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Capítulo 15. El corazón del tigre blanco

Incluso un frio corazón como el de Bud no es capaz de resistirse a la emoción de reencontrarse nuevamente con su hermano y el resto de sus camaradas, y por primera vez, además de las brillantes lágrimas de alegría que brotan sus ojos, el rostro de Bud muestra una cálida, gentil y apacible sonrisa.


- Her… Hermano… ¿¡De verdad eres tú?! - pregunta nuevamente el maltrecho guerrero que sigue sin dar crédito a lo ocurrido.


Cid con una grácil sonrisa, asiente con la cabeza, Bud que se encamina para aproximarse junto a su hermano es interceptado por Siegfried.


- Bud, lamento interrumpir el encuentro con tu hermano, pero el tiempo nos apremia. - responde serio el guerrero de Alfa.


- ¡Así es! Ya os pondréis al día en otra ocasión. - asiente el gigante Thor, guerrero divino de Gamma.


Bud, tras unos instantes de énfasis, reacciona de nuevo ante las palabras de sus compañeros, centrándose nuevamente..


- Antes de nada, decidme ¿Qué hacéis todos vosotros aquí? - pregunta intrigado Bud.


- ¿No es obvio, hermano? -


- ¿Qué quieres decir Cid? -


- Hemos venido todos hasta aquí por dos simples razones. - responde interviniendo Hagen de Beta.


- ¿Dos motivos? ¿Y cuáles son? - pregunta nuevamente Bud.


- Escúchame atentamente, nuestro tiempo aquí es muy limitado, asique presta mucha atención. - interviene Siegfried con tono más serio.


Bud, también serio, asiente con la cabeza, a expensas de escuchar lo que tienen que decir sus antiguos compañeros.


- El primer motivo es muy sencillo, en tu interior albergabas dudas acerca de si tu corazón poseía un sentimiento u objetivo verdadero, el hecho de que estemos todos aquí, ahora, es precisamente para eso. - entra en la conversación Alberich.


- Estamos aquí para recordarte quien eres y lo que eres, ¿O después de tantos años ya lo has olvidado? - continua la explicación Mime de Eta.


Tras unos instantes en silencio.


- ¡SOY UN GUERRERO DIVINO DE ASGARD! ¡Y MI MISION SIEMPRE HA SIDO LA DE PROTEGER A ASGARD Y A SUS GENTES! - responde Bud con firmeza.


Los siete guerreros asienten sonrientes a la vez, conscientes de que Bud ha recordado por fin su auténtico ser.


- Ahora que he recordado quien soy de verdad… ¿Cuál es el otro motivo? - pregunta Bud.


- Hemos venido a ayudarte hermano. - responde Cid.


Bud muestra sorpresa.


- Cid está en lo cierto, eres el ultimo guerrero de nuestra orden que permanece en pie, y como tal te corresponde luchar y defender nuestra tierra natal hasta las ultimas consecuencias, pero en tus condiciones, no puedes hacer frente tu solo a la amenaza que se cierne sobre Asgard. - interviene nuevamente Siegfried.


- Escúchame atentamente hermano, únicamente podemos ofrecerte parte de nuestro cosmos, para acabar esta batalla. Pero solo podrás utilizar esta ventaja en una única ocasión. Debes encontrar el momento oportuno. -


El rostro de Bud rebosa nuevamente confianza, y cerrando un puño en señal de afirmación se dirige a los demás.


- ¡Una ocasión será más que suficiente! - responde con firmeza.


Los guerreros sonríen nuevamente mientras sus cuerpos espectrales comienzan a difuminarse y desaparecer.


- Contamos contigo… - responden todos a la vez.


Mientras tanto Torsteim, que en la distancia observa sorprendido la extraña y repentina aparición de los espíritus de los antiguos guerreros divinos decide entrar en escena de nuevo.


- No entiendo muy bien lo que acaba de suceder, pero descuida, muy pronto te reunirás con tus compañeros para la eternidad. - interviene Torsteim.


- ¡Torsteim! ¡Sigues siendo un bocazas que no se cansa de hablar! ¡Prepárate para el asalto final! - estalla furioso Bud.


- ¡Ya me tienes harto con tus continuos insultos! ¡Terminemos de una vez! - responde del mismo modo el Einherjer.


El cosmos de Torsteim despierta bruscamente, liberando una enorme cantidad de cosmos, que no hace mas que crecer y crecer, mientras que, por el otro lado, el cosmos de Bud que apenas se podía percibir ya resurge con furia y violencia, elevándose a sus picos más altos.


Las siluetas de los siete guerreros divinos caídos ya apenas se perciben a simple vista, cuando estos comienzan a unirse unos con otros formando un solo punto, cuando todos se han unido completamente, la imagen espectral de estos desaparece por completo, apareciendo por sorpresa un nuevo zafiro de Odín en la cintura de Bud.



Cuando el nuevo zafiro se adhiere completamente a la armadura de Bud, el cosmos de éste se desata de forma salvaje y caótica, multiplicando exponencialmente el poder del tigre vikingo a unas escalas sin precedentes.


Esto ultimo no pasa desapercibido para Torsteim, que empieza a tomarse este ultimo y definitivo asalto de una forma mas seria, al sentir como el cosmos de Bud no solo recupera todo su esplendor, sino que éste continua en ascenso, igualándose al de Torsteim e incluso superando por momentos al suyo propio, cosa que provoca la ira en su interior.


- ¡Ya me cansé de esperar! ¡Te dado tiempo suficiente para que te despidas de tus compañeros! ¡Aunque muy pronto hare que te reúnas con ellos de nuevo! ¡Jajaja! -


- ¡No si antes yo te envío al mismo infierno donde te esperan los imbéciles de tus amigos! ¡Aaahhh! -


Bud se lanza a toda velocidad hacia un Torsteim que responde de igual modo, produciéndose así un nuevo duelo en velocidad entre ambos, poniendo a prueba que técnica es superior, la velocidad certera de las dagas de Torsteim o el violento y desgarrador golpe de la garra vikinga.



¡¡¡DAGA MASIVA!!!


¡¡¡GARRA DEL TIGRE VIKINGO!!!



En esta ocasión, ambas técnicas están perfectamente equilibradas entre sí, anulando y bloqueando mutuamente los golpes e impactos de su rival, como consecuencia directa, esto provoca que tanto Torsteim como Bud se aproximen cada vez más. Al no superar ninguno de los dos a su oponente, el cosmos de ambos comienza a concentrarse a sus alrededores, creando una enorme esfera de cosmos en la cual, ambos finalmente quedan situados en su interior.


A medida que sus ataques se intensifican más y más, la esfera crece alimentada por el cosmos de ambos, alcanzando su punto máximo, lo que provoca que ésta se torne inestable y comience a oscilar amenazando con explotar con ellos en su interior.


- ¡Estas acabado Bud! Aunque la explosión nos alcance a los dos por igual, mi cuerpo y mi armadura están en mejores condiciones que tú. ¡Y ESO ME DARA LA VICTORIA DEFINITIVA! ¡Jajaja! -


- ¡Aunque mi cuerpo y mi armadura se rompan en mil pedazos seguiré luchando hasta obtener la victoria! ¡En mi corazón yace el deseo de proteger a Asgard! -


- ¡Jajaja! ¡Pero que iluso eres! -


- ¡El iluso eres tú! ¡Te lo voy a demostrar! ¡Aaahhh! -


Con la intención de desestabilizar por completo la orbe de energía concentrada, Bud fuerza su cuerpo una vez más, liberando todo el cosmos restante en su cuerpo hasta que finalmente…



¡¡¡BOOOM!!!



Bud logra su objetivo y el cosmos concentrado de ambos se detona finalmente, desatando una gigantesca y violenta explosión que hace sacudir la tierra en cientos de kilómetros a la redonda. Tal es la magnitud de la explosión que esta es incluso visible desde las fronteras de Asgard.


La onda sísmica y de choque generada lanza a Bud y Torsteim hacia lados opuestos con rapidez y violencia, desapareciendo ambos del campo de batalla.


Tras un largo periodo, las rocas dejan de rodar, el polvo comienza a asentarse nuevamente permitiendo a los rayos del sol iluminar lo poco que queda de lo que era una de las más altas y grandes montañas de Asgard y finalmente, la tierra empieza a recuperar la normalidad.


En uno de los extremos, Bud, que tendido boca bajo, yace semi enterrado por varias rocas, empieza a recobrar la conciencia, mostrando notables daños físicos en su ya maltrecho cuerpo. Tras un intenso y largo esfuerzo, logra liberarse, poniéndose en pie y tambaleándose de lado a lado debido a su estado.


- ¿Estará muerto realmente…? - murmura en voz baja buscando por todas partes algún rastro de su oponente.


Tras no encontrar nada, Bud cae de rodillas, agotado y exhausto, mostrando cierto gesto de alivio, pero el cual, apenas saborea unos instantes.


El ruido de rocas moverse bajo tierra llama rápidamente su atención, atrayendo su mirada hacia un punto concreto donde algunas rocas se mueven con timidez, como si algo desde abajo las empujara.


A los pocos minutos, efectivamente, brota del interior del suelo uno de los brazos de Torsteim, en el cual se pueden apreciar claramente los daños causados por la explosión.


- ¡Maldita sea! ¡Todavía sigues vivo malnacido! - grita airadamente Bud dirigiéndose hacia el grupo de rocas que se mueven.


Con mayor dificultad de lo que parecía, finalmente aparece por completo Torsteim, el cual luce un cuerpo vapuleado y con múltiples heridas, y que del cual, comienzan a desprenderse diversos fragmentos de su armadura a medida que empieza a caminar.


- ¡Maldito bastardo…! - murmura Siberg entre dientes con suma rabia.


Bud sonríe al ver el estado lamentable y similar que ahora tiene Torsteim.


- Ahora que tu armadura y tu cuerpo están en las mismas condiciones que las mías, seguro que no te ves tan confiado y seguro de salir vencedor… ¿A que no? - lanza Bud con tono burlón.


- ¡Grrr! ¡Me las pagarás! ¡Te aseguro que me las vas a pagar! Aunque hayas logrado milagrosamente destruir mi armadura, eso no me detendrá. ¡Voy a romper todos y cada uno de tus huesos hasta el último! - responde profundamente furioso Torsteim.


- ¡Cierra tu bocaza de una vez! ¡Estoy harto de oírte decir estupideces! Esto se está prolongando demasiado, ¿Qué tal si lo terminamos de una vez? - pregunta Bud con cierto tono de burla nuevamente.


- ¡VOY A MATARTE! ¡Por más fantasmas que vengan a visitarte jamás podrás superarme! ¡AAAHHH! -


- ¡Esta vez temblaras ante el poder del gran tigre vikingo! ¡AAAHHH! - responde Bud.


Los cosmos de ambos, como en la vez anterior, alcanzan nuevamente sus picos más altos, superando ambos su propio umbral que hasta ahora poseían. Detrás de Torsteim vuelve a emerger el poderoso e imponente gigante envuelto en llamas, mientras que un enorme tigre vikingo ruge furiosamente detrás de Bud.


- ¡Esto ya lo hemos vivido antes! ¡Esta vez no volverás a levantarte! ¡A MI LA FUERZA DE LOS GIGANTES! ¡AAAHHH! - exclama Torsteim liberando finalmente toda su fuerza.


- ¡Te hare callar de una vez y para siempre! ¡QUE LA FURIA DEL GRAN TIGRE VIKINGO TE DESTROCE! ¡AAAHHH! - responde Bud seguidamente, desencadenando salvajemente todo su violento cosmos.


Como en la anterior ocasión, ambos cosmos colisionan de manera violenta, generando nuevamente temblores en el suelo, el cual, comienza a desquebrajarse como papel bajo la nueva esfera de energía que se está forjando nuevamente.


Torsteim fuera de sí completamente, no se guarda nada en su interior, y desde el principio descarga toda la energía y furia que posee, consiguiendo hacer retroceder a Bud y acercando a este la esfera de energía, aproximándose el también desde el otro extremo desesperado y con ansias de acabar definitivamente con el guerrero divino.


Bud, herido, cansado y debilitado hasta el extremo comienza a verse superado cada vez mas claramente, sin encontrar ninguna salida a la complicada situación en la que se encuentra, cuando en su interior, una voz le susurra.


- Una sola ocasión… el momento adecuado… - resuena en su oído la voz de su hermano Cid.


Bud, que se encontraba ya con una rodilla en el suelo, reacciona inmediatamente.


- Tienes razón… hermano… una sola ocasión… ¡Ahora o nunca! - exclama alzando la voz a modo de grito de guerra.


Torsteim se sorprende ante los “desvaríos” que Bud muestra en sus últimos instantes de vida, cuando observa a este posar su mano sobre el zafiro que en su cintura porta.


- ¿Qué pretendes ahora Bud…? - murmura Torsteim.


Tan pronto los dedos de Bud hacen contacto con el zafiro, éste despierta, desplegando y liberando una fuente de energía increíblemente grande. Energía que proviene directamente del cosmos y las voluntades de los siete guerreros divinos.


- ¡¡¡AAAHHH!!! - exclama Bud al ser engullido por la enorme corriente de cosmos que emana del zafiro.


- ¡¿Pero ¡¡¿qué?! - exclama desconcertado Torsteim.


En un abrir y cerrar de ojos, la enorme corriente de cosmos que envuelve al guerrero divino se disipa, reapareciendo tras de si un Bud que porta nuevamente una armadura completamente regenerada y que ha evolucionado al siguiente nivel.


El cosmos que desprenden ahora tanto Bud como su armadura son sumamente superiores al de Torsteim que siente como su cuerpo deja de responderle, fruto del temor que en su interior comienza a crecer.


- ¿¡Pero que cosmos es este?! ¿¡Como es posible?! - repite una y otra vez Torsteim sin dejar de balbucear.


- ¡Torsteim! ¡Siente toda la fuerza del tigre blanco! ¡QUE SUS FAUCES TE DEBOREN! -



¡¡¡COLMILLOS DEL TIGRE VIKINGO!!!



Un brutal y gigantesco tigre blanco, mucho mayor que el anterior aparece detrás de Bud, un tigre que muestra en sus ojos una furia incontenible y cuya boca ruge con fiereza mostrando sus poderosos y letales colmillos.


Torsteim, permanece inmóvil presa del pánico que el tigre le profesa, observando sin ser capaz de reaccionar como este se abalanza rápidamente sobre él, atrapándolo con la boca, en la cual, sus afilados y grandes colmillos machacan y destrozan por completo su cuerpo.


Tras recibir vorazmente tal cantidad de golpes, Torsteim cae contra el suelo boca arriba, con el cuerpo completamente destrozado, quedando a pocos metros de Bud que le da la espalda.


- Era cierto… Tu corazón albergaba un profundo sentimiento… - murmura Torsteim con su último aliento.


Tras unos instantes de silencio en los que Bud guarda y muestra respeto por su rival ya sin vida, la brillante armadura que lucía desaparece, volviendo a su dañado estado anterior.

En apenas unos minutos, Bud inca súbitamente una rodilla en el suelo, empezando a derramar abundante sangre por su boca, que poco después también desprende por sus ojos, nariz y oídos.


Con la rápida pérdida de sangre, Bud, mareado, se apoya con ambas manos en el suelo, desde donde observa como las diversas heridas de sus brazos y piernas causadas por Torsteim en el combate se abren nuevamente, causando nuevos sangrados.


El cuerpo maltrecho y herido del guerrero nórdico comienza a sufrir los estragos tras ejecutar su última y mayor técnica suprema, para la cual, su cuerpo ha pagado un alto precio, desgarrándose multitud de músculos y fracturándose en el camino diversos huesos.


Con la mirada ya nublada, se inclina hacia atrás, alzando la vista hacia el cielo, mostrando una relajada y calmada sonrisa.


- Mi viaje… acaba aquí… - murmura con voz tenue.


Con su ultimo halito de vida, Bud desprende sus ultimas palabras, mientras su cuerpo inerte se abalanza poco a poco hacia el suelo, donde finalmente queda tendido.


- Caballeros de Atenea… -


- Os confío Asgard… -



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