Capítulo 11. Destello
- Carlos Moreno
- 9 sept 2022
- 13 Min. de lectura
Jabu, tras la reciente gesta, camina nuevamente con firmeza, lleno de confianza, acercándose hasta su compañero Galo, el cual ya se ha recuperado casi por completo de los efectos de la congelación.
- ¡Al fin! Al fin logré alcanzar el séptimo sentido… después de tantos años… - se repite en el interior de la mente de Jabu una y otra vez mientras aprieta con orgullo sus puños.
- ¡Bravo Jabu! ¡Lo has logrado! Pero debes tener en cuenta una cosa de vital importancia. - le responde Galo recibiéndole con una amplia sonrisa.
El rostro de alegría y confianza en el santo del Unicornio se desfigura parcialmente ante las palabras de su amigo, las cuales no alcanza a comprender.
- Finalmente, has alcanzado el séptimo sentido, es cierto, pero no debes olvidar que apenas has llegado a éste, pero su comprensión y dominio es otro camino el que debes seguir de ahora en adelante. - aclara el santo de plata.
- Tienes razón, esto es solo un primer paso, si algún día quiero estar a la altura de Seiya y ser mejor que él debo esforzarme mucho más. - responde con gratitud Jabu.
Por el otro lado, Sigurd que todavía se encontraba moralmente noqueado por lo sucedido reacciona y vuelve a centrarse tras ser abofeteado por su hermano Ubbe, que al igual que Galo, ya se encuentra recuperado.
- ¡Idiota! ¡Despierta de una vez! ¡Esto es culpa tuya! De no haber jugado tanto con él y le hubieras matado enseguida esto no habría sucedido. ¡¿Acaso le tienes miedo ahora a ese santo de bronce?! -
- ¡No digas estupideces Ubbe! ¡Por supuesto que no! ¡Un santo de bronce no me asusta! Simplemente… no me esperaba esto, eso es todo. -
- Ahora ya no importa. ¡Es hora de acabar con esto de una vez por todas! - exclama Ubbe.
- Tienes toda la razón hermano, si Torsteim regresa y nos encuentra todavía con estos idiotas nos lo hará pagar caro. - responde Sigurd.
- No te preocupes, nadie nos ha vencido jamás luchando juntos… ¡Vamos a divertirnos! - exclama Ubbe mostrando una mueca malévola en su rostro.
Los dos guerreros Einherjer se posicionan nuevamente uno junto al otro, y, sin pronunciar ninguna palabra más, empiezan a elevar sus malévolos cosmos, liberando y desplegando esta vez todo su autentico y potente poder.
Galo les observa serio, analizando cada detalle, siendo consciente de que la batalla que esta por darse esta vez será completamente diferente a lo visto y sucedido hasta ahora.
Por el contrario, Jabu que tras lograr finalmente alcanzar su séptimo sentido por primera vez y que le hacía rebosar confianza y firmeza, comienza a ser también consciente de lo que esta a punto de acontecer.
- Jabu, estoy decidido a acabar con nuestros enemigos, aunque eso suponga no regresar al Santuario, de modo que tu entrenamiento empieza aquí y ahora. Con el conocimiento del séptimo sentido tu fuerza puede alcanzar nuevas cotas, pero eso es algo que depende solo de ti. Te mostraré mis técnicas, observa bien, y quizás algún día puedas incluso superarme. ¿Estás conmigo? -
- Hasta el final. - responde seriamente Jabu.
- ¡Muy bien! ¡Observa bien! ¡ARDE COSMOS! ¡ARDE! ¡AAAHHH! -
Los enormes cosmos de Sigurd y Ubbe comienzan a generar una enorme presión en la atmosfera, haciendo que el aire se vuelva mucho mas pesado y denso, provocando con la fusión de sus cosmos que la temperatura se eleve de manera drástica, fundiendo poco a poco la nieve, mostrando así el terreno áspero y rocoso de las montañas que se ocultaba tras el manto nevado.
Frente a éstos, Jabu queda impresionado al observar por primera vez la autentica fuerza y poder de Galo de la Cruz del Sur. El cosmos del santo de plata, que hasta ahora siempre se había mostrado apacible y tranquilo, comienza a agitarse, tornándose agresivo y violento, pareciendose cada vez mas al cosmos de Ikki cuando este vestía la armadura del Fénix.
El cosmos de Galo, empieza a desprender pequeños rayos a medida que este se intensifica, atrayendo sobre sí, oscuras y negras nubes que empiezan a desencadenar una violenta tormenta.
- ¡Tu serás el primero en morir santo de plata! - exclama Sigurd.
¡¡¡GOLPE ARMONICO!!!
¡¡¡BALAS DE FUEGO!!!
- ¡La misma técnica no funciona dos veces con un caballero! ¡Observa bien Jabu! ¡AAAHHH! - grita histérico Galo liberando todo su cosmos.
¡¡¡TORMENTA VOLTAICA!!!
La tormenta que se estaba gestando en el cielo finalmente estalla con agresividad a la vez que el cosmos de Galo se libera por completo. Una cascada de grandes y potentes rayos comienza a desencadenarse desde el oscuro cielo, generando unos intensos y potentes destellos relampagueantes con cada uno de ellos.
Los cuerpos de Sigurd y Ubbe se estremecen con el ensordecedor estruendo de los truenos que siguen a cada uno de los relámpagos generados al golpear con dureza el suelo.
Debido a la gran carga eléctrica que se forma, los ataques combinados de ambos Einherjer dan la impresión de comenzar a ralentizarse, hasta que finalmente un enorme relámpago cae frente a Galo, fulminado por completo los ataques de éstos, lo que causa una enorme explosión que es adornada por un millar de intensas chispas que se esparcen en el aire.
Ubbe y Sigurd reaparecen por enésima vez, algo magullados por el ultimo impacto, pero en perfecto estado, lo que molesta y desespera a Jabu.
- Estos tíos no se rinden jamás… - murmura Jabu.
- Grrr… eso no ha estado nada mal… pero no te será suficiente y además, os será del todo inútil… ¡YA ME TENEIS HARTO! - estalla furioso Sigurd haciendo temblar el suelo con su cosmos.
¡¡¡EXPLOSION IGNEA!!!
- ¡Ja! ¡las cosas han cambiado! ¡Ahora veras! - exclama Jabu confiado en su fuerza.
El santo del Unicornio se lanza contra el ataque de Sigurd, el cual, gracias al séptimo sentido y al haber visto esa técnica anteriormente, logra esquivar, pasando ahora al contra ataque.
- ¡PRUEBA ESTO! -
¡¡¡GALOPE DEL UNICORNIO!!!
Jabu se lanza en picado contra Sigurd dispuesto a machacar su torso, pero cuando se lo veía hecho interviene su hermano Ubbe, el cual bloquea el ataque del santo de bronce agarrándolo por las piernas con fuerza.
- ¡¿A dónde te crees que ibas?! ¡Ahora hermano! - responde Ubbe tras frenar el golpe de Jabu.
Sigurd asiente, sonriente, y frente a Jabu, incrédulo, hace estallar todavía mas su cosmos, desplegando un aura todavía mas intensa que antes, atacando a quema ropa al Unicornio.
¡¡¡EXPLOSION IGNEA!!!
El violento ataque de Sigurd machaca al santo del Unicornio sin piedad, el cual sale despedido envuelto en una nube de fuego abrasador.
- ¡Jabu! - exclama Galo que acude inmediatamente al rescate de su amigo.
Cuando Galo esta ya próximo de Jabu, Ubbe emerge por sorpresa del suelo, asestando un fuerte cabezazo contra éste, el cual pierde la diadema que adornaba el contorno de su rostro, abriendo una brecha que sangra en la frente del santo de plata, que retrocede unos pasos tras el fuerte golpe.
- ¡¿A dónde te crees que ibas tu?! ¡Sigurd! ¡Tu turno! - exclama Ubbe.
Sigurd se posiciona junto al santo de plata antes de que este pueda reaccionar, agarrándolo por un tobillo, alzándolo en el aire y al cual comienza hacer girar con fuerza una y otra vez.
- Lamento darte esta muerte, santo de plata, pero ya has causado demasiados problemas, morirás a causa de la propia tierra que has intentado proteger. ¡MUERE! - exclama Sigurd.
Sigurd que sigue girando a mayor intensidad agarrando a Galo del tobillo finalmente lo suelta, lanzándolo como si de una prueba olímpica se tratara, y este sale volando por los aires, directo contra el magma ardiente que la tierra emana procedente del agujero abierto anteriormente.
- ¡GALOOOO! - grita estremecido Jabu al ver como el cuerpo de Galo aterriza en mitad del candente magma, desvaneciéndose su cosmos por completo en segundos.
- ¡JAJAJA! ¡Perfecto! Ya solo queda el despojo de bronce este. - exclama satisfecho Ubbe.
- ¡Prepárate Unicornio! ¡Es tu turno! - exclama Sigurd.
Jabu yace tendido de rodillas, derramando amargas lágrimas por la pérdida de su compañero de manera tan repentina, mientras que Sigurd y Ubbe aprovechan para lanzarse contra éste, decididos a terminar de una vez por todas con los santos de Atenea.
Los Einherjer se abalanzan sonrientes sobre Jabu, dando por acabado el combate, mientras el cosmos del santo del Unicornio comienza a intensificar su brillo, apoderado por la rabia que le corroe desde dentro, desquebrajando el suelo que hay bajo sus pies de un solo puñetazo.
- ¡Grrr! ¡MALDITOS BASTARDOS! ¡AAAAHHH! - estalla finalmente el santo de bronce lleno de rabia.
La explosión de cosmos detiene momentáneamente a Ubbe y Sigurd los cuales observan como Jabu, con la rabia incrustada en lo mas profundo de sus ojos se alza de nuevo en pie.
Apretando con fuerza sus puños, este dirige su fiera mirada contra los hermanos.
- ¡Oh vaya! Hermano parece que se nos ha enojado… - murmura con burla Ubbe.
- ¡Oh si! ¡Desde luego! Sera mejor que le matemos pronto para que se reúna de nuevo con su amigo… ¡jojojo! - añade también con burla Sigurd.
Ubbe y Sigurd tras burlarse de Jabu se lanzan nuevamente contra éste. Estando ya próximos a él, el cosmos del Unicornio acrecentado por el despertar del séptimo sentido y alimentado por la intensa rabia, estalla de manera violenta, apareciendo a sus espaldas relinchando un enorme unicornio furioso.
- ¡¿Y esto?! - se pregunta Ubbe.
Antes de que Sigurd responda a su hermano, el enorme unicornio comienza a galopar con su cabeza agachada hacia adelante, adoptando posición de ataque, apareciendo tras de sí, Jabu.
¡¡¡ESTAMPIDA DEL UNICORNIO!!!
El enorme unicornio relincha con rabia una vez más, justamente antes de que los golpes de Jabu impacten de manera violenta sobre Ubbe y Sigurd, que, para su sorpresa, se ven sobrepasados por la fuerza y la velocidad del santo de bronce, haciéndoles rodar por el suelo con cada uno de los golpes que reciben.
Tal es la intensidad y violencia de sus golpes, que las armaduras que cubren a ambos empiezan a mostrar daños y diversas grietas por primera vez, acabando estos finalmente empotrados en el propio suelo.
El silencio se apodera del lugar.
El cosmos de Jabu desciende nuevamente y este comienza a jadear profundamente, mostrando claros y evidentes signos de fatiga por el esfuerzo realizado, sin poder ocultar la sonrisa ante su victoria.
- ¡Uff! ¡Uff! No esperaba que este combate fuera tan duro… ¡Pero al fin lo logré! - expresa con una amplia satisfacción.
El movimiento de las rocas al rodar interrumpe rápidamente la prematura celebración del santo del Unicornio, bajo los escombros donde Sigurd y Ubbe fueron sepultados, algo comienza a moverse nuevamente, tratando de emerger a la superficie.
Tras unos minutos de suspense, uno de los brazos de Sigurd se alza hacia la superficie.
- ¿De verdad pensabas que con semejante ataque acabarías con nosotros? - pregunta Sigurd que finalmente emerge completamente del suelo.
- ¡Pobre santo de bronce! ¡¿De verdad creías que alguien como tú es capaz de estar a nuestra altura?! - interviene Ubbe reapareciendo nuevamente también del suelo cubierto de polvo y tierra.
- ¡IMPOSIBLE! ¡¿Cómo diablos seguís todavía vivos?! - exclama atónito Jabu.
Los dos hermanos se sitúan nuevamente uno junto al otro, mientras Ubbe se sacude el polvo que le cubre, Sigurd observa con seriedad y detenimiento su propia armadura, fijando la mirada en una de las diversas grietas que ésta ahora muestra.
- He de reconocer… caballero de bronce… - murmura Sigurd sin dejar de observar los daños en su armadura.
- Que jamás ningún adversario había sido capaz de causar ni el más mínimo rasguño a nuestras armaduras… - prosigue.
- Y pensar que tú, un simple y patético caballero de bronce ha sido capaz de lograr algo así… Te felicito, de verdad… Has demostrado tu determinación en combate de una manera encomiable… - añade.
- ¡Grrr! ¡No necesito tus alabanzas maldito! - responde malhumorado Jabu.
- ¡PERO…! El daño que has provocado en mi armadura… por leve que sea… hace que mi armadura haya sido mancillada… Y eso es algo que vas a pagar con tu sangre… ¡PREPARATE! - finaliza Sigurd rabioso.
Sigurd que no puede dejar de mirar los pequeños daños que su armadura tiene, lo que provoca en su interior una rabia que se desata violentamente, el cosmos que le envuelve, genera una desagradable sensación, desprendiendo éste una agresividad y desprecio que hace retroceder ligeramente al santo de bronce.
En un abrir y cerrar de ojos, Sigurd aparece frente a Jabu, pero antes de que éste sea capaz de reaccionar, Sigurd hunde profundamente su puño derecho en el estómago de su rival.
Como causa inmediata, Jabu se encorva hacia adelante debido al impacto, abriendo la boca ampliamente, tratando de tomar una bocanada de aire que no es capaz de llegar a sus pulmones, brotando un hilo de sangre desde su boca, bañando el suelo con ella.
Sin ni siquiera mirarle a la cara, Sigurd se sitúa al oído del Jabu al cual le susurra.
- Tenía intención de matarte de manera rápida, pero ahora, pagarás tu ofensa con una muerte lenta y agónica… Voy a causarte tal dolor que me suplicarás que te mate… -
Jabu que todavía permanece inmóvil luchando por exhalar algo de oxígeno, ve como Sigurd se gira sobre sí mismo, golpeándole un fuerte golpe en la cara con su codo izquierdo, haciendo que el santo de bronce salga despedido, dando varias volteretas de campana de espaldas mientras rueda por el suelo.
Jabu queda tendido sobre el suelo boca abajo, desde donde apenas puede moverse tras los brutales golpes que acaba recibir.
Finalmente, su cuerpo comienza a reaccionar nuevamente con bastante dificultad, abriendo y cerrando sus puños que yacen extendidos sobre el suelo, pero antes de que éste logre incorporarse, una sombra sobre él se agranda, al alzar la vista, observa como Ubbe cae desde los cielos sobre él, aterrizando con su rodilla sobre uno de sus brazos, el cual hace trizas, rompiéndole por completo los huesos de éste.
Jabu exhala un gran alarido a causa del fuerte e intenso dolor, mientras Ubbe sonriente disfruta de la escena.
Sin darle descanso alguno, Ubbe golpea nuevamente a Jabu, propinándole un fuerte taconazo sobre la cabeza, haciendo que esta se incruste en el suelo, para finalmente regresar junto a su hermano de un salto.
Sigurd mira con mala cara a su hermano por sus recientes actos.
- Ubbe, no tenias porque entrometerte, esto era cosa mía. - le espeta con desprecio.
- ¡Me traen sin cuidado tus intenciones! Mi armadura también ha sufrido daños al igual que la tuya, ¿¡Acaso creías que me quedaría de brazos cruzados mientras tú te diviertes?! -
- Bueno… En parte te doy la razón… Aun así, detesto que alguien se entrometa en mis qué haceres. - responde Sigurd restándole importancia.
- De todos modos, hermano, este asunto esta acabado. Ese insecto tiene un pie y medio en el reino de los muertos, no podrás jugar mucho más con él. - añade Ubbe.
- Desgraciadamente es así… Tan solo queda rematarlo y darle el golpe de gracia… Es una lástima, deseaba hacerle pagar con mucho mas dolor los daños de nuestras armaduras. - responde Sigurd.
- So… Sois… Sois unos imbéciles… To… Todavía… Todavía no he dicho mi ultima palabra… - responde Jabu desde el suelo interrumpiendo la conversación entre los hermanos.
- ¡No me lo puedo creer! ¡¿Todavía estas consciente?! ¡Asombroso! Verdaderamente tienes una actitud digna de un Santo de Atenea, solo espero que tu diosa valore tu esfuerzo y tu sacrificio. - responde Sigurd.
Sigurd observa sorprendido como en un alarde más de valentía, Jabu lucha contra su propio cuerpo para incorporarse una vez más, esta vez, con el brazo derecho inutilizado que le cuelga, y con numerosas heridas por todo su cuerpo.
Ubbe en cambio, muestra su descontento ante la perseverancia de Jabu, y de un gran salto, se coloca en el lado opuesto, dejando al santo de bronce situado entre él y su hermano.
- ¡BASTA DE TONTERIAS! ¡ACABEMOS CON ESTO HERMANO! - exclama furioso Ubbe.
- ¡De acuerdo hermano! -
Jabu escupe nuevamente sangre al suelo, tratando de colocarse en posición defensiva, pero al tener un brazo roto, es consciente de que no será capaz de repeler ambos ataques de forma simultánea.
- ¡Esta vez no te levantaras caballero! - exclama Ubbe que enciende su cosmos nuevamente.
- Jabu del Unicornio, te has ganado el derecho a que te recuerde, ¡Pero tu muerte es inminente! ¡AAAHHH! - exclama Sigurd.
¡¡¡EXPLOSION IGNEA!!!
¡¡¡GOLPE ARMONICO!!!
Ambos ataques son lanzados de forma simultánea, alcanzando a Jabu por ambos frentes a la vez.
- ¡AAAHHH! - exclama Jabu desapareciendo bajo el destello generado por la explosión conjunta de ambos ataques.
Después del violento choque entre ambos cosmos, todo queda en relativa paz, desde los cielos, vuelven a caer copos de nieve cada vez más gruesos, comenzando a cubrir nuevamente el abrupto suelo.
Ambos hermanos se sitúan nuevamente uno junto al otro.
Tras unos leves minutos, el cuerpo de Jabu cae contra el suelo, humeante tras el impacto que ha sufrido. Ubbe y Sigurd sonríen, dando por finalizado el combate, y sin tiempo que perder, comienzan a caminar en busca de Torsteim y Rolo.
Cuando apenas han dado unos pocos pasos, un tenue ruido les detiene, al girarse, dirigen su mirada con gran asombro hacia el malherido Jabu, que a pesar a yacer sobre el suelo completamente derrotado, y muy próximo al borde de la muerte, éste de manera casi inconsciente sigue tratando de levantarse para continuar la batalla.
- ¿De dónde sacará esa voluntad este caballero…? - se pregunta a si mismo Sigurd.
- ¡IMPOSIBLE! - exclama Ubbe que no sale de su asombro.
- No te preocupes hermano, apenas le quedan unos minutos, ya no se levantará más. - le insiste Sigurd.
- ¡ME DA LO MISMO! ¡VA A DEJAR DE RESPIRAR AHORA MISMO! ¡AAAHHH! - estalla furioso Ubbe que se abalanza hacia Jabu nuevamente.
Apenas ha recorrido unos pocos metros, cuando un temblor bajo sus pies comienza a provocar que el suelo se agriete, interrumpiendo su marcha.
- ¡¿Qué demonios ocurre!? - se pregunta Ubbe.
- Tengo una extraña sensación… y un mal presentimiento a la vez… - murmura Sigurd.
Una presencia empieza hacerse poco a poco mas perceptible, emitiendo esta un fuerte cosmos, que se hace mas notorio a medida que dicha presencia “se aproxima”.
Al poco tiempo, algo bajo el suelo comienza a moverse de un lado para otro, hasta que finalmente este se detiene en un punto, causando el crecimiento de un extraño montículo de piedras y rocas, lo que sorprende y desconcierta a los Einherjer.
Este extraño "bulto" bajo la tierra comienza a moverse nuevamente, dirigiendose a toda velocidad hacia el mismo cráter donde el santo de plata desapareció, y en el cual, no ha cesado de brotar abundante e hirviente magma.
- ¡Ubbe aléjate de ahí! - le grita su hermano mostrando cierta preocupación.
Su hermano obedece de inmediato uniéndose a este de nuevo.
- ¿Qué pasa hermano? ¿De dónde viene este cosmos? - pregunta Ubbe.
- ¿Acaso no te has dado cuenta todavía? Este cosmos es muy parecido al del santo de plata que derrotamos hace un rato, aunque diría que se trata de otra persona. -
El magma del cráter se agita cada vez más, a medida que el rastro de rocas bajo el suelo se acerca y se dirige hacia el mismo. Cuando este finalmente este llega hasta el propio magma se hace un silencio en el cual solo se escucha al viento silbar… tras el cual, un poderoso cosmos se desencadena, lo que provoca una explosión que hace saltar por los aires una enorme cantidad de magma ardiente.
Cuando este queda esparcido por la ladera de la montaña, en el centro del cráter aparece la armadura de la Cruz del Sur en su forma de objeto, dejando a todos estupefactos.
La armadura, que muestra grandes daños, y que a perdido gran parte de su resplandeciente brillo, es engullida por el fuego abrasador de un enorme fénix que desde el interior del cráter, surge abatiendo sus grandes alas, acompañado de su característico y ensordecedor sonido.
El fénix traspasa la armadura por completo, desvaneciéndose éste posteriormente y dejando ver nuevamente la armadura de plata que vuelve a relucir brillante y rebosante de vida.
Con el último grito del fénix la armadura estalla, apareciendo tras ésta la silueta de un hombre, a la que la armadura se dirige apresuradamente a vestir.
- ¡IMPOSIBLE! - exclama Sigurd al ver de quien se trata.
- ¡NO ES POSIBLE! ¡YO MISMO LO SEPULTE AHÍ! - exclama Ubbe desencajado.
El santo comienza a caminar, alejándose del brillo y de los destellos que el magma a generado ante su aparición, situándose éste de pie junto a Jabu, que con los ojos entre abiertos observa a la persona a su lado.
- N… No… No es… posible… Yo… Yo… Yo te vi morir… - murmura desconcertado.
Éste le responde dedicándole una sonrisa, y sin dilación, dirige su mirada al frente donde Ubbe y Sigurd le observan entre el asombro y el desconcierto.
- ¡Tu deberías estar muerto! - le increpa Ubbe.
El santo comienza a caminar hacia estos.
- Tal vez debería haberos contado antes… que mi maestro fue aquel que fue enviado a entrenar al mismísimo infierno, y del cual regresó convertido en uno de los caballeros más poderosos de todos… Para mí, Galo de la Cruz del Sur, el fuego y el azufre no guardan ningún misterio… ya que yo… fui adiestrado por ¡IKKI DEL FENIX! -
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