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Capítulo 10. Evolución

Escandinavia, meseta este.



Tras los últimos acontecimientos, Jabu busca desesperadamente algún rastro de Galo.


- Jamás imaginé que la fuerza de Galo alcanzara tal nivel… No deja de ser un santo de plata… pero aun así… su destreza y técnica podría estar cerca de la de los caballeros de oro… No obstante, fue entrenado por uno de ellos… Aprender y dominar las técnicas propias de Ikki… No hay duda de que Galo es de los más fuertes entre todos los santos de plata del Santuario… ¡Al fin! ¡Te encontré! -


Jabu comienza a excavar con ahínco con sus propias manos, logrando liberar finalmente el cuerpo del santo de plata.


- Galo, ¿Te encuentras bien? Ya pensaba que no lo contabas. -


- Si, estoy bien, no te preocupes por mí. Esto no es nada. - responde el santo de plata.


- Verdaderamente eres un caballero increíble Galo, no sabía que tu fuerza fuera tan grande y mucho menos que dominaras las técnicas del que fue tu maestro, el antiguo santo del Fénix. - comenta Jabu.


- Hay muchas cosas que no sabes de mi… Pero te diré que la base de la fuerza de cualquier caballero sea del rango que sea, es la comprensión y dominio de su propio cosmos, los santos de oro son los más fuertes de todos porque éstos, además de poseer una fuerza colosal, controlan y dominan sus sentidos y su energía completamente. - le responde Galo.


- Entiendo, ¿Te refieres al séptimo sentido? -


- Así es, cualquier caballero que despierte y logre dominar su séptimo sentido será capaz de desplegar una fuerza inmensa… Pero eso tu ya lo sabes… Seiya, Shun, Hyoga, Shiryu y mi maestro Ikki lograron despertar su séptimo sentido en la batalla de las doce casas, y posteriormente lograron el dominio absoluto de éste en las guerras contra Asgard, Poseidón y Hades. -


Jabu se queda pensativo fijando su mirada cabizbaja en la nieve.


- Sí, es cierto, desde niño, siempre presumía de ser el mas fuerte de todos, sobre todo con Seiya, con el que siempre mantenía una rivalidad, con la intención de destacar sobre los demás y así llamar la atención de la señorita Saori, pero ella nunca se fijó en mi… Y para colmo, tras las diversas batallas libradas, no fui capaz de igualarme con Seiya ni con los demás, ni siquiera fui un caballero útil en la guerra santa… Soy patético… -


- No digas bobadas, aunque tu fuerza no haya podido equipararse nunca a la de Seiya o Hyoga, siempre has permanecido al servicio del Santuario y de Atenea, mostrando el camino a los nuevos santos. - le reprende Galo.


- Y en realidad… ¿De qué me ha servido? Mostrar el camino que yo no he sido capaz de alcanzar a otros… Mientras amigos como Geki han sido capaces de evolucionar hasta convertirse en santo de oro… y otros que han caído por no ser capaces de ir mas allá… como yo… - responde abatido el santo del Unicornio.


- Puedes asumir la función que el destino te ha deparado y conformarte, o puedes decidir no bajar los brazos y pelear por llegar a tu propio destino… Tú eliges. -


Jabu alza nuevamente la mirada al frente, dirigiéndose a Galo.


- ¡Tienes razón! ¡Tienes toda la razón! Y es por eso que voy a pedirte una cosa. -


- ¡¿Eh?! ¿Pedirme una cosa? -


- Sí, tan pronto regresemos al Santuario… quiero que me ayudes a hacerme mas fuerte… ¡quiero que me entrenes! -


Galo observa la determinación de Jabu en lo profundo de sus ojos, y aunque dicha petición le sorprenda viniendo de un veterano caballero comprende sus motivos.


- Esta bien, así lo hare, te forzaré al extremo como mi maestro hizo conmigo. - responde.


Jabu sonríe ante la aceptación de su compañero a su petición, pero el cálido ambiente se ve interrumpido por la irrupción de Sigurd y Ubbe que emergen en ese instante de debajo de la nieve.


- ¡Vosotros dos! ¡¿Cómo podéis seguir vivos!? - exclama Jabu con sorpresa.


- Ese ultimo ataque estuvo pero que muy bien… ¡pero no es suficiente para acabar con nosotros! - responde Ubbe.


- ¡Malditos seáis! - exclama Galo.


Galo da un par de pasos al frente, pero debido al frio y la congelación, sus piernas entumecidas no le responden y este cae al suelo nuevamente.


- Jajaja, ¡qué pena das caballero de plata! - exclama Ubbe mofándose.


Ubbe se prepara para continuar el combate, pero a diferencia de su hermano Sigurd, éste también sufre los mismos estragos por la congelación, y también cae al suelo con el cuerpo helado y sin sensibilidad.


- Jajaja, ¡parece que tampoco esas en condiciones de seguir hermano! - exclama Sigurd al ver la cómica situación de su hermano gemelo.


- ¡Grrr! ¡Vuelve a reírte de mi y te comerás mi puño! - le responde éste.


- ¡No te sulfures hermano! Descansa y deja que acabe yo con él. -


- Esta bien, disfrutaré del espectáculo mientras mi cuerpo entra en calor de nuevo. - responde Ubbe.


Galo hace un esfuerzo por sobreponerse, pero su cuerpo no responde, cuando Jabu da un paso al frente, tomando la iniciativa.


- Es mi turno Galo, deja que me ocupe yo de ese. -


- ¡¿Tu?! ¡No me hagas reír! ¡Eres un simple santo de bronce! No me servirás ni como calentamiento. - exclama Sigurd.


- ¡Eso ya lo veremos! Además, si tu intención es matarnos a los dos, ¿Qué mas te da el orden? - le responde desafiante Jabu.


- Bueno… En eso te doy la razón… Si tantas ganas tienes de morir,... ¡Me ocuparé antes de ti! - exclama Sigurd aceptando el desafío.


Jabu y Sigurd dan unos cuantos pasos lateralmente, dejando a un lado a Ubbe y Galo que pasan a ser meros espectadores, mientras Sigurd refleja tranquilidad y confianza en su rostro, el de Jabu se muestra completamente concentrado, apretando con fuerza sus puños.


- ¡Arde cosmos! ¡AAAHHH! - exclama Jabu haciendo explotar la energía de su cuerpo.



¡¡¡GALOPE DEL UNICORNIO!!!




Jabu, de un gran salto, se sitúa sobre Sigurd, lanzándose contra éste con valentía y rapidez, desplegando una gran cantidad de golpes procedentes de sus piernas, pero Sigurd, que es mucho mas rápido, esquiva sin mucha dificultad su ataque, y aprovecha el descenso de Jabu al suelo para impactar un fuerte rodillazo en su estómago, lanzando y arrastrando al santo de bronce por el suelo.


- ¡JAJAJA! ¡Te lo dije! ¡Patético! - exclama Sigurd.


Jabu se incorpora nuevamente tras unos minutos, jadeando, tratando de recuperar el aliento, y sin ceder en su intención, se prepara para atacar por segunda vez, elevando nuevamente su cosmos.


El santo del Unicornio decide cambiar de estrategia, pasando a atacar sobre tierra firme, comenzando a correr alrededor de Sigurd, aumentando su velocidad poco a poco, mientras su oponente le observa esperando a que se decida a atacar.



¡¡¡ESTAMPIDA DEL UNICORNIO!!!



Jabu se abalanza de cabeza, pretendiendo golpearle con un fuerte cabezazo, pero éste falla, siendo esquivado por Sigurd con suma facilidad, el santo del Unicornio se revuelve tratando de contra golpear con sus puños, pero estos son bloqueados por su rival, que termina por agarrar a Jabu por la muñeca mientras muestra una sonrisa en su rostro.


- Mira que eres terco… ¡TOMA! ¡TOMA! ¡TOMA! -


Inmovilizando a Jabu por una de sus muñecas, Sigurd, comienza a ensañarse con su cuerpo a base de golpes y más golpes, descargando una multitud de fuertes puñetazos sobre su cara, su torso y el estómago del santo de bronce.


Cuando Sigurd se cansa de jugar con el cuerpo de Jabu, alza el cuerpo de éste ligeramente en el aire, para rematarlo con otro violento puñetazo sobre el estómago, provocando que éste ruede por el suelo y sea arrastrado por el a mas distancia que la primera vez.


- ¡Jabu! ¿¡Estas bien?! - le grita Galo tras observar la paliza que el santo de bronce está recibiendo.


Tras unos largos minutos de espera, el santo de bronce que yace boca abajo, comienza a reaccionar, primero moviendo tenuemente sus manos y brazos, y posteriormente comenzando a incorporarse no sin dificultad.


- ¡¿Todavía quieres más?! ¡Estupendo! ¡Veamos cuanto mas eres capaz de aguantar! ¡Mi turno! - exclama Sigurd mientras comienza a encender su cosmos.



¡¡¡BALAS DE FUEGO!!!



Sigurd apunta con sus brazos hacia Jabu, y lanza sobre este un intenso bombardeo de bolas de fuego. El santo del Unicornio, que apenas se acaba de reincorporar por completo, trata de resistir el golpeo de la técnica de Sigurd cubriéndose con sus brazos y elevando su cosmos, pero la velocidad y potencia de los golpes del guerrero Einherjer es muy superior, y estos acaban por golpear masivamente a Jabu que es derribado por tercera vez.


- ¡MALDITA SEA! ¡AHORA VERAS! - exclama Galo que se pone en pie en medio de la trayectoria entre Jabu y Sigurd.


- ¡NO! ¡DETENTE! - exclama Jabu en la lejanía.


Galo se gira, y descubre como el cuerpo humeante de Jabu tras el ataque de Sigurd se incorpora nuevamente, tambaleándose de un lado a otro, dando pasos hacia adelante con dificultad.


- ¡No te metas Galo! Puedo seguir… - responde nuevamente Jabu, mostrando una medio sonrisa en su rostro magullado.


- ¡No digas tonterías! ¡Si apenas te puedes ya mantener en pie! - le insiste el santo de plata.


- Je… Esto… no… es nada… - responde nuevamente mientras continúa tambaleándose de lado a lado.


Tras unos minutos, en los que el paso de Jabu es errático, finalmente consigue mantenerse en pie de manera estable, levantando sus brazos con sus puños cerrados con fuerza.


- Te dije que esto era cosa mía… le venceré... sea como sea… tan solo necesito… visualizar bien sus ataques… - responde reafirmándose nuevamente.


El gesto de Galo cambia, empezando a comprender la decisión de Jabu de querer ir tan lejos.


- No intentes ver todos los golpes de tu rival con tus ojos… eso es imposible… tienes que percibirlos a través de tu cosmos, visualizarlos a través de tu cosmos. - responde Galo de manera firme.


- Entiendo… ¡Vamos Sigurd! ¡¿A que estás esperando?! - exclama Jabu.


- Grrr, maldito caballero engreído… ¡PREPARATE! ¡ESTA VEZ NO TE VOLVERAS A LEVANTAR! - estalla furioso Sigurd, que se prepara de nuevo, intensificando su cosmos.



¡¡¡BALAS DE FUEGO!!!



Sigurd desata nuevamente su bombardeo de golpes sobre Jabu, mientras este permanece en la misma posición, intensificando su cosmos más y más.


- ¡AAHH! - grita Jabu.


Pese a los nuevos intentos por parte del santo del Unicornio, este vuelve a ser golpeado y abatido por el ataque múltiple de Sigurd, pero esta vez algo es diferente, Jabu, pese a estar tendido nuevamente boca abajo en el suelo, comienza a moverse de forma inmediata tras recibir el ultimo golpe, tras el cual, el aura de cosmos que rodea su cuerpo no ha desaparecido, sino que, esta mas bien, se vuelve más intensa.


Esto empieza a molestar profundamente a Sigurd que ve como el santo del Unicornio se levanta una y otra vez pese a haber recibido ya bastantes y fuertes golpes sobre sí mismo.


Mientras Galo comienza a percibir como el cosmos de Jabu empieza a cambiar, el cosmos del santo de bronce que, en vez de estar prácticamente agotado, se intensifica, volviéndose más sólido y consistente.


- Acaso… ¿Acaso Jabu ha logrado encontrar el camino hacia el séptimo sentido? - murmura Galo.


Jabu, por enésima vez, y pese a sus heridas se vuelve a poner en pie, desafiando con la mirada a su oponente.


- ¡Vamos Sigurd! ¡¿Esto es todo lo que puedes hacer?! - exclama el Unicornio provocando a su rival.


- ¡Grrr! ¡Maldito! ¿¡Como te atreves?! ¡AHORA VERAS MAL NACIDO! -


El cosmos de Sigurd explota de forma agresiva, alimentado por la provocación de Jabu, y este se muestra mas intenso y poderoso que antes, como si de un fuego avivado por el viento se tratase.


Jabu se pone en posición nuevamente, elevando sin cesar su cosmos más y más, preparado para el próximo ataque de Sigurd.


- ¡GRR! ¡PARA ESTO SI TE ATREVES! - estalla Sigurd.



¡¡¡EXPLOSION IGNEA!!!



Un virulento tornado de fuego emerge de los puños de Sigurd, un ataque mas grande, mas potente y que se desplaza a mayor velocidad contra un Jabu que permanece inmóvil frente a lo que se le viene encima.


- Percibir el ataque con mi cosmos interior… Verlo a través de mi cosmos… - piensa para sí mismo Jabu.


El cosmos de Jabu sigue elevándose, cerrando los ojos ante el peligroso ataque que se le viene encima, mostrando por primera vez en su rostro un gesto de calma.


- ¡LO VEO! ¡AAAHHH! - exclama Jabu abriendo sus ojos nuevamente liberando así su cosmos por encima de su límite.



¡¡¡GOLPE DEL UNICORNIO!!!



Con su cosmos desatado a niveles nunca conocidos, el santo del Unicornio carga todo su cosmos en su brazo y puño derecho, golpeando de lleno con éste a la explosión ígnea de Sigurd, la cual es atravesada por el cosmos de Jabu, superándole en intensidad y destruyéndola en el acto.


La potencia del contra ataque de Jabu continua su firme trayectoria a una velocidad sin precedentes, alcanzando, golpeando y derribando a Sigurd que permanecía inmóvil ante la destrucción de su ataque por el santo de bronce.


- ¡¿Cómo es posible?! ¡¿Cómo un mísero santo de bronce ha bloqueado y contra atacado a mi técnica?! ¡¿Cómo?! - exclama Sigurd desconcertado completamente.


- Es muy fácil… Tu ventaja radicaba principalmente en que tú poseías el séptimo sentido y tu rival no… Pero eso ahora ya no es así… ¡El caballero del Unicornio ha despertado el séptimo sentido! - exclama sonriente Galo.

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