Capítulo 19. Vada de Libra
- Carlos Moreno
- 15 abr 2022
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Gracias a la intervención de Vada, Mirari logra tomar la senda que conduce a la zona más alta de la montaña a través de una larga escalinata de piedra, mientras su amiga se queda atrás luchando contra Cáesar y Estirios.
Los golpes e impactos de dicha lucha resuenan a través de la montaña, sin dilación, Mirari continua su interminable ascensión cuando, en un punto del camino siente la presencia de alguien que la acecha.
- ¿¡Quien anda ahí?! ¡Te advierto de que si te interpones en mi camino te mataré! - exclama la santa de Piscis.
Mirari lanza sin dudar un instante una ráfaga de sus venenosas rosas demoniacas, la persona que la observaba se aparece, con un largo bastón que hace girar, la extraña bloquea todas y cada uno de sus rosas, salvo la última, que se dirigía contra su rostro, la cual queda clavada en el propio bastón delante de su rostro.
Este acto sorprende a Mirari, que no duda en mostrar en su mano una rosa negra esta vez, preparada para el contraataque.
- Veo que no has cambiado nada Mirari, tan rápida y letal como te recordaba. - responde la persona dejando caer la última rosa roja sobre el suelo.
La extraña persona camina levemente unos cuantos pasos, mostrándose ver finalmente, las dudas acerca de la identidad de dicha persona en Mirari son despejadas totalmente cuando ésta ve claramente de quien se trata.
- ¡Anári! ¡¿De modo que eras tu quien me venía observando?! - responde.
- Hola Mirari, ha pasado mucho tiempo… desde el día en el que dejaste la tribu. - responde ésta.
- Si has venido hasta aquí para tratar de detenerme como Cáesar y Estirios, o el ya desaparecido Argailos, correrás la misma fortuna… dime, ¿es tu hermana quien te ha envidado aquí? - pregunta firmemente Mirari.
- No… Nada más lejos, no he venido hasta aquí para luchar contra ti… Si estoy aquí es porque he venido para pedirte un favor. - responde seriamente Anári.
- ¡¿Un favor dices?! ¿Y de que puede tratarse? - responde irónicamente Mirari.
- He venido para pedirte que detengas a mi hermana. - responde contundente Anári.
Los ojos de Mirari se abren como platos, llenos de incredulidad y asombro ante las palabras de Anári, balbuceando sin saber que responder. Tras unos minutos dubitativos reacciona nuevamente poniéndose en guardia.
- ¡¿Crees que soy estúpida?! Si tu intención era distraerme lo has conseguido, debiste aprovechar la ocasión para atacarme. ¡NO TE DARE OTRA OPORTUNIDAD IGUAL! -
¡¡¡ROSAS DEMONIACAS REALES!!!
Mirari no vacila ni un instante, y fiel a su estilo lanza nuevamente sus rosas rojas, esta vez en serio, contra una Anári que no reacciona ante tal acto por parte de su antigua amiga.
La santa de Piscis, al observar que ésta no reacciona ni se defiende, frena en el último instante su ataque, desviando sus rosas a su alrededor, que acribillan y destruyen las rocas que hay tras Anári.
- ¡¿Por qué no te defiendes maldita sea!? ¡Esto no es un juego! - exclama Mirari que de un salto toma una distancia más prudencial respecto a su oponente.
- Te lo he dicho, no vengo a luchar contra ti, pero por favor escúchame. Si en algún momento me ves realizar cualquier tipo de movimiento dejare que lances contra mi tu letal rosa sangrienta sin hacer nada por detenerla. - responde seriamente de nuevo Anári.
Mirari observa en la mirada de Anári su seriedad y determinación y relaja relativamente su posición de combate.
- ¡Esta bien! Te escucharé, pero más te vale ser rápida. No puedo perder el tiempo. ¿Qué es lo que quieres? - responde Mirari.
- Si he venido hasta tu encuentro… es… para pedirte… que… ¡DETENGAS A MI HERMANA! - responde finalmente Anári.
- ¡¿QUEEE!?! - exclama Mirari que no sale de su asombro.
- Así es. Se que te parecerá raro que yo, siendo su hermana mayor, te pida tal cosa. Pero eres la única capaz de hacer tal cosa. Mi hermana ya no es la que conocías y recuerdas. Por favor ¡DETEN A MI HERMANA! -
Mirari se queda petrificada ante tales revelaciones, y sin saber que decir, la propia Anári continúa.
- Desde que tú te marchaste, todo cambió, y al abandonar tú la tribu, ella finalmente ocupó el puesto de reina, dado que era la más fuerte de entre todos, y nadie pudo vencerla en duelo. Pero el dolor de tu marcha se convirtió poco a poco en un resentimiento de rabia y odio que no dejó de crecer en su interior.
Se volvió una líder cruel y vengativa, con un único objetivo en la vida. -
- ¿Y cuál era ese objetivo? - pregunta Mirari.
- Acabar con los caballeros del Santuario. - responde Anári ante la sorpresa de Mirari.
- ¡¿Hablas en serio?! -
- Si, cuando tú nos dejaste para convertir en Santa, su resentimiento se tornó en cólera y odio, deseando por encima de todo derrotar a todos y cada uno de los caballeros del Santuario, simplemente para demostrarte a ti misma que ella y los suyos eran más fuertes que los propios caballeros. Cuando Cronos despertó, se ofreció a servirle ciegamente con tal de cumplir su deseo de venganza contra ti, y Cronos se aprovechó de esto, otorgándoles a los guerreros de la tribu de unas armaduras iguales a las de su ejército con las cuales, poder enfrentarse a ellos. -
Un silencio se genera entre ambas mujeres, tratando de asimilar toda la información la propia santa de oro.
- Mi hermana ya no vela por los intereses y el bienestar de los nuestros, solo vive para su venganza, y está dispuesta a sacrificar cuanto sea necesario para alcanzar su objetivo. Es por eso que te pido tal cosa. Solo tu como guerrera y ahora como santa eres capaz de pararle los pies y sus ansias de venganza. - concluye Anári.
El rostro de Mirari se torna serio y reflexivo, y dirigiéndose hacia ésta, comienza a caminar, tras pasar de largo de ella unos metros, se detiene nuevamente.
- Lo haré… Pero debes saber… Que le prometí una cosa a tu hermana… Le prometí que si volvíamos a enfrentarnos… Solo una de nosotras saldría viva… Será ella o yo… - responde con firmeza Mirari mientras se aleja.
Anári respira hondo mirando hacia el suelo y murmura en voz baja.
- Estoy al tanto de esa promesa… -
Anári levanta la mirada nuevamente y se gira hacia Mirari.
- ¡Date prisa! ¡A tus amigos no les queda mucho tiempo de vida frente a Alexia! -
Mirari se gira dirigiendo su mirada hacia Anári y con una ligera y seria sonrisa asiente con la cabeza, antes de reanudar su carrera hacia la cumbre de la montaña.
Mientras tanto, en la falda de la montaña
Vada jadea abiertamente, mostrando cierto cansancio ante el enfrentamiento que mantiene contra Cáesar y Estirios a la vez, lo que éstos aprovechan para contra atacar.
- ¡Jajaja! ¡BAJASTE LA GUARDIA! ¡TOMA ESTO! - exclama Caésar lanzándose contra Vada.
¡¡¡LAS OCHO PUAS DE LA ARAÑA!!!
- ¡BUAAAH! - exclama Vada que sale disparada por los aires, recibiendo el impacto directo de Cáesar.
- ¡ME TOCA! ¡JAJAJA! - exclama Estirios aprovechando que Vada da vueltas sin control sobre si misma en el aire.
¡¡¡COLMILLOS DE LA VIBORA!!!
El segundo ataque, que viene desde abajo, se dirige directamente contra Vada, que sigue dando vueltas sin control en el aire.
¡¡¡VUELO RAPAZ!!!
El ataque de Estirios es desviado en el último momento por Joao, que golpea con fuerza y por sorpresa a Estirios, logrando salvar a Vada, a la cual recoge en el aire gracias a su agilidad y ambos se posan nuevamente en el suelo.
- ¡Joao! - exclama Vada dirigiendo una sonrisa hacia este tras su intervención.
- ¡MALDITO MOCOSO! ¡¿Cómo te atreves a intervenir en un combate?!- exclama Estirios malhumorado.
- Vosotros, los Bora, que os enorgullecéis de ser los guerreros más fuertes y valientes en todo el Amazonas, ¿os parece un combate justo enfrentaros dos contra uno? ¡ESO SE ACABÓ! ¡ahora lucharemos dos contra dos! - exclama muy seguro de sí mismo el joven santo de bronce.
- ¡jajaja! ¡No me hagas reír! ¿Acaso te crees estar a la altura de nosotros? ¡jajaja! ¡Tú que apenas sabes nada de lo que es ser un caballero! - exclama Caésar riéndose de Joao.
Vada se vuelve hacia Joao fijamente.
- Joao, ¿De verdad deseas luchar como caballero junto a mí? ¿Por qué? -
- He vivido siempre solo en la selva, sobreviviendo por mí mismo, la armadura debió venir a mí por algún motivo… No tengo claro que significa ser un caballero o que implica serlo… pero… tras observaros a ti y a Mirari… tengo curiosidad por saber más acerca de los caballeros… Nno les tengo ningún miedo a esos dos. -
- Tienes un noble corazón, pero apenas tienes conocimientos acerca del cosmos ni de cómo usarlo… Yo te podría enseñar… si lo deseas… pero eso deberá ser en otro momento, si de verdad quieres luchar junto a mi… deberás hacer exactamente lo que te diga en cada momento, tu vida puede depender de ello. - le responde seriamente Vada.
- No soy de acatar ordenes… Pero tú eres mucho más fuerte que yo… Está bien… Pero antes quiero preguntarte una cosa. -
- ¿Preguntarme? ¿Qué quieres preguntarme? -
- Si acepto que me enseñes como ser un caballero… ¿Me llevarás contigo a ese Santuario? - pregunta seriamente Joao mirando fijamente a los ojos a Vada.
Vada muestra sorpresa en su rostro ante la petición del joven y sonríe abiertamente.
- ¡Sí! Vendrás conmigo al Santuario. - le responde con una sonrisa.
- ¡De acuerdo! - exclama contento Joao.
- ¿Habéis terminado ya de parlotear entre vosotros? Es muy bonito el vínculo que se forja entre maestro y discípulo, pero para vuestra desgracia eso no durará, ambos moriréis aquí y seréis un gran presente para nuestra reina. - murmura Estirios.
- ¡Ya veremos quien vive y quien muere! - exclama Vada.
- ¡Adelante santa de Libra! - responde Caésar.
- ¡Joao! Un caballero obtiene una fuerza sobre humana liberando y haciendo explotar el cosmos que posee en su interior. ¡OBSERVA! ¡AAAAHHH! - clama Vada.
Vada comienza a concentrar e intensificar el cosmos de su interior, haciendo que a su alrededor emerja un aura de color dorado, Joao pese a no ver más que un aura alrededor de ésta, siente en su interior como el poder y la fuerza de Vada aumentan más a cada segundo que pasa, sintiendo la presión que la propia cosmo energía de la santa de oro despliega.
El suelo comienza a vibrar y a temblar bajo los pies de Joao, que comienza a tambalearse hasta perder finalmente el equilibrio, cayendo al suelo de culo, quedando detrás de Vada.
- ¡Increíble! ¡Jamás pensé que un ser humano pudiera poseer tal fuerza en su interior! - exclama asombrado y alabando el poder de Vada.
- ¡Ja! Esto no es nada… - murmura Vada sin dejar de mirar a Estirios y Caésar.
- ¡Vaya! ¡Esto se pone interesante! - comenta Estirios.
- ¡Seria irrespetuoso no responderle de igual modo…! - exclama Caésar.
- ¡¡¡AAAHHH!!!- Estirios/Caésar.
Los cosmos de ambos guerreros explotan violentamente respondiendo así a Vada, cuyo cosmos sigue elevándose sin parar. Los cosmos de los tres oponentes siguen elevándose, motivados por el crecimiento progresivo de el del rival.
El aura de los tres comienza a expandirse abarcando más terreno a su alrededor, y la presión que éstos ejercen unos contra los otros hacen que la tierra se agriete, lo que provoca la caída de grandes árboles y el desprendimiento de rocas en las montañas que a sus espaldas se encuentran.
Joao queda perplejo cuando sobre Vada emerge su constelación guardiana, la de Libra.
- ¡Joao! ¡Mira y aprende! ¡AAHH! - exclama Vada mientras mueve los brazos como antaño hacia su maestro.
- ¡Muere maldita santa de Atenea! - Estirios/Caésar.
¡¡¡COLMILLOS DE LA VIBORA!!!
¡¡¡LAS OCHO PUAS DE LA ARAÑA!!!
Las técnicas de Estirios y Cáesar salen propulsadas con suma potencia contra la santa de Libra, fusionándose entre ellas, convergiendo una única técnica mayor y cuyo poder es devastador, echándose ésta sobre Vada.
- ¡VADA CUIDADO! - exclama alarmado Joao ante la potencia de la fusión de las técnicas de Estirios y Caésar.
Vada que se encontraba concentrada con los ojos cerrados, sonríe al escuchar la voz alarmada del que es su reciente discípulo y sonríe ligeramente, abriendo súbitamente los ojos y desplegando todo su cosmos lo que hace que su larga y negra melena se alce.
¡¡¡FUROR DE LOS 100 DRAGONES DE ROZAN!!!
De la espalda de Vada, comienzan a aparecer cientos de dragones que braman feroces avanzando contra Estirios y Cáesar, Joao se queda boquiabierto al presenciar esto, más aún cuando observa que en el cielo centenares de dragones surcan el cielo igualmente.
Los dragones, a gran velocidad, se encuentran con la enorme esfera del ataque unificado por sus oponen entes, y éstos comienzan a impactar y perforar la esfera sin dilación, para sorpresa de Estirios y Caésar que no dan crédito a lo que ven.
Bajo el rugido de cientos de dragones, la enorme esfera es desintegrada y destruida por éstos, que siguen su camino en busca de sus oponentes, que permanecen inmóviles ante la incredulidad de la situación.
- ¡Imposible! - exclama Estirios.
- ¡¿De dónde han salido estos dragones?!- exclama Caésar.
- ¡Caésar ahí vienen! ¡Esquívalos! - brama Estirios.
- ¡MIERDA! ¡AHHH! -
Los dragones sin cesar de rugir se abalanzan sobre Estirios y Caésar, que son golpeados por éstos, intensificándose un brillo dorado con cada impacto, hasta que, finalmente el dorado brillo de los dragones ciega por completo el valle…
Acto seguido… se produce una potentísima explosión que arrastra y destruye árboles, rocas y todo aquello que se encuentra a su paso…
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