Capítulo 20. La voluntad de un caballero
- Carlos Moreno
- 15 abr 2022
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La sonora explosión de los cien dragones de Vada hace que todo valle tiemble consistentemente, llegando esto a sentirse en la zona alta donde Emma, Merino y Shakkiri hacen lo imposible por combatir contra la despiadada Alexia.
La fuerte explosión cósmica hace que Alexia se detenga por unos instantes, dando así un respiro a los ya exhaustos y heridos santos de plata y bronce.
- ¡Maldita sea! Caésar, Estirios… ¡Sois unos inútiles! - murmura Alexia mostrando cierto disgusto.
- Je… Al parecer… tus amigos han comprobado cómo se las gasta nuestra amiga Vada de Libra… - murmura Merino mofándose de Alexia.
En esto, Shakkiri y Emma se incorporan de nuevo, alineándose nuevamente junto al santo de plata del Lagarto.
- Tu final será el mismo… cueste lo que cueste. – le espeta una Shakkiri al límite de sus fuerzas.
- ¡No nos rendiremos! - exclama Emma uniéndose a los dos santos de plata.
- ¡Jajaja! ¡No me hagáis reír! Que esos dos idiotas hayan caído frente a una santa de oro me disgusta, pero de ahí a pensar que vosotros tres podréis contra mi… ¡Sois unos infelices al pensar algo así! ¡Ni siquiera habéis sido capaces de rozarme ni una sola vez! Y no lo conseguiréis… es el momento de acabar con vosotros y con vuestras falsas ilusiones… ¡PREPARAOS PARA MORIR! - exclama Alexia que entra nuevamente en modo de cólera, liberando su monstruoso cosmos.
- Verdaderamente… su cosmos es aterrador… - murmura con cierta resignación Merino.
- ¡Déjate de bobadas! Si ella viene a nosotros… ¡Nosotros iremos a ella! - exclama Shakkiri que empieza a elevar su cosmos nuevamente.
- Es cierto… somos caballeros… vivimos para esto… - responde Merino sonriendo a las palabras de su amiga.
- ¡Vamos allá! - grita Emma.
- ¡AAAAHHH! - Emma/Merino/Shakkiri.
Los dos santos de plata junto a la joven Emma de bronce decididos a no rendirse, empiezan a concentrar su cosmos más y más, reuniendo todas las fuerzas que todavía les quedan, con una extraordinaria fuerza de voluntad, y pese a sus múltiples heridas en sus cuerpos, estallan sus cosmos al unísono, liberando un poder que incluso a la propia Alexia sorprende que sean capaces de reunir a estas alturas.
Lejos de amilanarse, la propia reina de los Bora se acrecienta, intensificando su cosmos, alimentado por la furia y la cólera a niveles insospechados, los jóvenes santos, ante la crecida que observan, son conscientes de que su victoria se antoja imposible, pero lejos de echarse atrás, deciden ir hasta el final de las consecuencias.
- ¡QUE EL FRIO GLACIAR TE CONGELE! -
- ¡QUE LAS PLUMAS DEL PAVO REAL TE DESTROCEN! -
- ¡QUE LA OSCURIDAD SE ADUEÑE DE TU ALMA! -
¡¡¡TRUENO DEL ALBA!!!
¡¡¡GARRA DEL PAVO REAL!!!
¡¡¡AGUJERO NEGRO!!!
- ¡AAAHHH! - Emma/Shakkiri/Merino.
- ¡COMO OS ATREVEIS! ¡OS APLASTARE COMO A GUSANOS! - exclama furiosa Alexia ante el atrevimiento de los tres jóvenes santos.
¡¡¡TORNADO DE ORQUIDEAS PERFORANTES!!!
Emma, Shakkiri y Merino, lanzan sus técnicas combinadas a la máxima potencia que sus cuerpos y sus cosmos son capaces de liberar, pero antes de que éstas alcancen a Alexia, ésta libera una de sus técnicas más devastadoras.
Un gigantesco huracán nace de sus propias manos, generando un increíble poder de succión, cuando los santos, confiados, creen que gracias a esta succión del viento pueden alcanzar a la propia Alexia, se produce la sorpresa.
Una línea de orquídeas silvestres comienza a emerger desde el fondo del embudo, a medida que estas avanzan, van cubriendo el enorme cono del huracán, quedando los ataques de los santos en el interior, atrapados entre las orquídeas, que, sin mucho esfuerzo, comienzan a golpear y chocar contra estos, destruyendo y desintegrando las técnicas combinadas de los tres, para sorpresa de estos.
- ¡¿Pero ¡¡¿Qué diablos es esto!? - exclama Merino.
- ¡Ha destruido nuestros ataques en un abrir y cerrar de ojos! - exclama Emma.
- ¡Y no solo eso! ¡La fuerza del huracán empieza a arrastrarme! - clama alarmada Shakkiri que comienza a ser atraída por la fuerza de succión.
Emma agarra de la mano a Shakkiri, tratando de frenar la succión de ésta, pero le resulta imposible, Merino hace lo mismo con Emma, tratando de sujetarse unos a otros, pero la virulencia del huracán se intensifica más y los tres son absorbidos por este.
El huracán se pone en posición vertical, situándose Alexia en su epicentro, mientras que los tres santos no dejan de dar vueltas en su interior, Alexia comienza a golpear con fuerza y a placer a los tres santos, una y otra vez, con más saña y fuerza cada vez, mientras que estos son incapaces de hacer nada por evitarlo, siendo peleles en el juego sádico de Alexia.
- ¡TOMAD GUSANOS! - exclama Alexia, sin dejar de golpear una y otra vez a los tres, mostrando gran satisfacción en ello.
La velocidad del viento se incrementa, y la repetición de los golpes se acelera, cuando finalmente Alexia decide mostrar la parte final de su ataque.
- ¡Ahora sabréis lo que es el dolor! -
Nuevamente una línea de orquídeas vuelve a emerger, cubriendo con su avance las paredes del huracán, cuando este está completamente cubierto por éstas, Alexia cierra su puño con fuerza, y las silvestres flores se lanzan como puñales contra los tres santos, siendo cortados, apuñalados y golpeados por estas de forma brutal.
Cuando Alexia decide detener su macabro juego, los tres jóvenes santos salen volando por los aires, impulsados por la fuerza del propio huracán, dejando una estela roja de sangre en el aire debido a sus múltiples, abundantes y abiertas heridas.
Con el violento impacto contra el suelo, la armadura del Cisne queda completamente desintegrada, quedando Emma tendida en el suelo boca arriba, con los ojos abiertos, sangrando por la boca, sin poder moverse.
Shakkiri aterriza inconsciente contra una roca, tras atravesar varios y gruesos árboles, los cuales son derribados, su diadema, hombreras, la protección del puño derecho y parte del peto han desaparecido, siendo trituradas por las orquídeas de Alexia.
Merino cae de cabeza contra el suelo, quedando tendido boca abajo, con una enorme brecha que sangra, bañando el suelo con su sangre, al haber sido el más expuesto, salvo sus piernas, toda su armadura de plata ha sido desintegrada.
Alexia, observando el estado lamentable en el que han quedado los tres santos, comienza a reír abiertamente, disfrutando ampliamente del sufrimiento y el dolor que infringe a sus derrotados adversarios.
La sádica reina se sitúa junto a Emma, que yace inmóvil, a la cual mira con desdén y desprecio.
- Ya que fue tu maestro quien asesinó a mi hermana, serás tú la primera en morir, ojalá fueras capaz de resistir un poco más para seguir torturándote… pero dudo que te quede mucho más tiempo de vida. -
Alexia agarra por el cuello a Emma y la lanza contra un árbol cercano, quedando ésta apoyada sobre él.
- ¡Adiós Emma del Cisne! -
¡¡¡SENTENCIA FLORAL!!!
- ¡NO TE LO PERMITIRE! - exclama Merino que se interpone por sorpresa.
¡¡¡MURO DE VIENTO!!!
La inesperada intervención de Merino logra frenar el golpe letal de Alexia, que es empujada hacia atrás dejando un surco en el suelo con sus pies. Alexia, sorprendida y furiosa por la acción de Merino, la cual, en cierto modo, ha conseguido tocar a la propia Alexia haciéndola retroceder entra en estado de rabia pura.
- ¡Maldita sabandija! ¡Como te atreves a tocarme! ¡MUERE! -
¡¡¡SENTENCIA FLORAL!!!
Un extraño y embriagador perfume comienza a rodear a Merino, el cual, queda como drogado y sin capacidad de reacción, cuando sin apenas sensibilidad en su cuerpo, siente una ligera punzada en su pecho.
Merino baja la mirada y observa como una orquídea purpura se encuentra incrustada en su corazón, poco después, siente como empieza a faltarle el aire, dando bocanadas de aire, tratando de respirar agónicamente. Mientras, Alexia, le observa, tranquilamente.
- Dime caballero, antes de que mueras, ¿Por qué has intervenido? ¿Por qué has intercambiado tu vida por la suya, aunque sea por unos pocos y míseros minutos? -
Merino alza la mirada con dificultad y medio tambaleándose, apunto de desplomarse, y con una sonrisa que desconcierta a Alexia le responde.
- Porque es mi voluntad como caballero… La voluntad de abrir el camino para otros caballeros, pese a caer, para que otros continúen en mi lugar… - responde sangrando abundantemente por la boca Merino.
Shakkiri, que ha recuperado el conocimiento, llora en silencio, incapaz de mediar palabra por su estado físico, mientras que Emma, que ha presenciado todo lo sucedido frente a ella, rompe a llorar de forma desconsolada, apretando sus dientes con rabia e impotencia.
Merino se gira hacia Emma con un último esfuerzo.
- Emma, tú eres quien debe seguir el camino, eres la nueva generación, solo depende de ti…-
Con su último aliento, le dedica una última sonrisa a la joven santa del Cisne, desplomándose finalmente abatido a los pies de Emma.
- ¡Menuda bobada! En fin… ¡Ya solo quedan dos! ¡Es tu turno Cisne! - murmura Alexia dirigiendo nuevamente su vista hacia Emma.
La expresión de Emma a cambiar radicalmente, sin dejar de llorar, y apretando los dientes con una profunda rabia tras presenciar la muerte de Merino, esta comienza a dar pequeños pasos hacia adelante con dificultad, para sorpresa de la propia Alexia.
A medida que Emma camina, su cosmos, blanco y gélido como el hielo, comienza a aflorar, congelando el suelo a su paso, acto que sorprende a Alexia, la cual la daba ya por muerta.
Shakkiri en la distancia, percibe como un cambio en el interior de Emma comienza a sucederse, el cosmos que hasta hace un momento se encontraba debilitado, al límite y a punto de apagarse, ahora arde y se intensifica más y más, cuando comienza a presenciar un extraño suceso.
El cosmos blanco de Emma comienza a mostrar destellos dorados a intervalos, muy ligeros y tenues al comienzo, pero que a medida que camina, se torna más consistente, cambiando finalmente el aura de Emma de blanco hielo completamente a un intenso y brillante color dorado.
- Acaso… ¿Acaso Emma habrá despertado el séptimo sentido? – se pregunta Shakkiri que no deja de observar asombrada.
Alexia, por el contrario, sigue observando tranquilamente lo que acontece sin mostrar sorpresa o interés a esto. El cosmos de Emma comienza a intensificarse más y más, superando su propio limite, ahora envuelto en un cosmos gélido y dorado, idéntico al de su maestro Hyoga, desplegando en sí, una fuerza mucho mayor.
El cosmos dorado comienza a envolver por completo a Emma, y ante sorpresa de todos, la armadura del Cisne comienza a regenerarse sobre el cuerpo de Emma, pero esta vez, no muestra su color blanco habitual, esta vez… muestra un color dorado, el propio de una armadura de oro. Esto si sorprende a Alexia que no entiende que está pasando.
- ¡¿De dónde aparece esa armadura dorada?! ¡¿Cómo es posible que tu armadura se regenere?! – pregunta una y otra vez.
- Mi maestro me contó… que... en el pasado, su armadura fue bañada por la sangre de los caballeros de oro de la anterior generación… su armadura fue restituida gracias a la aportación de aquellos caballeros dorados… ¡AAHH! – murmura Emma justo antes de hacer explotar su cosmos.
El cosmos de Emma se enfurece, acrecentándose más y más a cada segundo, Alexia decide no esperar más, y se prepara para acabar con Emma.
- ¡No me importa de donde la hayas sacado! ¡Acabaré contigo ahora! – exclama intensificando su cosmos.
¡¡¡DANZA DEL COLIBRI!!!
Alexia lanza su ataque sin vacilar ni esperar un segundo más, Shakkiri alarmada pero inmóvil, observa como éste se dirige contra Emma que no parece reaccionar.
El cosmos de Emma que sigue elevándose sin cesar reaviva a ésta, que para sorpresa de Shakkiri, comienza a alzar sus brazos por encima de su cabeza.
- Esa postura es… ¡IMPOSIBLE! – exclama atónita Shakkiri.
- La técnica suprema de mi maestro Hyoga… la misma que heredó de su maestro… ¡CAMUS DE ACUARIO!-
¡¡¡EJECUCION DE LA AURORA!!!
El cosmos de Emma explota de forma increíble y emulando a su maestro, lanza la temible ejecución de la aurora, un terrible potente cañón de aire glaciar capaz de congelar hasta los átomos.
El ataque de Alexia se ve superado por el de Emma, y esta es lanzada y derribada por primera vez, cayendo de forma brusca contra el suelo.
El cosmos dorado de Emma se desvanece, recuperando su armadura su color blanco habitual, y cayendo ésta inconsciente tras el increíble sobreesfuerzo realizado.
Alexia se reincorpora furiosa tras haber sido derribada por una niña con armadura de bronce y estallando en una nube de furia encolerizada, se lanza nuevamente contra Emma que se encuentra arrodillada, inconsciente completamente.
- ¡Muere! – exclama Alexia que se dispone a lanzar un lirio purpura idéntico al que acabo con la vida de Merino.
¡¡¡SENTENCIA FLORAL!!!
- ¡EMMA REACCIONA! - le grita Shakkiri tratando de hacer que la joven reaccione.
El lirio purpura se dirige a gran velocidad hacia el corazón de Emma, pero éste poco antes de alcanzar su objetivo es destruido por una rosa roja que se interpone, incrustándose con fuerza en el suelo, acto seguido un increíble cosmos dorado converge tras Emma.
- ¡ALEXIA! ¡AHORA TE ENFRENTARAS A UNA OPONENTE DE TU TALLA! - vocifera una voz desde el interior del aura dorada.
En el interior del aura dorada se vislumbra una silueta femenina, cuando el cosmos se desvanece, aparece Mirari de Piscis, que finalmente ha llegado al combate.
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