Capítulo 12. Arena vs Hielo
- Carlos Moreno
- 26 mar 2022
- 10 Min. de lectura
Tras la sorprendente presentación del caballero de oro de Acuario, se hace un profundo silencio, Ashabi observa con asombro y suma atención la hermosa y reluciente armadura de Hyoga, que brilla aún más si cabe, gracias al reflejo del sol en la nieve.
- El maestro Hyoga de Acuario… uno de los caballeros legendarios… - susurra impresionado Merino, sin poder dejar de observar la dorada armadura que tiene ante él.
- No debéis preocuparos por nada ahora. - les susurra con voz amable Emma a los dos santos de plata estupefactos.
- Pero, ¿Y tú quién eres? - le pregunta Shakkiri.
Emma se quita la túnica que la cubría, presentándose ante los santos formalmente, con asombro, los plateados reconocen inmediatamente la armadura que la joven porta, se trata de la armadura de bronce del Cisne, la misma que anteriormente portaba el ahora caballero de Acuario.
- Emma, ahí delante hay otro santo de plata, por favor, recógelo y atiéndelo. - le ordena Hyoga que sigue al frente dándole la espalda a Shakkiri, Merino y Emma.
- ¡Enseguida maestro! -
Emma se encamina tranquilamente hacia donde se encuentra Trémino inconsciente, Shakkiri y Merino muestran cierta tensión por el acto descuidado de la joven de bronce, ya que el santo de la Flecha se encuentra prácticamente entre los dos Alcalianos y muy próximos a éstos.
Emma llega hasta Trémino, sin que ninguno de los dos Alcalianos se mueva ni un músculo, éstos están completamente centrados en Hyoga.
La santa del Cisne recoge al caballero y regresa hasta donde se encuentran Shakkiri, Merino y el cuerpo del honorable Bastián. Nada más depositarlo sobre la nieve, comienza a examinarlo con detalle.
- Maestro, continua con vida, pero sus signos vitales parecen deteriorarse con el tiempo, no sé cuánto tiempo le queda. - responde seria Emma.
- Eso es debido al veneno que tiene en su cuerpo… Aun así, el frío ralentizará la circulación de su sangre y nos dará algo más de tiempo. - responde Hyoga.
- Estoy impresionada, has reconocido los efectos de un veneno con simple vistazo. - interviene finalmente Ahísa.
- ¡Déjate de palabrerías! ¡Acabaré con ese maldito caballero yo mismo! - estalla furioso Ashabi.
- ¿Quieres ocuparte de él? Bien… será interesante ver que pasa…- susurra Ahísa.
- ¿De verdad te crees digno de medirte con un caballero de oro? - pregunta Hyoga.
- ¡Enseguida lo comprobarás! - responde sonriente Ashabi.
Sin mediar palabra alguna, Hyoga enciende ligeramente su cosmos, alzando su brazo, señalando hacia Ashabi con un solo dedo, de éste sale una potente corriente de aire congelada, la cual, dada su velocidad y potencia, derriba fulminantemente a Ashabi.
Los dos santos de plata quedan impresionados por la fuerza que Hyoga posee.
Ashabi se levanta nuevamente, con su armadura cubierta de hielo, apretando sus dientes ante la rapidez del golpe de Acuario.
- ¡Que decepción! No eres digno de medirte con alguien como yo… Emma, ocúpate tú de esto por favor. - responde despectivamente Hyoga.
- ¡Si maestro! - responde Emma.
- ¡¿Qué!?- Shakkiri/Merino/Ashabi.
Las palabras del caballero de Acuario sorprenden a ambos bandos, ante la decisión de éste de hacer combatir contra Ashabi a su joven pupila de bronce en su lugar.
- ¡¿Pero qué insulto es éste?! No esperaba tal cobardía por parte de un caballero de oro. - responde muy ofendido Ashabi.
- Maestro Hyoga, ni cuatro caballeros de plata hemos podido hacerle frente luchando juntos, ¿Por qué enviáis a una joven de bronce a luchar contra tal enemigo? - pregunta Shakkiri que no da crédito a la decisión de Hyoga.
- Decidme una cosa… (Dirigiéndose a Shakkiri y Merino) ¿De verdad pensáis que el hecho de vestir una armadura de plata os otorga un poder superior al de un caballero de bronce? ¿O que un caballero de oro es más fuerte que uno de plata simplemente por vestir dicha armadura? Si es así, me decepcionáis como caballeros. - zanja Hyoga muy serio.
Hyoga camina unos breves pasos hacia adelante.
- ¡ESCUCHAME ASHABI! Te propongo una cosa, enfréntate tú solo contra mi discípula, sin que tu compañera interceda en absoluto en el combate, y si logras vencerla, lucharé contra ti. ¿Qué me dices? - habla Hyoga lanzando un desafío a sus rivales.
- ¡Pero maestro Hyoga! ¡¿Qué locura es ésta?! - exclama Merino incrédulo.
Ashabi y Ahísa quedan sorprendidos ante tal propuesta.
- ¡ACEPTO! - responde sonriente Ashabi.
- Muy bien. - responde Hyoga.
- Ahísa, ya lo has oído. No te metas en este combate. Yo solo disfrutaré matando a esa niña. - espeta el alcaliano a su compañera.
- Está bien, no me meteré en este combate, pero si eres superado, yo misma te mataré. - zanja Ahísa.
Shakkiri se aproxima a Emma, agarrándola por los hombros.
- Emma no lo hagas, tu maestro subestima la fuerza del rival. - le murmura.
- No te preocupes, mi maestro lleva mucho tiempo preparándome para esto. - le responde con una gentil sonrisa.
- ¡Adelante santa del Cisne! ¡Muéstrame que sabes hacer! Jajaja. - exclama Ashabi.
Emma deja a un lado a Shakkiri, y se dirige al frente, dejando atrás a su maestro, el rostro de la santa del Cisne cambia radicalmente, desapareciendo la gentil sonrisa de su rostro, una vez se dispone a luchar.
- ¡AAHHH! - Emma/Ashabi.
Ambos contendientes empiezan a elevar sus cosmos, preparándose para comenzar la batalla, mostrando la joven que acompaña a Hyoga un cosmos increíblemente fuerte, por encima de lo que acostumbran a mostrar los santos de bronce, cosa que ya de primeras sorprende y mucho a Shakkiri y Merino.
Emma comienza a realizar la danza del cisne, mientras su cosmos sigue elevándose, emulando los movimientos que su propio maestro realizaba cuando éste vestía la armadura de bronce.
¡¡¡TORMENTA DE ARENA!!!
¡¡¡POLVO DE DIAMANTES!!!
Ambos desencadenan un potente ataque en el primer envite, chocando en medio de éstos el torbellino de arena de Ashabi y el polvo de diamantes de Emma, manteniendo un duelo de poder y manteniendo estos un sorprendente equilibrio de fuerzas.
- ¡IMPOSIBLE! - exclama Merino estupefacto.
- ¿¡Que poder es éste?! ¡¿Cómo una niña de bronce es capaz de igualar a este monstruo?! - exclama atónita Shakkiri.
- Ya os lo dije, la armadura que uno viste no significa nada. ¡La voluntad y la determinación lo es todo! - responde nuevamente Hyoga que se encuentra de brazos cruzados.
La concentración de cosmos explota, y rápidamente Ashabi contra ataca.
¡¡¡LANZAS DE ARENA!!!
Ashabi lanza su batería de lanzas a una velocidad increíble, pero Emma no se echa atrás y se lanza contra el propio Ashabi, desplazándose a una velocidad increíble, siendo capaz de esquivar todas y cada una de las lanzas, hasta situarse finalmente frente a su oponente.
- Pero ¡¿qué?!- exclama sorprendido Ashabi por la velocidad de Emma.
Emma hace estallar su cosmos nuevamente, un cosmos blanco cristalino, idéntico al de su maestro en el pasado, y al igual que su predecesor, no duda a la hora de atacar.
¡¡¡POLVO DE DIAMANTES!!!
Emma desencadena una espiral de hielo y polvo proveniente de su puño. Éste alcanza completamente a su rival, que recibe el fuerte ataque sobre su torso a escasos metros de él.
La espiral congeladora de Emma engulle por completo a Ashabi que sale por los aires despedido cubriéndo su cuerpo de hielo conforme pasan los segundos.
- ¡Ahh! -
Es lo último que expresa Ashabi antes de salir por los aires, siendo cubierto por el hielo y desapareciendo de la vista de todos al caer contra la abundante nieve y ser sepultado bajo de ésta.
- Es… ¡es increíble! ¿¡Cómo esta niña que viste una simple armadura de bronce es capaz de poseer tal cosmos en su interior?! Cuatro caballeros de plata apenas han puesto en apuros a Ashabi, y en cambio a las primeras de cambio esta joven ha sido capaz de derribarlo con contundencia… No hay duda que esta chica es más de lo que aparenta, no obstante, ha sido entrenada por el mismísimo caballero legendario Hyoga de Acuario... y viste la que fue su armadura… será mejor que siga observando y no subestime a estos dos…- piensa para sí misma Ahísa.
- ¡Asombroso! - exclama atónito Merino.
- ¡Increíble! Esa niña posee la misma fuerza que un santo de plata, no, ¡la supera! Había oído historias acerca de esto, sobre los caballeros legendarios, pero jamás pensé que pudiera ser cierto. - murmura Shakkiri asombrada.
Mientras Shakkiri y Merino se deshacen en elogios y alabanzas hacia la sorprendente Emma, Hyoga permanece callado, serio e impasible como el propio hielo de Siberia donde creció.
Cuando los propios plateados parecen ya relajados celebrando la evidente victoria de la joven Emma frente a Ashabi, éste reaparece sorprendiendo a casi todos, emergiendo del suelo bajo los pies de la joven Cisne, recibiendo un fuerte cabezazo en la barbilla, provocando que Emma salga por los aires, desprendiéndose la diadema de su cabeza y cayendo contra el suelo.
- ¡MOCOSA INSOLENTE! ¡Voy hacerte pagar con mucho sufrimiento lo que acabas de hacer! ¡No permitiré que digan que fui vencido por una niña de bronce! ¡JAMAS! ¡AAAHHH! - estalla encolerizado Ashabi.
El cosmos de Ashabi vuelve a impregnarse de rabia y cólera, volviéndose nuevamente más intenso, agresivo y poderoso, esta vez hasta sus ojos cambian parcialmente de color, apareciendo en ellos un rojo vivo e intenso, como si una llama de ira se hubiera encendido en su interior.
Emma se reincorpora rápidamente, cuando Ashabi que con este incipiente y extraño cosmos ha aumentado su fuerza, así como su velocidad, vuelve a la carga, golpeando con mucha rabia un potente rodillazo en el rostro de Emma, que sale disparada hacia atrás dando múltiples volteretas.
- ¡Emma! - gritan preocupados Shakkiri y Merino.
Casi sin recuperar el aliento, el alcaliano lleno de furia vuelve a alcanzar a Emma, a la cual comienza a sacudir puñetazo tras puñetazo, aprovechando que la joven todavía yace sobre la nieve.
- ¡Maestro Hyoga! ¡Haga algo por favor! - suplica Shakkiri preocupada al santo de Acuario.
- Maestro, si usted no intercede en la lucha… ¡Lo hare yo mismo! - exclama Merino.
- ¡Rotundamente NO! Emma debe poner en práctica todo lo aprendido en Siberia, de lo contrario nunca mejorará como santa. - responde de manera tajante Hyoga.
- ¡Pues lo hare yo! - insiste Merino.
- ¿Vosotros? No me hagáis reír… Ni estáis en condiciones ni estáis a la altura de este combate… - responde Hyoga mofándose de los dos santos de plata.
- ¿¡Pero qué clase de caballero de oro es usted?!- grita furiosa Shakkiri.
- Vosotros no os moveréis de donde estáis… De lo contrario... ¡Yo mismo os pulverizaré! - responde Hyoga extendiendo su brazo con la palma hacia abajo a la par que sigue dándoles la espalda a los jóvenes de plata.
- ¡MIS PIERNAS! - exclama escandalizado Merino.
- ¡YO TAMBIEN! ¡ESTOY ATRAPADA EN EL HIELO! - añade Shakkiri.
- ¡Escuchadme bien los dos! Porque no volveré a repetirlo. Este combate es cosa de Emma, y solo de Emma.- zanja Hyoga que esta vez se gira hacia los dos santos de plata con una mirada fría e intimidante.
Shakkiri y Merino sienten como el frío que los propios ojos de Hyoga desprenden se incrusta en sus cuerpos, entumeciéndolos y dejándolos prácticamente inmóviles. Hyoga vuelve a girarse para seguir observando el combate.
- ¡Voy acabar contigo de inmediato niña! ¡Jajaja! - exclama un Ashabi borracho de poder gracias a la cólera que lo alimenta.
- ¡No te hagas ilusiones! - grita furiosa Emma que descarga una fuerte patada sobre el brazo de Ashabi cubriendo su costado.
Ambos rivales se distancian nuevamente, por un lado, Ashabi muestra un aspecto de euforia, “borracho” ante el poder que la rabia y la ira han despertado en él, otorgándole una fuerza muy por encima de su habitual.
Por el otro lado, Emma tras haber recibido multitud de golpes sin piedad, se muestra jadeante, con una ligera brecha que hace sangrar un fino hilo de sangre desde su rubio cabello hasta la barbilla, donde se une otra herida que le hace sangrar algo más por la boca.
- ¡Dale las gracias a tu maestro por enviarte a la muerte! ¡Jajajaja! - insiste provocativo Ashabi.
- ¡YA ME TIENES HARTA! ¡¡¡AAAAHHHHH!!!- exclama furiosa Emma que entra en estado de cólera.
El cosmos de Emma, la cual, aparentaba encontrarse ya derrotada por Ashabi, hierve de manera fulgurante, alimentado por la rabia que ahora canaliza en el interior de su cuerpo.
Mientras los santos de plata siguen siendo impresionados con cada hazaña de la joven protegida de Hyoga, éste, por el contrario, cambia su expresión por primera vez.
- Mantente fría… Emma…- murmura en voz baja el santo de oro.
El cosmos de Emma se intensifica y expande más y más, provocando la caída en picado de la temperatura, algo que su maestro percibe y el cual observa con mucho detenimiento.
Shakkiri y Merino empiezan a temblar de frío debido al brusco descenso, lo mismo que le ocurre a Ahísa, la cual decide alejarse varios metros del combate huyendo del frio.
- ¡ALLA VOY! - vocifera Ashabi lanzándose contra Emma.
Ashabi apenas ha recorrido unos metros en su carrera hacia la joven santa, cuando ésta aparece frente a él, con rostro serio y una mirada ardiente, descargando un potente puñetazo sobre la mandíbula del alcaliano, haciendo que éste ruede varias vueltas hacia atrás.
Cuando por fin logra detenerse, es sorprendido nuevamente por la joven, que, situándose en su retaguardia, propina un escalofriante rodillazo en su espalda, provocando que se retuerza de dolor. Un tercer golpe con su pierna izquierda lanza Emma, pero éste es bloqueado por un muro de arena.
¡¡¡ARENAS MOVEDIZAS!!!
Ashabi aprovecha la ocasión para tender una trampa a Emma, pero ésta no es atrapada por la técnica del enemigo, y responde golpeando nuevamente con su pierna izquierda el muro, el cuál, congelado por el intenso frio, es atravesado y destruido, alcanzando finalmente su costado derecho.
Emma, tras este último golpe, salta tomando distancia respecto a su rival, el cuál, de rodillas, vuelve a retorcerse de intenso dolor por el ultimo y potente golpe encajado.
- ¡TOMA ESTO! -
¡¡¡PROYECTILES DE ARENA!!!
Ashabi incansable, contra ataca de nuevo, pero Emma comienza a bloquear los primeros proyectiles que le llegan, pasando a esquivar los sucesivos, moviéndose entre ellos, avanzando poco a poco hacia Ashabi desesperado al ver la ineficacia de su ataque.
- ¡¿Pero qué demonios está pasando?! ¿¡Cómo es que esta maldita niña aumenta su velocidad en cada ataque?! ¡No puede ser tan fuerte! - grita airadamente Ashabi que parece perder la cordura por momentos.
- Eres tan necio que ni siquiera te has dado cuenta… - le responde Emma.
- ¡¿Cómo dices?! -
- Tu patrón de ataque es simple, aprovechando tu mejor aclimatación al calor extremo de este lugar, y tus sucias tretas para inmovilizar a tus rivales, alardeas de tu poder superior… Pero desde hace ya bastante tiempo hemos dejado de combatir en tu terreno… ¡PARA LUCHAR EN EL MIO! -
- ¿¡Que!? -
- El frío adormece el cuerpo, ralentizando los movimientos de aquellos que no están acostumbrados a este clima… En pocas palabras, no me he vuelto más rápida que tú… sino más bien, ¡tú te has vuelto mucho más lento! -
- ¡Maldita zorra tramposa! -
- ¡¿Tramposa yo?! ¡¿Cómo te sientes recibiendo tus propias tretas?! ¡Ahora estas atrapado en el hielo! -
Ashabi dirige su mirada hacia sus pies, los cuales, en su extensa sorpresa, están completamente congelados y pegados al frío suelo.
- ¡ME HAS ENGAÑADO! - vocifera furioso Ashabi atrapado en el hielo.
- La ventaja del hielo… es que… insensibiliza las extremidades… uno no se da cuenta de que está atrapado hasta que descubre que es incapaz de moverse… - susurra Emma mientras su cosmos vuelve a elevarse.
- ¡MALDICION! ¡Ahísa! ¡Ayúdame! -
- ¡Jajaja! ¡Acepta tu destino Ashabi! ¡Diviértete en el infierno! - le responde Ahísa.
Ashabi voltea nuevamente la cabeza hacia adelante, donde se encuentra a Emma con su cosmos elevándose cada vez más, los ojos de Ashabi empiezan a mostrar por primera vez auténtico pánico, cuando Emma entrelaza sus manos, elevando sus brazos por encima de su cabeza.
- ¡NO! ¡ESPERA! ¡POR FAVOR! - suplica atemorizado Ashabi.
- ¡Esto es por el caballero de la Ballena! ¡DESPIDETE DE ESTE MUNDO! -
¡¡¡TRUENO DEL ALBA!!!
- ¡MALDICION! ¡AAAHHHHGGG! -
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