Capítulo 12. Puntas de lanza
- Carlos Moreno
- 20 feb 2022
- 11 Min. de lectura
Actualizado: 22 feb 2022
Los dos guerreros, armados y con unos cosmos fuera de lo común, inician el combate, lanzándose mutuamente contra el otro, ambos puños chocan violentamente, sin que a ninguno de los dos les tiemble la mano. Ambos saltan hacia atrás y vuelven a atacar.
- ¡AHORA VOY EN SERIO!- Seiya/Aquiles.
El mayor combate jamás visto se desarrolla, desplazándose a una velocidad muy superior a la luz, que llega a ser hasta difícil de seguir en algunas ocasiones, los dos contenientes muestran un dominio y una habilidad para el combate que están fuera de todo rango establecido. Ni los santos de oros ni los alcalianos, pronuncia palabra alguna, todos observan con suma atención los acontecimientos que se están desarrollando.
Cada vez que Seiya y Aquiles colisionan entre sí, se producen diversos temblores en el suelo, y debido a la presión de sus propios cosmos, estos generan corrientes de fuertes vientos al chocar.
Tanto Seiya como Aquiles, despliegan un gran repertorio de habilidades y fuerza, mostrando en todo momento un enorme respeto el uno por el otro.
Tras una sucesiva ráfaga de golpes, embestidas y enfrentamientos cara a cara, que van desfigurando poco a poco el terreno, estos se posan en el suelo observándose mutuamente en todo momento.
- Efectivamente… No me equivoque contigo, Seiya de Sagitario. Eres un caballero de oro fuera de lo común.- comenta Aquiles complacido por el combate que está disputando.
- Tú también eres un guerrero impresionante Aquiles, de hecho puedo afirmar que eres el rival más fuerte al que me enfrentado hasta ahora. Pero una duda recorre mi cabeza.- responde Seiya.
- ¿Y cuál es esa duda?-
- Tengo entendido, que hasta ahora, habías rehusado intervenir en cualquier combate, pero en cambio, has insistido en combatir conmigo de forma individual. ¿A qué se debe esto?-
Aquiles ríe ampliamente ante la pregunta de Seiya, lo que desconcierta a Seiya.
- Jajajaja. No me mal interpretes, no pretendo ofenderte, es perfectamente lógico que te hagas esa pregunta, y te la responderé con sumo gusto.-
Seiya relaja ligeramente la expresión de su cuerpo, dispuesto a escuchar a Aquiles.
- Veras, al igual que ocurre en tu orden de caballeros, en el ejercito de Cronos, también existen tres niveles o grados, y como también ocurre en tu caballería, aunque unos sean de un rango especifico, su fuerza puede equiparse a la del rango que sigue por arriba. Dicho esto, en nuestro ejército existen tres rangos, los Alcalianos de 3º grado, los de 2º grado, y por encima de estos, estamos los cuatro Altos Alcalianos, o Alcalianos de primer nivel por así decirlo.- comenta Aquiles.
- Continua.- responde Seiya escuchando atentamente.
- Dentro de mi rango, soy el más fuerte de todos. Soy por así decirlo, la punta de la lanza de todo el ejército de Cronos, y mi interés en combatir contigo es precisamente ese, tú eres el caballero más fuerte de entre los 88 al servicio de Atenea, y así pues tú eres la punta de la lanza del ejército de Atenea...-
- ...Deseaba medirme contra ti, como sendas puntas de lanza, antes de que esta guerra se desarrolle y medirme a ti, encontrándote en plenas facultades. Hace siglos que no aparece un guerrero digno de medirse contra mí. Pero tu Seiya de Sagitario, lo eres. Esa es mi razón para querer luchar.-
- Entiendo… he de decir que nunca un rival me había mostrado tal respeto, pese a ser enemigos, y también te reconozco como el rival más fuerte al que he tenido la suerte de combatir.- responde Seiya sonriente.
- Eres digno de medirte conmigo, pero aun así, no eres rival para mi Seiya de Sagitario, será la primera vez que lamente acabar con la vida de un adversario.-
- Reconozco que tu fuerza es impresionante, pero no esperes que eso me hará retroceder. ¡Soy un Santo de Atenea y venceré a quien se cruce en mi camino!- exclama Seiya cerrando los puños.
- Admirable… Muy bien Seiya, ¡muéstrame todo lo que tienes! ¡¡¡Aaahhh!!!- responde Aquiles desatando un cosmos gigantesco.
- ¡El espíritu de mi predecesor, Aioros siempre me acompaña! ¡¡¡Aaahhh!!!- exclama Seiya haciendo estallar su cosmos.
Isis, Ikki y Kanon, que permanecen en lo alto de un risco observando el combate, no dejan de sorprenderse.
- El cosmos de ese Aquiles es descomunal, pero el de Seiya, aunque noto que sea inferior, no se achica, es más, da la impresión de que el cosmos de Seiya se acrecienta con cada desafío.- comenta Ikki.
- Tienes, razón, el cosmos de Seiya, tras la transformación de su armadura en una Kamui, se elevó varias veces, y ahora todavía sigue creciendo, es como si no tuviera limites, pero me preocupa, Aquiles apenas ha necesitado elevar su cosmos por encima de su habitual, en cambio Seiya se ha visto obligado a hacerlo varias veces… creo que Seiya no será capaz de acabar con este rival, y en ese caso, nos veremos obligados a intervenir, a sabiendas de las consecuencias.- responde Kanon.
- No les tengo ningún miedo, si debemos luchar, lo haremos hasta el final.- concluye Ikki.
- Verdaderamente, sois los tres iguales, estáis decididos a ir hasta el final, aunque sea una “novata” no me quedare atrás, será un privilegio luchar con vosotros.- interviene Isis.
Ikki y Kanon sonríen ligeramente al ver la determinación de Isis, que desde que intervino junto a Seiya, parece haber cambiado su carácter y su determinación para la lucha.
Mientras tanto, Aquiles y Seiya siguen haciendo exhibición de su fuerza, cuando se reanuda el combate.
¡¡¡TORNADO SANGRIENTO!!!
¡¡¡ METEOROS ARDIENTES DE PEGASO!!!
La técnica de Aquiles crean un gigantesco huracán entre medias de los dos, al recibir los meteoros de Seiya, este empieza a volverse inestable, empezando a perder su recta dirección y a dar violentos bandazos, de lado a lado, este, acaba por estallar, generando una enorme onda, Seiya se mueve rápidamente, atravesando la onda generada por la explosión y aparece para sorpresa de Aquiles frente a él, propinándole un fuerte puñetazo en la cara, el cual lanza a Aquiles con suma violencia y velocidad contra el suelo, lo que provoca una gran polvareda.
Seiya, sin pensarlo dos veces, sigue a Aquiles tras el primer golpe y se lanza contra el lugar de impacto, cuando este alcanza a Aquiles nuevamente, y se disipa el polvo se ve como Aquiles ha bloqueado el segundo golpe de Seiya, respondiendo con otro puñetazo que también bloquea Seiya, quedando ambos agarrados mutuamente.
Aquiles logra ponerse en pie, y proyecta una fuerte patada a Seiya, que sale disparado contra una montaña lejana, Aquiles no pierde el tiempo y se lanza tras la estela del propio Seiya, que cuando llega a la montaña, se apoya sobre esta, utilizandola de trampolín para lanzarse contra Aquiles que viene tras él.
Una violenta sacudida se levanta desde el suelo, y se observa como los dos salen despedidos al ser impactados por el puño del otro, cayendo ambos al suelo, abriendo grades surcos al ser arrastrados sobre el suelo.
Ambos se incorporan nuevamente, y se lanzan nuevamente contra el otro.
¡¡¡DIAMANTE SANGRIENTO!!!
¡¡¡METEOROS DIVINOS DE PEGASO!!!
Una intensa lluvia de golpes es proyectada por ambas partes, recibiendo estos los golpes del otro, cayendo nuevamente a tierra Seiya, pero no Aquiles que logra caer de pie.
- Eres fuerte Seiya, ¡PERO NO LO SUFICIENTE!- exclama Aquiles desatando su gigantesco cosmos.
¡¡¡TORBELLINO CELESTIAL!!!
Seiya observa como el torbellino de Aquiles se le echa encima, y rápidamente se desplaza tratando de esquivarlo, pero Aquiles esperaba justamente esta reacción por parte de Seiya, y este es sorprendido.
Aquiles comienza a descargar sobre Seiya una intensa batería de golpes sin que pueda hacer nada, finalmente el alcaliano golpea fuertemente a Seiya en el estómago y este se pierde en una enorme nube de polvo, que es causada al impactar el caballero de oro contra el suelo.
- Vamos a tener que intervenir…- susurra Ikki.
- Si os atrevéis a intervenir, ¡¡lo pagareis con vuestra vida!!- exclama Aqueronte que escucha la conversación de los dorados.
- El señor Aquiles nos pidió no hacer nada al respecto con vosotros mientras el luchara con vuestro amigo, si rompéis ese acuerdo, iremos por vosotros.- zanja Perseo.
Ikki aprieta los puños con rabia, a lo que Kanon responde agarrándole por el hombro.
- Tranquilo. Esta es la lucha de Seiya. Debemos esperar. Estoy seguro de que tiene algo guardado…- le responde a modo de calmarlo.
- ¡JAJAJA! ¿De verdad pensáis eso? Ese Seiya no tiene nada que hacer frente a Aquiles.- espeta Ulises riéndose.
La provocación mutua se detiene en seco, cuando de pronto se oye un fuerte estruendo que proviene del combate.
- Parece que Aquiles terminó su combate…- susurra en tono jocoso Aqueronte.
- Deberías saber que Seiya es un caballero fuera de lo común, no importa lo duro que sea su rival, él se empeñara en no morir. Observa bien.- le responde Kanon.
Aqueronte dirige nuevamente su mirada hacia el combate cuando observa con sorpresa que quien ahora se encuentra incrustado en una roca es Aquiles y no Seiya.
- Deberías esforzarte más, Seiya, si en realidad quieres causarme algún tipo de daño.- comenta sonriente Aquiles.
- ¡Pues levántate de ahí y continuemos! ¡Esto no ha hecho más que comenzar!- exclama Seiya.
Aqueronte, Ulises y Perseo muestran gran sorpresa en sus rostros, al ver como un caballero de oro es capaz de aguantar tanto frente a Aquiles, y no solo eso, sino que es capaz de plantarle cara.
¡¡¡COMETA DIVINO DE PEGASO!!!
¡¡¡LLUVIA DE DIAMANTES SANGRIENTOS!!!
Un nuevo choque se produce entre ambos, provocando una explosión tan violenta que lanza a los dos hacia atrás. Tan pronto recuperan el equilibrio vuelven a lanzarse mutuamente de forma violenta, generando una nueva enorme onda de choque, pero Aquiles es más rápido esta vez, y logra bloquear el golpe de Seiya, a la vez que consigue impactar su puño en el rostro de Seiya, que sale por los aires, sin perder el tiempo, Aquiles se va tras Seiya, elevando todo su cosmos.
¡¡¡TORBELLINO CELESTIAL!!!
- ¡BUAAHHH!- grita Seiya.
El torbellino de Aquiles alcanza de pleno a Seiya, que es succionado por éste, donde, dentro de él, es golpeado violentamente repetidas veces por el propio torbellino, sin poder escapar de éste.
Finalmente el torbellino se disipa y se observa como Seiya cae fuertemente contra el suelo, quedando sepultado bajo las rocas.
- ¡JA! Ya os lo dije, ningún santo de oro es capaz de igualarse si quiera con el gran Aquiles.- responde sonriente Aqueronte.
- ¡NO ES POSIBLE!- exclama Isis impactada por la imagen que acaba de presenciar.
- Isis, cálmate, el combate no ha terminado. El cosmos de Seiya no ha desaparecido.- responde serio Kanon.
Mientras tanto, Aquiles que da por concluido el combate, se da media vuelta, apagando su cosmos.
- Lastima… era un gran caballero… pero aun así… no estaba a mi nivel…- susurra Aquiles.
Aquiles se detiene de pronto, alertado por la presencia de un cosmos gigantesco que no hace más que crecer y crecer y se da media vuelta.
- ¡Imposible! Ha recibido varias veces mis ataques y aun así… percibo un cosmos implacable que no se rinde… ¿De dónde sacará tanta ener…?- susurra Aquiles.
Antes de poder acabar la frase, un pequeño destello dorado pasa a convertirse en una gigantesca luz dorada que baña todo el valle, impidiendo ver que hay más allá, sin tiempo de reaccionar, una explosión de cosmos se desata sobre el valle, arrasando varios kilómetros a la redonda.
Tal es la explosión, que hasta el mismo Aquiles se ve obligado a retroceder ante el avance la onda explosiva. Cuando el intenso brillo dorado empieza a desvanecerse, se observa una figura alada que camina hacia Aquiles.
- ¡SEIYA!- exclaman al unísono Isis, Ikki y Kanon. Para sorpresa de los alcalianos.
Tras la detonación de energía, el cosmos de Seiya se a acrecentado aún más, asombrando al mismísimo Aquiles, que daba por terminado el combate. Sin tiempo para pronunciar palabra alguna, Seiya se lanza contra Aquiles como un cometa fugaz, apareciendo frente a Aquiles y descargando una violenta batería de potentes golpes.
Aquiles no puede sino, ver impotente como Seiya, con una determinación implacable reflejada en sus ojos descarga sobre el un golpe tras otro.
¡¡¡METEOROS ARDIENTES DIVINOS!!!
Una inmensa nueva ráfaga de golpes a mayor velocidad y potencia son lanzados contra el cuerpo de Aquiles, que sale violentamente despedido a la par que sigue encajando golpes sin parar, hasta caer de espaldas contra el suelo.
- ¡IMPOSIBLE! ¡Aquiles jamás había sido derribado por nadie!- grita un sobre exaltado Aqueronte.
- ¿¡Quién diablos es ese humano?!- exclama Perseo, sintiendo por primera vez una pizca de ese sentimiento llamado temor.
Aquiles se incorpora estupefacto y lleno de rabia. Desde la era mitológica nadie había sido capaz de golpearle así, y mucho menos llegar a derribarle. El cosmos de Aquiles estalla en cólera, su mirada que hasta ahora siempre se había mostrado apacible y respetuosa, ahora refleja una viloencia extrema.
Aquiles se lanza contra Seiya como un perro rabioso, mientras éste, apenas si puede ya mantenerse en pie, tras realizar semejante ataque, y pasa a ser un pelele a manos del alcaliano, que desata violentos y coléricos golpes uno tras otro. El santo de Sagitario, ahora impasible se encuentra a total merced de Aquiles, que castiga y machaca su cuerpo sin compasión.
Seiya es lanzado contra el suelo, en el cual rebota como una piedra en un estanque, hasta caer finalmente boca abajo, esta vez sin muestras de reaccionar, su cosmos ha descendido a sus mínimos y apenas puede moverse.
El alcaliano se dirige hacia el con el objetivo de acabar del todo con la vida de Seiya cuando,
los tres caballeros dorados deciden intervenir al observar que Seiya ya no es capaz de moverse, y lanzan sus ataques más potentes de forma simultánea, mientras Aqueronte, Ulises y Perseo, al ver el estado de Aquiles, ni se molestan en impedir la intervención de los dorados.
¡¡¡EXPLOSION GALACTICA!!!
¡¡¡PLASMA RELAMPAGO!!!
¡¡¡ONDAS DEL HADES!!!
Los tres ataques se combinan en uno solo dirigiéndose contra Aquiles.
¡¡¡TORBELLINO CELESTIAL GIRATORIO!!!
Aquiles genera el huracán más grande visto hasta ahora, y éste, absorbe los tres ataques de los Santos de Oro, que quedan perplejos. El huracán se convierte en un tifón y devuelve los ataques contra sus dueños, que son derribados por sus propias técnicas, cayendo al suelo de manera dispar.
- No podemos hacer nada…- responde Ikki tratándose de incorporar.
- Nos ha devuelto nuestros propios ataques sin pestañear…- responde Isis que escupe sangre por la boca.
- Su fuerza ahora es alimentada por la cólera, provocada por el golpe que Seiya ha sido capaz de encajar contra el… si ya era peligroso antes… ahora no hay forma de pararlo… si al menos estuviera en condiciones de volver a vestir mi Kamui de Géminis…- responde un Kanon al que le cuesta recuperar el aliento.
¡¡¡TORBELLINO CELESTIAL!!!
Aquiles lanza su ataque más poderoso de nuevo, absorbiendo en el a los cuatro santos de oro, los cuales son golpeados violentamente entre si también, cuando Aquiles disipa el torbellino, los cuatro caen a plomo.
Seiya se encuentra inconsciente completamente, mientras los otros tres aún conservan algo de consciencia, sus cuerpos se muestran temblorosos, de los golpes recibidos.
Isis que sangra ahora abundantemente por la boca y por los diversos cortes en su cara, se pone en pie, ante un Aquiles que se aproxima hacia ellos.
- ¡ISIS!- exclaman Kanon e Ikki al unísono.
¡¡¡HONDAS DEL HA…!!!
Aquiles lanza a volar a Isis de una simple bofetada, quedando ésta inconsciente y sepultada bajo un montón de rocas.
Ikki y Kanon al ver la muestra de valor de la Santa de Cáncer, hacen lo imposible por levantarse, pero estos son lanzados por los aires con un simple golpe de ken.
El cosmos de Aquiles sigue elevándose gracias a la rabia que lo alimenta, cuando aparece tras de Aquiles un misterioso hombre cubierto por una túnica que se arrodilla tras él.
- Mi señor… es la hora.- le habla el hombre misterioso.
Aquiles al oír esta voz, se detiene en seco, su cosmos se desvanece y vuelve al estado normal de antes. Perseo, Aqueronte y Ulises aparecen junto a Aquiles tras la aparición de este misterioso hombre.
- Tronte ¿Qué rayos haces tú aquí?- pregunta Perseo.
- Viendo que los señores se demoraban, decidí venir a buscarles en persona. Ha llegado el momento.- insiste el misterioso hombre.
- Tronte, ¿ha llegado el momento? ¿Está todo listo?- pregunta Aquiles.
- Así es, y debo recalcar que no es aconsejable demorarse.- responde el tal Tronte.
- Muy bien, vámonos entonces. No debemos hacerle esperar.- responde Aquiles iniciando la marcha.
- ¡EH! ¡ESPERA UN SEGUNDO! ¿Y qué pasa con estas ratas doradas?- pregunta Aqueronte sorprendido ante el cambio de dirección de Aquiles.
- Eso no importa ahora.- responde Aquiles.
- Están más muertos que vivos ¿Acaso no vamos a acabar con ellos ahora?- insiste Aqueronte.
Aquiles y Tronte detienen la marcha, y Aquiles se gira mirando a Aqueronte.
- ¿Cuál es nuestro objetivo principal? ¿Acaso estas dispuesto a hacerle esperar? ¿Ya has olvidado cual es el castigo por hacerle esperar?- pregunta Aquiles.
Perseo, Aqueronte y Ulises quedan en silencio por un breve momento.
- Tienes razón... vámonos. Nuestro padre Cronos esta por regresar…- responde Aqueronte.
Seiya que despertó y ha escuchado la conversación trata de levantarse.
- ¡Un… un momento!-
Aquiles se gira mirando a Seiya.
- Legendario caballero Seiya de Sagitario, hay algo más importante para mí que matar caballeros de oro, y es por eso, que hoy os perdono la vida a ti y tus compañeros. Disfruta del tiempo que se te concede.- responde Aquiles.
Antes de que Seiya alcance a comprender sus palabras, los cuatro Altos Alcalianos junto al misterioso Tronte, se desvanecen ante Seiya, que nuevamente se desploma inconsciente.
Kanon se reincorpora acercándose a Seiya, mientras Ikki, que porta a Isis en brazos también se aproxima.
- ¿Has escuchado eso Ikki? Ha mencionado a Cronos.- comenta Kanon.
- Así es, y algo importante esta por pasar si se han marchado pudiendo haber acabado con nosotros, debemos regresar al Santuario, pero Isis esta fuera de combate.- responde Ikki.
- Yo me encargo de eso.- responde Kanon.
¡¡¡OTRA DIMENSION!!!
Kanon agarra a un Seiya inconsciente y exhausto y cruza el portal, tras él, Ikki que porta a Isis, también lo cruza.
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