Capítulo 16. Duelo de gigantes
- Carlos Moreno
- 28 mar 2023
- 8 Min. de lectura
En la distancia, la enorme y gran capa que cubre la espalda del caballero de oro de Tauro es ondeada con fuerza por el viento. Un viento causado por las casi simultaneas grandes explosiones de los enfrentamientos entre Galo y Siberg por un lado, y de Bud y Torsteim por otro, las cuales, han sacudido en repetidas veces la tierra.
Geki, que con rostro serio permanece inmóvil, mantiene los brazos cruzados, mirando hacia el cielo reflexivo.
- Esta guerra… nos está exigiendo un alto precio… un precio que estamos pagando con sangre… - murmura en voz baja.
Rolo, que tras la repentina intervención del caballero dorado se ha posicionado a cierta distancia, le observa con detenimiento.
- Eres un caballero de oro, ¿no es así? - le pregunta.
- En efecto, me llamo Geki, caballero de oro de Tauro. - responde.
- ¡¿Caballero de Tauro…?! - murmura Heracles.
Geki al oírle hablar se gira hacia este.
- ¿Te encuentras bien? No te conozco, dime, ¿Quién eres tú? - pregunta Geki.
- Él es Heracles de Tangrismir, un guerrero divino de Asgard, al igual que yo. - interviene Sigmund mientras se aproxima a estos.
- ¡Ooohh! ¡Te recuerdo de la casa de Géminis! Tu fuiste el guerrero divino que vino al Santuario, ¿Te llamabas Sigmund no es así? Lamento no haberme podido presentar formalmente antes. - responde Geki.
- El caballero… de… Tauro…… Aldebarán… - murmura nuevamente Heracles poniéndose nuevamente en pie.
- ¡Ah! Me alegra ver que todavía te puedes poner en pie. - comenta el santo dorado dirigiéndose a Heracles.
Heracles observa fijamente la armadura de oro que viste Geki.
- Pero dime, ¿Qué hace el caballero de Tauro en Asgard? - pregunta Sigmund.
Geki se pone serio nuevamente ante las palabras del guerrero divino.
- Pues verás… los motivos por los que estoy aquí… No son lo más importante ahora. Tengo entendido que partisteis desde el Santuario un grupo de cuatro. El santo de bronce Jabu del Unicornio, los santos de plata Galo de la Cruz del Sur e Ígalo de Perseo y tú. - responde Geki.
Se forma un silencio absoluto momentáneamente.
- Pero dime, ¿Dónde se encuentran los tres santos? - pregunta muy seriamente Geki.
- Vinimos a Asgard los caballeros Jabu, Galo y yo, el caballero de Perseo que comentas no nos acompañó. No sabemos nada de él al respecto. - responde Sigmund.
- Entiendo… ¿Y la situación cuál es? -
- Tras estudiar el terreno, fuimos conducidos a las cuevas donde los aldeanos de Asgard se refugiaron, allí nos encontramos con Heracles, y donde fuimos emboscados por el enemigo. Tus compañeros Galo y Jabu se enfrentaron a dos oponentes, mientras que Heracles y yo iniciamos otro combate aquí. -
- Un cosmos se desvaneció completamente tras una gran explosión hace no mucho... estoy seguro de que se trataba del cosmos del santo de plata... Pero tras eso, otro gran cosmos que me resulta vagamente familiar también desapareció... -
- Ese cosmos… pertenecía a un antiguo guerrero divino... perteneció a la anterior generación… - murmura Sigmund.
- ¡¿De la anterior generación dices?! - pregunta sorprendido el caballero de Tauro.
- Así es, se trata del guerrero Bud de Alcor. -
- ¿¡Bud de Alcor?! - exclama sorprendido Geki.
- ¡YA BASTA DE TANTA PALABRERIA! - salta Rolo interrumpiendo la conversación.
El caballero de oro y los guerreros divinos se giran dirigiendo su atención hacia el guerrero Einherjer.
- ¡Acabaré de inmediato con los únicos guerreros divinos que quedan! ¡Y después será tu turno caballero de oro! ¡No debiste haber venido aquí! - estalla nuevamente Rolo.
- Geki, este tipo posee una fuerza bruta descomunal, y, además, ese martillo que empuña es capaz de destruir cualquier cosa que toca. Es un rival muy duro. - le informa Sigmund.
- Bueno… Eso ya lo veremos… - murmura en tono serio Geki.
Rolo que no es capaz de contenerse más, se abalanza por sorpresa y a toda velocidad sobre los dos guerreros divinos, los cuales no están en condiciones de presentar batalla.
¡¡¡AVALANCHA ARROLLADORA!!!
- ¡Mierda! ¡Heracles! ¡Cuidado! - exclama Sigmund ante la inminente llegada del potente ataque de Rolo.
Sigmund, a pesar del intenso dolor que sufre por las graves heridas en su brazo maltrecho, no lo duda un instante, y se lanza hacia su compañero, el cual, con su armadura hecha pedazos casi por completo no es capaz de soportar dicho ataque, tratando de apartarlo de la trayectoria del ataque de Rolo.
- ¡Sigmund! ¿¡Pero qué diablos haces?! ¡Apártate! - exclama Heracles ante la intervención de su amigo.
Finalmente, entre uno y otro, ambos quedan expuestos a la avalancha arrolladora de Rolo, cuando en una fracción de segundo, un fugaz destello dorado se desplaza a una velocidad mayor a la de la luz, situándose el caballero de oro delante de ambos a modo de escudo.
- ¡GEKI! - exclama Sigmund.
- ¡AAAHHH! - exclama Geki despertando su cosmos.
¡¡¡BOOOM!!!
El ataque de Rolo choca de lleno contra el enorme caballero de Tauro, produciéndose una enorme explosión.
La onda expansiva arrastra a los guerreros divinos hacia atrás, que no pueden hacer nada por evitarlo, siendo cegados temporalmente por el intenso brillo que la explosión genera.
Tras varios minutos, todo comienza a volver a la normalidad poco a poco, Sigmund, que se cubría los ojos con su brazo sano, observa atónito al caballero de Tauro, que permanece en el mismo lugar tras semejante explosión.
Heracles, al observar la postura de Geki, inevitablemente rememora el primer encuentro que tuvo con Aldebarán de Tauro en el Coliseo de Asgard, y como éste, al igual que Geki, permanecía exactamente igual tras su ataque. Siendo el enorme guerrero divino inundado de recuerdos y emociones un poco extrañas para él.
- ¿¡Pero ¡¿qué?! ¿¡Como es posible?! - piensa Sigmund al ver como ni Geki ni la armadura de oro muestran el mas mínimo rasguño.
- A partir de aquí, me encargo yo. - responde Geki.
- ¡¿Qué?! ¡¿Acaso no has escuchado lo que acabo de decir?! ¡Tú solo no podrás hacerle frente! - insiste Sigmund.
- Y en vuestro estado… ¿Qué pretendéis hacer? Tu brazo está roto y tu armadura, a pesar de que Kiki la restauro por completo, tiene serios daños, por no hablar de que la de tu compañero está hecha trizas. No estáis en condiciones para presentar batalla. - zanja seriamente Geki.
Sigmund y Heracles quedan resignados en silencio ante las crudas palabras del santo de oro.
Geki comienza a caminar, adelantándose al la pareja de guerreros divinos, situándose frente a Rolo.
- ¡A partir de ahora yo seré tu adversario! - exclama Geki cruzándose nuevamente de brazos.
- ¡Por mi perfecto! Siempre he querido luchar contra un caballero de oro… Ya me ocuparé de esos dos más tarde… - responde Rolo sonriente.
Rolo se coloca en posición, comenzando a elevar su gran cosmos más y más, tratando de intimidar a un Geki, que impasible, aguarda calmado y tranquilo sin moverse.
- ¡¿Acaso no piensas moverte?! ¡Tú mismo! ¡Sera tu perdición! ¡Aaahhh! - estalla furioso Rolo ante la pasividad que el santo de oro muestra.
¡¡¡AVALANCHA ARROLLADORA!!!
Rolo lanza nuevamente su potente ataque, directamente contra Geki, el cual, finalmente responde encendiendo su portentoso cosmos.
- ¡AAAHHH! - grita el caballero de Tauro liberando su cosmos.
¡¡¡GRAN CUERNO!!!
Tan pronto es liberado el dorado cosmos de Geki, un enorme toro aparece tras él.
El gran toro, que muge con furia, se abalanza rápidamente con la intención de embestir con sus poderosos cuernos el ataque de Rolo.
Ambas técnicas colisionan, sucediéndose una violenta explosión que arrastra a Rolo, que se ve superado por la técnica de Geki, mientras los guerreros divinos quedan perplejos ante el poder y la fuerza devastadora que el santo de oro despliega.
Tras haber sido arrastrado varias decenas de metros hacia atrás, finalmente Rolo se detiene, sorprendido ante la poderosa fuerza que el gran cuerno posee.
- Es… es… ¡Increíble! Recuerdo como si fuera ayer la batalla que mantuvimos hace veinte años aquí mismo, en Asgard, frente a los doce caballeros dorados cuando Loki despertó… Sin duda, esta nueva generación de caballeros de oro es igual de formidable y fuerte que la anterior. - exclama Heracles.
- Hasta donde sé, Geki pertenece a la generación de Seiya, pero se convirtió en caballero de oro mucho después, pero ahora no me cabe la menor duda de que su fuerza es la de un auténtico caballero de oro. ¡Increíble! - añade Sigmund alabando al santo de Tauro.
Rolo tras su primera reacción, vuelve en sí mismo, situándose de nuevo en posición ofensiva a la vez que en su interior una rabia incontrolable crece.
- ¡Grrr! ¡Maldito seas! ¡Nadie había sido capaz hasta ahora de hacerle frente a uno de mis ataques! - exclama molesto Rolo.
- Dime guerrero, ¿Quién eres? Yo me presentado ante ti, pero tú no has hecho lo mismo, e incluso entre enemigos, se considera una falta de cortesía. - responde Geki que se cruza nuevamente de brazos.
- Hasta ahora, todos mis adversarios han sido unos débiles, incapaces de hacerme frente, indignos de ser llamados guerreros, pero tú, Geki de Tauro, no solo has sido capaz de resistir ante la grandiosa fuerza de mi ataque, sino que además eres el primer enemigo que me hace retroceder, cosa que lamentarás... -
- Soy Rolo de Nilfheim, uno de los nueve guerreros Einherjer, ¡Y aquel que te dará muerte! ¡AAAHHH! -
El cosmos de Rolo, alimentado por la rabia que no cesa de crecer en su interior, se intensifica de una forma desmedida. Intensificándose cada vez mas, a medida que este se comprime sobre si mismo.
- ¡Geki cuidado! ¡Ahí viene de nuevo! - exclama Sigmund.
- No os preocupéis, pero manteneros al margen. - responde con calma el santo de oro.
- ¡Grrr! ¡Grrr! ¡Muy confiado estas caballero! ¡AAAHHH! - espeta Rolo, indignado ante la indiferencia que Geki parece mostrar hacia el.
¡¡¡AVALANCHA ARROLLADORA!!!
Rolo desencadena nuevamente su violento ataque, el cual, alimentado por la rabia que no cesaba de brotar desde su interior, ha incrementado su poder por tres.
Geki se percata de como a pesar de repetir el mismo ataque, este ahora se ha vuelvo sumamente peligroso, y decide responder del mismo modo.
- Esta vez no saldrá indemne… - murmura Heracles observando el duelo sin perder detalle.
- Deberías saber… ¡QUE UN MISMO ATAQUE NO FUNCIONA DOS VECES CONTRA EL MISMO CABALLERO! ¡AAAHHH! - exclama Geki.
El cosmos del caballero se desata a una escala sin precedentes en comparación a lo mostrado hasta ahora. El aura dorada que le rodea comienza a brillar con mucha mas intensidad.
¡Un toro dorado aparece detrás de Geki!
El intenso cosmos que envolvía por completo al caballero de Tauro empieza a concentrarse sobre sus grandes y musculosos brazos.
Geki extiende sus brazos hacia adelante.
- ¡Aaahhh! ¡EL MAS...! -
¡¡¡GRAN CUERNO!!!
Geki abandona la posición defensiva/ofensiva del sable envainado para atacar esta vez, extendiendo sus enormes brazos para desencadenar el gran cuerno mas poderoso y devastador que posee.
Las dos técnicas, mucho mas poderosas esta vez, colisionan entre sí de forma violenta, igual que si dos estrellas chocaran en el espacio.
Sigmund y Heracles observan desde la distancia como todo el cosmos empleado por Rolo y Geki forman una gran espiral de energía entre ambos que desde el suelo acaba por alcanzar el cielo.
A medida que el intenso duelo se prolonga, aumenta la cantidad de cosmos que se concentra entre ambos, empezando esta poco a poco a comprimirse. La fuerza de Geki empieza a mostrarse superior a la de Rolo cuando...
- ¡TOMA ESTO! ¡AAAHHH! - exclama Geki.
El cosmos de Geki se eleva todavía mas, desnivelando la balanza de fuerzas en favor del santo de Tauro que arremete contra su oponente con toda la fuerza y poder acumulada entre ambos guerreros.
- ¡Maldición! ¡Aaahhh! - exclama Rolo.
- ¡GRRR! ¡MALDITO CABALLERO DE ORO! ¡No creas que por haber logrado derribarme ya me has vencido! ¡Apenas has visto nada de mi verdadero poder! - exclama furioso e impotente un Rolo que se incorpora rápidamente.
Geki, que permanece inalterable y tranquilo, desciende su cosmos.
El amable y gentil gesto de Geki desaparece de pronto de su cara, pasando a mostrar un rostro serio y una mirada desafiante y furiosa.
La típica postura de brazos cruzados del santo de tauro desaparece, tomando ahora una posición muy distinta, similar a la de un toro que toma carrerilla y se dispone a embestir.
- ¡PREPARATE ROLO! ¡AHORA TE MOSTRARE LA VERDADERA FUERZA DE GEKI DE TAURO! -
Comentarios