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Capítulo 14. Refuerzos inesperados

En las cumbres mas altas y escarpadas, la cruenta batalla entre Torsteim y Bud se detiene, debido a los recientes acontecimientos en las zonas bajas de las montañas. La desgarrada y desgastada capa que Bud porta a su espalda ondea fuertemente al viento que se ha levantado tras la ultima gran explosión, mientras éste permanece de brazos cruzados y con gesto serio.


Por otro lado, Torsteim mantiene la mirada fija en el lugar donde se ha desatado semejante explosión, sin poder ocultar en su cara el asombro y la perplejidad por lo que ha sucedido.


- ¿¡Cómo?! ¡¿Cómo ha sido posible?! ¿Cómo ha podido ser derrotado Siberg después de haber unificado sus dos partes? - se hostiga mentalmente Torsteim.


Bud, a pesar de sentir la desaparición del cosmos de Galo, muestra una postura tranquila y bastante indiferente, aunque en su interior siente un profundo respeto por el sacrifico que el santo de Atenea ha hecho.


- Al parecer… uno de tus invencibles compañeros ha sido erradicado de la faz de la tierra… ¿Te encuentras bien? Tienes mala cara. - murmura Bud con cierto tono irónico.


Torsteim vuelve en si mismo tras escuchar las palabras de burla de su oponente, dirigiendo una mirada furiosa hacia el mismo, mientras aprieta sus puños con rabia.


- ¡Grrr! ¿Acaso crees de verdad que me importa que uno de los míos haya caído? - le responde tratando de quitarle hierro a la situación.


- Es inútil que trates de ocultarlo, la expresión de tu cara y tu cuerpo te delatan, jamás imaginaste que un simple caballero de plata fuera capaz de acabar con uno de tus amigos, reconócelo al menos. -


- ¡Es cierto! Jamás imaginé que un simple caballero que ni siquiera pertenece a la orden de los doce caballeros dorados fuese capaz de hacer tal cosa… Aunque visto de otro modo… si un solo caballero de plata puede ser tan fuerte, al menos la muerte de ese inútil ha servido para algo si con ello se ha cobrado la vida de ese caballero… No hay mal que por bien no venga… Jejeje… A fin de cuentas, nuestra misión es acabar con todos y cada uno de los caballeros de Atenea… - responde Torsteim irónicamente, recuperando la sonrisa y la confianza.


- Yo que tú… no subestimaría tan a la ligera a los caballeros de Atenea… - le responde Bud.


- ¡Oh! Es cierto, tú mismo y el resto de tu orden de guerreros divinos fuisteis derrotados por simples caballeros de bronce… ¿No es así? - le responde mofándose.


Bud se molesta ante la falta de respeto de Torsteim, y separando sus brazos, toma una actitud más seria.


- Estas en lo cierto… no lo negaré, hace unos veintitrés años, mis compañeros y yo lanzamos un ataque contra el Santuario, y al principio, como ahora vosotros mismos, nos creíamos superiores a ellos, pero tras una larga e intensa batalla en estas mismas tierras, uno a uno los guerreros divinos fueron derrotados, perdiendo todos ellos la vida, incluido mi hermano gemelo Cid… Todos salvo yo… - responde el guerrero divino.


Torsteim comienza un poco a relajar la expresión de su rostro, mostrando cada vez una sonrisa más amplia, cosa que desconcierta y molesta a la vez a Bud.


- Conozco esa historia perfectamente, ya que fuiste el único superviviente, creo que va siendo el momento de que te reúnas con ellos en el mas allá… ¡PREPARATE BUD! ¡Yo no cometeré los mismos errores que Siberg! - responde con firmeza Torsteim mientras su cosmos se eleva.


- Hablas demasiado… - responde Bud comenzando a elevar su cosmos de igual manera.


Ambos guerreros descienden hasta un llano que hay en una de las laderas, donde poder reanudar de la mejor forma posible su combate.


Cuando el cosmos de ambos alcanza limites ya elevados, surge tras Torsteim la imagen de un gigante de fuego, representando el reino nórdico de Muspelheim, mientras que detrás de Bud, aparece un enorme tigre blanco, rugiendo y mostrando sus largos y afilados colmillos.


- ¡¡¡AAAHHH!!! - exclaman al unísono Bud y Torsteim.


El enorme cosmos acumulado por ambos es lanzado mutuamente contra su oponente, en un pulso de fuerza y poder, demostrando ambos poseer un cosmos y fuerza similares.


Cuanto mas intenso se vuelve el duelo, mas violento se torna el cosmos concentrado en medio de ambos, pero, tras un largo tiempo en el que ambos mantienen el equilibrio de fuerzas, Torsteim comienza a ganar el pulso, muy poco a poco, empezando a avanzar la enorme masa de energía concentrada hacia Bud, que, a pesar de sus grandes esfuerzos, comienza a perder el duelo, mostrando en su rostro cierta tensión.


- ¡¿Qué pasa Bud?! ¡¿Acaso ya no puedes más?! ¿¡Este es todo tu poder?! ¡Jajaja! -


- ¡Ya me tienes harto con tus estupideces! ¡AAAHHH! - estalla furioso Bud, quemando más aun su cosmos logrando equilibrar la balanza de fuerzas.


Ahora, poco a poco, es Torsteim quien comienza a perder el pulso poco a poco, dirigiéndose la esfera de energía ahora hacia él.


- ¿¡Que te pasa bocazas?! ¿¡Ya no tienes ninguna estupidez mas que decir?! - exclama Bud ahora mas tranquilo al ver que comienza a dominar el duelo.


Torsteim intensifica un poco mas su cosmos, deteniendo el avance, y volviendo a nivelar una vez más la contienda, haciendo reflejar disgusto en el rostro de Bud, mientras Torsteim comienza a sonreír, al principio de forma tímida y discreta, resultándole cada vez más difícil de ocultar, terminado por mostrar una sonrisa amplia y confiada ante Bud, el cual permanece concentrado y desconfía de todo gesto.


- Definitivamente… ¡Me has defraudado! ¡Esperaba más de alguien con tu reputación! ¡Ahora te mostraré mi autentica fuerza! ¡AAAHHH! - exclama Torsteim haciendo estallar su cosmos de una manera desconocida hasta ahora.


- ¡¿Pero…?! ¡¿qué?! ¡Mierda! ¿¡Todavía poseía todo ese cosmos en su interior?! - murmura un Bud que comienza a verse en apuros.


- ¡DESAPARECE PARA SIEMPRE! - exclama Torsteim.



¡¡¡AAAHHH!!!



El cosmos de Torsteim se libera al fin por completo, rompiendo definitivamente la balanza y equilibrio de fuerzas, lanzando con rapidez la esfera de energía que contenía el cosmos de ambos concentrado sobre Bud, que, sin tiempo para reaccionar, recibe un impacto directo.


- ¡AAAHHH! - exclama Bud.


El guerrero divino es absorbido literalmente por la enorme masa de energía, desencadenando un gran e intenso destello, como si del propio sol se tratara, cuando finalmente…



¡¡¡BOOOM!!!



Una intensa y violenta explosión se produce, causando grandes desprendimientos de rocas en las montañas de alrededor, las cuales caen rodando ladera abajo.


Tras varios y largos minutos, las grandes cantidades arena y polvo comienzan a disiparse, asentándose sobre el terreno, permitiendo así observar como la silueta de las montañas ha cambiado radicalmente, habiendo desapareciendo por completo la zona más alta y escarpada que daba forma a la cima.


Torsteim observa en silencio el devastado escenario, sonriente y complacido.


- Que decepción… En fin… Esto se acabó, será mejor que me ocupe personalmente del resto de caballeros antes de que mi señor Perseo llegue. No quisiera decepcionarlo… Mi señor no perdona los errores… - murmura mientras dirige la mirada hacia lo más profundo del valle.


Tras unos breves instantes, finalmente comienza a caminar, tomando ahora como objetivo alcanzar y acabar con los caballeros restantes. Pero de pronto, el sonido de unas rocas removiéndose detrás de él hacen que se detenga, llevándose una profunda sorpresa al girarse y encontrar el brazo izquierdo de Bud emergiendo de entre los escombros.


- ¡¿Qué?! ¿¡Como es posible?! ¡Ya deberías estar muerto! - exclama asombrado al ver finalmente a Bud reaparecer.


Tras unos minutos y con cierta dificultad, finalmente, Bud reaparece por completo, liberándose de la sepultura de roca y piedra donde Torsteim lo había depositado.


El hermoso casco con forma de tigre vikingo se desprende de la cabeza de Bud, cayendo al suelo donde se desquebraja en pedazos, dejando al descubierto las múltiples heridas que en cabeza y rostro del guerrero divino, sangran con abundancia.


Las hombreras de su armadura, blancas como la nieve virgen, se encuentran ahora melladas y rajadas, al igual que el peto que protege su pecho, el cual, ha sido destruido en gran medida.


Las protecciones de ambos brazos, a pesar de seguir enteras, muestran haber sufrido un daño considerable. De igual modo, las piezas de su armadura que protegen las piernas, muestran profundas grietas quedando prácticamente inservibles.


Bud, desgastado y muy debilitado, se pone en pie, tambaleándose de un lado para otro, logrando finalmente asentarse sobre sus débiles piernas.


- Dime guerrero divino, ¿Por qué te niegas a morir? ¿Por qué te resistes de esta manera tan tenaz? -


- Que… Que… ¿Qué por que me resisto? ¿Lo preguntas en serio? - responde con dificultad Bud.


- Así es, me intriga el hecho de que insistas en luchar cuando no estas a mi altura, pero sobre todo porque tu corazón no alberga sentimiento ni objetivo verdadero alguno. - le responde seriamente Torsteim.


- ¿Qué mi corazón no alberga sentimiento alguno dices? - pregunta extrañado Bud.


- Escúchame bien, tengo la habilidad de poder ver en el interior de mis oponentes aquello por lo que se mueven, aquello que les empuja ha luchar o ha realizar ciertos actos, cosa que en todo guerrero respeto. Pero en tu caso, no veo nada más allá de unos intereses propios y en cierto modo, egoístas. - le responde.


- No… No sabes lo que dices… - le espeta nuevamente Bud.


- En el pasado, albergaste esos sentimientos, al igual que tus compañeros, los cuales cayeron y murieron en combate creyendo en sus propios ideales, algo digno de todo guerrero. Pero dime, sinceramente, tras lograr sobrevivir, ¿Por que causa has luchado en estos años? -


Las últimas palabras de Torsteim golpean y calan profundamente en el interior de Bud haciéndole reflexionar.


- Regresaste a Asgard, según tú, para proteger dicha tierra, pero en realidad, solo peleas por ti mismo. - zanja Torsteim.


- Je… Tal vez tengas razón… Pero, ¿Acaso eso importa de verdad? - responde sincero Bud.


- Un guerrero que atesora en su corazón un sentimiento y un objetivo es capaz de luchar hasta las mas extremas situaciones, y eso lo convierte en alguien digno, pero en cambio, tú, tan solo eres alguien que lucha por si mismo, luchar contigo no tiene significado alguno para mí, a excepción de ser mi enemigo. Cuando mueras, no habrá honor en ello… ¡MORIRAS COMO UN PERRO! -estalla Torsteim.


- ¡Deja de cotorrear y acabemos el combate! ¡Todavía no me has vencido! - responde provocativo un Bud que apenas se sostiene.


- Muy bien guerrero divino… ¡Esta vez me asegurare de que no te vuelvas a levantar! - responde Torsteim aceptando el desafío.


Bud no pierde el tiempo, y con la intención de pillar por sorpresa a su oponente, se abalanza rápidamente sobre éste.



¡¡¡GARRA VIKINGA!!!



- ¡NO ME HAGAS REIR! - exclama Torsteim.



¡¡¡PUÑALADA SANGRIENTA!!!



Bud y Torsteim se baten en duelo por ultima vez, abalanzándose mutuamente el uno contra el otro, pero, debido al lamentable estado de Bud, y la clara superioridad de su poderoso adversario, el guerrero divino sale despedido tras ser golpeado con fuerza, dejando en el aire un rastro de sangre que emana de las múltiples heridas que su cuerpo sufre.


- ¡Aaahhh! - exclama Bud antes de caer sobre un lecho de rocas.


- Esta vez, tu vida esta sentenciada, me he asegurado de eso. Aunque intentes levantarte de nuevo, y aunque lo consiguieras, las heridas de tu cuerpo son profundas y ya no se cerraran. ¡Haznos un favor a los dos y quédate donde estas hasta que mueras completamente! - insiste Torsteim.


Bud que yace tendido boca abajo sin moverse comienza a reflexionar.


- ¿De verdad mi corazón está carente de sentimientos…? ¿Acaso no tengo un autentico objetivo por el que luchar…? Si tan solo hubiera podido ser la mitad de guerrero de lo que fue mi hermano… ¿Cid tu que habrías hecho…? - se repiten estas preguntas en el interior de Bud.


De pronto, Bud siente como si una mano se apoyara sobre su hombro.


- ¿Acaso no sigues siendo un guerrero divino? ¿Acaso te has cansado de luchar por Asgard, hermano? - interrumpe una voz tras de sí.


Bud se sobresalta al reconocer la calidez de la voz de su hermano.


- ¡Cid! - exclama emocionado Bud poniéndose de rodillas.


Los ojos siempre fríos de Bud se vuelven vidriosos y húmedos, comenzando a derramar largas lágrimas de emoción, al encontrar el espíritu de su hermano frente a él.


Bud, sobrecogido ante tal inesperada llegada, intenta inútilmente articular palabras, pero para cuando logra recuperar el aliento...


- ¡Levántate Bud! ¡Eres un guerrero de Asgard! - irrumpe otra voz desde el otro costado.


- ¡Arriba! ¡Vamos! ¡Mientras quede un guerrero con vida Asgard no caerá! - intercede una tercera.


- ¡Toda la fuerza de esta tierra reside en ti! ¡Incluida la de la naturaleza! - añade una cuarta.


- ¡Los cristales se rompen! ¡Pero de ellos se forjan nuevos mas fuertes! - salta un quinto.


- ¡Levántate! ¡Lucha! - le anima un sexto.


- Como único guerrero superviviente, te corresponde el deber de proteger a Asgard, ¿Acaso nos vas a deshonrar? - le pregunta seriamente una séptima presencia.


Bud, sin palabras, observa como de pronto, esas voces que han resonado en su cabeza, comienzan a materializarse a su alrededor, apareciendo ante sí, no solo el espíritu de su hermano, sino también las almas de todos sus compañeros caídos.


- Thor… Mime… Fenrir… Alberich… Hagen… Siegfried… Cid… Hermano… Amigos… ¡Estáis todos aquí! - grita emocionado Bud al reunirse nuevamente con toda su orden.

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