top of page

Capítulo 11. Lo que está por llegar

Actualizado: 22 feb 2022

Un enorme silencio se apodera del valle por completo, durante varios minutos, nadie se mueve ni dice nada.


Ikki y Kanon empiezan a despertarse, apoyados sobre ambos hombros de Isis, éstos al levantar la vista, observan las alas doradas de Sagitario unos metros más adelante.


- ¿Seiya? ¿Eres tú?- pregunta un todavía aturdido Ikki.


- ¿El antiguo caballero de Pegaso ahora viste la armadura que un día perteneció a Aioros?- pregunta en voz alta Kanon, aturdido y ligeramente sorprendido.


- Seiya, ¿qué haces aquí? ¿Acaso os ha enviado el Patriarca?- vuelve a preguntar Ikki.


- Más bien no…- interrumpe con tono irónico Isis.


Ikki y Kanon se terminan de reincorporar con la ayuda de Isis, y estos se le quedan observando ante su comentario, esperando más detalles.


- Ha decir verdad, él quiso venir incluso antes de que se produjera la gran explosión, el Patriarca se lo prohibió, y de no ser por Shaina y sus agujas que lo inmovilizaron, habría venido mucho antes, pero tras la gran explosión que hasta en el Santuario percibimos, Seiya se volvió más insistente, y desoyendo nuevamente las órdenes del Patriarca me hizo traerlo aquí…- responde Isis completando su explicación con cierta ironía.


- Jejeje… el Seiya de siempre… nunca cambiaras.- susurra Ikki.


- Seiya, exactamente ¿a qué has venido? Es obvio que aunque hubieras querido, no habrías llegado a tiempo mientras librábamos nuestra batalla. ¿Qué te ha hecho venir igualmente hasta aquí? Nosotros sabíamos a que nos exponíamos y no necesitábamos rescate por parte de nadie.- interrumpe Kanon más seriamente.


- ¡Ja! El mismo orgulloso Kanon de siempre… Pero no, no he venido expresamente a rescataros en sí. He venido por otros motivos.- responde Seiya que continua frente a ellos.


- ¿Otros motivos dices?- pregunta Ikki.


- ¡BASTA DE TANTA PALABRERIA!- interrumpe Ulises cansado de escuchar hablar a los caballeros entre sí.


Ulises carga de cosmos su puño, y sin pensarlo dos veces, lanza nuevamente un golpe de ken contra Seiya de nuevo.


- ¡SEIYA CUIDADO!- saltan al unísono Kanon e Ikki.


Seiya sin inmutarse ni por unos ni por otros, vuelve a despejar el golpe de ken de un simple manotazo nuevamente, para sorpresa de Ikki y Kanon, y generando ya cierto malestar en Ulises, al cual le ha bloqueado dos golpes.


- ¿¡QUE?!- grita Kanon.


- ¡¿IMPOSIBLE!?- salta Ikki.


Los dos santos quedan impactados ante la facilidad con la que Seiya se ha deshecho del ataque de Ulises.


- ¡¿Qué está pasando aquí?!- vuelve a exclamar Ikki.


- Ni siquiera juntando nuestra fuerza, hemos sido capaces de infligir daño alguno a nuestros enemigos, su velocidad supera a la de los caballero de oro, y sin embargo, Seiya ha despejado un golpe con una simple mano como si fuera una pelota.- comenta Kanon que no deja de salir de su asombro.


- Veréis… yo tampoco tengo muy claro en que está pensando Seiya, o los motivos por los que me insistió tanto en venir, pero antes de salir del Santuario, me pidió que os dijera una cosa tan pronto recuperaseis el conocimiento.- comenta Isis.


- ¿Qué nos dijeras algo?- pregunta Kanon sorprendido.


- ¿De que se trata? ¡Habla!- insiste Ikki.


- Exactamente me pidió que os dijese, que pasara lo que pasara, no intervinierais bajo ninguna circunstancia.- concreta Isis.


- ¿¡QUE?!- Kanon/Ikki.


- ¡SEIYA! ¿Acaso te has vuelto loco? ¡No eres consciente del poder que tienen! Ikki y yo no pudimos hacerles frente siendo dos, ¿¡cómo pretendes hacerlo tú solo por tu cuenta?!- salta molesto Kanon dirigiéndose a Seiya que ni se ha movido.


- Dijo… que confiarais en él… y que observarais bien todo antes de pensar en hacer una estupidez…- interviene Isis.


- ¿¡ESTAS DE BROMA?!- le grita airadamente Kanon a Isis.


- ¡OYE! ¡NO TE PASES DE LISTO! ¡QUE YO SOLO OS HE DADO EL MENSAJE QUE ME ENCARGO!- salta furiosa Isis.


- ¡Alcaliano! ¿Piensas hacer algo mas o te quedaras ahí mirándome?- interviene Seiya sorprendiendo a todos con semejante provocación.


- Definitivamente, has perdido el juicio.- insiste Kanon.


Perseo y Aqueronte, que se encuentran próximos a Aquiles, se dirigen hacia Ulises. Pero Aquiles les cierra el paso levantado su brazo.


- Esperad, dejadle esto solo a Ulises, quiero ver qué pasa de ahora en adelante.-


- ¿Bromeas?- responde Aqueronte.


- En absoluto, tengo la certeza de que este caballero es distinto a los que hemos visto hasta ahora, observemos haber que ocurre…- insiste Aquiles.


- De acuerdo, esperaremos por ahora, pero si vemos algo raro, intervendremos y acabaremos con todos a la vez.- responde Aqueronte.


Ulises, que permanece quieto empieza a ser consumido por la rabia, debido a la provocación de Seiya, que sigue sin moverse.


- ¡CABALLERO! ¡HAS COMETIDO UN ERROR PROVOCANDOME!-



¡¡¡MAREMOTO SATANICO!!!



- ¡SEIYA CUIDADO!- Kanon/Ikki.


Kanon, Ikki e Isis, observan atónitos como Seiya pese a su advertencia, todavía no ha reaccionado. Simplemente observa como el ataque de Ulises se aproxima, cuando está casi a punto de alcanzarlo y ante el nerviosismo de Kanon e Ikki, Seiya se desvanece, dejando a todos con la boca abierta, y antes de que nadie pueda darse cuenta, reaparece por la espalda de Ulises.


- ¡ULISES! ¡POR TU ESPALDA!- grita Aqueronte.


Ulises reacciona inmediatamente al aviso de Aqueronte, se gira rápidamente, pero para su sorpresa, Seiya ya está en posición.


¡¡¡METEOROS ATOMICOS!!!



Una escandalosa sorpresa invade a todos los espectadores, Seiya lanza los meteoros antes incluso de que Ulises pudiera hacer algo, y éste recibe prácticamente a quema ropa la lluvia de meteoros, lanzándolo por los aires, encajando múltiples y diversos golpes, pero al encontrarse en el aire, aprovecha su habilidad, para esquivar el resto.


Desde el aire, sin pensarlo dos veces, se lanza con un puño por delante hacia a Seiya a modo de contra ataque, pero éste, una vez más, sorprende a la multitud al bloquear y agarrar por la muñeca a Ulises, que no sale del estado de sorpresa.


En la lucha contra los dos santos anteriores, estos no fueron capaces apenas de rózalo si quiera, y en cambio el misterioso y legendario Seiya, no solo ha bloqueado sus ataques, sino que también ha sido capaz de contra atacar.


Tanto los rostros de Kanon e Ikki, como los de Aqueronte y Perseo, son un poema de incredulidad, ante la habilidad que se desconocía, podía tener un caballero de oro.


Ulises decide retroceder unos metros, para analizar la situación mejor, aunque el mismo estado de sorpresa le dificulta razonar con claridad. En cambio Aquiles al igual que Isis, se mantienen impasibles.


- Sigo sin dar crédito a lo que veo. Ikki me comentaste que a Seiya se le consideraba el más fuerte de la toda la Orden de la Caballería, desde que termino la última Guerra Santa, pero jamás imagine que poseyera este nivel, está muy por encima del resto de caballeros.- comenta un Kanon perplejo.


- Kanon yo tampoco sabía que Seiya había llegado a tanto en estos años de paz. No logro alcanzar a comprender a qué tipo de entrenamiento se sometió, o de qué manera ha sido capaz de alcanzar semejante nivel, dos caballeros de oro no hemos sido capaces si quiera de llegar a rozar a uno de esos altos alcalianos y en cambio Seiya, parece estar a su mismo nivel. Seiya es increíble.-


- Obviamente, subestimamos sus palabras y su fuerza, sabía perfectamente lo que hacía.- afirma Kanon ahora más confiado.


Por el contrario, Perseo y Aqueronte no hacen sino enfurecerse más a cada instante, ante la ofensa que supone para ellos que un caballero de oro les iguale, y hartos de esperar, se lanzan contra Seiya como si de una cacería se tratase.


Al ver esto, Ikki y Kanon hacen amago de dirigirse a unirse junto a Seiya, pero Isis les agarra por los hombros, y les susurra.


- Pase lo que pase… no intervengáis…- les repite cerca del oído.


Kanon e Ikki se frenan momentáneamente pero dudan si acatar esa petición o acudir en su ayuda, pues 3 contra uno lo ven insalvable.


- Chicos, igual que el decidió confiar en vosotros y no participar en vuestra lucha, confiad ahora en él y en lo que nos pide. Observar y no intervenir.- insiste Isis.


- Claro, de eso se trataba… - susurra Kanon entendiendo el propósito de Seiya.


- Kanon, ¿quieres decir que Seiya...?-


- Así es.-


- ¿Alguien me lo puede explicar a mí?- interviene Isis sintiéndose marginada.


- Lo que Seiya pretendía desde un principio, es por un lado medir su fuerza ante estos poderosos rivales, y por otro lado, que pudiéramos estudiar sus movimientos y tácticas. Muy inteligente por su parte.- zanja Kanon asintiendo con la cabeza.


- Si 3 contra 1 Seiya lo ve bien… esperaremos sus instrucciones.- responde Ikki asintiendo también.


- O sea que, ¿vais hacerle caso al final no? ¡Qué complicados sois los hombres!- suspira Isis cruzándose de brazos.


La lucha se vuelve intensa por momentos, Aqueronte, Perseo y Ulises, se lanzan como un grupo de caza sobre Seiya, que gracias a que posee una velocidad igual a la de ellos, mantiene cierto equilibrio en el combate, los tres cazadores persiguen por todo el valle incansables a Seiya, que va sorteando, esquivando y bloqueando los diversos y variados golpes que estos tres lanzan simultáneamente, Seiya por ahora logra esquivar encajar golpes, pero le resulta imposible alcanzar a ninguno de ellos.


- Kanon, Seiya esta mantenido el solo el equilibro en el combate, pero no logra alcanzar a ninguno, dado que siempre hay uno cubriendo a otro, ¿por qué no utiliza sus poderosas técnicas?- pregunta Ikki.


- No, está siendo muy inteligente, guarda las distancias, evitando ser golpeado, estudiando en cada golpe los movimientos de los tres y a la vez, evitar mostrar sus técnicas. Me sorprende que el Seiya de Pegaso que recuerdo haya alcanzado tal nivel de madurez. Verdaderamente es impresionante.-


- ¡Jajaja! ¿Qué te ocurre caballero? No eres capaz ni de tocarnos, antes o después, te acabaras cansando, y nosotros, siendo tres, no tendrás salida…- susurra Aqueronte.


- ¡ACABEMOS CON ESTO DE UNA VEZ!- exclama Perseo elevando su cosmos.


¡¡¡BORAGIME DE FUEGO!!!


¡¡¡MAREMOTO SATANICO!!!


¡¡¡CAÑON FOTOVOLTAICO!!!



- ¡Maldición! Al final se dieron cuenta de la estrategia de Seiya y han pasado a una ofensiva seria, no podrá con los tres.- sentencia Kanon.


Seiya retrocede varios metros volteándose sobre sí mismo, sin que su rostro cambie en absoluto, mostrando la misma serenidad y seriedad desde el principio, cuando se posiciona en el suelo, con los tres ataques dirigiéndose hacia él, su cosmos estalla, liberando una asombrosa energía, claramente superior a la de cualquier otro dorado.


Esto no pasa por alto ni para Aquiles, que se mantiene observando, ni para Kanon e Ikki que se quedan impresionados ante el despliegue de fuerza que Seiya muestra y que mantenía oculta hasta ahora.


- ¡No me lo puedo creer! ¿Este es el verdadero poder de Seiya de Sagitario?- comenta Kanon, hablando con mucho respeto sobre Seiya.


- ¡Es increíble! ¡Nos supera a todos por mucho!- susurra Ikki.


Seiya termina de concentrar el cosmos que ha desplegado y pasa a la acción.



¡¡¡RAYO ATOMICO!!!



Un potente e increíble rayo brota de su puño, desplazándose a una velocidad que supera todo lo conocido, el rayo atómico de Seiya va directamente contra los tres ataques de los alcalianos, cuando estos van a colisionar, se genera una sonora sorpresa, el rayo de Seiya penetra como una aguja a las técnicas de los alcalianos, y detona al estar en su interior, destruyendo por completo las tres técnicas a la vez.


Los tres alcalianos se posan nuevamente en el suelo con las bocas desencajadas, tratando de asimilar lo que hasta ahora era imposible de imaginar, un solo caballero de oro, no ha neutralizado uno, sino tres ataques simultáneos.


La cara de éstos, ha cambiado notablemente, donde antes había total confianza, ahora hay incredulidad y multitud de preguntas.


- ¡Guau! ¡Sí que es fuerte Seiya! ¡Esos tres no tienen nada que hacer contra el!- airea Isis con gesto de victoria.


- Nosotros siendo dos contra dos, no pudimos pararlos, y en cambio Seiya, con un golpe de su rayo atómico, ha desintegrado tres ataques a la vez. No encuentro las palabras.- comenta perplejo Ikki.


- No te confundas, no es exactamente lo que ha ocurrido así.- interviene Kanon.


- ¿Cómo? ¿A qué te refieres? ¡Si tú mismo has visto lo que acaba de ocurrir!-


- Precisamente…-


- ¿Podéis traducirlo para que lo entendamos todos de nuevo? Por favor.- interviene molesta Isis.


- Es muy simple, Seiya sabía que si confrontaba su ataque contra los tres, saldría perdiendo, en cambio lo que hizo fue muy inteligente, concentró más la energía para su ataque, y en vez de lanzar el típico cañón, lanzo una fina aguja, con el fin de atravesar dichos ataques en vez de chocar con ellos. Me sorprende enormemente semejante estrategia para ser Seiya.- responde Kanon aclarando el asunto.


Los tres alcalianos empiezan a reaccionar pero justo cuando estos se van a mover, aparece delante de ellos Aquiles.


- ¡Aquiles! ¿Piensas unirte a la batalla finalmente?- pregunta Perseo.


- No exactamente…- responde Aquiles.


- Entonces, ¿qué pretendes?- pregunta Ulises.


- Lo que quiero… es que me dejéis luchar a mí en combate individual contra el caballero Seiya.- responde con firmeza.


Esta intervención sorprende a ambos bandos, Aquiles, que hasta ahora no había mostrado interés alguno por combatir, ahora de pronto, desea batirse él solo contra el Santo de Sagitario.


Los alcalianos al oír tal respuesta, quedan estupefactos.


- ¿Pretendes que nos apartemos y te dejemos luchar a ti solo? ¿He entendido bien?- pregunta Aqueronte.


Aquiles se gira desafiando con la mirada a los tres, los cuales, reaccionan involuntariamente retrocediendo, mostrando gran respeto o temor hacia él.


- Esta… bien… De acuerdo…te dejamos esto a ti.- responde Aqueronte.


- Una cosa más.-


- ¿Qué más quieres?- insiste Aqueronte.


- No quiero que os entrometáis para nada, y mientras yo este peleando, dejareis a los demás caballeros en paz.- responde causando sorpresa a los tres. Los santos quedan sorprendidos también al escuchar esto.


- Como quieras.- zanja Aqueronte, ya retirándose los tres de la zona de combate.


- Seiya, antes de enfrentarme a ti, permíteme decirte que es un honor tener frente a mí a un guerrero de tu talla, el mismo que acabo con Hades siendo santo de bronce. Mi nombre es Aquiles del Diamante Sangriento, Alto Alcaliano.-


- Es un placer también tener ante mí, al que estoy seguro que será un duro rival.- responde sonriente.


- ¿Puedo hacerte una petición?-


- ¿Cuál?-


- Transforma tu armadura de oro en una Kamui desde el principio, te hará mucha falta, voy a ir en serio desde el principio.-


Tales palabras sorprenden por completo a todos, sobre todo a Kanon e Ikki, por su detallado conocimiento.


Seiya observa fijamente los ojos de Aquiles.


- ¡De acuerdo! Observando tu mirada tengo la certeza de que vas a ir enserio desde el principio, asique yo haré lo mismo.-


Aquiles sonríe levemente.


- Haz lo que tengas que hacer, esperaré, no te preocupes.-


- Este combate si va a ser de verdad… y no tendrá nada que ver con lo de antes…- susurra Kanon.


- Seiya deberá sacar todo su arsenal para este combate.- responde Ikki.


- Bien, por primera vez, y en primera persona, seremos los primeros que veamos el verdadero poder de Seiya de Sagitario.- interviene sonriente Isis.


Kanon e Ikki se giran desconcertados por las siempre ocurrentes palabras de Isis.


-En eso te doy la razón, tengo curiosidad por ver hasta dónde llega el poder de Seiya.- responde Kanon.


Seiya se queda completamente quieto, cerrando los ojos, ante la expectación de todos por ver que está por llegar, tras unos minutos sin suceder nada…


- Ahí viene.- dice Kanon.


- ¡¡¡¡¡AAAAAAHHHHH!!!!! -


El cosmos de Seiya se libera totalmente de un solo golpe, provocando continuos temblores sobre el valle, tanto los tres alcalianos como los tres santos de oro, quedan impresionados ante la muestra de poderío de Seiya.


Su cosmos, una vez liberado, continua intensificándose paulatinamente, recordando inmediatamente a Kanon e Ikki lo que sintieron cuando alcanzaron las Kamuis, tal es el despliegue de cosmos de Seiya, que pronto se percibe en el Santuario, mostrando sorpresa ante el desconocido nivel que ocultaba y duda ante lo que empuja a Seiya a llegar a tal extremo.


¡La armadura de Sagitario estalla!


Abandona el cuerpo de Seiya, y ésta se posa en el suelo, entre ambos rivales, mostrando su belleza en su forma objeto. La armadura comienza a desprender un cosmos propio, al igual que hace Seiya, que permanece ante ella, concentrado con los ojos cerrados, poco a poco todos sienten como los cosmos de Seiya y el de la armadura comienzan a armonizar hasta llegar al punto en el que ambos cosmos son uno mismo.


Seiya abre los ojos, y la armadura estalla descomponiéndose, dirigiéndose hacia Seiya.


Las botas y espinilleras se posan sobre sus piernas, tras estas, el cinturón y el peto se acoplan a su cuerpo, protegiendo cadera y pecho, los puños dorados se adhieren a sus manos al igual que los brazos.


Tras ellos, las hombreras doradas descienden, posándose sobre Seiya, por último, la diadema dorada se coloca por fin sobre su cabeza, unas nuevas y enormes alas doradas brotan en su espalda tras la diadema.


La constelación de Sagitario aparece momentáneamente tras Seiya, que se posa sobre el suelo, ahora ya vistiendo la impresionante y poderosa Kamui de Sagitario, emitiendo ahora un cosmos total mente diferente.


- Verdaderamente increíble…- susurra Kanon. A la par que Isis e Ikki escuchan.


- Claramente… Veo en Seiya el mismo espíritu que Aioros poseía en cuanto a determinación, decisión y voluntad para vencer a cualquier obstáculo o rival… No me cabe duda alguna… Seiya ha superado a Aioros como caballero, y eso es decir mucho. Aioros… espero que estés viendo esto, y veas en que se ha convertido aquel niño al que tantas veces protegiste y salvaste… verdaderamente admirable...- concluye Kanon, reconociendo a Seiya como el caballero más poderoso.


- Verdaderamente, es una armadura impresionante la Kamui de Sagitario.- comenta Aquiles.


- ¡Aquiles! ¡Prepárate!- exclama Seiya tomando poción de ataque.


- ¡Muy bien! ¡EMPECEMOS!-


- ¡¡¡AHHHH!!!- Seiya/Aquiles.

Entradas recientes

Ver todo
Capítulo 20. El fin de una era

- Pa… ¡PADRE!- Las palabras de Atenea enmudecen al Santuario súbitamente, nadie da crédito ni es capaz de asimilar la imprevista...

 
 
 
Capítulo 19. La decisión de Atenea

El Santuario ha sido bañado y cegado por un intenso brillo dorado, mientras éste comienza a diluirse, solo se escucha el sonido de las...

 
 
 

Comentarios


Formulario de suscripción

¡Gracias por tu mensaje!

©2022 por Saint_Seiya_Ragnarok. Creada con Wix.com

bottom of page