Capítulo 09. Oasis
- Carlos Moreno
- 13 mar 2022
- 10 Min. de lectura
Norte de África
Tres Santos de Plata recorren el basto desierto. Se trata de Bastián de la Ballena, Shakkiri del Pavo Real y Merino del Lagarto.
- ¡Uf! ¡Que calor más insoportable! ¡Necesito un descanso! - comenta jadeante Bastián.
- ¡Deja de quejarte ya! ¡Pareces un niño pequeño! - responde Shakkiri.
- Jajaja. ¡Siempre igual! Si encuentras un bar en mitad de este desierto yo pago la primera ronda… Jajaja. - comenta Merino con tono jocoso.
- ¡No te pases de listo conmigo Merino! Simplemente expongo la situación. - responde Bastián.
- ¡Ya basta los dos! Seguiremos según el plan establecido. ¡Mirad! Allá a lo lejos se divisa un pequeño oasis. Nos detendremos allí unos minutos. - zanja Shakkiri.
- Reza por que no haya ningún bar en ese oasis Merino… Jajaja. -
- Cierra el pico Bastián. - responde serio Merino.
Los tres santos aprietan el paso y continúan sin descanso hasta llegar al oasis. Allí aprovechan para descansar momentáneamente y rehidratarse.
- ¡No puedo más! - exclama Bastián dejándose caer sobre una palmera.
- ¡Deja de quejarte y compórtate como un Santo! Que eso es lo que eres. - le reprende Shakkiri.
- Llevamos dos días recorriendo la zona, y lo único que hemos visto hasta ahora es arena y más arena, ¿Seguro que el Maestro Kazui no se equivocó al enviarnos aquí? - responde Bastián.
- ¡No te atrevas a poner en duda la palabra del Maestro Kazui! - responde Shakkiri muy enojada.
- ¡Esta bien! ¡Lo siento! Solo pensaba en voz alta. - le responde Bastián tratando de calmar a Shakkiri.
- Bastián, el Maestro Kazui nos informó de que en esta zona era muy probable que hubiera una base oculta de Alcalianos, y si te paras a pensar, es un muy buen lugar, lejos de las ciudades, y de cualquier tipo de ruta de transporte. Es un lugar inteligente para establecer una base, además nadie dijo que sería fácil o rápido dar con ella. - responde seriamente Merino.
- Como digáis, solo digo que llevamos dos días sin descanso, recorriendo desiertos, riscos y zonas rocosas inhóspitas y no hemos encontrado nada, ya ni siquiera sé dónde nos encontramos. - responde Bastián aceptando la situación.
- Veamos, comenzamos la búsqueda en el norte de Egipto, y hemos recorrido toda la franja del desierto de Libia, debemos estar próximos a la frontera con Argelia… Y creo que deberíamos dirigirnos hacia allí ahora. - responde Merino.
- ¡Mas arena! - replica Bastián.
Los otros dos Santos se giran y miran fijamente a Bastián.
- ¡No… no quería decirlo de ese modo! ¡Seguiremos las indicaciones del Maestro Kazui! - exclama Bastián queriendo quitar hierro a sus comentarios.
- ¡Jajaja! ¡Sois un trio de lo más cómico! - responde una voz que se acerca desde más atrás.
Los tres Santos se sobresaltan ante esta repentina intromisión, colocándose en posición defensiva.
- ¡¿Quién eres?!- salta Shakkiri.
El extraño, que viste una típica túnica del desierto, se acerca poco a poco a ellos.
- ¡Calma calma! ¡Soy yo! - exclama el desconocido descubriendo su rostro.
- ¡Trémino de Flecha! - exclaman los tres santos al unísono.
- ¿Qué haces por estas tierras? - pregunta Merino.
- ¿Yo? Vivo en la zona, la pregunta es… ¿Qué hacen tres santos de plata en mitad del desierto? - responde Trémino.
- Vinimos en misión de localizar una supuesta base oculta de Alcalianos en esta zona, fue el Maestro Kazui quién nos la encomendó. - responde Shakkiri.
- Comprendo… De modo, que vosotros sois mis refuerzos. - responde Trémino cambiando su rostro a uno más serio.
- ¿Tus refuerzos dices? - responde Merino extrañado.
- Así es. Os lo explicaré. Hace unos días localicé a un grupo de soldados rasos Alcalianos patrullando la zona, no muy lejos de aquí, los seguí, y di con su ubicación. - aclara Trémino.
- ¡Eso es genial! ¡Llévanos allí y la haremos polvo en un santiamén! - exclama Bastián interrumpiendo a Trémino.
Shakkiri vuelve a dirigir una mirada desafiante a Bastián, que percibe su hostilidad y se queda mudo.
- Lo siento Trémino, por favor, continúa. - responde Shakkiri.
Trémino asiente con la cabeza, aceptando la disculpa de Shakkiri por la interrupción de su compañero y prosigue.
- Veréis, el hecho de que enviara un mensaje al Santuario pidiendo refuerzos, es porque hace poco descubrí, que ésta no solo está habitada por simples soldados rasos, hasta donde sé, en esta base hay dos Alcalianos, Ashabi, que según creo es de tercer grado, y Ahísa, una mujer que ocupa un puesto de segundo grado. - responde Trémino completando la explicación.
- Dos Alcalianos de segundo y tercer grado… entiendo que pidieras refuerzos, hasta donde sabemos ahora, no todos poseen el mismo poder genérico, y algunos de segundo grado pueden llegar ser tan poderosos como los caballeros de oro. - responde Merino.
- No es eso lo que me preocupa. - responde Trémino.
- ¡¿Cómo?! ¿Y qué te tiene tan preocupado? - le pregunta Merino.
- Pues… esa tal Ahísa, posee un poder terrorífico hasta donde han llegado mis investigaciones, pero lo que me preocupa en verdad, es que obedece las órdenes de otro Alcaliano de segundo grado, al que le procesa un fuerte respeto. El problema es que no he logrado averiguar nada de ese misterioso Alcaliano ni de dónde se oculta. - responde Trémino con cierta preocupación.
- ¿Y si nos llevas hasta allí y armamos jaleo? Tal vez así se muestre. - responde Bastián.
- ¡¿Te has vuelto loco?! No podemos presentarnos sin más y esperar a ver qué pasa. - exclama Shakkiri.
- Pues… igual no es tan mala idea...- susurra Merino.
- ¡¿En serio?! ¡¿Os habéis vuelto locos los dos!?- exclama Shakkiri.
- Tal vez sea la mejor forma de hacerlos salir a todos, y así poder analizar mejor la situación…- responde pensativo Trémino.
- ¡¿Tú también?! ¡Os recuerdo que venimos en misión de reconocimiento e infiltración! - estalla Shakkiri.
- Shakkiri, no te exaltes tanto, veníamos en misión de reconocimiento, y dado que Trémino tiene localizada la base oculta, nuestro siguiente paso sería recabar toda la información posible de ese lugar, y de paso eliminar a todos los enemigos que se nos presenten. - responde Merino.
- Está bien, ¿y cómo habéis pensado hacerlo? -
- Bastián, estás de suerte, tendrás lo que más deseabas…- responde Trémino.
- ¡Genial! ¡Vamos allá entonces! - exclama un contento Bastián.
Los santos se reagrupan y se dirigen hacia la base oculta dirigidos por Trémino.
Frontera de Marruecos
Los santos llegan a la base oculta, en la cual se observan varios soldados rasos montando guardia.
- Bastián, tu turno. - responde Merino.
- Jejeje… por fin algo de acción…. Será divertido. -
Bastián se aproxima solo en la entrada de la base.
- ¡Hola! Me llamo Bastián, y soy un santo de plata de Atenea, ¿es esta la base oculta de los Alcalianos? - espeta Bastián a los guardias.
- ¡No me lo puedo creer! ¿Se ha presentado, así como si nada? - murmura Shakkiri en la distancia.
- Típico de Bastián… - murmura riéndose Merino.
Los soldados se alertan ante la presentación de Bastián y comienzan a rodearlo.
- ¡Has cometido un error viniendo aquí! ¡Santo de plata! ¡Cogedle! -
Un numeroso grupo de soldados se abalanzan sobre Bastián, que se muestra tranquilo.
- ¡Oh…! Esperaba algo más que simples soldados rasos… pero en fin… ¡Hora de jugar muñecos! - exclama sonriente Bastián.
¡¡¡COLETAZO LACERANTE!!!
Bastián proyecta un potente golpe con su puño hacia arriba, lanzando por los aires al numeroso grupo de soldados, que nada tienen que hacer frente a la fuerza bruta del Santo de plata, cayendo estos muertos contra el suelo.
- ¡Vaya! Creo que me excedí, ahora no tengo nada más con que jugar. - exclama Bastián apesadumbrado.
- ¡ALERTA! ¡INTRUSOS! - grita un soldado raso desde la entrada de la base.
En ese instante comienza a salir un nuevo grupo bastante más numeroso de soldados, que vuelven a rodear a Bastián, que sonríe nuevamente al ver que todavía queda diversión.
- Venga muchachos, ¡no seáis tímidos! -
Valiéndose de su fuerza bruta, esta vez decide enfrentar al numeroso grupo a golpe de puño puro, un grupo se abalanza sobre él, pero con su imponente fuerza física, no consiguen bloquearlo, saliendo éstos despedidos por los aires, cayendo desparramados sobre la ardiente arena.
Mientras Bastián acaba de jugar con los pobres soldados rasos, un pequeño grupo reducido permanece inactivo, observando.
- ¡Vosotros! ¡Venid aquí! - exclama Bastián que se lanza confiado sobre ese grupo de soldados.
De pronto, la marcha de Bastián comienza a ralentizarse a cada paso que da, caminando con mayor dificultad a cada paso que intenta dar, hasta que sus pies quedan completamente inmóviles, atrapados en la arena.
- ¡ATACAD! - ordena una voz que sale de dentro de la guarida.
- ¡¿Pero qué?!- exclama contrariado el santo de plata.
Casi sin tiempo de reaccionar, los soldados aprovechan que Bastián se encuentra atrapado en la arena y se lanzan contra él, golpeándolo con fuerza, y sin piedad.
Los tres santos que permanecían ocultos, reaccionan ante el cambio de rumbo del combate y Shakkiri decide intervenir.
- ¡Shakkiri espera! - grita Merino tratando de frenar inútilmente a su compañera.
¡¡¡ALETEO DEL PAVO REAL!!!
La joven santa de plata enciende su férreo cosmos y situándose en el aire de un gran salto, ejecuta con sus brazos su técnica, que genera rápidamente remolinos de aire en cada uno de ellos, juntando éstos, ambos remolinos tocan suelo, absorbiendo y uniendo a este la arena que succionan a su paso, barriendo de un plumazo a los soldados que Bastián tenía sobre sí.
- ¿Te encuentras bien? - pregunta Shakkiri situándose junto a Bastián.
- Sí, gracias por la ayuda, de repente empecé a moverme con dificultad hasta que mis pies quedaron atrapados bajo la arena. No entiendo lo que ha ocurrido. - responde Bastián.
- ¡Jajaja! - Una seca voz se ríe a carcajada abierta aproximándose a la puerta de la base.
Trémino y Merino deciden unirse a sus compañeros nada más percibir el cosmos del hombre que ríe.
- Habéis usado a vuestro amigo para hacernos salir, y yo he hecho lo mismo con vosotros… Ha sido demasiado fácil… Esperaba más inteligencia de un grupo de santos de plata…-
- ¡¿Quién eres?!- estalla furiosa Shakkiri.
- Deduzco que eres el responsable de esta trampa en la arena, ¿No es así? - pregunta Merino.
- ¡Jajaja! ¡Muy bien! Estas en lo cierto, me llamo Ashabi del Desierto, Alcaliano de 3º grado, y lamento informaros que solo habéis venido hasta aquí para encontrar la muerte. - responde el guerrero haciendo acto de presencia.
La silueta oculta, tras la sombra que ofrece la entrada al cuartel enemigo desaparece, con el caminar de éste hacia el exterior, finalmente el enemigo se muestra, se trata de un hombre de cabello largo y oscuro, portando una armadura con diversos tonos marrones y grises, emulando los propios colores de la arena y rocas que rodean la zona, el casco, cubre su cabeza y su rostro completamente, dejando ver únicamente dos ojos de un intenso color negro.
- ¡El que morirá serás tú! - exclama Shakkiri.
- ¿Y cómo haréis eso? Si ya os estáis hundiendo bajo vuestros pies… Jajaja. -
Los Santos observan con sorpresa como sus pies también empiezan a hundirse bajo la arena.
- ¡No nos subestimes tanto! - exclama Trémino, que, gracias a su gran velocidad y agilidad, se libera de la trampa elevándose de un salto por el aire.
¡¡¡LLUVIA DE FLECHAS NEGRAS!!!
Trémino descarga una multitud de flechas negras, acribillando la zona, lo que obliga a Ashabi a retroceder hacia atrás.
¡¡¡MURO DE ARENA!!!
Ashabi levanta con su cosmos una enorme muralla de arena, en la cual, las flechas de Trémino no logran hacer mella, chocando y cayendo al suelo todas ellas.
- Te felicito, eres el primero que es capaz de liberarse de mis arenas movedizas, pero, aun así, de los cuatro que sois, solo quedas tu para luchar, a ver como esquivas esto…-
¡¡¡PROYECTILES DE ARENA!!!
Trémino, que todavía permanece en el aire. Sin tiempo para reaccionar observa cómo tanto de la muralla de arena que ha levantado como del propio suelo, emergen multitud de flechas de arena, simulando el propio ataque del santo de plata, que bloquea y destruye los primeros impactos, pero acaba viéndose superado cuando la cantidad y la velocidad de estas flechas de arena se multiplica, finalmente acaba siendo golpeado y siendo derribado, cayendo de espaldas contra el suelo.
- ¡Jajaja! - ríe abiertamente Ashabi.
- ¡Trémino! - exclama Merino.
-No preocuparos tanto por el, y preocuparos más por vosotros, el primero en morir será ese gigantón estúpido que ha hecho de señuelo. -
¡¡¡ATAUD DE ARENA!!!
El cosmos de Ashabi genera un remolino cuyo vórtice se sitúa encima de Bastián, que poco a poco comienza a ser sepultado por la arena, cuando el remolino desaparece, queda a la vista un enorme sarcófago creado con la propia arena, quedando Bastián sepultado dentro de él.
- ¡Bastián! - gritan al unísono Merino y Shakkiri.
- ¡Es vuestro turno! -
¡¡¡PROYECTILES DE ARENA!!!
Ashabi lanza contra los inmóviles santos su ataque, pero Merino no se rinde y contraataca.
¡¡¡MURO DE VIENTO!!!
Merino genera un escudo con fuerte y cortante viento, que desintegra los proyectiles de Ashabi.
- ¡Shakkiri! ¡Tú turno! -
- ¡Si! -
Mientras Merino retiene el ataque de Ashabi con su muro, Shakkiri comienza a intensificar su cosmos, la Santa que siempre se ha mostrado prudente y cumplidora de órdenes y normas, se preparara para alzar el vuelo.
Shakkiri comienza a rotar sobre sí misma, elevando su cosmos más y más a cada giro, el cosmos de Shakkiri estalla, logrando así liberarse de las arenas movedizas, alzándose hacia el cielo, desde donde lanza la contra ofensiva, ante la sorpresa de Ashabi.
¡¡¡ALETEO DEL PAVO REAL!!!
Una violenta corriente de aire se desata, levantando gran cantidad de arena. Esta vez la santa de plata genera cuatro torbellinos idénticos procedentes de sus brazos y piernas.
- ¡No podrás conmigo! - grita Ashabi.
¡¡¡MURO DE ARENA!!!
Ashabi levanta de nuevo su férreo escudo de arena, a la vez que Shakkiri une sus brazos y sus piernas, pasando a convertirse los cuatro torbellinos originales en dos más grandes he intensos, éstos son agarrados por Shakkiri con sus propias manos, entrelazando entre si éstas, estos dos potentes torbellinos se fusionan en uno solo, siendo este muchísimo más fuerte y dirigiéndolo directamente contra Ashabi que se esconde tras su muro.
¡¡¡GARRA DEL PAVO REAL!!!
La fusión final de los torbellinos da paso a un potentísimo cañón de viento concentrado, que hace temblar el cálido suelo del desierto al colisionar contra el muro defensivo de Ashabi.
- ¡Jajaja! ¡Jamás podrás atravesar mi perfecta defensa! - grita Ashabi mofándose de la joven santa.
- ¡¿Eso crees?! ¡AHORA VERAS! ¡Aaahhh! - estalla una furiosa Shakkiri que hace quemar más su cosmos.
La intensidad del torbellino de Shakkiri se torna más violento y virulento, levantando intensas ráfagas de viento, mientras que, para sorpresa del guerrero alcaliano, observa incrédulo como la su fabulosa defensa empieza a mostrar signos de desgaste ante el intenso empuje del ataque de la santa, comenzando a rasgarse y agrietarse éste cada vez más.
- ¿¡Que?! ¡Es… es imposible! ¡Mi muro está cediendo! - balbucea Ashabi, que empieza a ver como la luz del sol penetra a través de las grietas.
El desgaste del muro cada vez mayor, y finalmente… el muro es triturado, literalmente por el cañón aéreo de Shakkiri, la cual ve los ojos abiertos como platos de su enemigo justo antes de que su garra lo alcance plenamente.
- ¡AAAHHH! - exclama en última instancia Ashabi antes de ser alcanzado, golpeado y absorbido por el torbellino de viento y arena.
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