertar de las Kamuis, Ikki y Kanon lanzan un último y poderoso contra ataque, cambiando el rumbo del combate, y enviando súbitamente la gran esfera de energía contra sus adversarios, ésta, impacta contra Aqueronte y Ulises, lo que provoca una devastadora explosión que hace temblar bruscamente todo el valle de los muertos, pudiéndose sentir hasta en la tierra de los vivos.


Una luz brillante y cegadora, baña e irradia el valle de los muertos por completo.


Los cuerpos de Aqueronte y Ulises son absorbidos por la esfera de cosmos concentrada, Ikki y Kanon, que permanecen fijos en su lugar, son alcanzados por la explosión de ésta, siendo absorbidos bajo la luz cegadora, y desapareciendo por completo.


Tras la basta explosión, dos estrellas fugaces cruzan a pleno día el cielo sobre el Santuario, justo después, los cosmos de Ikki y Kanon desaparecen por completo junto a los de Aqueronte y Ulises…


En la isla de Andrómeda, una repentina explosión fragmenta y destruye por completo una montaña desde su interior.


En Siberia, dos caballeros a lo lejos se quedan observando el firmamento.


En los Cinco Picos, un caballero de oro se quita el casco a modo de respeto.


En el Santuario, Geki y Kiki se quitan sus cascos a modo de duelo.


En la casa de Piscis, Edén mira fijamente al cielo, intentando contener las lágrimas, siendo consolado por Mirari que le agarra por el hombro.


En la Sala del Patriarca, Isis, Shaina, Hilda, Atenea y Shiryu guardan un profundo silencio, que solo es interrumpido por los repetidos golpes que Seiya, que invadido por la rabia, descarga con su puño contra el suelo…




Entradas recientes

Ver todo
Capítulo 20. El fin de una era

- Pa… ¡PADRE!- Las palabras de Atenea enmudecen al Santuario súbitamente, nadie da crédito ni es capaz de asimilar la imprevista...

 
 
 
Capítulo 19. La decisión de Atenea

El Santuario ha sido bañado y cegado por un intenso brillo dorado, mientras éste comienza a diluirse, solo se escucha el sonido de las...

 
 
 

Comentarios


Formulario de suscripción

¡Gracias por tu mensaje!

©2022 por Saint_Seiya_Ragnarok. Creada con Wix.com

bottom of page