Capítulo 13. Último recurso
- Carlos Moreno
- 23 dic 2022
- 10 Min. de lectura
El cosmos que poseía Sigurd hasta el momento, similar al de Galo y de otros caballeros de plata, se ha transformado por completo, emergiendo ahora con un impresionante e imponente poder, mostrando claramente ahora, similitudes más próximas al cosmos de los caballeros de oro.
- ¡¿Pero qué demonios ha sido eso?! - exclama sobre exaltado Jabu.
Galo, que trata de analizar la nueva situación lo más fríamente posible, aprieta con fuerza sus dientes y puños.
- Jamás imaginé, que pudiera existir una técnica de fusión entre dos personas… - murmura.
El nuevo ser que hay frente a ellos no puede evitar reír al escuchar las palabras del santo de plata.
- Bueno, a decir verdad, no es una técnica de fusión como tal… aunque no vas mal encaminado caballero de plata. - le responde.
- ¿Qué quieres decir? - le espeta Galo.
- Verás… imagino que como caballero del Santuario que eres, conoces la historia y la maldición de los caballeros de Géminis, ¿No es así? -
- ¿Te refieres a aquella que dice que todo caballero destinado a vestir la armadura de Géminis nace con una doble estrella, dicho de otro modo, tiene un gemelo opuesto a si mismo? Uno representa la luz y el otro la oscuridad. - responde Galo.
- En efecto. -
- ¿Y qué tiene que ver esa historia con vosotros dos? ¡Responde! Aun siendo el mismo caso, jamás escuché de que dos cuerpos diferentes pudieran unirse en uno mismo. - le increpa ya incomodo Galo.
- Tranquilo caballero, todo tiene su explicación… Verás, en realidad no somos dos personas que se han unido en una sola… Sino más bien lo contrario, somos dos mitades que se han unido nuevamente… jejeje. Por cierto, mi nombre verdadero es Siberg. -
- ¿¡Como has dicho?! - exclama sorprendido Galo.
- ¿Acaso pretendes decir que Ubbe y Sigurd en realidad formaban una sola persona? - añade Jabu.
- Así es caballero de bronce, poseo la habilidad de dividirme en dos entes inferiores, por así decirlo, de este modo, si una parte de mi fuera, digamos, derrotada, todavía permanecería mi otra mitad con la cual podría regenerarme nuevamente a mi estado original. - aclara Siberg.
- Entonces deduzco que si has decidido unir de nuevo tus dos mitades es porque te he forzado a ello, ¿No es así? - responde Galo.
- Efectivamente… Y aunque me moleste reconocerlo, te has convertido en una molestia con la cual ninguna de mis dos mitades por separado podría hacerte frente, no sé cómo, pero te has vuelto mucho más fuerte, y eso me ha obligado a reaccionar, y por eso te felicito, eres el primer oponente que ha sido capaz de hacerme llegar a tal extremo. -
- Ahora lo comprendo todo… Asique de eso se trataba… - murmura Galo.
- ¿A qué te refieres? - le pregunta Jabu.
- Durante los diversos enfrentamientos, notaba algo muy extraño en su forma de luchar, esa absoluta coordinación al ejecutar sus ataques y sus defensas, siempre anticipándose al movimiento del otro, formando una perfecta sincronía… Esa forma de actuar… tenía la impresión de que no era mero trabajo de equipo. - aclara Galo.
El rostro de Siberg muestra asombro ante las deducciones de Galo.
- Sinceramente caballero, tus cualidades como observador siguen dejándome impresionado, es más, Cronos estaría encantado de contar con alguien como tú entre sus filas, ¿Por qué no te unes a nuestro escuadrón? Piensa bien lo que te ofrezco, tan solo tienes que eliminar al caballero del Unicornio, el cual ya se encuentra mal herido con un brazo roto. Sería una lástima que alguien como tu muriera simplemente por estar en el bando equivocado. ¿Qué me dices? - le responde Siberg.
- ¿Lo dices en serio? ¡¿Acaso crees que de verdad me uniría a un grupo de mercenarios que pelean por sus propios intereses?! ¡¿Cómo te atreves a menos preciar a un caballero de Atenea maldito bastardo?! - responde enérgico y furioso Galo.
Siberg muestra asombro y decepción a la par tras recibir la negativa de Galo.
- Lamentarás profundamente haber rechazado mi oferta… en ese caso… ¡MORIRAS AQUÍ MISMO! ¡PREPARATE! - exclama furioso Siberg empezando a liberar su cosmos.
El cosmos de Siberg, ahora mucho mas poderoso e intenso hace temblar la tierra a medida que este se incrementa, Jabu, debido al brazo fracturado que le deja incapacitado para combatir, se siente abrumado e intimidado al presenciar el nuevo y portentoso despliegue de fuerza de su adversario.
A varios kilómetros, en la cima de las montañas mas escarpadas, el combate entre Torsteim y Bud se detiene, al sentir emerger este nuevo y poderoso cosmos.
En el otro extremo del valle, la inesperada aparición e interrupción de Geki de Tauro también se ve eclipsada por estos acontecimientos.
- ¡No te tengo ningún miedo! ¡Jabu, apártate! ¡Esto es cosa mía! - exclama Galo colocándose en posición de combate mientras su cosmos relampagueante comienza a expandirse.
- ¡Jajaja! ¡Si de verdad crees que tu poder es comparable al mío es que eres un iluso! ¡TE LO MOSTRARE AHORA MISMO! -
Siberg, que sigue elevando su cosmos, comienza a concentrarlo y canalizarlo hacia su brazo derecho, desde el cual, libera un gigante cañón energético directamente hacia Galo.
¡¡¡IMPACTO DESTRUCTOR!!!
Galo, que siente la presión del cosmos de su oponente al aproximarse, observa como el suelo se desquebraja a medida que éste se abalanza directamente contra él, pasando también a la ofensiva, liberando y haciendo estallar todo su cosmos.
¡¡¡TORMENTA VOLTAICA!!!
Una sucesión de tornados eléctricos descienden desde el cielo, comenzando a girar y a envolver a Galo en su interior, cuando el ataque de Siberg impacta, los torbellinos eléctricos que protegían al santo de plata son destruidos, estallando violentamente, y desprendiendo multitud de rayos en todas direcciones, saliendo Galo despedido por los aires debido al violento y potente impacto.
Tras unos instantes tendido sobre el suelo, Galo con cierta dificultad comienza a incorporarse, mostrando extrañamente, claros signos de fatiga, nada mas haber comenzado el combate.
- ¿Acaso sigues sin verlo claro caballero? ¡No estas a mi altura! - le espeta Siberg.
Galo, molesto por tales palabras, golpea con su puño lleno de rabia el suelo, terminándose de alzar finalmente, elevando una vez mas su cosmos a máxima potencia.
- ¡Esto no ha hecho mas que comenzar! - exclama el santo de plata.
¡¡¡ALAS LLAMEANTES DEL FENIX!!!
Galo desata una gigantesca tormenta de viento y fuego, viéndose Siberg inmerso en el centro de ésta, pero, para sorpresa de Jabu y del propio Galo, Siberg la esquiva con suma facilidad, abalanzándose sobre el santo de plata, al cual contra ataca descargando una batería de golpes que impactan sobre el torso, el estómago y el rostro del santo de plata, siendo este lanzado con brusquedad nuevamente por los aires.
- ¡GALO! ¡¿Te encuentras bien?! - exclama con gesto de preocupación Jabu al observar la facilidad con la que Siberg a vapuleado a su compañero.
El cosmos de Siberg desciende, esperando a que su oponente se incorpore nuevamente, cosa que esta vez, requiere de mas tiempo, mostrando Galo ahora una fatiga y cansancio aún mayores que antes.
- ¡Galo pero que diablos te pasa! ¿¡Donde esta toda tu fuerza?! - espeta el santo de bronce, que no comprende el bajón de rendimiento de su compañero.
- Cuando has reaparecido de entre las llamas y el magma del volcán, me has hecho dudar por un instante, pero ahora puedo confirmar mis sospechas, gracias a la protección del fénix de tu maestro, eres invulnerable ante el fuego, pero, para restaurar tu propia armadura, has dado una gran parte de tu sangre, ¿No es cierto? Gracias a las habilidades especiales del fénix, tan solamente con la aportación de una generosa cantidad de sangre tu armadura ha podido ser restaurada sin necesitar de un reparador de armaduras. - responde Siberg.
Las palabras de Siberg caen profundamente en el interior de Jabu, que rápidamente dirige su mirada hacia Galo, descubriendo ahora, como además de sus síntomas de cansancio y fatiga, los cuales le impiden mantenerse completamente de pie, su piel, ahora muestra una acentuada palidez debido a la masiva pérdida de sangre.
- ¡Galo! ¡¿Acaso lo que dice es cierto?! - pregunta preocupado Jabu.
Galo, que apenas si puede mantenerse en pie, jadea ampliamente, tratando de exhalar aire y recuperar el aliento.
- Maestro Ikki… perdóneme… he roto la primera norma que me enseñó… Jamás dejes que tu enemigo vea tus puntos débiles… - se dice para si mismo el santo de plata.
Al repetirse esas palabras en su mente, Galo cierra los ojos y hace memoria.
Diez años antes
Un joven Galo todavía aspirante a caballero llega a una isla volcánica junto a su maestro Ikki.
- Maestro, ¿Qué hacemos en esta isla? -
- Estamos en la Isla de Kanon. - responde Ikki con firmeza.
- ¿La isla de Kanon? -
- Así es, esta isla ha sido venerada y temida por caballeros desde la era mitológica. Aquí es donde multitud de caballeros han venido para descansar y sanar sus heridas, y a su vez donde muchos otros han venido para ponerse a prueba y demostrar ser dignos caballeros, y de la que muy pocos han regresado con vida. -
- ¿Y para que hemos venido hasta aquí maestro? - pregunta Galo.
- Esta es tu última prueba antes de convertirte en caballero. - responde seriamente Ikki.
- ¿Mi última prueba decís? -
- Durante cinco años, has sido mi discípulo en el Santuario, te has sometido a un duro entrenamiento, fortaleciendo y perfeccionando tus habilidades, posees aptitudes únicas que nadie en el Santuario ahora mismo posee. Pero todavía tienes algo más que aprender.-
- ¿Aptitudes únicas? ¿Qué mas necesito aprender maestro? -
- Posees la capacidad de observar todos los detalles de una situación fríamente, de analizar toda esa información sin dejarte llevar por las emociones, en cierto modo, me recuerdas mucho al caballero de oro Camus de Acuario. -
- ¡¿De verdad?! ¡Gracias maestro! - responde alegremente Galo sintiéndose elogiado.
- Sin embargo… - interrumpe Ikki.
- Sin embargo, esa cualidad también es un impedimento para alcanzar tu máximo potencial. -
- ¿El máximo potencial? - pregunta Galo.
- Así es, me estoy refiriendo a la capacidad de poder vencer a cualquier rival, sin importar lo fuerte que sea. -
- ¿…? - Galo queda enmudecido.
- Dime Galo, habrás oído las historias acerca de la batalla de las doce casas, ¿no es así? -
- ¡Por supuesto! La batalla de las doce casas, donde los caballeros legendarios de bronce derrotaron a los caballeros de oro para así poder salvar a la diosa Atenea, y donde usted mismo, maestro, derrotó al poderoso caballero de oro, Shakka de Virgo. Todo el mundo conoce esas historias. -
- ¿De verdad piensas que derroté a Shakka de Virgo simplemente porque mi cosmos superó por un momento al suyo? -
Galo queda en silencio sin saber que responder. Tras unos instantes…
- Si fui capaz de vencer a un caballero de oro como lo era Shakka de Virgo, fue por mi determinación para no rendirme jamás bajo ninguna circunstancia. La voluntad de no retroceder. Solo así puede superarse el máximo cosmos de uno mismo. Solo de ese modo se puede alcanzar un poder aún mayor. -
- ¿Os referís a…? - pregunta dubitativo Galo.
- En efecto, la técnica suprema cuya fuerza se equipara a la de una estrella y con la cual se es posible derrotar a cualquier enemigo, si se está dispuesto a pagar el precio... -
- Pagar el precio… En otras palabras, maestro, solo estando dispuesto a sacrificarse a uno mismo por su causa se es posible alcanzar dicho poder. -
- Como siempre, eres muy perspicaz… Debes comprender, que, si se toma la decisión de utilizar dicha técnica, una vez iniciada, no hay vuelta atrás. Este es un viaje solo de ida. -
- Comprendo maestro. -
Ikki asiente sonriente y mira a su alrededor.
- Escúchame bien, Galo, esta es la última etapa de tu entrenamiento, si fallas, perderás la vida en el intento, pero si lo logras, si eres capaz de llegar al mas extremo limite, no solo te convertirás en santo de plata, sino que también serás capaz de aprender y utilizar las técnicas propias del fénix. -
- ¡Muy bien maestro! ¡Empecemos entonces! - exclama Galo.
En la actualidad
Galo abre nuevamente los ojos, regresando al presente.
- ¡Oh! ¡Por fin regresaste! ¿¡Estas preparado para acabar de una vez?! - le pregunta en tono jocoso Siberg.
Galo aprieta con fuerza los puños, sonriendo ligeramente, cosa que molesta a Siberg, y este comienza a intensificar su cosmos nuevamente.
- ¡Esta vez no te volverás a levantar! ¡AAHH! - exclama Siberg duplicando y amplificando su fuerza por momentos.
- Vamos allá… - murmura Galo.
¡¡¡PULVERIZADOR IGNEO!!!
- Que el fuego del fénix me otorgue su fuerza… - murmura Galo.
¡¡¡VUELO DEL FENIX!!!
Un gigantesco fénix surge tras Galo, dirigiéndose este directamente contra Siberg, un grito ensordecedor es lanzado por el fénix justo antes de impactar violentamente contra el ataque de Siberg, provocando una explosión de fuego y viento, arrasando todo a su paso.
Siberg mantiene el tipo en todo momento, mientras que Galo, exhausto, no es capaz de contener la fuerza de la explosión de ambas técnicas y sale arrastrado hacia atrás.
Cuando el fuego se disipa, Siberg busca donde el cuerpo de Galo ha caído, pero no logra divisarlo.
- ¿¡Pero donde demonios está?! ¿Acaso su cuerpo ha sido completamente desintegrado? - se pregunta a sí mismo.
Tras unos instantes de incertidumbre, una gran llamarada surge tras el Einherjer, reapareciendo Galo, sorprendiendo a Siberg, y agarrándose fuertemente a la espalda de este.
- ¡¿Pero qué?! ¿¡Que es lo que pretendes?! - exclama un sorprendido Siberg.
- Te dije… Que haría lo que fuera necesario para vencerte… - le responde Galo susurrándole al oído.
Jabu queda perplejo al observar los movimientos que su amigo realiza, comenzando a derramar irremediablemente largas y amargas lágrimas.
- ¡Galo! Tú… - balbucea a malas penas el Unicornio.
- ¡JABU! ¡No es momento de llorar! ¡Recuerda las técnicas que te enseñé! ¡Muy pronto las necesitarás! - exclama Galo interrumpiéndole.
- ¡Maldita sea! ¡Suéltame de una vez! - exclama Siberg intentando liberarse inútilmente.
El cosmos de Galo, arde con mas fuerza que nunca, el cual, crece y se intensifica alcanzando sus máximos limites, mientras este se concentra sobre los propios cuerpos de Siberg y del santo de plata, generando cada vez una mayor presión sobre estos.
- ¡¿Pero que diablos pretendes?! ¡¿Acaso tu...?! - exclama Siberg comenzando a comprender las intenciones del santo de plata.
- Siberg, este será mi ultimo viaje… y tu vendrás conmigo… ¡AAHH! -
La presión que ejerce la compresión de todo el cosmos de Galo comienza a erosionar los cuerpos de ambos, de los cuales empiezan a desprenderse brillantes partículas, a medida que estos se descomponen mas y mas.
Jabu observa como tras el santo de plata, aparece la imagen espectral de Ikki sujetando por la espalda a Shakka, del mismo modo que Galo agarra a Siberg, derramando amargas lagrimas al comprender las intenciones de su amigo y compañero.
Galo dirige por ultima vez la mirada hacia un Jabu desconsolado y le sonríe.
- Jabu, te confío la vida de Atenea... Hasta siempre amigo mío... ¡AAAHHH! -
El cosmos ardiente de Galo comienza a producir un agudo silbido, a medida que este se condensa y concentra más, hasta que...
¡¡¡BOOM!!!
Todo el cosmos de Galo explota violentamente, desencadenando una potente explosión bajo un intenso brillo cegador, donde en su interior, las siluetas de Siberg y Galo se desintegran poco a poco hasta desaparecer sus cuerpos por completo, siendo proyectadas hacia el cielo una gran cantidad de brillantes partículas que se esparcen por el cielo gracias al viento.
En la isla de la Reina Muerte, Ikki que se encuentra frente la antigua tumba de Esmeralda, se pone en pie, al sentir como el cosmos de su discípulo se desvanece, alzando la vista al estrellado cielo nocturno, donde una estrella fugaz cruza el firmamento a la vez que el brillo de la constelación de la Cruz del Sur se desvanece.
Sin mediar palabra, el santo de Leo agarra un pequeño puñado de tierra, que lanza contra el viento, el cual es arrastrado por éste junto a sus lágrimas.
En el Santuario, Atenea se pone de pie de forma abrupta, al sentir como el cosmos del caballero de plata desaparece, descendiendo los pocos escalones que le separan de hall principal, donde comienza a caminar, tras dar apenas unos pasos, un destello converge,.
Se trata de la propia armadura de la Cruz del Sur, que se posa frente a Atenea, a su lado, el espíritu de Galo aparece por ultima vez, inclinando su cabeza ante la diosa, a la cual le dedica un último saludo a modo de despedida.
Atenea no es capaz de contener sus lágrimas, y entristecida, cae arrodillada frente a la armadura de plata donde llora amargamente.
Comentarios