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Capítulo 12. La técnica secreta

Bajo un silencio sepulcral, Galo finalmente se posiciona nuevamente a escasos metros frente a Ubbe y Sigurd, los cuales, no son capaces de argumentar palabra alguna debido al grueso nudo que ahora poseen ambos en sus estómagos.


Ubbe responde a la presencia de Galo mostrando en su rostro una rabia que apenas si puede contener, al contrario que Sigurd, que a pesar a ser igual de arrogante que su hermano, muestra una emoción fría, manteniendo en todo momento su mirada fija en el santo de plata.


- ¡Grrr! ¡MALDITO BASTARDO! ¡MALNACIDO! - vocifera repetida y airadamente Ubbe.


Ubbe, que ya no es capaz de contener su rabia es detenido en seco por su hermano, el cual alza su brazo, a modo de detener los previsibles pasos de su hermano.


- Aclárame una cosa caballero… - murmura Sigurd.


- ¡Sigurd! ¿¡Pero que te ocurre?! ¿¡Ahora pretendes ponerte a conversar con el?! ¡Voy a terminar con esto de una vez por todas! - responde nuevamente rabioso Ubbe.


- ¡Basta hermano! Contrólate un poco quieres, pareces un niño pequeño… Además, hay algo que hostiga mi mente y necesito aclarar. - responde nuevamente Sigurd más calmado.


- ¿Qué es lo que quieres? - pregunta Galo con firmeza.


- Según las leyendas de la mitología, el fénix jamás podía morir, simplemente, llegado el momento, éste era consumido por su propio fuego y renacía nuevamente de entre sus cenizas… Tu maestro, fue el caballero del Fénix antes de convertirse en el santo de oro de Leo, y se dice que era el único caballero que no podía morir, ya que al igual que su armadura, por más veces que fuera destruida, ésta renacía una y otra vez de sus cenizas. ¿Es cierta la historia? -


- Así es. Mi maestro Ikki de Leo, fue en primer lugar el santo de bronce del Fénix, el único que ha sido capaz de vestir dicha armadura desde la era mitológica. - responde el santo de plata.


- Entiendo… Puedo suponer que has aprendido sus técnicas de combate… pero la capacidad de regenerar la armadura es algo único de la armadura de bronce del Fénix, de modo que doy por sentado que has encontrado otra forma de restaurar tu armadura por completo, la ultima vez que te vi, tu armadura mostraba claros signos de desgaste y en cambio ahora reluce nueva y rebosante de energía. ¿Estoy en lo cierto verdad? - finaliza Sigurd.


Tras unos minutos de silencio.


- Estas en lo cierto, nunca pensé que alguien como tu se fijara en esos detalles. -

- Como imaginaba…- murmura Sigurd.

- ¡Sigurd! ¡Basta de palabrería! ¡Es hora de acabar con esto! - exclama furioso nuevamente Ubbe.


- Está bien… Ubbe… Adelante… Es todo tuyo… - le responde Sigurd complaciendo a su hermano.


- Je… ¡Perfecto! - responde satisfecho Ubbe que da un par de pasos hacia el frente chasqueandose los nudillos.


Galo aguarda, observando serio y fijamente a Ubbe, esperando que éste inicie un nuevo asalto.


- ¡Prepárate! ¡Esta vez me aseguraré de que no te vuelvas a poner en pie! ¡AAAHHH! - exclama Ubbe liberando un enorme cosmos cargado de rabia.


Galo sonríe ligeramente, colocando su cuerpo también en posición.


- ¡Vamos! - responde Galo incitando a su adversario.


El cosmos de Galo se enciende nuevamente, mostrando ciertos cambios en el mismo, algo que no pasa desapercibido para Jabu, que queda impresionado ante la nueva fuerza de combate que su amigo despliega, al igual que Sigurd, que en parte no parece sorprendido ante los cambios que se suceden en el santo de plata.


- ¡MUERE DE UNA VEZ POR TODAS CABALLERO! ¡AHHH! - exclama Ubbe liberando su cosmos a la máxima expresión.



¡¡¡IMPACTO DESTRUCTOR!!!



Finalmente, Ubbe muestra su técnica mas devastadora, lanzando esta directamente sobre un Galo que se muestra tranquilo.


- ¡Galo! ¡Apártate de su trayectoria! ¡Ese golpe acabará contigo! - exclama Jabu sorprendido ante semejante ataque.


Galo, por el contrario, permanece quieto, intensificando su cosmos sobre si mismo con los ojos cerrados, cuando de pronto, éste abre sus ojos, desplazando sus brazos extendidos hacia atrás, surgiendo un fénix furioso tras de sí.


- ¡El que va a morir eres tú! ¡Observa bien! ¡LA TECNICA MAS DEVASTADORA DE MI MAESTRO! - exclama Galo mostrando por primera vez furia en sus ojos a la vez que mueve sus brazos hacia adelante.


¡¡¡ALAS LLAMENATES DEL FENIX!!!


- ¡¿Qué?! ¡Imposible! - exclama Jabu atónito ante la técnica que ocultaba Galo.


El fénix tras Galo de pronto se vuelve agresivo, al igual que su propio cosmos, lanzando un grito que desencadena una violenta tormenta de viento y fuego. Ésta impacta contra el ataque de Ubbe, generando un intenso temblor sísmico, causando profundas grietas en la dura roca de la montaña.


- ¡Ja! Precioso pájaro el que te has hecho como mascota, ¡Pero no te será suficiente! - responde Ubbe ante el choque de ambas técnicas.


- Solo los insolentes no reconocen la fuerza de otros cuando la tienen frente a si mismo… El fénix es el símbolo de la fuerza de mi maestro… ¡y de la mía! ¡AAAHHH! - responde furioso Galo.


El fénix a la espalda de Galo vuelve a rugir, alzando el vuelo ante los ojos de todos, descendiendo en picado hacia el punto de encuentro, cuando el fénix lo alcanza, la tormenta se convierte en una agresiva tempestad que se sale de control, comenzando a incendiar la técnica de Ubbe, que no da crédito a lo que ve.


- ¡Esto es imposible! - grita Ubbe.


El ardiente fuego se propaga cada vez más, extendiéndose poco a poco hasta cubrir por completo la técnica de Ubbe, y dirigiéndose hacia el mismo, el cual comienza a sentir el fuego abrasador en sus propias manos y brazos.


- ¡¿Pero que truco es este?! - exclama Ubbe.


El fuego, que sigue propagándose salvajemente como en un bosque sobre Ubbe acaba finalmente por envolverlo por completo.


- ¡AAAHH! - grita Ubbe sintiendo como el fuego quema su cuerpo.


- ¡Aaahhh! - grita nuevamente Galo aumentando la intensidad de su cosmos una vez más.


El enorme embudo de viento y fuego se coloca en posición vertical, quedando Ubbe atrapado en su interior, abrasado por las llamas, cuando finalmente… una violenta explosión sacude el valle por completo.


Un intenso resplandor naranja y rojo baña la zona, generando una brutal onda expansiva que lanza a Jabu hacia atrás con violencia, al igual que a Sigurd que pese a cubrirse con sus brazos es arrastrado hacia atrás decenas de metros.


Tras varios minutos, el potente destello comienza a menguar, Sigurd baja sus brazos, y comienza a recuperar su visión nuevamente, encontrando a Galo jadeando en el mismo lugar, y frente a él, un profundo y gigantesco cráter humeante que ahora ocupa la zona donde su hermano Ubbe se encontraba.


Sigurd, camina nuevamente hacia adelante, recorriendo con sus pasos el propio rastro que sus pies han dejado sobre el suelo recientemente.


Jabu se reincorpora, dejando momentáneamente de lado el dolor que su brazo roto le genera, este camina firmemente junto a Galo, con una gran sorpresa reflejada en sus ojos, los cuales no dejan de observarle mientras camina hacia su compañero.


- Ga… Galo… Sabía que poseías un poder increíble, se te considera uno de los mas fuertes entre todos los santos de plata… pero… jamás imagine… que tu poder fuera este… Tu poder sobrepasa al resto de santos de plata… ¡No! Mas bien, tu poder se puede equiparar al de los caballeros de oro. -


- Jabu, ¿Cómo te encuentras? - responde Galo interrumpiendo a su compañero.


- Francamente… ¡Estoy impresionado! Tenia la sospecha de que, tras tu aparición, tu cosmos de algún modo, se había intensificado, y en efecto es así. Eres un caballero lleno de sorpresas, Galo de la Cruz del Sur. - responde Sigurd interviniendo.


Galo al escuchar las palabras de Sigurd, deja de lado al caballero del Unicornio y dirige nuevamente su mirada hacia Sigurd.


- Ahórrate tus halagos, no los necesito… Mas vale que te prepares… ¡Porque ahora vas tú! - responde desafiante el santo de plata.


- ¡Oh! ¡Jajaja! -


- ¿Puedo saber que te hace tanta gracia? ¿Acaso no has visto como he acabado con tu hermano hace un momento? -


- Jajaja… Discúlpame, no pretendía ofenderte… Pero en una cosa estas bastante equivocado… Tu cosmos, verdaderamente se ha vuelto mucho más poderoso y de una manera increíble, es más… Apostaría ahora mismo, a que, si estuvieras en plenas facultades serias capaz de igualar a mas de un caballero de oro, pero no es el caso. -


- Tu mismo lo has dicho, si mi fuerza actual es ahora similar a la de un caballero de oro, no tienes nada que hacer contra mí. -


- Eso es cierto… pero como te decía… hay algo en lo que te equivocas. - zanja con tono misterioso Sigurd mientras unas rocas en el fondo del cráter comienzan a moverse.


- ¡¿Qué?! - exclama Galo al percatarse de esto mismo.


Tras unos minutos, y con cierta dificultad, se alza uno de los brazos malheridos de Ubbe, sorprendiendo a ambos santos, observando, como poco a poco este libera su cuerpo por completo.


Ubbe, sin mediar palabra alguna, reaparece de nuevo, mostrando notables heridas y múltiples quemaduras, mostrando en su cuerpo un mas que evidente desgaste tras el ultimo enfrentamiento, hasta llegar finalmente de nuevo junto a su hermano que le observa detenidamente.


- Esta vez te ha faltado poco hermano… Tienes un aspecto bastante lamentable. - le susurra en voz baja y con cierto tono de burla.


- Co… como es… ¡¿Cómo es posible que este santo se haya vuelto de repente tan fuerte?! - murmura balbuceando Ubbe.


- Como siempre, te precipitaste una vez más, en vez de hacerme caso… El santo que tenemos frente a nosotros a logrado elevar su cosmos y su fuerza casi al nivel de los santos de oro. No estas en condiciones de luchar de nuevo contra el. - le reprende Sigurd.


- Esta bien… hermano… pues ocúpate tu de él entonces. - le responde resignado Ubbe.


Tras un instante de reflexión en el cual Sigurd profesa una amplia y profunda respiración.


- Su poder, ahora nos supera a ambos por separado… Pero si lucháramos juntos… - murmura Sigurd.


- ¿Te refieres a usar esa técnica? - pregunta sorprendido Ubbe.


- Así es, es la única forma… Pero si lo hacemos, mi cuerpo será el recipiente… el tuyo no esta en condiciones de soportar nuestra unión. - responde Sigurd.


- Esta bien… hermano… aunque no me agrade la idea… no queda mas remedio… lo haremos a tu modo. - responde resignado Ubbe.


Galo y Jabu observan como Sigurd y Ubbe no hacen mas que murmurar, desconfiando de lo que puedan estar tramando.


- ¿Qué estarán cuchicheando ahora? - se pregunta molesto Jabu.


- Escúchame bien, Jabu, el desenlace de esta batalla esta próximo, pase lo que pase, mantente a un lado, en tu estado y con un brazo roto no puedes hacer demasiado. -


- Esta bien, ahora que he descubierto la verdadera fuerza que posees, estoy seguro de que tu puedes acabar con ellos dos. ¡Cuento contigo! - responde animado Jabu.


Ubbe, tras conversar con su hermano, se coloca junto a este, mostrando una perversa sonrisa en su rostro, cosa que hace desconfiar a Galo, poniéndolo en guardia.


Sigurd da dos pasos al frente, situándose justamente delante de su hermano.


- Muy bien caballero, eres el único oponente que ha sido capaz de obligarnos luchar de tal manera como para obligarnos a utilizar nuestra técnica combinada secreta. Considéralo un honor… ya que… serás el primero en morir por ella. - responde sonriente Sigurd.


- ¡¿Técnica combinada?! ¡¿Pero que están tramando ahora?! - se pregunta internamente Galo.


Sigurd cierra los ojos, juntando sus manos con las palmas unidas hacia arriba, desplegando un cosmos totalmente diferente, lo que desconcierta a los santos de Atenea, que solo pueden si no, observar lo que Sigurd y Ubbe están a punto de mostrar.



¡¡¡CONVERGENCIA ETEREA!!!



Ubbe cierra sus ojos también, juntando de igual modo sus manos, pero con las palmas unidas hacia abajo, comenzando a desplegar de igual modo un intenso, pero a la vez diferente cosmos al que hasta ahora había mostrado reiteradas veces.



¡¡¡CONVERGENCIA ETERA!!!



La doble actitud de ambos Einherjer comienza incomodar profundamente a Jabu y sobre todo a Galo, que sorprendentemente sigue mostrando signos de fatiga tras el ultimo envite realizado contra el propio Ubbe.


- ¡¿PERO QUE?! ¿¡Que pretenden esos dos?! ¡¿Qué demonios es esta técnica?! - exclama Jabu al ver lo que acontece.


El cosmos de Sigurd, que se encuentra delante, crea una especie de “apertura cósmica” a su espalda, a la vez que el cuerpo de Ubbe comienza a desvanecerse poco a poco con el paso de los minutos, convirtiéndose por así decirlo en un ente espiritual.


Ambos entonan unos extraños canticos al unísono, consiguiendo de esa forma que sus recientes y extraños cosmos queden sintonizados el uno al otro.


Sigurd finalmente abre nuevamente sus ojos, mostrando un intenso resplandor en ellos, el cual se intensifica en el momento que el cuerpo espiritual de su hermano Ubbe se aproxima al suyo, introduciéndose finalmente en él, para sorpresa mayúscula de Galo y Jabu.


- ¡Se… se han unido! - exclama atónito Jabu.


Las siluetas de Sigurd y Ubbe se posicionan uno sobre el otro, formándose dos triángulos opuestos con las posiciones de las manos de ambos.


El cosmos de Ubbe comienza a desparecer mientras que el de Sigurd comienza a crecer de una forma sin precedentes, intensificándose y elevándose cada vez mas.


El nuevo y portentoso cosmos que emana de Sigurd comienza a desprender intensos relámpagos a su alrededor, abriendo profundas grietas sobre el suelo a medida que estos rozan con este.

Tras varios minutos en los que la energía de Sigurd se concentra y se eleva cada vez más, el cuerpo y la presencia de Ubbe desaparece finalmente, desencadenando como reacción una violenta explosión por el gran relámpago que desciende y golpea el suelo, siendo lanzados con brusquedad ambos santos a bastante distancia.


El cosmos del Einherjer se normaliza de nuevo, a la vez que ambos santos se incorporan, sudando de manera amplia los dos, al observar cómo Sigurd se presenta frente a ellos con una nueva, imponente y poderosa aura de cosmos que nada tiene que ver con lo mostrado hasta ahora.


- Muy bien caballero, comprobemos quien de los dos tiene el poder más próximo al de los caballeros de oro. - responde Sigurd con una nueva y cambiada voz.


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